martes, 12 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 3. Sobriedad frente a la tentación del consumismo espiritual: objetos, libros, imágenes,... Santa simplicidad.

 

Capítulo 3. De algunas imperfecciones que suelen tener algunos de estos acerca del segundo vicio capital, que es la avaricia, espiritualmente hablando.

1a. Tienen muchos de estos principiantes también a veces mucha avaricia espiritual.

1b. Apenes les verán contentos en el espíritu que Dios les da.

1c. Andan muy desconsolados y quejosos porque no hallan el consuelo que querrían en las cosas espirituales.

1d. Muchos no acaban de hartar de oír consejos y aprender preceptos espirituales y tener y leer muchos libros que traten de eso.

1e. Y verles más y más en esto al tiempo que en obrar la mortificación y perfección de la pobreza interior de espíritu que deben.

1f. Se cargan de imágenes y rosarios bien curiosos, ahora dejan unos, ya toman otros; ahora truecan, ahora destruecan; ya los tienen de esta manera, ya de esotra, aficionándose más a esta cruz que a aquella, por ser más curiosa.

1g. Y veréis a otros arreados[1] de agnusdeis[2] y reliquias y nóminas[3], como los niños de dijes[4].

1h. En lo cual yo condeno la propiedad del corazón y el asimiento que tienen al modo, multitud y curiosidad de cosas, por cuanto es muy contra la pobreza de espíritu, que sólo mira en la sustancia de la devoción, aprovechándose sólo de aquello que basta para ella, y cansándose de esotra multiplicidad y de la curiosidad de ella.

1i. La verdadera devoción ha de salir del corazón.

1j. Todo lo demás es asimiento y propiedad de imperfección, que, para pasar a alguna manera de perfección, es necesario que se acabe el tal apetito.

2a. Yo conocí una persona que más de diez años se aprovechó de una cruz hecha toscamente de un ramo bendito, clavada con un alfiler retorcida alrededor, y nunca la había dejado, trayéndola consigo hasta que yo la tomé, y no era persona de poca razón y entendimiento.

2b. i otra que rezaba por cuentas que eran de huesos de las espinas del pescado, cuya devoción es cierto que por eso no era menos quilates delante de Dios; pues se ve claro que estos no la tenían en la hechura y valor.

2c. Los que van bien encaminados desde estos principios, no se asen a los instrumentos visibles, ni se cargan de ellos, ni se les da nada de saber más de lo que conviene saber para obrar.

2d. Solo ponen los ojos en ponerse bien con Dios y agradarle, y en esto es su codicia.

2e. Con gran largueza dan cuanto tienen, y su gusto es saberse quecdar sin ello por Dios y por la caridad del prójimo.

2f. Solo ponen los ojos en las veras[5] de la perfección interior: dar a Dios gusto, y no es a sí mismo en nada.

3a. De estas imperfecciones tampoco no se puede el alma purificar cumplidamente hasta que Dios le ponga en la pasiva purgación de aquella oscura noche.

3b. Conviene al alma, en cuanto pudiere, procurar de su parte hacer por perfeccionarse, porque merezca que Dios le ponga en aquella divina cura, donde sana el alma de todo lo que ella no alcanzaba a remediarse.

3c. Por más que el alma se ayude, no puede ella activamente purificarse de manera que esté dispuesta en la menor parte para la divina unión de perfección de amor, si Dios no toma la mano y la purga de aquel fuego oscuro para ella.



[1] Llevarse de manera violenta algo, o a veces, hurtarlo o robarlo. www.rae.es

[2] Relicario que especialmente las mujeres llevan al cuello. www.rae.es

[3] En lo antiguo era una relíquia, en que estaban escritos los nombres de algunos santos, de donde tomó el nombre, según Covarruvias. Oy hai hecho la superstición, que esta voz se tome en mala parte, por haber añadido algunas oraciones supersticiosas. Diccionario de Autoridades (1726-1739). www.rae.es

[4] Adorno de los que se ponía a los niños al cuello o pendientes de la cintura. Joya, relicario o alhaja pequeña que se usa como adorno. www.rae.es

[5] Orilla. www.rae.es

lunes, 11 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 2. Dos tipos de orantes: los vanidosos y los humildes.

 

Capítulo 2. De algunas imperfecciones que tienen los principiantes acerca del hábito de la soberbia.

1a. Como estos principiantes se sienten tan fervorosos y diligentes en las cosas espirituales y ejercicios devotos por su imperfección les nace muchas veces cierto ramo de soberbia oculta.

1b. Vienen a tener alguna satisfacción de sus obras y de sí mismos.

1c. Les nace cierta gana algo vana, y a veces muy vana, de hablar cosas espirituales delante de otros, y aun a veces de enseñarlas más que de aprenderlas.

1d. Condenan en su corazón a otros cuando no los ven con la manera de devoción que ellos querrían.

1e. Pareciéndose en esto al fariseo, que se jactaba alabando a Dios sobre las obras que hacía, y despreciando al publicano.

1f. Lucas 18, 11-12: “El fariseo erguido, oraba así, en su interior: ¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.

2a. A estos muchas veces los acrecienta el demonio el fervor y gana de hacer más estas y otras obras porque les vaya creciendo de soberbia y presunción.

2b. Sabe muy bien el demonio que todas estas obras y virtudes que obran, no solamente no les valen nada, mas antes se les vuelven en vicio.

2c. A tanto mal suelen llegar algunos de estos, que no querrían que pareciese bueno otro sino ellos.

2d. Así, con la obra y palabra, cuando se ofrece, les condena y detraen.

2e. Mateo 7, 3: mirando la motica en el ojo de su hermano, y no considerando la viga que está en el suyo.

2f. Mateo 23, 24: cuelan el mosquito ajeno y tráganse su camello.

3a. Cuando sus maestros espirituales no les aprueban su espíritu y modo de proceder juzgan que no los entienden el espíritu, o que ellos no son espirituales, poque no aprueban aquello y condescienden con ello.

3b. Luego desean y procuran tratar con otro que cuadre con su gusto.

3c. Ordinariamente desean tratar su espíritu con aquellos que entienden que han de alabar y estimar sus cosas, y huyen, como de la muerte de aquellos que se los deshacen para ponerlos en camino seguro, y a veces toman ojeriza con ellos.

3d. Presumiendo suelo proponer mucho y hacer muy poco.

3e. A veces hacen muestras exteriores de movimientos, sus piros y otras ceremonias.

3f. A veces, algunos arrobamientos, en público más que en secreto, a los cuales les ayuda el demonio, y tienen complacencia en que les entiendan aquello, y muchas veces codicia.

4a. Tienen empacho de decir sus pecados desnudos porque no los tengan sus confesores en menos, y, vanlos coloreando porque no aparezcan tan malos, lo cual más es irse a excusar que a acusar.

4b. A veces buscan otro confesor, para decir lo malo porque el otro no piense que tienen nada malo, sino bueno.

5a. Algunos de estos tienen en poco sus faltas, y otras veces se entristecen demasiado en verse caer en ellas, pensando que ya habían de ser santos, y se enojan contra sí mismos con impaciencia, lo cual es otra imperfección.

5b. Tienen muchas veces grandes ansias con Dios porque les quite sus imperfecciones y faltas, más por verse sin la molestia de ellas en paz que por Dios.

5c. No mirando que, si se las quitase, por ventura se harían más soberbios y presuntuosos.

5d. Son enemigos de hablar a otro y amigos que los alaben.

5e. Son semejantes a las vírgenes locas, que teniendo sus lámparas muertas, buscaban óleo por de fuera.

5f. Mateo 25, 8: “Y las necias dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.

6.Los que en este tiempo van en perfección, muy de otra manera proceden y con muy diferente temple de espíritu.

6b. Se aprovechan y edifican mucho con la humildad, no solo teniendo sus propias cosas en nada, mas con muy poca satisfacción de sí.

6c. A todos los demás tiene por muy mejores, y les suelen tener una santa envidia, con ganas de servir a Dios como ellos.

6d. Cuanto más fervor llevan y cuanta más obras y gusto tienen en ellas, como van en humildad, tanto más conocen lo mucho que Dios merece y lo poco que es todo cuanto hacen por él.

6e. Cuanto más hacen, tanto menos se satisfacen.

6f. Tanto es lo que de caridad y amor querrían hacer por él, que todo lo que hacen no les parezca nada.

6g. Tanto les solicita, ocupa y embebe este cuidado de amor, que nunca advierten en sí los demás hacen o no hacen.

6h. Teniéndose en poco, tienen gana también que los demás los tengan en poco y que los deshagan y desestimen sus cosas.

6i. Aunque se los quieran alabar y estimar, en ninguna manera lo pueden creer, y les parece cosa extraña decir de ellos aquellos bienes.

7a. Estos, con mucha tranquilidad y humildad, tienen gran deseo que les enseñe cualquiera que los pueda aprovechar.

7b. Estando muy lejos de querer ser maestros de nadie, están muy prontos de caminar y echar por otro camino del que llevan, si se lo mandaren.

7c. Nunca piensan que aciertan en nada.

7d. De que alaben a los demás se gozan.

7e. Solo tienen pena de que no sirven a Dios como ellos.

7f. No tienen gana de decir sus cosas, porque las tienen en tan poco, que aun a sus maestros espirituales tienen vergüenza de decirlas, pareciéndoles que no son cosas que merezcan hacer lenguaje de ellas.

7g. Más ganas tienen de decir sus faltas y pecados, o que los entiendan, que no sus virtudes.

7h. Se inclinan más a tratar su alma con quien en menos tiene sus cosas y su espíritu, lo cual es propiedad de espíritu sencillo, puro y verdadero, y muy agradable a Dios.

7i. Como mora en estas humildes almas el espíritu sabio de Dios, luego las mueve e inclina a guardar adentro sus tesoros en secreto y echar afuera sus ales.

7j. Da Dios a los humildes, junto con las demás virtudes, esta gracia, así como a los soberbios las niega.

8a. Darán estos la sangre de su corazón a quien sirve a Dios, y ayudarán, cuanto esto es en sí, a que le sirvan.

8b. En las imperfecciones que se ven caer, con humildad se sufren, y con blandura de espíritu y temor amoroso de Dios, esperando de él.

8c. Almas que al principio caminen con esta manera de perfección entiendo son las menos y muy pocas.

8d.Ya nos contentaríamos que no cayesen en las cosas contrarias.

8e. Por so pone Dios en la noche oscura a los que quieren purificar de todas estas imperfecciones para llevarlos adelante.

domingo, 10 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 1. Pasar de niño a adulto, de oración infantil a oración adulta a través de la noche de los sentidos.

LIBRO PRIMERO.

En que trata de la noche del sentido.

En una noche oscura,

con ansias, en amores inflamada,

¡oh dichosa ventura!

salí sin ser notada

estando mi casa sosegada.

 

DECLARACIÓN.

1a. Cuenta el alma el modo y manera que tuvo en salir, según la afición, de sí yd e todas las cosas, muriendo por verdadera mortificación a todas ellas y a sí misma, para venir a vivir vida de amor dulce y sabrosa con Dios.

1b. Este salir de sí y de todas las cosas fue una noche oscura, por la contemplación purgativa, la cual pasivamente causa en el alma la dicha negación de sí misma y de todas las cosas.

2a. Esta salida pudo hacer con la fuerza y calor que para ello le dio el amor de su Esposo en la dicha contemplación oscura.

2b. Ninguno de los tres enemigos, que son mundo, demonio y carne, se lo pudiese impedir.

2c. La dicha noche de contemplación purificativa hizo adormecer y amortiguar en la casa de su sensualidad todas las pasiones y apetitos según sus apetitos y movimientos contrarios.

 

En una noche oscura.

Capitulo 1. Comienza a tratar de las imperfecciones de los principiantes.

1a. En esta noche oscura comienzan a entrar las almas cuando Dios las va sacando de estado de principiantes, que es de los que meditan en el camino espiritual.

1b. Las comienza a poner en el de los aprovechantes, que es ya el de los contemplativos, para que, pasando por aquí, lleguen al estado de los perfectos, que es la divina unión del alma con Dios.

1c. Para entender esta noche convendrá tocar aquí algunas propiedades de los principiantes, para que, entendiendo la flaqueza del estado que llevan, se animen y deseen que los ponga Dios en esta noche, donde se fortalece y confirma el ama en las virtudes y los inestimables deleites del amor de Dios.

2a. El alma, después que determinadamente se convierte a servir a Dios, ordinariamente la va Dios criando al modo que la amorosa madre hace al niño tierno.

2b. Al calor de sus pechos le calienta y con leche sabrosa y manjar blando y dulce le cría, y en sus brazos le trae y le regala.

2c. A medida que va creciendo, le va la madre quitando el regalo, y escondiendo el tierno amor, pone el amargo acíbar[1] en el dulce pecho, y, abajándole de los brazos, le hace andar por su pie.

2d. Perdiendo las propiedades de niño se dé a cosas más grandes y sustancias.

2e. La amorosa madre de la gracia de Dios, luego que por nuevo calor y hervor de servir a Dios reengendra al alma, eso mismo hace con ella.

2f. Porque la hace hallar dulce y sabrosa la leche espiritual, sin algún trabajo suyo en todas las cosas de Dios, y en los ejercicios espirituales gran gusto, porque le da Dios aquí su pecho de amor tierno, bien así, como a niño tierno.

2g. 1 Pedro 2, 2-3: “Como niños recién nacidos, ansiad la leche espiritual, no adulterada, para que con ella vayáis progresando en la salvación, a que habéis gustado qué bueno es el Señor”.

3a. Su deleite se halla pasarse grandes ratos en oración, y por ventura las noches enteras.

3b. Sus gustos son las penitencias, sus contentos los ayunos, y sus consuelos usar de los sacramentos y comunicar en las cosas divinas.

3c. Las cuales cosas se han muy flaca e imperfectamente en ellas.

3d. Como son movidos a estas cosas y ejercicios espirituales por consuelo y gusto que allí hallan y, también ellos no están habilitados por ejercicios de fuerte lucha en las virtudes tienen muchas faltas e imperfecciones.

3e. Cada uno obra conforme al hábito de perfección que tiene.

3f. Como estos no han tenido lugar de adquirir los hábitos fuertes, de necesidad han de obrar como flacos niños, flacamente.

3g. Lo cual para que más claramente se vea irémoslo notando por los siete vicios capitales en que se verá claro cuán de niños es el obrar que estos obran y veráse también cuantos bienes trae consigo la noche oscura, pues de todas las imperfecciones limpia el alma y la purifica.



[1] Áloe. www.rae.es

Noche Oscura. Introducción.

 


Declaración de las canciones del modo que tiene el alma en el camino espiritual para llegar a la perfecta unión de amor con Dios, cual se puede en esta vida.

Dícese también las propiedades que tiene el que ha llegado a la dicha perfección, según las canciones se contiene.

Compuesto por el padre fray Juan de la Cruz, carmelita descalzo, autor de las mismas canciones.

 

Prólogo.

En las dos primeras canciones se declaran los efectos de las dos purgaciones espirituales: de la parte sensitiva del hombre y de la parte espiritual.

En las otras seis se declaran varios y admirables efectos de la iluminación espiritual y unión de amor con Dios.

 

Canciones del alma.

En una noche oscura

con ansias de amor inflamada,

¡oh dichosa ventura!,

salí sin ser notada

estando ya mi casa sosegada.

 

A oscuras y segura,

por la secreta escala, disfrazada,

¡oh dichosa ventura!,

a oscuras y en celada,

estando ya mi casa sosegada.

 

En la noche dichosa,

en secreto, que nadie me veía,

ni yo miraba cosa,

sin otra luz y guía,

sino la que en el corazón ardía.

 

Aquésta me guiaba

más cierto que la luz de mediodía,

adonde me esperaba

quien yo bien me sabía,

en parte donde nadie parecía.

 

¡Oh noche que guiaste!

¡Oh noche amable más que el alborada!

¡Oh noche que juntaste

Amado con amada,

amada en el Amado transformada!

 

En mi pecho florido,

que entero para él solo se guardaba,

allí quedó dormido,

y yo le regalaba,

y el ventalle de cedros aire daba.

 

El aire de la almena,

cuando yo sus cabellos esparcía,

con su mano serena

en mi cuello hería

y todos mis sentidos suspendía.

 

Quedéme y olvidéme,

el rostro recliné sobre el Amado

cesó todo y dejéme,

dejando mi cuidado

entre las azucenas olvidado.

 

Comienza la declaración de las canciones que tratan del modo y manera que tiene el alma en el camino de la unión con Dios, por el padre fray Juan de la Cruz.

Conviene saber aquí que el alma las dice estando ya en la perfección, que es la unión de amor con Dios.

Habiendo ya pasado por los estrechos trabajos y aprietos, mediante el ejercicio espiritual del camino estrecho de la vida eterna.

Mateo 7, 14: “¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos”.

Por el cual camino ordinariamente pasa para llegar a esa alta y dichosa unión con Dios.

Por ser tan estrecho y por ser tan pocos los que entran por él, como también dice el Señor, tiene el alma por gran dicha y ventura haber pasado por él a la dicha perfección de amor.

Llamando noche oscura con harta propiedad a este camino estrecho.

Dice el alma gozosa de haber pasado por este angosto camino de donde tanto bien se le siguió, de esta manera.

miércoles, 6 de enero de 2021

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 45. El buen predicador.

 


Capítulo 45. En que se trata del segundo género de bienes distintos en que se puede gozar vanamente la voluntad.

1a. Son los que provocan o persuaden a servir a Dios, que llamamos provocativos.

1b. Estos son los predicadores, de los cuales podríamos hablar de dos maneras.

1c. Cuanto a lo que toca a los mismos predicadores y cuanto a los oyentes.

1d. A los unos y a los otros no falta que advertir cómo han de guiar a Dios el gozo de su voluntad.

2a. El predicador, para aprovechar al pueblo y no embarazarse[1] a sí mismo con vano gozo y presunción, conviénele advertir que aquel ejercicio más es espiritual que vocal.

2b. Aunque se ejercita con palabras de fuera, su fuerza y eficacia no la tiene sino del espíritu interior.

2c. Por más alta que sea la doctrina que predica y por más esmerada la retórica y subido el estilo con que va vestida, no hace de suyo ordinariamente más provecho que tuviere de espíritu.

2d. Aunque es verdad que la palabra de Dios de suyo es eficaz, pero también el fuego tiene virtud de quemar, y no quemará cuando en el sujeto no hay disposición.

2e. Salmo 67, 34: Él dará a su voz, voz de virtud.

3a. Para que la doctrina pegue su fuerza, dos disposiciones ha de haber.

3b. Una del que predica y otra del que oye.

3c. Por eso se dice cual es el maestro, tal suele ser el discípulo.

3d. Cuando en los Actos de los apóstoles aquellos siete hijos de aquel príncipe de los sacerdotes de los judíos acostumbraban a conjurar los demonios con la misma forma que san Pablo, se embraveció el demonio contra ellos, diciendo, embistiendo en ellos, los desnudó y llagó:

3e. Hechos de los Apóstoles 19, 15: A Jesús confieso yo y a Pablo conozco; pero vosotros ¿quiénes sois?

3f. Lo cual no fue porque ellos no tenían la disposición que convenía, y no porque Cristo no quisiese que en su nombre no lo hiciesen.

3g. Porque una vez hallaron los apóstoles a uno que no era discípulo echando un demonio en nombre de Cristo, y se lo estorbaron, y el Señor se lo reprendió, diciendo:

3h. Marcos 9, 38: No se lo estorbéis, porque ninguno podrá decir mal de mí en breve espacio si en mi nombre hubiese hecho alguna virtud.

3i. Pero tiene ojeriza con los que, enseñando ellos la ley de Dios, no la guardan, y predicando ellos buen espíritu, no le tienen.

3j. Romanos 2, 21: Tú enseñas a otro, y no te enseñas a ti. Tú que predicas que no hurten, hurtas.

3k. Salmo 49, 16-17: Al pecador dijo Dios: ¿Por qué platicas tú mis justicias y tomas mi ley con tu boca, y tú has aborrecido la disciplina y echado mis palabras a las espaldas?

3l. En lo cual se da a entender que tampoco les dará el espíritu para que hagan fruto.

4a. Comúnmente vemos que cuanto el predicar es de mejor vida, mayor es el fruto que hace, por bajo que sea su estilo, y poca su retórica, y su doctrina común, porque del espíritu vivo se pega el calor.

4b. El otro muy poco provecho hará, aunque más subido sea su estilo y doctrina.

4c. Aunque es verdad que el buen estilo y acciones y subida doctrina y buen lenguaje mueven y hacen efecto acompañado de buen espíritu.

4d. Sin él, aunque da sabor y gusto el sermón al sentido y al entendimiento, muy poco o nada de jugo pega a la voluntad, porque comúnmente se queda tan floja y remisa como antes para obrar, aunque haya dicho maravillosas cosas maravillosamente dichas.

4e. Solo sirven para deleitar el espíritu.

4f. No teniendo la voz virtud para resucitar al muerto de su sepultura.

5a. Poco importa oír una música mejor que otra sonar si me mueve esta más que aquella a hacer obras, porque aunque haya dicho maravillas, luego se olvidan, como no pegaron fuego a la voluntad.

5b. Aquella presa que hace el sentido en el gusto de tal doctrina, impide que no pase al espíritu.

5c. Quedándose solo en la estimación del modo y accidentes como va dicha.

5d. Alabando al predicar en esto o aquello y por esto siguiéndole, más que por la enmienda que de ahí saca.

5e. 1 Corintios 2, 1-4: Yo, hermanos, cuando vine a vosotros, no vine predicando a Cristo con alteza de doctrina y sabiduría, y mis palabras y mi predicación no eran retórica de humana sabiduría, sino en manifestación del espíritu y de la verdad.

5d. Aunque la intención del apóstol y la mía aquí no es condenar el buen estilo y retórica y buen término.

5e. El buen término y estilo aun las cosas caídas y estragadas[2] levanta y reedifica, así como el mal término a las buenas estraga y pierde.

Nota del editor: Aquí termina Subida, bruscamente y sin desarrollar el amplísimo programa propuesto en 3 Subida 16, 3.



[1] Impedir, estorbar o retardar algo. www.rae.es

[2] Viciar.

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 44. Sobriedad en las palabras y confianza en el Padre.

 

Capítulo 44. De cómo se ha de enderezar a Dios el gozo y fuerza de la voluntad por estas devociones.

1a. Sepan estos que con cuanta más fiducia hacen de estas cosas y ceremonias, tanto menor confianza tienen en Dios, y no alcanzarán de Dios lo que desean.

1b. Hay algunos que más oran por su pretensión que por la honra de Dios.

1c. Aunque ellos suponen que, si Dios se ha de servir, se haga, y si no, no, multiplican demasiado ruegos por aquello, que sería mejor mudarlos en cosas de más importancia para ellos.

1d. Como es limpiar de veras sus conciencias y entender de hecho en cosas de su salvación, posponiendo muy atrás todas esotras peticiones suyas que no son esto.

1e. Alcanzando esto alcanzarían también todo lo que de esotro les estuvieran bien, aunque no se lo pidiesen.

2a. Así lo tiene prometido el señor por los evangelios.

2b. Mateo 6, 33: Pretended primero y principalmente el reino de Dios y su justicia, y todas esotras cosas se os añadirán.

2c. Esta es la pretensión y petición que es más a su gusto.

2d. Para alcanzar las peticiones que tenemos en nuestro corazón, no hay mejor medio que poner la fuerza de nuestra oración en aquella cosa que es más gusto de Dios.

2e. Entonces no solo dará lo que pedimos, que es la salvación, sino aun lo que él ve que nos conviene y no es bueno, aunque no se lo pidamos.

2f. Salmo 144, 18: Cerca está el Señor de los que llaman en la verdad.

2g. Salmo 144, 19-20: La voluntad de los que le temen cumplirá, y sus ruegos oirá, y salvarlos ha. Porque es Dios guarda de los que bien le quieren.

2h. Este estar tan cerca no es otra cosa que estar a satisfacerlos y concederles aun lo que no les pasa por el pensamiento pedir.

2i. Salomón acertó a pedir a Dios una cosa que le dio gusto, que era sabiduría, para acertar a regir justamente a su pueblo, le respondió Dios diciendo:

2j. 2 Crónicas 1, 11-12: Porque te agradó más que otra cosa alguna la sabiduría, y ni pediste la victoria con muerte de tus enemigos, ni riqueza, ni larga vida, yo te doy no solo la sabiduría, que pides para regir justamente mi pueblo, mas aun lo que no me has pedido te daré, que es riquezas, y sustancia, y gloria, de manera que antes ni después de ti haya rey a ti semejante.

2k. Pacificándole también sus enemigos, de manera que, pagándole tributo todo en derredor, no le perturbasen.

2l. Prometiendo Dios a Abrahán de multiplicar la generación del hijo legítimo como las estrellas del cielo, según se lo había pedido, le dijo:

2m. Génesis 21, 13: También multiplicaré al hijo de la esclava, porque es tu hijo.

3a. Se han de enderezar a Dios las fuerzas de la voluntad y el gozo de ella en las peticiones.

3b. No curando[1] de estribar[2] en las invenciones de ceremonias que no usa ni tiene aprobadas la Iglesia católica, dejando el modo y manera de decir la misa al sacerdote, que allí la Iglesia tiene en su lugar, que él tiene orden de ella cómo lo ha de hacer.

3c. No quieran ellos usar nuevos modos, como si supiesen más que el Espíritu Santo y su Iglesia.

3d. Si por esa sencillez no los oyere Dios, crean que no lo oirá aunque más invenciones hagan.

3f. Dios es de manera que, si le llevan por bien y a su condición, harán de él cuanto quisieren; mas si va sobre interés, no hay que hablarle.

4a. En las demás ceremonias acerca del rezar y otras devociones, no quieran arrimar la voluntad a otras ceremonias y modos de oraciones de las que nos enseñó Cristo.

4b. Lucas 11, 1-2: “Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: – Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos. Él les dijo: – Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino.

4c. Cuando sus discípulos le rogaron que los enseñase a orar, les diría todo lo que hace al caso para que nos oyese el Padre eterno, como el que tan bien conocía su condición.

4d. Y solo les enseñó aquellas siete peticiones del Pater noster, en que se incluyen todas nuestras necesidades espirituales y temporales.

4e. Y no les dijo otras muchas maneras de palabras y ceremonias, antes, en otra parte, les dijo que cuando oraban no quisiesen hablar mucho, porque bien sabía nuestro Padre celestial lo que nos convenía.

4f. Mateo 6, 6-8: “Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis”.

4g. Solo encargó, con muchos encarecimientos, que perseverásemos en oración, es a saber, en la del Pater noster, diciendo en otra parte que conviene siempre orar y nunca faltar.

4h. Lc 18, 1: “Les decía una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre sin desfallecer”.

4i. No enseñó variedades de peticiones, sino que estas se repitiesen muchas veces y con fervor y con cuidado.

4j. Porque en estas se encierra todo lo que es voluntad de Dios y todo lo que nos conviene.

4k. Cuando su Majestad acudió tres veces al Padre eterno, todas tres veceds oró con la misma palabra del Pater noster.

4l. Mateo 26, 39: Padre, si no puede ser sino que tengo de beber este cáliz, hágase tu voluntad.

4g. Las ceremonias con que él nos enseñó a orar solo es una de dos: o que sea en el escondrijo de nuestro retrete[3], donde sin bullicio y sin dar cuenta a nadie lo podemos hacer con más entro y puro corazón.

4h. Mateo 6, 6: Cuando tú orares, entra en tu retrete y cerrada la puerta, ora.

4i. O, si no, a los desiertos solitarios, como él lo hacía, y en el mejor y más quieto tiempo de la noche.

4j. Lucas 6, 12: “En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios”.

4k. No hay para qué señalar limitado tiempo ni días limitados, ni señalar estos más que aquellos para nuestras devociones.

4j. Ni hay para qué otros modos ni retruécanos[4] de palabras ni oraciones, sino solo las que usa la Iglesia y como las usa, porque todas se reducen a las que habemos dicho del Pater noster.

5a. No condeno por eso, sino antes apruebo, algunos días que algunas personas a veces propone de hacer devociones, como en ayunar y otras semejantes; sino el estribo[5] que llevan en sus limitados modos y ceremonias con que las hacen.

5b. Como dijo Judit a los de Betulia, que los reprendió porque habían limitado a Dios el tiempo que esperaban de Dios misericordias.

5c. Judit 8, 11-12: ¿Vosotros ponéis a Dios tiempo de sus misericordias? No es, dice, esto para mover a Dios a clemencia, sino para despertar su ira.



[1] Cuidar de algo, poner cuidado. www.rae.es

[2] Fundarse (// apoyarse). www.rae.es

[3] Cuarto pequeño en la casa o habitación, destinado para retirarse. www.rae.es

[4] Juego de palabras en que se suele producir una repetición. Inversión de los términos de una proposición o cláusula en la siguiente para que el sentido de esta última forme contraste o antítesis con el de la primera. www.rae.es

[5] Apoyo, fundamento. www.rae.es

lunes, 4 de enero de 2021

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 43. Las novenas, oraciones,... para conseguir un favor de Dios, María o los santos.

 

Capítulo 43. Que trata de los motivos para orar que usan muchas personas, que son mucha variedad de ceremonias.

1a. Los gozos inútiles que acerca de las cosas que habemos dicho muchas personas tienen, son algo tolerables por ir en ello algo inocentemente.

1b. Del grande arrimo que algunos tienen a muchas maneras de ceremonias introducidas por gente poco ilustrado y falta en la sencillez de la fe, es insufrible.

1c. Dejemos ahora aquellas que en sí llevan envueltos algunos nombres extraordinarios o términos que no significan nada, y otras cosas no sacras, que gente necia y de alma ruda y sospechosa suele interpretar en sus oraciones.

1d. Por ser claramente malas y en que hay pecado y en muchas de ellas pacto oculgto con el demonio.

1e. Provocan a Dios a ira y no a misericordia.

2a. De aquellas sólo quiero decir que muchas personas el día de hoy con devoción indiscreta usan, poniendo tanta eficacia y fe en aquellos modos y maneras con que quieren cumplir sus devociones y oraciones.

2b. Entiende que si un punto faltan y salen de aquellos límites, no aprovecha ni la oirá Dios, poniendo más fiducia[1] en aquellos modos y maneras que en lo vivo de la oración, no sin gran desacato y agravio de Dios.

2c. Así como que sea la misa con tantas candelas y no más ni menos, y que la diga sacerdote de tal o tal suerte; y que sea a tal hora y no antes ni después; y que sea después de tal día, no antes ni después.

2d. Y que las oraciones y estaciones sean tantas y tales y a tales tiempos; y que la persona que las hiciere tenga tales partes y tales propiedades.

2e. Piensa que, si falta algo de lo que ellos llevan propuesto, no se hace nada.

2f. Y otras mil cosas que se ofrecen y usan.

3a. Y lo que es peor e intolerable es que algunos quieren sentir algún efecto en sí, o cumplirse lo que pide, o saber que se cumple al fin de aquellas sus oraciones ceremoniáticas.

3b. No es menos que tentar a Dios y enojarle gravemente.

3c. Algunas veces da licencia al demonio para que los engañe, haciéndolos sentir y entender cosas harto ajenas del provecho de su alma, mereciéndolos ellos por la propiedad que llevan en sus oraciones, no deseando más que se haga lo que Dios quiere que lo que ellos pretenden.

3d. Así, porque no ponen toda su confianza en Dios, nada les sucede bien.



[1] Confianza. www.rae.es

Llama de amor viva. Canción 2. 10-12. Abandonada el alma en un mar de amor.

  10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite...