miércoles, 6 de enero de 2021

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 44. Sobriedad en las palabras y confianza en el Padre.

 

Capítulo 44. De cómo se ha de enderezar a Dios el gozo y fuerza de la voluntad por estas devociones.

1a. Sepan estos que con cuanta más fiducia hacen de estas cosas y ceremonias, tanto menor confianza tienen en Dios, y no alcanzarán de Dios lo que desean.

1b. Hay algunos que más oran por su pretensión que por la honra de Dios.

1c. Aunque ellos suponen que, si Dios se ha de servir, se haga, y si no, no, multiplican demasiado ruegos por aquello, que sería mejor mudarlos en cosas de más importancia para ellos.

1d. Como es limpiar de veras sus conciencias y entender de hecho en cosas de su salvación, posponiendo muy atrás todas esotras peticiones suyas que no son esto.

1e. Alcanzando esto alcanzarían también todo lo que de esotro les estuvieran bien, aunque no se lo pidiesen.

2a. Así lo tiene prometido el señor por los evangelios.

2b. Mateo 6, 33: Pretended primero y principalmente el reino de Dios y su justicia, y todas esotras cosas se os añadirán.

2c. Esta es la pretensión y petición que es más a su gusto.

2d. Para alcanzar las peticiones que tenemos en nuestro corazón, no hay mejor medio que poner la fuerza de nuestra oración en aquella cosa que es más gusto de Dios.

2e. Entonces no solo dará lo que pedimos, que es la salvación, sino aun lo que él ve que nos conviene y no es bueno, aunque no se lo pidamos.

2f. Salmo 144, 18: Cerca está el Señor de los que llaman en la verdad.

2g. Salmo 144, 19-20: La voluntad de los que le temen cumplirá, y sus ruegos oirá, y salvarlos ha. Porque es Dios guarda de los que bien le quieren.

2h. Este estar tan cerca no es otra cosa que estar a satisfacerlos y concederles aun lo que no les pasa por el pensamiento pedir.

2i. Salomón acertó a pedir a Dios una cosa que le dio gusto, que era sabiduría, para acertar a regir justamente a su pueblo, le respondió Dios diciendo:

2j. 2 Crónicas 1, 11-12: Porque te agradó más que otra cosa alguna la sabiduría, y ni pediste la victoria con muerte de tus enemigos, ni riqueza, ni larga vida, yo te doy no solo la sabiduría, que pides para regir justamente mi pueblo, mas aun lo que no me has pedido te daré, que es riquezas, y sustancia, y gloria, de manera que antes ni después de ti haya rey a ti semejante.

2k. Pacificándole también sus enemigos, de manera que, pagándole tributo todo en derredor, no le perturbasen.

2l. Prometiendo Dios a Abrahán de multiplicar la generación del hijo legítimo como las estrellas del cielo, según se lo había pedido, le dijo:

2m. Génesis 21, 13: También multiplicaré al hijo de la esclava, porque es tu hijo.

3a. Se han de enderezar a Dios las fuerzas de la voluntad y el gozo de ella en las peticiones.

3b. No curando[1] de estribar[2] en las invenciones de ceremonias que no usa ni tiene aprobadas la Iglesia católica, dejando el modo y manera de decir la misa al sacerdote, que allí la Iglesia tiene en su lugar, que él tiene orden de ella cómo lo ha de hacer.

3c. No quieran ellos usar nuevos modos, como si supiesen más que el Espíritu Santo y su Iglesia.

3d. Si por esa sencillez no los oyere Dios, crean que no lo oirá aunque más invenciones hagan.

3f. Dios es de manera que, si le llevan por bien y a su condición, harán de él cuanto quisieren; mas si va sobre interés, no hay que hablarle.

4a. En las demás ceremonias acerca del rezar y otras devociones, no quieran arrimar la voluntad a otras ceremonias y modos de oraciones de las que nos enseñó Cristo.

4b. Lucas 11, 1-2: “Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: – Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos. Él les dijo: – Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino.

4c. Cuando sus discípulos le rogaron que los enseñase a orar, les diría todo lo que hace al caso para que nos oyese el Padre eterno, como el que tan bien conocía su condición.

4d. Y solo les enseñó aquellas siete peticiones del Pater noster, en que se incluyen todas nuestras necesidades espirituales y temporales.

4e. Y no les dijo otras muchas maneras de palabras y ceremonias, antes, en otra parte, les dijo que cuando oraban no quisiesen hablar mucho, porque bien sabía nuestro Padre celestial lo que nos convenía.

4f. Mateo 6, 6-8: “Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis”.

4g. Solo encargó, con muchos encarecimientos, que perseverásemos en oración, es a saber, en la del Pater noster, diciendo en otra parte que conviene siempre orar y nunca faltar.

4h. Lc 18, 1: “Les decía una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre sin desfallecer”.

4i. No enseñó variedades de peticiones, sino que estas se repitiesen muchas veces y con fervor y con cuidado.

4j. Porque en estas se encierra todo lo que es voluntad de Dios y todo lo que nos conviene.

4k. Cuando su Majestad acudió tres veces al Padre eterno, todas tres veceds oró con la misma palabra del Pater noster.

4l. Mateo 26, 39: Padre, si no puede ser sino que tengo de beber este cáliz, hágase tu voluntad.

4g. Las ceremonias con que él nos enseñó a orar solo es una de dos: o que sea en el escondrijo de nuestro retrete[3], donde sin bullicio y sin dar cuenta a nadie lo podemos hacer con más entro y puro corazón.

4h. Mateo 6, 6: Cuando tú orares, entra en tu retrete y cerrada la puerta, ora.

4i. O, si no, a los desiertos solitarios, como él lo hacía, y en el mejor y más quieto tiempo de la noche.

4j. Lucas 6, 12: “En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios”.

4k. No hay para qué señalar limitado tiempo ni días limitados, ni señalar estos más que aquellos para nuestras devociones.

4j. Ni hay para qué otros modos ni retruécanos[4] de palabras ni oraciones, sino solo las que usa la Iglesia y como las usa, porque todas se reducen a las que habemos dicho del Pater noster.

5a. No condeno por eso, sino antes apruebo, algunos días que algunas personas a veces propone de hacer devociones, como en ayunar y otras semejantes; sino el estribo[5] que llevan en sus limitados modos y ceremonias con que las hacen.

5b. Como dijo Judit a los de Betulia, que los reprendió porque habían limitado a Dios el tiempo que esperaban de Dios misericordias.

5c. Judit 8, 11-12: ¿Vosotros ponéis a Dios tiempo de sus misericordias? No es, dice, esto para mover a Dios a clemencia, sino para despertar su ira.



[1] Cuidar de algo, poner cuidado. www.rae.es

[2] Fundarse (// apoyarse). www.rae.es

[3] Cuarto pequeño en la casa o habitación, destinado para retirarse. www.rae.es

[4] Juego de palabras en que se suele producir una repetición. Inversión de los términos de una proposición o cláusula en la siguiente para que el sentido de esta última forme contraste o antítesis con el de la primera. www.rae.es

[5] Apoyo, fundamento. www.rae.es

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