Declaración de las canciones del modo que tiene el alma en el camino espiritual para llegar a la perfecta unión de amor con Dios, cual se puede en esta vida.
Dícese
también las propiedades que tiene el que ha llegado a la dicha perfección,
según las canciones se contiene.
Compuesto
por el padre fray Juan de la Cruz, carmelita descalzo, autor de las mismas
canciones.
Prólogo.
En las
dos primeras canciones se declaran los efectos de las dos purgaciones
espirituales: de la parte sensitiva del hombre y de la parte espiritual.
En las
otras seis se declaran varios y admirables efectos de la iluminación espiritual
y unión de amor con Dios.
Canciones
del alma.
En una noche oscura
con ansias de amor inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.
Aquésta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que el alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Comienza
la declaración de las canciones que tratan del modo y manera que tiene el alma
en el camino de la unión con Dios, por el padre fray Juan de la Cruz.
Conviene
saber aquí que el alma las dice estando ya en la perfección, que es la unión de
amor con Dios.
Habiendo
ya pasado por los estrechos trabajos y aprietos, mediante el ejercicio
espiritual del camino estrecho de la vida eterna.
Mateo
7, 14: “¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida!
Y pocos dan con ellos”.
Por el
cual camino ordinariamente pasa para llegar a esa alta y dichosa unión con
Dios.
Por ser
tan estrecho y por ser tan pocos los que entran por él, como también dice
el Señor, tiene el alma por gran dicha y ventura haber pasado por él a la dicha
perfección de amor.
Llamando
noche oscura con harta propiedad a este camino estrecho.
Dice el
alma gozosa de haber pasado por este angosto camino de donde tanto bien se le siguió,
de esta manera.

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