10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite.
10b. ¿Quién podrá hablar como conviene?
10c. Siente el alma allí como un grano de
mostaza muy mínimo, vivísimo y encendidísimo.
10d. El cual de sí envía en circunferencia
vivo y encendido fuego de amor.
10e. El cual fuego, naciendo de la sustancia
y virtud de aquel punto vivo donde está la sustancia y virtud de la yerba.
10f. Se siente difundir sutilmente por todas
las espirituales y sustanciales venas del alma, según potencia y fuerza.
10g. Siente ella convalecer y crecer tanto
ardor.
10h. En ese ardor afinarse tanto el amor que
parecen ella mares de fuego amoroso que llega a lo alto y bajo de las máquinas,
llenándolo todo de amor.
10i. En lo cual parece el alma que todo el
universo es un mar de amor en el que ella está engolada.
10j. No echando de ver término ni fin donde
se acabe ese amor, sintiendo en sí el vivo punto y centro del amor.
11a. Lo que aquí goza el alma no hay más que
decir sin que allí siente cuan bien comparada está en el evangelio el reino de
los cielos al grano de mostaza.
11b. Por su gran calor, aunque tan pequeño, crece
en árbol grande.
11c. El alma se ve hecha como un inmenso
fuego de amor que nace de aquel punto encendido del corazón del espíritu.
12a. Pocas almas llegan a tanto como esto.
12b. Algunas han llegado, mayormente las de
aquellos cuya virtud y espíritu se había de difundir en la sucesión de sus
hijos.

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