LIBRO PRIMERO.
En
que trata de la noche del sentido.
En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando mi casa sosegada.
DECLARACIÓN.
1a. Cuenta
el alma el modo y manera que tuvo en salir, según la afición, de sí yd e todas
las cosas, muriendo por verdadera mortificación a todas ellas y a sí misma,
para venir a vivir vida de amor dulce y sabrosa con Dios.
1b. Este
salir de sí y de todas las cosas fue una noche oscura, por la contemplación purgativa,
la cual pasivamente causa en el alma la dicha negación de sí misma y de todas
las cosas.
2a.
Esta salida pudo hacer con la fuerza y calor que para ello le dio el amor de su
Esposo en la dicha contemplación oscura.
2b. Ninguno
de los tres enemigos, que son mundo, demonio y carne, se lo pudiese impedir.
2c. La dicha
noche de contemplación purificativa hizo adormecer y amortiguar en la casa de su
sensualidad todas las pasiones y apetitos según sus apetitos y movimientos
contrarios.
En una
noche oscura.
Capitulo
1. Comienza a tratar de las imperfecciones de los principiantes.
1a. En
esta noche oscura comienzan a entrar las almas cuando Dios las va sacando de
estado de principiantes, que es de los que meditan en el camino espiritual.
1b. Las
comienza a poner en el de los aprovechantes, que es ya el de los
contemplativos, para que, pasando por aquí, lleguen al estado de los perfectos,
que es la divina unión del alma con Dios.
1c. Para
entender esta noche convendrá tocar aquí algunas propiedades de los
principiantes, para que, entendiendo la flaqueza del estado que llevan, se animen
y deseen que los ponga Dios en esta noche, donde se fortalece y confirma el ama
en las virtudes y los inestimables deleites del amor de Dios.
2a. El
alma, después que determinadamente se convierte a servir a Dios, ordinariamente
la va Dios criando al modo que la amorosa madre hace al niño tierno.
2b. Al
calor de sus pechos le calienta y con leche sabrosa y manjar blando y dulce le
cría, y en sus brazos le trae y le regala.
2c. A
medida que va creciendo, le va la madre quitando el regalo, y escondiendo el
tierno amor, pone el amargo acíbar[1]
en el dulce pecho, y, abajándole de los brazos, le hace andar por su pie.
2d.
Perdiendo las propiedades de niño se dé a cosas más grandes y sustancias.
2e. La
amorosa madre de la gracia de Dios, luego que por nuevo calor y hervor de
servir a Dios reengendra al alma, eso mismo hace con ella.
2f.
Porque la hace hallar dulce y sabrosa la leche espiritual, sin algún trabajo
suyo en todas las cosas de Dios, y en los ejercicios espirituales gran gusto,
porque le da Dios aquí su pecho de amor tierno, bien así, como a niño tierno.
2g. 1
Pedro 2, 2-3: “Como niños recién nacidos, ansiad la leche espiritual, no
adulterada, para que con ella vayáis progresando en la salvación, a que habéis
gustado qué bueno es el Señor”.
3a. Su
deleite se halla pasarse grandes ratos en oración, y por ventura las noches
enteras.
3b. Sus
gustos son las penitencias, sus contentos los ayunos, y sus consuelos usar de
los sacramentos y comunicar en las cosas divinas.
3c. Las
cuales cosas se han muy flaca e imperfectamente en ellas.
3d.
Como son movidos a estas cosas y ejercicios espirituales por consuelo y gusto
que allí hallan y, también ellos no están habilitados por ejercicios de fuerte
lucha en las virtudes tienen muchas faltas e imperfecciones.
3e. Cada
uno obra conforme al hábito de perfección que tiene.
3f.
Como estos no han tenido lugar de adquirir los hábitos fuertes, de necesidad
han de obrar como flacos niños, flacamente.
3g. Lo cual
para que más claramente se vea irémoslo notando por los siete vicios capitales
en que se verá claro cuán de niños es el obrar que estos obran y veráse también
cuantos bienes trae consigo la noche oscura, pues de todas las imperfecciones
limpia el alma y la purifica.

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