martes, 12 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 3. Sobriedad frente a la tentación del consumismo espiritual: objetos, libros, imágenes,... Santa simplicidad.

 

Capítulo 3. De algunas imperfecciones que suelen tener algunos de estos acerca del segundo vicio capital, que es la avaricia, espiritualmente hablando.

1a. Tienen muchos de estos principiantes también a veces mucha avaricia espiritual.

1b. Apenes les verán contentos en el espíritu que Dios les da.

1c. Andan muy desconsolados y quejosos porque no hallan el consuelo que querrían en las cosas espirituales.

1d. Muchos no acaban de hartar de oír consejos y aprender preceptos espirituales y tener y leer muchos libros que traten de eso.

1e. Y verles más y más en esto al tiempo que en obrar la mortificación y perfección de la pobreza interior de espíritu que deben.

1f. Se cargan de imágenes y rosarios bien curiosos, ahora dejan unos, ya toman otros; ahora truecan, ahora destruecan; ya los tienen de esta manera, ya de esotra, aficionándose más a esta cruz que a aquella, por ser más curiosa.

1g. Y veréis a otros arreados[1] de agnusdeis[2] y reliquias y nóminas[3], como los niños de dijes[4].

1h. En lo cual yo condeno la propiedad del corazón y el asimiento que tienen al modo, multitud y curiosidad de cosas, por cuanto es muy contra la pobreza de espíritu, que sólo mira en la sustancia de la devoción, aprovechándose sólo de aquello que basta para ella, y cansándose de esotra multiplicidad y de la curiosidad de ella.

1i. La verdadera devoción ha de salir del corazón.

1j. Todo lo demás es asimiento y propiedad de imperfección, que, para pasar a alguna manera de perfección, es necesario que se acabe el tal apetito.

2a. Yo conocí una persona que más de diez años se aprovechó de una cruz hecha toscamente de un ramo bendito, clavada con un alfiler retorcida alrededor, y nunca la había dejado, trayéndola consigo hasta que yo la tomé, y no era persona de poca razón y entendimiento.

2b. i otra que rezaba por cuentas que eran de huesos de las espinas del pescado, cuya devoción es cierto que por eso no era menos quilates delante de Dios; pues se ve claro que estos no la tenían en la hechura y valor.

2c. Los que van bien encaminados desde estos principios, no se asen a los instrumentos visibles, ni se cargan de ellos, ni se les da nada de saber más de lo que conviene saber para obrar.

2d. Solo ponen los ojos en ponerse bien con Dios y agradarle, y en esto es su codicia.

2e. Con gran largueza dan cuanto tienen, y su gusto es saberse quecdar sin ello por Dios y por la caridad del prójimo.

2f. Solo ponen los ojos en las veras[5] de la perfección interior: dar a Dios gusto, y no es a sí mismo en nada.

3a. De estas imperfecciones tampoco no se puede el alma purificar cumplidamente hasta que Dios le ponga en la pasiva purgación de aquella oscura noche.

3b. Conviene al alma, en cuanto pudiere, procurar de su parte hacer por perfeccionarse, porque merezca que Dios le ponga en aquella divina cura, donde sana el alma de todo lo que ella no alcanzaba a remediarse.

3c. Por más que el alma se ayude, no puede ella activamente purificarse de manera que esté dispuesta en la menor parte para la divina unión de perfección de amor, si Dios no toma la mano y la purga de aquel fuego oscuro para ella.



[1] Llevarse de manera violenta algo, o a veces, hurtarlo o robarlo. www.rae.es

[2] Relicario que especialmente las mujeres llevan al cuello. www.rae.es

[3] En lo antiguo era una relíquia, en que estaban escritos los nombres de algunos santos, de donde tomó el nombre, según Covarruvias. Oy hai hecho la superstición, que esta voz se tome en mala parte, por haber añadido algunas oraciones supersticiosas. Diccionario de Autoridades (1726-1739). www.rae.es

[4] Adorno de los que se ponía a los niños al cuello o pendientes de la cintura. Joya, relicario o alhaja pequeña que se usa como adorno. www.rae.es

[5] Orilla. www.rae.es

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