jueves, 21 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 10. La oración de quietud: permitir a Dios que actúe, sin incomodarle con nuestros pensamientos.

 


Capítulo 10. Del modo que se han de haber estos en la noche oscura.

1a. En el tiempo de las sequedades de esta noche sensitiva, en la cual hace Dios el trueque que habemos dicho arriba, sacando el alma de la vida del sentido a la del espíritu, que es de meditación y contemplación, donde ya no hay poder obrar ni discurrir en las cosas de Dios, padecen los espirituales grandes penas.

1b. No tanto por las sequedades como por el recelo que tienen de que se van perdidos en el camino, pensando que los ha dejado Dios, pues no hallan arrimo ni gusto en cosa buena.

1c. Se fatigan y procuran arrimar con algún gusto las potencias a algún objeto de discurso, pensando ellos que, cuando no hacen esto no hacen nada.

1d. En lo cual estragándose[1] en lo uno, no aprovechan en lo otro, porque, por buscar espíritu, pierden el espíritu que tenían de tranquilidad y paz.

1e. Son semejantes al que deja lo hecho para volver a hacer, o al que sale de la ciudad para volver a entrar en ella, o al que deja la caza que tiene para volver a andar a caza.

1d. No hallará nada ya por aquel primer estilo de proceder.

2a. Estos si no hay quien los entienda, vuelven atrás, dejando el camino, aflojando, o, a lo menos, se estorban[2] en ir adelante.

2b. Por las muchas diligencias que ponen de ir por el camino de meditación y discurso, fatigando y trabajando demasiadamente el natural, imaginando que queda por su negligencia o pecados.

2c. Lo cual les es excusado[3], porque los lleva ya Dios por otro camino, que es de contemplación, diferentísimo del primero.

2d. El uno es de meditación y discurso, y el otro no cae en imaginación ni discurso.

3a. Los que de esta manera se vieren, conviéneles que se consuelen perseverando en paciencia, no teniendo pena.

3b. Confíen en Dios, que no deja a los que con sencillo y recto corazón le buscan, ni los dejará de dar lo necesario para el camino, hasta llevarlos a la clara y pura luz de amor.

3c. Que les dará por medio de la noche oscura del espíritu, si merecieren que Dios los ponga en ella.

4a. El estilo que han de tener es que no den nada por el discurso y meditación, pues ya no es tiempo de esto.

4b. Dejen estar el alma en sosiego y quietud, aunque les parezca claro que no hacen nada y que pierden tiempo.

4c. Aunque les parezca que por su flojedad no tienen gana de pensar allí nada, que hartó[4] harán en tener paciencia en perseverar en la oración sin hacer ellos nada.

4d. Solo lo que aquí han de hacer es dejar el alma libre y desembarazada y descansada de todas las noticias y pensamientos, no teniendo cuidado[5] allí de qué pensarán y meditarán.

4e. Contentándose solo con una advertencia amorosa y sosegada en Dios, y estar sin cuidado y sin eficacia y sin gana de gustarle o de sentirle.

4f. Porque todas estas preocupaciones desquietan y distraen el alma de la sosegada quietud y ocio suave de contemplación que aquí se da.

5a. Aunque más escrúpulos se vengan de que se pierde tiempo y que sería bueno hacer otra cosa, pues en la oración no pueden hacer ni pensar nada, súfrase y estése sosegado.

5b. No va allí más que a estarse a su placer y anchura de espíritu; porque, si de suyo quiere algo obrar con las potencias interiores, será estorbar y perder los bienes que Dios por medio de aquella paz y ocio del alma está asentando e imprimiendo en ella.

5c. Como si algún pintor estuviera pintando o alcoholando un rostro, que si el rostro se menease en querer hacer algo, no dejaría hacer nada al pintor, y deturbaría[6] lo que estaba haciendo.

5d. Cuando el alma se quiere estar en paz y ocio interior, cualquier operación que ella quiera entonces tener la distraerá y desquietará y hará sentir la sequedad y vacío del sentido.

5e. Cuanto más pretendiere tener algún arrimo de afecto y noticia, tanto más sentirá la falta, de la cual no puede ser suplida por aquella vía.

6a. A esta alma le conviene no hacer aquí caso que se le pierdan las operaciones de las potencias, antes ha de gustar que se le pierdan presto[7], porque, no estorbando la operación de la contemplación infusa que va Dios dando, con más abundancia pacífica la reciba y dé lugar a que arda y se encienda en el espíritu de amor que esta oscura y secreta contemplación trae consigo y pega al alma.

6b. Contemplación no es otra cosa que infusión secreta, pacífica y amorosa de Dios, que, si la dan lugar, inflama el alma en espíritu de amor según ella da a entender en el verso siguiente, es a saber.

6c. Con ansias, en amores inflamada.



[1] Estragar: del latín vulgar stragare, asolar, devastar. Viciar, dañar física o moralmente. www.rae.es

[2] Estorbar: molestar, incomodar.

[3] Eximir a alguien del pago de un tributo o un servicio personal.

[4] Harto: mucho o abundante.

[5] Cuidado: recelo, preocupación, temor.

[6] Deturbar: palabra portuguesa, agitar, perturbar. www.dicio.com.br

[7] Presto: pronto, diligente, ligero en la ejecución de algo. www.rae.es .

miércoles, 20 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 9. Signos para diferenciar entre noche oscura o síntomas enfermizos. Oración de quietud: pasividad frente a actividad. Amar es dejarse amar.

 Capítulo 9. De las señales en que se conocerá que el espiritual va por el camino de esta noche y purgación sensitiva.

1a. Porque estas sequedades podrían proceder muchas veces, no de la dicha noche y purgación del apetito sensitivo, sino de pecados e imperfecciones, o flojedad y tibieza, o de algún mal humor[1] o disposición corporal, pondré algunas señales en que se conoce si es la sequedad de la dicha purgación.

1b. Para lo cual hayo que hay tres señales principales.

2a. La primera es si, así como no halla gusto ni consuelo en las cosas de Dios, tampoco le halla en alguna de las cosas criadas.

2b. Como pone Dios al alma en esta oscura noche en ninguna cosa le deja engolosinar ni hallar sabor.

2c. En esto se conoce muy probablemente que esta sequedad no proviene ni de pecados ni de imperfecciones nuevamente cometidas.

2d. Este no gustar de cosa de arriba ni de abajo podría provenir de alguna indisposición o humor melancólico, el cual muchas veces no deja hallar gusto en nada.

3a. La segunda es que ordinariamente trae la memoria en Dios con solicitud[2] y cuidado penoso, pensando que no sirve a Dios, sino que vuelve atrás.

3b. Esto se ve que no sale de flojedad y tibieza este sinsabor y sequedad.

3c. De razón de la tibieza es no se le dar mucho ni tener solicitud interior por las cosas de Dios.

3d. Entre sequedad y tibieza hay mucha diferencia.

3e. La que es de tibieza tiene mucha flojedad y remisión[3] en la voluntad y en el ánimo, sin solicitud de servir a Dios.

3f. La que solo es sequedad purgativa tiene consigo ordinaria solicitud con cuidado y pena de que no sirve a Dios.

3g. Aunque algunas veces sea ayudada de la melancolía u otro humor, como muchas veces lo es, no por eso deja de hacer su efecto purgativo del apetito.

3h. De todo gusto está privado y solo se va en disgusto y estrago[4] del natural, sin estos deseos de servir a Dios que tiene la sequedad purgativa.

3i. Aunque la parte sensitiva está muy caída y floja y flaca para obrar por poco gusto que halla, el espíritu, empero, está pronto o fuerte.

4a. La causa de esta sequedad es porque muda Dios los bienes y fuerza del sentido al espíritu, de los cuales se queda ayuno, seco y vacío,

4b. La parte sensitiva no tiene habilidad para lo que es puro espíritu, y así, gustando el espíritu se desabre[5] la carne y se afloja para obrar, mas el espíritu que recibe el manjar anda fuerte y más alerto y solícito que antes en el cuidado de no faltar a Dios.

4c. Si no siente luego al principio el sabor y deleite espiritual, sino la sequedad y sin sabor, es por la novedad del trueque.

4d. Habiendo tenido el paladar hecho a esotros gustos sensibles, y todavía tiene los ojos puestos en ellos, y porque el paladar espiritual no está acomodado ni purgado para tan sutil gusto, no puede sentir el gusto y el bien espiritual, sino la sequedad y sin sabor.

5a. Estos que comienza Dios a llevar por esas soledades del desierto son semejantes a los hijos de Israel, que cuando en el desierto les comenzó Dios a dar el manjar del cielo, que de suyo tenía todos los sabores y, como allí dice, se convertía al sabor que cada uno quería.

5b. Sabiduría 16, 20-21: “A tu pueblo, en cambio, lo alimentaste con manjar de ángeles, y les mandaste desde el cielo un pan preparado sin esfuerzo, lleno de toda delicia y grato a cualquier gusto. Este sustento revelaba a tus hijos tu dulzura, pues se adaptaba al gusto de quien lo tomaba y se convertía en lo que cada uno quería”.

5c. Con todo, sentían más la falta de los gustos y sabores de las carnes y cebollas que comían antes en Egipto, por haber tenido el paladar hecho y engolosinado en ellas, que la dulzura delicada del maná angélico, y lloraban y gemían por las carnes entre los manjares del cielo.

5d. Números 11, 4-6: “La masa que iba con el pueblo estaba hambrienta, y los hijos de Israel se pusieron a llorar con ellos, diciendo: - ¡Quién nos diera carne para comer! ¡Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos! En cambio ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná”.

5e. Que a tanto llega la bajeza de nuestro apetito, que nos hace llorar nuestras miserias y fastidiar el bien incomunicable del cielo.

6a. Cuando estas sequedades provienen de la vía purgativa del apetito sensible siente la fortaleza y brío para obrar en la sustancia que le da el manjar interior.

6b. El cual manjar es principio de oscura y seca contemplación para el sentido.

6c. La cual contemplación, que es oculta y secreta para el mismo que la tiene, ordinariamente da al alma inclinación y gana para estarse a solas y en quietud, sin poder pensar en cosa particular ni tener gana de pensarla.

6d. Si a los que esto acaece se supiesen quietar sentirían delicadamente aquella refección[6] interior, la cual es tan delicada que, si tiene gana o cuidado en sentirla, no la siente.

6e. Ella obra en el mayor ocio y descuido del alma; que es como el aire, que, en queriendo cerrar el puño, se sale.

7a. A este propósito podemos entender lo que a la esposa dijo el esposo en los Cantares:

7b. Cantar de los Cantares 6, 5: Aparta tus ojos de mí, porque ellos me hacen volar.

7c. De tal manera pone Dios al alma en este estado y en tan diferente camino la lleva, que, si ella quiere obrar con sus potencias, antes estorba la obra que Dios en ella va haciendo, que ayuda; lo cual antes era muy al revés.

7d. La causa es porque ya Dios es el que obra en el ánima.

7e. Por eso le ata las potencias interiores, no dejándole arrimo en el entendimiento, ni jugo en la voluntad, ni discurso en la memoria.

7f. En este tiempo, lo que de suyo puede obrar el alma no sirve sino de estorbar la paz interior y la obra que en aquella sequedad del sentido hace Dios en el espíritu.

7g. La cual hace obra quieta, delicada, solitaria, satisfactoria y pacífica, muy ajena de todos esotros gustos primeros.

7h. Es la paz está que dice David que habla Dios en el alma para hacerla espiritual.

7i. Salmo 84, 9: “Voy a escuchar lo que dice el Señor: - Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos y a los que se convierten de corazón”.

8a. La tercera señal que hay para que se conozca esta purgación del sentido es el no poder ya meditar ni discurrir en el sentido de la imaginación, como solía.

8b. Como aquí comienza Dios a comunicarse, no hay por el sentido sino por el espíritu puro, en que no cae discurso sucesivamente.

8c. Comunicándose con acto de sencilla contemplación, la cual no alcanza los sentidos de la parte inferior, de aquí que la imaginativa y fantasía no pueden hacer arrimo en alguna consideración.

9a. Esta tercera señal se ha de tener que este empacho de las potencias y del gusto de ellas no proviene de algún mal humor.

9b. En comenzando a entrar en ella, siempre va delante el no poder discurrir con las potencias.

9c. Aunque en algunas veces no entra con tanta continuación por su flaqueza no convendría destetarlos de un golpe.

9d. Con todo van siempre entrando más en ella y acabando con la obra sensitiva, si que han de ir adelante.

9e. Los que no van por el camino de contemplación muy diferente modo llevan.

9f. Esta noche de sequedades no suele ser en ellos continua en el sentido, porque, en aunque algunas veces las tienen, otras veces no.

9g. Aunque algunas no pueden discurrir, otras pueden; porque, como solo les mete Dios en esta noche a estos para ejercitarlos y humillarlos y reformarles el apetito porque no vayan criando golosina viciosa en las cosas espirituales.

9h. Y no para llevarlos a la vida del espíritu, que es la contemplación.

9i. No todos los que se ejercitan de propósito en el camino del espíritu lleva Dios a la contemplación, ni aún la mitad: el por qué, él se lo sabe.

9j. De aquí es que a estos nunca les acaba de hecho de desarrimar el sentido de los pechos de las consideraciones y discursos, sino algunos ratos a temporadas.



[1] Humor: estado afectivo que se mantiene por algún tiempo. www.rae.es

[2] Solicitar: instar, urgir.   

[3] Remitir: dejar, diferir o suspender.   

[4] Estrago: ruina, daño, asolamiento.   

[5] Desabrir: disgustar, desazonar el ánimo de alguien.

[6] Refección: alimento moderado para reparar fuerzas. Compostura o reparación de lo estropeado.

 

martes, 19 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 8. Sequedad, signo de estar avanzando en la oración, encuentro con Quien no es criatura, sino Creador.

 




Capítulo 8. Comienza a explicar una noche oscura.

1a. Esta noche, que decimos ser la contemplación, dos maneras de tinieblas causa en los espirituales o purgaciones: sensitiva y espiritual.

1b. La una noche o purgación será sensitiva, con que se purga el alma según el sentido, acomodándolo al espíritu.

1c. La otra es noche o purgación espiritual, con que se purga y desnuda el alma según el espíritu, acomodándole y disponiéndole para la unió de amor con Dios.

1d. La sensitiva es común y acaece a muchos, y estos son los principiantes.

1e. La espiritual es de muy pocos, y estos ya de los ejercitados y aprovechados.

2a. La primera purgación o no che es amarga y terrible para el sentido.

2b. La segunda no tiene comparación, porque es horrenda y espantable para el espíritu.

2c. De ella [la sensitiva] se hallan más cosas escritas.

2d. Haber de ella [la noche espiritual] poco lenguaje, así de plática como de escritura, y aun de experiencia muy poco.

3a. Como el estilo que llevan los principiantes en el camino de Dios es bajo y que frisa[1] mucho con su propio amor y gusto, queriendo Dios llevarlos adelante, y sacarlos de este bajo modo de amor a más alto grado de amor de Dios y librarlos de bajo ejercicio del sentido y discurso.

3b. Ya que se han ejercitado algún tiempo en el camino de la virtud, perseverando en meditación y oración, se han desaficionado de las cosas del mundo y cobrando algunas espirituales fuerzas en Dios.

3c. Tienen algo refrenados los apetitos de las criaturas con que podrán sufrir por Dios un poco de carga y sequedad sin volver atrás.

3d. Cuando más a sabor y gusto andan en estos ejercicios espirituales oscuréceles Dios toda luz y ciérrales la puerta y manantial de la dulce agua espiritual, que andaban gustando en Dios.

3e. Como eran flojos y tiernos no había puerta cerrada para estos.

3f. Apocalipsis 3, 8: “Conozco tus obras; mira, he dejado delante de ti una puerta abierta que nadie puede cerrar, porque aun teniendo poca fuerza, has guardado mi palabra y no has renegado de mi nombre”.

3g. Los deja tan a oscuras que no saben dónde ir con el sentido de la imaginación y el discurso.

3h. No pueden dar un paso en meditar como antes solían, anegado ya el sentido interior en estas noches.

3i. Déjalos tan secas que no solo no hallan jugo o gusto de las cosas espirituales y buenos ejercicios, en que solían ellos hallar deleites y gustos.

3j. Hallan sinsabor y amargura en las dichas cosas.

3k. Sintiéndolos ya Dios aquí algo crecidillos, para que se fortalezcan y salgan de mantillas[2] los desarrima del dulce pecho y, abajándolos de sus brazos, los veza[3] a andar por sus pies.

4a. A la gente recogida comúnmente acaece más en breve después que comienzan, que a los demás.

4b. Cuanto están más libres de ocasiones para volver atrás y reformar más presto los apetitos de las cosas del siglo[4], que es lo que se requiere para comenzar a entrar en esta dichosa noche del sentido.

4c. Ordinariamente no pasa mucho tiempo, después que comienzan, en entrar en esta noche del sentido y todo los demás entran en ella, porque comúnmente les verán caer en estas sequedades.

5a. Podríamos traer aquí grande número de autoridades de la Escritura divina, donde a cada paso, particularmente en los salmos y en los profetas, se hallan muchas.

5b. No quiero en esto gastar tiempo, porque el que allí no las supiere mirar[5], bástale ha la común experiencia que de ella se tiene.



[1] Frisar: disminuir. www.rae.es

[2] Haber salido alguien de mantillas: tener ya conocimiento y edad para gobernarse a sí mismo. www.rae.es  

[3] Avezar: acostumbrar. www.rae.es

[4] Siglo: mundo de la vida civil, en oposición a la vida religiosa. www.rae.es

[5] Mirar: inquirir, buscar algo, informarse de algo. www.rae.es

lunes, 18 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 7. Envidia y acedía o pereza espiritual. Dejar de buscarnos a nosotros en la oración para buscar a Dios.

 

Capítulo 7. De las imperfecciones acerca de la envidia y acidia[1]espiritual.

1a. Acerca de los otros dos vicios, que son envidia y acidía espiritual, no dejan estos principiantes de tener hartas imperfecciones.

1b. Acerca de la envidia muchos de estos suelen tener movimientos de pesarles del bien espiritual de los otros.

1c. Dándles alguna pena sensible que les lleven ventaja en este camino y no querrían verlos alabar.

1d. Se entristece de las virtudes ajenas, y a veces, no lo pueden sufrir sin decirles ellos lo contrario, deshaciendo aquellas alabanzas como pueden.

1e. Querrían ellos ser preferidos en todo.

1f. Lo cual es muy contrario a la caridad, la cual:

1g. 1 Corintios 13, 6: se goza de la verdad.

1h. Si alguna envidia tiene, es envidia santa, pesándole de no tener las virtudes del otro, con el gozo de que el otro las tenta.

1i. Holgándose[2] de que todos lleven la ventaja porque sirva a Dios, ya que él está tan falto en ello.

2a. Acerca de la acidia espiritual suelen tener tedio en las cosas que son más espirituales y huyen de ellas, como son aquellas que contradice el gusto sensible.

2b. Como ellos están tan saboreados en las cosas espirituales, en no hallando sabor en ellas las fastidian.

2c. Si una vez no hallaron en la oración la satisfacción que pedía su gusto, porque conviene que se el quite Dios para probarlos, no querrían volver a ella, o a veces la dejan o van de mala gana.

2d. Por esta acidia posponen el camino de perfección que es la negación de la voluntad y gusto por Dios, al gusto y sabor de su voluntad.

2e. A la cual en esta manera andan ellos a satisfacer más que a la de Dios.

3a.Muchos de estos querrían que quisiese Dios lo que ellos quieren, y se entristecen de querer lo que quiere Dios, con repugnancia de acomodar su voluntad a la de Dios.

3b. Muchas veces en lo que no hallan su voluntad y gusto piensan que no es voluntad de Dios.

3c. Cuando ellos se satisfacen crean que Dios se satisface, midiendo a Dios consigo, y no a sí mismos con Dios.

3d. Siendo muy contrario a lo que Dios enseñó en el Evangelio:

3e. Mateo 16, 25: El que perdiese su voluntad por él, ése la ganaría, el que la quisiere ganar, ése la perdería.

4a. Tienen tedio cuando les mandan lo que no tiene gusto para ellos.

4b. Andan al regalo y sabor del espíritu.

4c. Son muy flojos para la fortaleza y trabajo de perfección.

4d. Hechos semejantes a los que crían en regalo[3], que huyen con tristeza de toda cosa áspera, y oféndense de la cruz, en la que están los deleites del espíritu.

4e. En las cosas más espirituales más tedio tienen, porque con ellos pretenden andar en las cosas espirituales a sus anchuras y gusto de su voluntad.

4f. Háceles gran tristeza y repugnancia entrar por el camino estrecho, que dice Cristo, de la vida.

4g. Mateo 7, 4: “¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos”.

5a. Estas imperfecciones basten aquí para que se vea cuánta sea la necesidad que tienen de que Dios los ponga en estado de aprovechados, que se hace entrándolos en la noche oscura que ahora decimos.

5b. Destetándolos Dios de los pechos de estos y sabores en puras sequedades y tinieblas interiores, les quita todas estas impertinencias y niñerías, y hace ganar las virtudes por medios muy diferentes.

5c. Por más que el principiante en mortificar en sí se ejercite todas sus acciones y pasiones, nunca del todo ni con mucho, puede hasta que Dios lo hace pasivamente por medio de la purgación de la dicha noche.

5d. En lo cual para hablar algo que sea en su provecho, sea Dios servido darme su divina luz, porque es bien menester en noche oscura y materia tan dificultosa para ser hablada y recitada.

5e. Es, pues, el verso: En una noche oscura.



[1] Acedía: pereza, flojedad; tristeza, angustia, amargura; desabrimiento, aspereza en el trato. www.rae.es

[2] Holgar: alegrarse.

[3] Regalo: conveniencia, comodidad o descanso que se procura en orden a la persona. www.rae.es

viernes, 15 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 6. El peligro de la gula: buscar el gusto, ignorando que a Dios se llega por la negación de uno mismo.

 

Capítulo 6. De las imperfecciones acerca de la gula espiritual.

1a. Apenas hay uno de estos principiantes que, por bien que proceda, no caiga en algo de las muchas imperfecciones que acerca de este vicio les nace a estos principiantes por medio del sabor que hallan a los principios de los ejercicios espirituales.

1b. Muchos de estos, engolosinados con el sabor y gusto que hallan en los tales ejercicios, procuran más el sabor del espíritu que la pureza y discreción de él, que es lo que Dios mira y acepta en todo camino espiritual.

1c. Pasando de los límites del medio en que consienten y se granjean las virtudes.

1d. Atraídos del gusto que allí hallan, algunos se matan a penitencias, y otros se debilitan con ayunos, haciendo más de lo que su flaqueza sufre, sin orden y consejo.

1e. Antes procura hurtar el cuerpo a quien deben obedecer en lo tal.

1f. Aun algunos se atreven a hacerlo aunque les han mandado lo contrario.

2a. Estos son imperfectísimos, gente sin razón, que proponen sujeción y obediencia, que es penitencia de razón y discreción, y por eso para Dios más acepto y gustoso sacrificio que todos los demás.

2b. La penitencia corporal, que, dejada estotra parte, no es más que penitencia de bestias, a que también como bestias se mueven por el apetito y gusto que allí hallan.

2c. Por cuanto todos los extremos son viciosos, y en esta manera de proceder estos hacen su voluntad, antes van creciendo en vicios que en virtudes.

2d. Tanto les empuja el demonio a muchos de éstos, atizándoles esta gula por gustos y apetitos que les acrecienta, que ya que más no pueden, o mudan o añaden o varían lo que les manda, porque les es aceda[1] toda obediencia acerca de esto.

2e. Algunos llegan a tanto mal, que, por el mismo caso que van por obediencia los tales ejercicios, se les quita la gana y devoción de hacerlos.

2f. Solo su gana y gusto es hacer lo que les mueve.

2g. Todo lo cual por ventura les valiera más no hacerlo.

3a. Veréis a muchos de estos muy porfiados[2] con sus maestros espirituales porque les concedan lo que quiere, y allá medio por fuerza lo sacan.

3b. Y si no, se entristecen como niños y andan de mala gana y les parece que no sirven a Dios cuando no les dejan hacer lo que querrían.

3c. Como andan arrimados al gusto y voluntad propia, y esto tienen por su Dios, luego que se lo quitan y les quieren poner en voluntad de Dios, se entristecen y aflojan y faltan.

3e. Piensan que el gustar ellos y estar satisfechos, es servir a Dios y satisfacerle.

4a. Hay también otros que por esta golosina tienen tan poco conocida su bajeza y forma propia miseria y tan echado aparte el amoroso temor y respeto que deben a la grandeza de Dios, que no dudan de porfiar mucho con sus confesores sobre que les dejen comulgar muchas veces.

4b. Y lo peor es que muchas veces se atreven a comulgar sin licencia y parecer del ministro y despensero de Cristo, solo por su parecer, y le procuran encubrir la verdad.

4c. A esta causa, con ojo de ir comulgando, hacen como quiera las confesiones, teniendo más codicia en comer que en comer limpia y perfectamente.

4d. Como quiera que fuera más sano y santo tener la inclinación contraria, rogando a sus confesores que no les manden llegar tan a menudo.

4e. Entre lo uno y lo otro mejor es la resignación humilde, porque los demás atrevimientos cosa es para grande mal y castigo de ellos sobre tal temeridad.

5a. Estos, en comulgando todo se les va en procurar algún sentimiento y gusto más que en reverenciar y alabar en sí con humildad a Dios.

5b. De esta manera se apropian a esto, que, cuando no han sacado algún gusto o sentimiento sensible, piensan que no han hecho nada, lo cual es juzgar muy bajamente de Dios.

5c. No entendiendo que el menor de los provechos que hace este Santísimo Sacramento es el que toca al sentido, porque mayor es el invisible de la gracia que da.

5d. Porque pongan en él los ojos de la fe, quita Dios muchas veces esotros gustos y sabores sensibles.

5e. Quieren sentir a Dios y gustarle como si fuese comprensible y accesible, no sólo en éste sino también en los demás ejercicios espirituales.

5c. Todo lo cual es muy grande imperfección y muy contra la condición de Dios, porque es impureza en la fe.

6a. Lo mismo tienen estos en la oración que ejercitan.

6b. Piensan que todo el negocio de ella está en hallar gusto y devoción sensible, y procurar sacarle a fuerza de brazos, cansando y fatigando las potencias y la cabeza.

6c. Cuando no han hallado el tal gusto se desconsuelan mucho pensando que no han hecho nada.

6d. Y pierden la verdadera devoción y espíritu, que consiste en perseverar allí con paciencia y humildad, desconfiando de sí, solo por agradar a Dios.

6e. Cuando no han hallado una vez sabor en este u otro ejercicio, tienen mucha desgana y repugnancia de volver a él, y a veces lo dejan.

6f. Son semejantes a niños, que no se mueven ni obran por razón, sino por el gusto.

6g. Todo se les va a estos en buscar gusto y consuelo de espíritu.

6h. Se hartan de leer libros, y ahora toman una meditación, ahora otra, andando a caza de este gusto con las cosas de Dios; a los cuales les niega Dios muy justa, discreta y amorosamente.

6i. Porque si esto no fuese, crecerían por esta gula y golosina espiritual en males sin cuento.

6j. Conviene mucho a estos entrar en la noche oscura que habemos de dar, para que se purguen de estas niñerías.

7a. También tienen otra imperfección muy grande, y es que son muy flojos y remisos en ir por el camino áspero de la cruz.

7b. El alma que se da al sabor naturalmente le da en rostro todo sin sabor de negación propia.

8a. Tienen estos muchas imperfecciones que de aquí les nacen, las cuales el Señor a tiempos les cura con tentaciones, sequedades y otros trabajos, que todo es parte de la noche oscura.

8b. La sobriedad y templanza espiritual lleva otro temple muy diferente de mortificación, temor y sujeción en todas sus cosas, echando de ver que no está la perfección y valor de las cosas en la multitud y gusto de las obras, sino en saberse negar a sí mismo en ellas.

8c. Ellos han de procurar hacer cuando pudieren de su parte, hasta que Dios quiera purificarlos de hecho, entrando en la noche oscura, a la cual por llegar me voy dando prisa con estas imperfecciones.



[1] Desazonar. Disgustar. www.rae.es

[2] Importunar repetidamente con el de conseguir un propósito. www.rae.es

jueves, 14 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 6. En la oración y el seguimiento de Jesús paciencia con uno mismo. Dios marca los tiempos.

 


Capítulo 5. De las imperfecciones en que caen los principiantes acerca del vicio de la ira.

1a. Por causa de la concupiscencia que tienen muchos principiantes en los gustos espirituales, les poseen muy de ordinario muchas imperfecciones del vicio de la ira.

1b. Cuando se les acaba el sabor y gusto en las cosas espirituales, naturalmente se hallan desabridos y traen mala gracia en las cosas que tratan, y se aíran fácilmente por cualquier cosilla, y aun a veces no hay quien los sufra.

1c. Así como el niño cuando le apartan del pecho de que estaba gustando a su sabor.

1d. Cuando no se dejan llevar de la desgana, no hay culpa, sino imperfección que se ha de purgar por la sequedad y aprieto de la noche oscura.

2a. Otros se aíran contra los vicios ajenos con cierto celo desasosegado, notando[1] a otros; y a veces les dan ímpetus de reprenderlos enojosamente y aun hacen algunas veces, haciéndose ellos dueños de la virtud.

2b. Todo lo cual es contra la mansedumbre espiritual.

3a. Otros, cuando se ven imperfectos, con impaciencia no humilde se aíran contra sí mismos, acerca de lo cual tienen tanta impaciencia, que querrían ser santos en un día.

3b. De estos hay muchos que proponen mucho y hacen grandes propósitos, y como no son humildes ni desconfían de sí, cuantos más propósitos hacen, tanto más caen y tanto más se enojan, no teniendo paciencia para esperar a que se lo dé Dios cuando él fuere servido.

3c. También es contra la mansedumbre espiritual que del todo no se puede remediar sino por la purgación de la noche oscura.

3d. Aunque algunos tienen tanta paciencia en esto de querer aprovechar, que no querría Dios ver en ellos tanta.



[1] Censurar, reprender las acciones de alguien. www.rae.es  

miércoles, 13 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 4. Amor espiritual versus amor sensual, cruz o lujuria, Dios o yo.

 

Capítulo 4. De otras imperfecciones que suelen tener estos principiantes acerca del tercer vicio, que es la lujuria.

1a. Acerca del vicio de la lujuria tienen muchas imperfecciones muchos, que se podría llamar lujuria espiritual, porque procede de las cosas espirituales

1b. Muchas veces acaece que en los mismos ejercicios espirituales se levantan y acaecen en la sensualidad movimientos y actos torpes, y a veces aun cuando el espíritu está en mucha oración, o ejercitando los Sacramentos de la Penitencia o Eucaristía.

1c. Las cuales proceden de una de tres causas:

2a. La primera proceden del gusto que tiene el natural en las cosas espirituales.

2b. Con aquella recreación se mueve cada parte del hombre a deleitarse.

2c. El alma está en mucha oración con Dios según el espíritu, y, por otra parte, según el sentido siente rebeliones y movimientos y actos sensuales pasivamente, no sin harta desgana suya.

2d. Lo cual muchas veces acaece en la comunión, que, como en este acto de amor recibe el alma alegría y regalo la sensualidad toma también el suyo.

2e. Como dice el Filósofo cualquiera cosa que se recibe, está en el recipiente al modo del mismo recipiente.

2f. Aún cuando ya el alma está aprovechada recibe el espíritu de Dios con la misma imperfección muchas veces.

2g. Cuando esta parte sensitiva está reformada por la purgación de la noche oscura ya no tiene ella estas flaquezas.

2h. No es ella la que recibe ya, mas antes está recibida ella en el espíritu.

3a. La segunda causa es el demonio, que por desquitar y turbar el alma al tiempo que está en oración o la procura tener, procura levantar en el natural estos movimientos torpes.

3b. No solo por el temor de esto aflojan en la oración, que es lo que él pretende, por ponerse a luchar con ellos, mas algunos dejan la oración del todo.

3c. Llega a representarles muy al vivo cosas muy feas y torpes para aterrarlas y acobardarlas.

3d. Esto en los tocados de melancolía acaecen con tanta eficacia y frecuencia que es de haberlos lástima grande, porque padecen vida triste.

3e. Cuando estas cosas torpes acaecen a los tales por medio de la melancolía, ordinariamente no se libran de ellas hasta que sanan de aquella calidad de humor, si no es que entrase en la noche oscura del alma, que la priva sucesivamente de todo.

4. El tercer origen, de donde suelen proceder y hacer guerra estos movimientos torpes, suele ser el temor que ya tienen cobrado estos tales a estos movimientos y representaciones torpes.

5a. Hay algunas almas, de naturales tan tiernos y deleznables, que, en viéndoles cualquier gusto de espíritu o de oración, luego es con ellos el espíritu de la lujuria que se hallan como engolfados en aquel jugo y gusto de este vicio.

5b. La causa es que, como estos naturales sean deleznables y tiernos, con cualquier alteración se les remueven los humores y la sangre.

5c. A estos lo mismo les acaecen cuando se encienden de ira o tienen algún alborozo o pena.

6a. Algunas veces se levanta cierto brío y gallardía con memoria de las personas que tienen delante, y tratan con alguna manera de vano gusto.

6b. Lo cual nace también de la lujuria espiritual.

6c. Lo cual ordinariamente viene con complacencia en la voluntad.

7a. Cobran algunos de estos aficiones con aquellas personas por vía espiritual, que muchas veces nacen de lujuria, y no de espíritu.

7b. Se conoce ser así cuando, con la memoria de aquella afición, no crece más la memoria y amor de Dios, sino remordimiento en la conciencia.

7c. Cuando la afición es puramente espiritual, creciendo ella, crece la de Dios, y cuando más se acuerda de ella, tanto más se acuerda de Dios y le gana de Dios, y creciendo en lo uno crece en lo otro.

7d. Esto tiene el espíritu de Dios, que lo bueno aumenta con lo bueno, por cuanto hay semejanza y conformidad.

7e. Cuando el tal amor nace de dicho vicio sensual, tiene los efectos contrarios.

7f. Cuando más crece lo uno, tanto más decrece lo otro y la memoria juntamente.

7g. Si crece aquel amor, luego verá que se va resfriando en el de Dios y olvidándole, porque, como son contrarios amores, no solo no ayuda el uno al otro, mas el que predomina apaga y confunde al otro y se fortalece en sí mismo, como dicen los filósofos.

7i. Juan 3, 6: Lo que nace de carne, es carne, y lo que nace de espíritu, es espíritu.

7j. El amor que nace de la sensualidad, para en sensualidad, y el de espíritu, para en espíritu de Dios y hácele crecer.

7i. Esta es la diferencia que hay entre los dos amores para conocerlos.

8a. Cuando el alma entrare en la noche oscura, todos estos amores pone en razón.

8b. El uno fortalece y purifica, que es el que es según Dios, y el otro quita y acaba.

Llama de amor viva. Canción 2. 10-12. Abandonada el alma en un mar de amor.

  10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite...