jueves, 14 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 6. En la oración y el seguimiento de Jesús paciencia con uno mismo. Dios marca los tiempos.

 


Capítulo 5. De las imperfecciones en que caen los principiantes acerca del vicio de la ira.

1a. Por causa de la concupiscencia que tienen muchos principiantes en los gustos espirituales, les poseen muy de ordinario muchas imperfecciones del vicio de la ira.

1b. Cuando se les acaba el sabor y gusto en las cosas espirituales, naturalmente se hallan desabridos y traen mala gracia en las cosas que tratan, y se aíran fácilmente por cualquier cosilla, y aun a veces no hay quien los sufra.

1c. Así como el niño cuando le apartan del pecho de que estaba gustando a su sabor.

1d. Cuando no se dejan llevar de la desgana, no hay culpa, sino imperfección que se ha de purgar por la sequedad y aprieto de la noche oscura.

2a. Otros se aíran contra los vicios ajenos con cierto celo desasosegado, notando[1] a otros; y a veces les dan ímpetus de reprenderlos enojosamente y aun hacen algunas veces, haciéndose ellos dueños de la virtud.

2b. Todo lo cual es contra la mansedumbre espiritual.

3a. Otros, cuando se ven imperfectos, con impaciencia no humilde se aíran contra sí mismos, acerca de lo cual tienen tanta impaciencia, que querrían ser santos en un día.

3b. De estos hay muchos que proponen mucho y hacen grandes propósitos, y como no son humildes ni desconfían de sí, cuantos más propósitos hacen, tanto más caen y tanto más se enojan, no teniendo paciencia para esperar a que se lo dé Dios cuando él fuere servido.

3c. También es contra la mansedumbre espiritual que del todo no se puede remediar sino por la purgación de la noche oscura.

3d. Aunque algunos tienen tanta paciencia en esto de querer aprovechar, que no querría Dios ver en ellos tanta.



[1] Censurar, reprender las acciones de alguien. www.rae.es  

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