Capítulo 5. De las imperfecciones en que caen los principiantes acerca del vicio de la ira.
1a. Por
causa de la concupiscencia que tienen muchos principiantes en los gustos espirituales,
les poseen muy de ordinario muchas imperfecciones del vicio de la ira.
1b.
Cuando se les acaba el sabor y gusto en las cosas espirituales, naturalmente se
hallan desabridos y traen mala gracia en las cosas que tratan, y se aíran
fácilmente por cualquier cosilla, y aun a veces no hay quien los sufra.
1c. Así
como el niño cuando le apartan del pecho de que estaba gustando a su sabor.
1d.
Cuando no se dejan llevar de la desgana, no hay culpa, sino imperfección que se
ha de purgar por la sequedad y aprieto de la noche oscura.
2a.
Otros se aíran contra los vicios ajenos con cierto celo desasosegado, notando[1]
a otros; y a veces les dan ímpetus de reprenderlos enojosamente y aun hacen
algunas veces, haciéndose ellos dueños de la virtud.
2b.
Todo lo cual es contra la mansedumbre espiritual.
3a.
Otros, cuando se ven imperfectos, con impaciencia no humilde se aíran contra sí
mismos, acerca de lo cual tienen tanta impaciencia, que querrían ser santos en
un día.
3b. De
estos hay muchos que proponen mucho y hacen grandes propósitos, y como no son
humildes ni desconfían de sí, cuantos más propósitos hacen, tanto más caen y
tanto más se enojan, no teniendo paciencia para esperar a que se lo dé Dios
cuando él fuere servido.
3c.
También es contra la mansedumbre espiritual que del todo no se puede remediar
sino por la purgación de la noche oscura.
3d.
Aunque algunos tienen tanta paciencia en esto de querer aprovechar, que no
querría Dios ver en ellos tanta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario