viernes, 15 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 6. El peligro de la gula: buscar el gusto, ignorando que a Dios se llega por la negación de uno mismo.

 

Capítulo 6. De las imperfecciones acerca de la gula espiritual.

1a. Apenas hay uno de estos principiantes que, por bien que proceda, no caiga en algo de las muchas imperfecciones que acerca de este vicio les nace a estos principiantes por medio del sabor que hallan a los principios de los ejercicios espirituales.

1b. Muchos de estos, engolosinados con el sabor y gusto que hallan en los tales ejercicios, procuran más el sabor del espíritu que la pureza y discreción de él, que es lo que Dios mira y acepta en todo camino espiritual.

1c. Pasando de los límites del medio en que consienten y se granjean las virtudes.

1d. Atraídos del gusto que allí hallan, algunos se matan a penitencias, y otros se debilitan con ayunos, haciendo más de lo que su flaqueza sufre, sin orden y consejo.

1e. Antes procura hurtar el cuerpo a quien deben obedecer en lo tal.

1f. Aun algunos se atreven a hacerlo aunque les han mandado lo contrario.

2a. Estos son imperfectísimos, gente sin razón, que proponen sujeción y obediencia, que es penitencia de razón y discreción, y por eso para Dios más acepto y gustoso sacrificio que todos los demás.

2b. La penitencia corporal, que, dejada estotra parte, no es más que penitencia de bestias, a que también como bestias se mueven por el apetito y gusto que allí hallan.

2c. Por cuanto todos los extremos son viciosos, y en esta manera de proceder estos hacen su voluntad, antes van creciendo en vicios que en virtudes.

2d. Tanto les empuja el demonio a muchos de éstos, atizándoles esta gula por gustos y apetitos que les acrecienta, que ya que más no pueden, o mudan o añaden o varían lo que les manda, porque les es aceda[1] toda obediencia acerca de esto.

2e. Algunos llegan a tanto mal, que, por el mismo caso que van por obediencia los tales ejercicios, se les quita la gana y devoción de hacerlos.

2f. Solo su gana y gusto es hacer lo que les mueve.

2g. Todo lo cual por ventura les valiera más no hacerlo.

3a. Veréis a muchos de estos muy porfiados[2] con sus maestros espirituales porque les concedan lo que quiere, y allá medio por fuerza lo sacan.

3b. Y si no, se entristecen como niños y andan de mala gana y les parece que no sirven a Dios cuando no les dejan hacer lo que querrían.

3c. Como andan arrimados al gusto y voluntad propia, y esto tienen por su Dios, luego que se lo quitan y les quieren poner en voluntad de Dios, se entristecen y aflojan y faltan.

3e. Piensan que el gustar ellos y estar satisfechos, es servir a Dios y satisfacerle.

4a. Hay también otros que por esta golosina tienen tan poco conocida su bajeza y forma propia miseria y tan echado aparte el amoroso temor y respeto que deben a la grandeza de Dios, que no dudan de porfiar mucho con sus confesores sobre que les dejen comulgar muchas veces.

4b. Y lo peor es que muchas veces se atreven a comulgar sin licencia y parecer del ministro y despensero de Cristo, solo por su parecer, y le procuran encubrir la verdad.

4c. A esta causa, con ojo de ir comulgando, hacen como quiera las confesiones, teniendo más codicia en comer que en comer limpia y perfectamente.

4d. Como quiera que fuera más sano y santo tener la inclinación contraria, rogando a sus confesores que no les manden llegar tan a menudo.

4e. Entre lo uno y lo otro mejor es la resignación humilde, porque los demás atrevimientos cosa es para grande mal y castigo de ellos sobre tal temeridad.

5a. Estos, en comulgando todo se les va en procurar algún sentimiento y gusto más que en reverenciar y alabar en sí con humildad a Dios.

5b. De esta manera se apropian a esto, que, cuando no han sacado algún gusto o sentimiento sensible, piensan que no han hecho nada, lo cual es juzgar muy bajamente de Dios.

5c. No entendiendo que el menor de los provechos que hace este Santísimo Sacramento es el que toca al sentido, porque mayor es el invisible de la gracia que da.

5d. Porque pongan en él los ojos de la fe, quita Dios muchas veces esotros gustos y sabores sensibles.

5e. Quieren sentir a Dios y gustarle como si fuese comprensible y accesible, no sólo en éste sino también en los demás ejercicios espirituales.

5c. Todo lo cual es muy grande imperfección y muy contra la condición de Dios, porque es impureza en la fe.

6a. Lo mismo tienen estos en la oración que ejercitan.

6b. Piensan que todo el negocio de ella está en hallar gusto y devoción sensible, y procurar sacarle a fuerza de brazos, cansando y fatigando las potencias y la cabeza.

6c. Cuando no han hallado el tal gusto se desconsuelan mucho pensando que no han hecho nada.

6d. Y pierden la verdadera devoción y espíritu, que consiste en perseverar allí con paciencia y humildad, desconfiando de sí, solo por agradar a Dios.

6e. Cuando no han hallado una vez sabor en este u otro ejercicio, tienen mucha desgana y repugnancia de volver a él, y a veces lo dejan.

6f. Son semejantes a niños, que no se mueven ni obran por razón, sino por el gusto.

6g. Todo se les va a estos en buscar gusto y consuelo de espíritu.

6h. Se hartan de leer libros, y ahora toman una meditación, ahora otra, andando a caza de este gusto con las cosas de Dios; a los cuales les niega Dios muy justa, discreta y amorosamente.

6i. Porque si esto no fuese, crecerían por esta gula y golosina espiritual en males sin cuento.

6j. Conviene mucho a estos entrar en la noche oscura que habemos de dar, para que se purguen de estas niñerías.

7a. También tienen otra imperfección muy grande, y es que son muy flojos y remisos en ir por el camino áspero de la cruz.

7b. El alma que se da al sabor naturalmente le da en rostro todo sin sabor de negación propia.

8a. Tienen estos muchas imperfecciones que de aquí les nacen, las cuales el Señor a tiempos les cura con tentaciones, sequedades y otros trabajos, que todo es parte de la noche oscura.

8b. La sobriedad y templanza espiritual lleva otro temple muy diferente de mortificación, temor y sujeción en todas sus cosas, echando de ver que no está la perfección y valor de las cosas en la multitud y gusto de las obras, sino en saberse negar a sí mismo en ellas.

8c. Ellos han de procurar hacer cuando pudieren de su parte, hasta que Dios quiera purificarlos de hecho, entrando en la noche oscura, a la cual por llegar me voy dando prisa con estas imperfecciones.



[1] Desazonar. Disgustar. www.rae.es

[2] Importunar repetidamente con el de conseguir un propósito. www.rae.es

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