Capítulo 4. De otras imperfecciones que suelen tener estos principiantes acerca del tercer vicio, que es la lujuria.
1a. Acerca
del vicio de la lujuria tienen muchas imperfecciones muchos, que se podría
llamar lujuria espiritual, porque procede de las cosas espirituales
1b.
Muchas veces acaece que en los mismos ejercicios espirituales se levantan y
acaecen en la sensualidad movimientos y actos torpes, y a veces aun cuando el espíritu
está en mucha oración, o ejercitando los Sacramentos de la Penitencia o
Eucaristía.
1c. Las
cuales proceden de una de tres causas:
2a. La
primera proceden del gusto que tiene el natural en las cosas espirituales.
2b. Con
aquella recreación se mueve cada parte del hombre a deleitarse.
2c. El
alma está en mucha oración con Dios según el espíritu, y, por otra parte, según
el sentido siente rebeliones y movimientos y actos sensuales pasivamente, no
sin harta desgana suya.
2d. Lo
cual muchas veces acaece en la comunión, que, como en este acto de amor recibe
el alma alegría y regalo la sensualidad toma también el suyo.
2e. Como
dice el Filósofo cualquiera cosa que se recibe, está en el recipiente al
modo del mismo recipiente.
2f. Aún
cuando ya el alma está aprovechada recibe el espíritu de Dios con la misma
imperfección muchas veces.
2g.
Cuando esta parte sensitiva está reformada por la purgación de la noche oscura
ya no tiene ella estas flaquezas.
2h. No
es ella la que recibe ya, mas antes está recibida ella en el espíritu.
3a. La
segunda causa es el demonio, que por desquitar y turbar el alma al tiempo que
está en oración o la procura tener, procura levantar en el natural estos movimientos
torpes.
3b. No
solo por el temor de esto aflojan en la oración, que es lo que él pretende, por
ponerse a luchar con ellos, mas algunos dejan la oración del todo.
3c.
Llega a representarles muy al vivo cosas muy feas y torpes para aterrarlas y
acobardarlas.
3d.
Esto en los tocados de melancolía acaecen con tanta eficacia y frecuencia que
es de haberlos lástima grande, porque padecen vida triste.
3e. Cuando
estas cosas torpes acaecen a los tales por medio de la melancolía,
ordinariamente no se libran de ellas hasta que sanan de aquella calidad de humor,
si no es que entrase en la noche oscura del alma, que la priva sucesivamente de
todo.
4. El
tercer origen, de donde suelen proceder y hacer guerra estos movimientos
torpes, suele ser el temor que ya tienen cobrado estos tales a estos
movimientos y representaciones torpes.
5a. Hay
algunas almas, de naturales tan tiernos y deleznables, que, en viéndoles
cualquier gusto de espíritu o de oración, luego es con ellos el espíritu de la
lujuria que se hallan como engolfados en aquel jugo y gusto de este vicio.
5b. La
causa es que, como estos naturales sean deleznables y tiernos, con cualquier
alteración se les remueven los humores y la sangre.
5c. A
estos lo mismo les acaecen cuando se encienden de ira o tienen algún alborozo o
pena.
6a.
Algunas veces se levanta cierto brío y gallardía con memoria de las personas
que tienen delante, y tratan con alguna manera de vano gusto.
6b. Lo
cual nace también de la lujuria espiritual.
6c. Lo
cual ordinariamente viene con complacencia en la voluntad.
7a.
Cobran algunos de estos aficiones con aquellas personas por vía espiritual, que
muchas veces nacen de lujuria, y no de espíritu.
7b. Se
conoce ser así cuando, con la memoria de aquella afición, no crece más la
memoria y amor de Dios, sino remordimiento en la conciencia.
7c.
Cuando la afición es puramente espiritual, creciendo ella, crece la de Dios, y
cuando más se acuerda de ella, tanto más se acuerda de Dios y le gana de Dios,
y creciendo en lo uno crece en lo otro.
7d.
Esto tiene el espíritu de Dios, que lo bueno aumenta con lo bueno, por cuanto
hay semejanza y conformidad.
7e. Cuando
el tal amor nace de dicho vicio sensual, tiene los efectos contrarios.
7f.
Cuando más crece lo uno, tanto más decrece lo otro y la memoria juntamente.
7g. Si crece
aquel amor, luego verá que se va resfriando en el de Dios y olvidándole,
porque, como son contrarios amores, no solo no ayuda el uno al otro, mas el que
predomina apaga y confunde al otro y se fortalece en sí mismo, como dicen los
filósofos.
7i.
Juan 3, 6: Lo que nace de carne, es carne, y lo que nace de espíritu, es
espíritu.
7j. El
amor que nace de la sensualidad, para en sensualidad, y el de espíritu, para en
espíritu de Dios y hácele crecer.
7i.
Esta es la diferencia que hay entre los dos amores para conocerlos.
8a.
Cuando el alma entrare en la noche oscura, todos estos amores pone en razón.
8b. El
uno fortalece y purifica, que es el que es según Dios, y el otro quita y acaba.

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