Capítulo 8. Comienza a explicar una noche oscura.
1a. Esta
noche, que decimos ser la contemplación, dos maneras de tinieblas causa en los
espirituales o purgaciones: sensitiva y espiritual.
1b. La una
noche o purgación será sensitiva, con que se purga el alma según el sentido,
acomodándolo al espíritu.
1c. La
otra es noche o purgación espiritual, con que se purga y desnuda el alma según
el espíritu, acomodándole y disponiéndole para la unió de amor con Dios.
1d. La sensitiva
es común y acaece a muchos, y estos son los principiantes.
1e. La
espiritual es de muy pocos, y estos ya de los ejercitados y aprovechados.
2a. La
primera purgación o no che es amarga y terrible para el sentido.
2b. La
segunda no tiene comparación, porque es horrenda y espantable para el espíritu.
2c. De
ella [la sensitiva] se hallan más cosas escritas.
2d. Haber
de ella [la noche espiritual] poco lenguaje, así de plática como de escritura,
y aun de experiencia muy poco.
3a. Como
el estilo que llevan los principiantes en el camino de Dios es bajo y que frisa[1]
mucho con su propio amor y gusto, queriendo Dios llevarlos adelante, y sacarlos
de este bajo modo de amor a más alto grado de amor de Dios y librarlos de bajo ejercicio
del sentido y discurso.
3b. Ya
que se han ejercitado algún tiempo en el camino de la virtud, perseverando en
meditación y oración, se han desaficionado de las cosas del mundo y cobrando algunas
espirituales fuerzas en Dios.
3c.
Tienen algo refrenados los apetitos de las criaturas con que podrán sufrir por
Dios un poco de carga y sequedad sin volver atrás.
3d.
Cuando más a sabor y gusto andan en estos ejercicios espirituales oscuréceles
Dios toda luz y ciérrales la puerta y manantial de la dulce agua espiritual,
que andaban gustando en Dios.
3e.
Como eran flojos y tiernos no había puerta cerrada para estos.
3f. Apocalipsis
3, 8: “Conozco tus obras; mira, he dejado delante de ti una puerta abierta que
nadie puede cerrar, porque aun teniendo poca fuerza, has guardado mi palabra y
no has renegado de mi nombre”.
3g. Los
deja tan a oscuras que no saben dónde ir con el sentido de la imaginación y el
discurso.
3h. No
pueden dar un paso en meditar como antes solían, anegado ya el sentido interior
en estas noches.
3i.
Déjalos tan secas que no solo no hallan jugo o gusto de las cosas espirituales
y buenos ejercicios, en que solían ellos hallar deleites y gustos.
3j.
Hallan sinsabor y amargura en las dichas cosas.
3k.
Sintiéndolos ya Dios aquí algo crecidillos, para que se fortalezcan y salgan de
mantillas[2]
los desarrima del dulce pecho y, abajándolos de sus brazos, los veza[3]
a andar por sus pies.
4a. A
la gente recogida comúnmente acaece más en breve después que comienzan, que a
los demás.
4b.
Cuanto están más libres de ocasiones para volver atrás y reformar más presto
los apetitos de las cosas del siglo[4],
que es lo que se requiere para comenzar a entrar en esta dichosa noche del
sentido.
4c. Ordinariamente
no pasa mucho tiempo, después que comienzan, en entrar en esta noche del
sentido y todo los demás entran en ella, porque comúnmente les verán caer en
estas sequedades.
5a.
Podríamos traer aquí grande número de autoridades de la Escritura divina, donde
a cada paso, particularmente en los salmos y en los profetas, se hallan muchas.
5b. No
quiero en esto gastar tiempo, porque el que allí no las supiere mirar[5],
bástale ha la común experiencia que de ella se tiene.
[1]
Frisar: disminuir. www.rae.es
[2]
Haber salido alguien de mantillas: tener ya conocimiento y edad para gobernarse
a sí mismo. www.rae.es
[3]
Avezar: acostumbrar. www.rae.es
[4]
Siglo: mundo de la vida civil, en oposición a la vida religiosa. www.rae.es
[5]
Mirar: inquirir, buscar algo, informarse de algo. www.rae.es

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