miércoles, 16 de junio de 2021

Cántico espiritual. Canción 16. Paz interior, clímax de la felicidad: hallar en el páramo la montiña donde amar y ser amado. Cristo es el que permanece siempre, en la mayor de las soledades.


10a. Y no parezca nadie en la montiña[1].

10b. Para este divino ejercicio interior es también necesaria soledad y ajenación[2] de todas las cosas que se podrían ofrecer al alma.

10c. Ahora de parte de la porción inferior, que es la sensitiva del hombre.

10d. Ahora de la parte de la porción superior, que es la racional.

10e. Las cuales dos porciones son en que se encierra toda la armonía de las potencias y sentidos del hombre, llamada aquí montiña.

10f. Porque, morando en ella y situándose en ella todas las noticias y apetitos de la naturaleza, como la caza en el monte, en ella suele el demonio hacer caza y presa en esos apetitos y noticias para mal del alma.

10g. En esta montiña no parezca nadie, es a saber, representación y figura de cualquier objeto perteneciente a cualquiera de estas potencias o sentidos, que habemos dicho, no parezca delante el alma y el Esposo.

10h. Es como si dijera: en todas las potencias espirituales del alma, como son memoria, entendimiento y voluntad, no haya noticias ni afectos particulares, ni otras cualesquier advertencias.

10i. En todos los sentidos y potencias corporales, así interiores como exteriores, que son imaginativa, fantasía, etc., ver, oír, etc., no haya otras digresiones y formas, imágenes y figuras, ni representaciones de objetos al alma, ni otras operaciones naturales.

11a. Esto dice el alma para gozar perfectamente de esta comunicación con Dios.

11b. Conviene que todos los sentidos y potencias, así interiores como exteriores, estén desocupados, vacíos y ociosos de sus propias operaciones y objetos.

11c. En tal caso, cuando ellos de suyo más se ponen en ejercicio, tanto más estorban.

11d. En llegando el alma a alguna manera de unión interior de amor, ya no obran en esto las potencias espirituales, y menos las corporales, por cuanto está ya hecha y obrada la obra de unión de amor, actuada el alma en amor, y así acabaron de obrar las potencias.

11e. Llegando al término cesan todas las operaciones de los medios.

11f. Lo que el alma hace entonces es asistencia de amor de Dios, lo cual es amar en continuación de amor unitivo.

11g. No parezca, pues, nadie en la montiña.

11h. Sola la voluntad parezca, asistiendo al Amado en entrega de sí y de todas las virtudes en la manera está dicho.

 



[1] Montiña: 1. Monte, montaña.

[2] Ajenación – enajenación – enajenar: 4. Desposeerse, privarse de algo.

lunes, 14 de junio de 2021

Cántico espiritual. Canción 16, 8-9. Fe, encuentro de amor con Cristo, Él se entrega totalmente al alma, del abrazo interior florecen las virtudes.

 


8a. En tanto que de rosas

hacemos una piña.

8b. A esta sazón[1] que el alma está gozando la flor de esta viña y deleitándose en el pecho de su Amado.

8c. Acaece así que las virtudes del ama se ponen todas en pronto[2] y claro[3] y en su punto[4].

8d. Mostrándose al alma y dándole de sí gran suavidad y deleite.

8e. Las cuales siente el alma estar en sí misma y en Dios.

8g. De manera que le parecen ser una viña muy florida y agradable de ella y de él, en que ambos se apacientan y deleitan.

8h. Entonces el alma junta todas estas virtudes, haciendo actos muy sabrosos de amor en cada una de ellas y en todas juntas.

8i. Así juntas las ofrece ella al Amado con gran ternura de amor y suavidad.

8j. A lo cual le ayuda el mismo Amado, porque sin su favor y ayuda no podría ella hacer esta junta y ofrenda de virtudes a su Amado.

8k. Por eso dice: Hacemos una piña, es a saber el Amado y yo.

9a. Llama piña a esta junta de virtudes.

9b. Así como la piña es una pieza fuerte, y en sí contiene muchas piezas fuertes y fuertemente abrazadas, que son los piñones.

9c. Así esta piña de virtudes que hace el alma para su Amado es una sola pieza de perfección del alma.

9d. La cual fuerte y ordenadamente abraza y contiene en sí muchas perfecciones y virtudes fuertes y dones muy ricos.

9e. Todas las perfecciones y virtudes se ordenan y contienen en una sola perfección del alma.

9f. La cual, en tanto que está haciéndose por el ejercicio de las virtudes y ya hecha, se está ofreciendo de parte del alma al amado en su espíritu de amor que vamos diciendo.

9g. Conviene que se cacen las dichas raposas, porque no impidan la tal comunicación interior de los dos.

9h. No solo pide esto solo la esposa en esta canción para poder hacer la piña.

9i. Mas también quiere lo que sigue en el verso siguiente:

9j. Y no parezca nadie en la montiña[5]



[1] Sazón: 2. Ocasión, tiempo oportuno o coyuntura.

[2] Pronto: 2. Dispuesto, aparejado para la ejecución de algo.

[3] Claro: 6. Libre de obstáculos.

[4] En su punto: 1. En estado de perfección que le corresponde.

[5] Montiña: 1. Monte, montaña.

martes, 8 de junio de 2021

Cántico Espiritual. Canción 16. Las virtudes, los apetitos y los movimientos sensitivos, las distracciones en la oración.

 


Anotación para la canción siguiente.

1a. Como la esposa tiene ya las virtudes puestas en el alma en el punto de su perfección.

1b. En que está gozando de ordinaria paz en las visitas que el Amado le hace.

1c. Algunas veces goza subidísimamente la suavidad y fragancia de ellas por el toque el Amado hace en ellas.

1d. Bien así como se gusta la suavidad y hermosura de las azucenas y flores cuando están abiertas y las tratan.

1e. En muchas de estas visitas ve el alma en su espíritu todas las virtudes suyas, obrando él ella esta luz.

1f. Ella entonces, con admirable deleite y sabor de amor, las junta todas y las ofrece al Amado como una piña de hermosas flores.

1g. Recibiéndolas el Amado entonces, porque de veras las recibe, recibe en ello grna servicio.

1h. Todo lo cual pasa dentro del alma, en que siente ella estar el Amado como en su propio lecho.

1i. El alma se ofrece juntamente con las virtudes, que es el mayor servicio que ella le puede hacer, y así uno de los mayores deleites que en el trato interior con Dios ella suele recibir en esta manera de don que hace el amado.

2a. Conociendo el demonio esta prosperidad del alma, el cual, por su gran malicia, todo el bien que en ella ve envidia.

2b. A este tiempo usa de toda su habilidad y ejercita todas sus artes para poder turbar en el alma siquiera una mínima parte de este bien.

2c. Más precia él impedir a esta alma un quilate de esta su riqueza y glorioso deleite que hacer caer a otras muchas en otros muchos y graves pecados.

2d. Las otras tienen poco o nada que perder, y esta mucho, porque tiene mucho ganado y muy precioso.

2e. Así como perder un poco de oro muy primo es más que perder mucho de otros metales.

2f. aprovechase aquí el demonio de los apetitos sensitivos, aunque con estos en este estado las más veces puede muy poco o nada.

2g. Por estar ya ellos amortiguados y de que con esto no puede, representa a la imaginación muchas variedades.

2h. A las veces levanta en la parte sensitiva muchos movimientos, como después se dirá, y otras molestias que causa, así espirituales como sensitivas.

2i. De las cuales no es en mano del alma poderse librar hasta que el Señor envía su ángel, como se dice en el salmo, en derredor[1] de los que le temen y los libra.

2j. Salmo 33, 8: “Tema al Señor la tierra entera, tiemblen ante él los habitantes del orbe”.

2k. Hace paz y tranquilidad, así en la parte sensitiva como en la espiritual del alma.

2l. La cual para denotar todo esto y pedir este favor, recelosa la experiencia que tiene de las astucias que usa el demonio para hacerle el dicho daño en este tiempo, hablando con los ángeles, cuyo oficio es favorecer, a este tiempo ahuyentando los demonios, dice la siguiente canción.

2m. Canción 16.

Cazadnos las raposas,

que está ya florecida nuestras viñas,

en tanto que de rosas

hacemos una piña,

y nos parezca nadie en la montiña[2]

 

Declaración.

3a. Deseando el alma que no le impidan la continuación de este deleite interior de amor, que es la flor de la viña de su alma.

3b. Ni los envidiosos y maliciosos demonios, ni los furiosos apetitos de la sensualidad, ni las varias idas y venidas de las imaginaciones.

3c. Ni otras cualesquier noticias y presencias de cosas.

3d. Invoca a los ángeles diciendo que cacen todas estas cosas y las impidan, de manera que no estorben el ejercicio de amor interior.

3e. En cuyo deleite y sabor se están comunicando y gozando las virtudes y gracias entre el alma y el Hijo de Dios. Así dice:

3f. Cazadnos las raposas,

 que está ya florecida nuestra viña.

4a. La viña es el plantel que está en esta santa alma de todas las virtudes, las cuales le dan a ella vino de dulce amor.

4b. Esta viña del alma está florida cuando según la voluntad está unida con el Esposo, y en el mismo Esposo está deleitándose, según todas estas virtudes juntas.

4c. Algunas veces suelen acudir a la memoria y fantasía muchas y variadas formas de imaginaciones, y en la parte sensitiva se levantan muchos y varios movimientos y apetitos.

4d. Los cuales, por ser de tantas maneras y tan varios, cuando David estaba bebiendo este sabroso vino del Espíritu con grande sed de Dios, sintiendo el impedimento[3] y molestias que le hacían, dijo:

4e. Salmo 62, 2: Mi alma tuvo sed en ti; cuán de muchas maneras se ha mi carne a ti.

5a. Llama el alma a toda esta armonía de apetitos y movimientos sensitivos raposas, por la gran propiedad[4] que tienen a este tiempo en ellas.

5b. Así como las raposas se hacen dormidas para hacer presa cuando salen a caza, así todos estos apetitos y fuerzas sensitivas estaban sosegadas y dormidas, hasta que en el alma se levantan y se abren y salen a ejercicio[5] estas flores de las virtudes.

5c. También parece que despiertan y se levantan en la sensualidad sus flores de apetitos y fuerzas sensuales a querer ellas contradecir al espíritu y reinar.

5d. Hasta esto llega la codicia que dice san Pablo que tiene:

5e. Gálatas 5, 17: la carne contra el espíritu.

5f. Que, por ser inclinación grande a lo sensitivo, gustando el espíritu, se desabre y disgusta toda carne.

5g. En esto dan estos apetitos gran molestia al dulce espíritu.

5h. Por lo cual dice: Cazadnos las raposas.

6a. Los maliciosos demonios de su parte hacen aquí molestia al lama de dos maneras.

6b. Ellos incitan y levantan estos apetitos con vehemencia.

6c. Y con ellos y otras imaginaciones, etc., hacen guerra a este reino pacífico y florido del alma.

6d. Lo segundo, que peor es, que cuando de esta manera no pueden, embisten en ella con tormentos y ruidos corporales para hacerla divertir[6].

6e. Y, lo que es más malo, que la combaten con temores y horrores espirituales, a veces de terrible tormento.

6f. Lo cual a este tiempo, si se les da licencia, pueden ellos muy bien hacer.

6g. Como el alma se pone en muy desnudo espíritu para este ejercicio espiritual, puede con facilidad el hacerse presente a ella, pues también él es espíritu.

6h. Otras veces la hace otros embestimientos de horrores antes que comience ella a gustar estas dulces flores.

6i. Al tiempo que Dios la comienza algo a sacar de la casa de sus sentidos para que entre en el dicho ejercicio interior al huerto del Esposo.

6j. Sabe que si una vez se entra en aquel recogimiento, está tan amparada, que por más que haga, no puede hacerle daño.

6k. Muchas veces cuando aquí el demonio sale a tomarle el paso, suele el alma con gran presteza[7] recogerse en el hondo escondrijo de su interior, donde halla gran deleite y amparo.

6l. Entonces padece aquellos terrores tan de fuera y tan a lo lejos, que no solo no le hacen temor, mas le causan alegría y gozo.

7a. De estos terrores hizo la esposa mención en los Cantares diciendo:

7b. Cantar de los Cantares 6, 11: Mi alma se conturbó[8] por causa de los carros de Aminadab.

7c. Entendiendo allí por Aminadab el demonio, llamando carros a sus embestimientos y acometimientos, por la grande vehemencia y tropel y ruido que con ellos trae.

7d. Después dice aquí el alma: Cazadnos las raposas.

7e. Lo cual también la esposa en los Cantares, al mismo propósito pidió, diciendo:

7f. Cantar de los cantares 2, 15: Cazadnos las raposas pequeñas que desmenuzan las viñas, porque nuestra viña ha florecido.

7g. No dice cazadme, sino cazadnos, porque habla de sí y del amado.

7h. Porque están en uno gozando la flor de la vida.

7i. La causa por qué aquí dice que la viña está con flor y no dice con fruto, es porque dice que en esta vida, aunque se gozan en el alma con tanta perfección como está de lo que hablamos, es como gozarla en flor.

7j. Solo en la otra se gozarán en el fruto. Y dice luego:

7k. En tanto que de rosas

hacemos una piña.



[1] En derredor: 1. En circuito, en contorno.

[2] Montiña: 1.Monte, montaña.

[3] Impedimento: 1. Obstáculo, embarazo (impedimento, dificultad, obstáculo) o estorbo para algo.

[4] Propiedad: 4. Semejanza o imitación perfecta.

[5] Ejercicio: 1. Acción de ejercitar o ejercitarse (2. Ejercer).

[6] Divertir: 2. Apartar, desviar, alejar.

[7] Presteza: 1. Prontitud, diligencia y brevedad en hacer o decir algo.

[8] Conturbar: 1. Alterar o inquietar a alguien o causar intranquilidad en su ánimo.

viernes, 4 de junio de 2021

Cántico espiritual. Canción 15. Dos formas de unión mística: desposorio (noviazgo, presencias acompañadas de ausencias) y matrimonio espiritual.

 


Anotación.

30a. Conviene aquí advertir que no porque habemos dicho que en aqueste estado de desposorio, aunque habemos dicho que el alma goza de toda tranquilidad y que se le comunica todo lo más que se puede en esta vida.

30b. Entiéndese que la tranquilidad solo es según la parte superior, porque la parte sensitiva, hasta el estado de matrimonio espiritual nunca acaba de perder sus resabios[1], ni sujetar del todo sus fuerzas.

30c. Lo que se le comunica es lo más que se puede en razón del desposorio.

30d. En el matrimonio espiritual hay grandes ventajas.

30e. En el desposorio, aunque en las vistas goza de tanto bien el alma esposa como se ha dicho, todavía padece ausencias y perturbaciones y molestias de parte de la porción inferior y del demonio.

30f. Todo lo cual cesa en el estado del matrimonio.

 

Anotación para la canción siguiente.

1a. Como la esposa tiene ya las virtudes puestas en el alma en el punto de su perfección.

1b. En que está gozando de ordinaria paz en las visitas que el Amado le hace.

1c. Algunas veces goza subidísimamente la suavidad y fragancia de ellas por el toque el Amado hace en ellas.

1d. Bien así como se gusta la suavidad y hermosura de las azucenas y flores cuando están abiertas y las tratan.

1e. En muchas de estas visitas ve el alma en su espíritu todas las virtudes suyas, obrando él ella esta luz.

1f. Ella entonces, con admirable deleite y sabor de amor, las junta todas y las ofrece al Amado como una piña de hermosas flores.

1g. Recibiéndolas el Amado entonces, porque de veras las recibe, recibe en ello grna servicio.

1h. Todo lo cual pasa dentro del alma, en que siente ella estar el Amado como en su propio lecho.

1i. El alma se ofrece juntamente con las virtudes, que es el mayor servicio que ella le puede hacer, y así uno de los mayores deleites que en el trato interior con Dios ella suele recibir en esta manera de don que hace el amado.

2a. Conociendo el demonio esta prosperidad del alma, el cual, por su gran malicia, todo el bien que en ella ve envidia.

2b. A este tiempo usa de toda su habilidad y ejercita todas sus artes para poder turbar en el alma siquiera una mínima parte de este bien.

2c. Más precia él impedir a esta alma un quilate de esta su riqueza y glorioso deleite que hacer caer a otras muchas en otros muchos y graves pecados.

2d. Las otras tienen poco o nada que perder, y esta mucho, porque tiene mucho ganado y muy precioso.

2e. Así como perder un poco de oro muy primo es más que perder mucho de otros metales.

2f. aprovechase aquí el demonio de los apetitos sensitivos, aunque con estos en este estado las más veces puede muy poco o nada.

2g. Por estar ya ellos amortiguados y de que con esto no puede, representa a la imaginación muchas variedades.

2h. A las veces levanta en la parte sensitiva muchos movimientos, como después se dirá, y otras molestias que causa, así espirituales como sensitivas.

2i. De las cuales no es en mano del alma poderse librar hasta que el Señor envía su ángel, como se dice en el salmo, en derredor[2] de los que le temen y los libra.

2j. Salmo 33, 8: “Tema al Señor la tierra entera, tiemblen ante él los habitantes del orbe”.

2k. Hace paz y tranquilidad, así en la parte sensitiva como en la espiritual del alma.

2l. La cual para denotar todo esto y pedir este favor, recelosa la experiencia que tiene de las astucias que usa el demonio para hacerle el dicho daño en este tiempo, hablando con los ángeles, cuyo oficio es favorecer, a este tiempo ahuyentando los demonios, dice la siguiente canción.

2m. Canción 16.

Cazadnos las raposas,

que está ya florecida nuestras viñas,

en tanto que de rosas

hacemos una piña,

y nos parezca nadie en la montiña[3]



[1] Resabio: 1. Vicio o mala costumbre que se toma o adquiere.

[2] En derredor: 1. En circuito, en contorno.

[3] Montiña: monte, montaña.

jueves, 3 de junio de 2021

Cántico espiritual. Canción 14, 28-29. Encuentro con Cristo, particularmente la eucaristía, cena que recrea y enamora, por darse Él totalmente y con generosidad.


28a. La cena que recrea y enamora.

28b. La cena a los amados hace recreación, hartura y amor.

28c. Estas tres cosas causa el Amado en el alma en esta suave comunicación.

28d. La llama ella aquí la cena que recrea y enamora.

28e. En la Escritura divina este nombre cena se entiende por la visión divina.

28f. Así como la cena es remate del trabajo del día y principio del descanso de la noche.

28g. Así esta noticia que habemos dicho sosegada le hace sentir al alma cierto fin de males y posesión de bienes, en que se enamora de Dios más de lo que de antes estaba.

28h. Por eso le es a ella la cena que recrea, en serle fin de los males.

28i. Y la enamora, en serle a ella posesión de todos los bienes.

29a. El mismo Amado Esposo dice en el Apocalipsis:

29b. Apocalipsis 3, 20: Yo estoy a la puerta, y llamo; si alguno me abriere, entraré yo, cenaré con él, y él conmigo.

29c. En lo cual da a entender que él trae la cena consigo.

29d. La cual no es otra cosa sino su mismo sabor y deleites de que él mismo goza.

29e. Los cuales, uniéndose él con el alma, se los comunica y goza ella también, que eso quiere decir yo cenaré con él, y él conmigo.

29f. En estas palabras se da a entender el efecto de la divina unión del alma con Dios.

29g. En la cual los mismos bienes propios de Dios se hacen comunes también al alma esposa, comunicándoselos él, graciosa y largamente.

29h. Él mismo es para ella la cena que recrea y enamora, porque, en serle largo[1], la recrea, y en serle gracioso[2], la enamora.

 



[1] Largo: 3. Liberal (1.Generoso o que obra con liberalidad – 1. Generosidad, desprendimiento-), dadivoso (liberal, generoso, propenso a hacer dádivas – 2. Cosa que se da gratuitamente).

[2] Gracioso: 3. Que se da gratuitamente.

miércoles, 2 de junio de 2021

Cántico espiritual (CB). Canción 14. Oración: enajenarse de todo para experimentar la presencia de Dios, música callada, soledad sonora.

 


25a. La música callada.

25b. En aquel sosiego y silencio de la noche ya dicha, y en aquella noticia de la luz humana, echa de ver el alma una admirable conveniencia y disposición de la sabiduría en las diferencias de todas sus criaturas y obras.

25c. Todas ellas dotadas con cierta respondencia a Dios.

25d. En que cada una en su manera da su voz de lo que en ella es Dios.

25e. De suerte que le parece una armonía de música subidísima, que sobrepuja todos los saraos[1] y melodías del mundo.

25f. Llama a esta música callada porque es inteligencia sosegada y quieta, sin ruido de voces.

25g. Se goza en ella la suavidad de la música y la quietud del silencio.

25h. Dice que su amado es esta música callada, porque en él se conoce y gusta esta armonía de música espiritual.

25i. Y no solo eso sino que también es.

25j. La soledad sonora.

26a. La cual es casi lo mismo que la música callada.

26b. Aquella música es callada cuanto a los sentidos y potencias[2] naturales.

26c. Es soledad muy sonora para las potencias espirituales.

26d. Estando ellas solas y vacías de todas las formas y aprehensiones naturales pueden recibir bien el sentido espiritual sonorísimamente en el espíritu, de la excelencia de Dios en sí y en sus criaturas.

26e. Según aquello que dijimos arriba haber visto san Juan en espíritu en el Apocalipsis, conviene a saber:

26f. Apocalipsis 14, 2: Voz de muchos citaredos que citarizaban en sus cítaras.

26g. Lo cual fue en espíritu y no de cítaras materiales.

26h. Sino cierto conocimiento de las alabanzas de los bienaventurados que cada u9no, en su manera de gloria, hace a Dios continuamente.

26i. Es como música, porque, así como cada uno posee diferentemente sus dones.

26j. Así cada uno canta su alabanza diferentemente y todos en una concordancia de amor, bien así como música.

27a. A este mismo modo echa de ver el alma en aquella sabiduría sosegada en todas las criaturas, no solo superiores sino también inferiores.

27b. Según lo que ellas tienen en sí cada una recibido de Dios.

27c. Dar cada una su voz de testimonio de lo que es Dios.

27d. Ve que cada una en su manera engrandece a Dios, teniendo en sí a Dios según su capacidad.

27e. Así, todas estas voces hacen una voz de música de grandeza de Dios y sabiduría y ciencia admirable.

27f. Esto es lo que quiso decir el Espíritu santo en el libro de la Sabiduría, cuando dijo: Spiritus Domini replevit orbem terrarum, et hoc quod continet omnia, scientiam habet vocis.

27g. Sabiduría 1, 7: “Pues el espíritu del Señor llena la tierra, todo lo abarca y conoce cada sonido”.

27h. Sabiduría 1, 7: El espíritu del Señor llenó la redondez de las tierras, y este mundo, que contiene todas las cosas que el hizo, tiene ciencia de voz.

27i. Que es la soledad sonora que decimos conocer el alma aquí.

27j. Es el testimonio que de Dios todas ellas dan en sí.

27k. Por cuanto el alma recibe esta sonora música, no sin soledad y ajenación[3] de todas las cosas exteriores.

27l. La llama la música callada y la soledad sonora, la cual dice que es su Amado.



[1] Sarao: Reunión nocturna de personas de distinción para divertirse con baile o música.

[2] Potencia: 7. Cada una de las facultades del alma, es decir, entendimiento, voluntad y memoria.

[3] Ajenación: 1. Enajenación (Enajenar: 4. Desposeerse, privarse de algo).

martes, 1 de junio de 2021

Cántico espiritual. Canción 14, 23-24. El pájaro solitario y la contemplación mística.


23a. En par de los levantes de la aurora.

23b. Esta noche sosegada dice que es no de manera que sea como oscura noche, sino como la noche junto ya a los levantes de la mañana.

23c. Este sosiego y quietud en Dios no le es al alma del todo oscuro, como oscura noche, sino sosiego y quietud en luz divina, en conocimiento de Dios nuevo, en que el espíritu está suavísimamente quieto, levantado a la luz divina.

23d. Llama bien propiamente aquí a esta luz divina levantes de la aurora, que quiere decir la mañana.

23e. Así como los levantes de la mañana despiden la oscuridad de la noche y descubren la luz del día.

23f. Así este espíritu sosegado y quieto en Dios es levantado de las tinieblas del conocimiento natural a la luz matinal del conocimiento sobrenatural de Dios, no claro sino, como dicho es, oscuro.

23g. Como noche en par de los levantes de la aurora.

23h. Así como la noche en par de los levantes ni del todo es noche ni del todo es día, sino, entre dos luces.

23i. Así esta soledad y sosiego divino, ni con toda claridad es informado de la luz divina ni deja de participar algo en ella.

24j. En este sosiego se ve el entendimiento levantado con extraña novedad sobre todo natural entender a la luz divina.

24k. Como el que, después de un largo sueño, abre los ojos a la luz que no esperaba.

24l. Este conocimiento entiendo quiso dar a entender David cuando dijo: Vigilavi, et factus sum sicut passer solitarious in tecto.

21m. Salmo 101, 8: Recordé y fui hecho semejante al pájaro solitario en el tejado.

21n. Como si dijera: Abrí los ojos de mi entendimiento y halléme sobre todas las inteligencias naturales, solitario sin ellas, en el tejado, que es sobre todas las cosas de abajo.

21ñ. Fue hecho semejante al pájaro solitario, porque en esta manera de contemplación tiene el espíritu las propiedades de este pájaro, las cuales son cinco.

21o. La primera, que ordinariamente se pone en lo más alto; y así el espíritu, en este paso, se pone en altísima contemplación.

21p. La segunda, que siempre tiene vuelto el pico donde viene el aire; y así el espíritu vuelve aquí al pico de afecto hacia donde viene el espíritu de amor, que es Dios.

21q. La tercera es que ordinariamente está solo y no consiente otra ave alguna junto a sí, sino que, en posándose alguna junto, luego se le va; y así el espíritu en esta contemplación está en soledad de todas las cosas, desnudo de todas ellas, ni consciente en sí otra cosa que soledad en Dios.

21r. La cuarta propiedad es que canta muy suavemente; y lo mismo hace a Dios el espíritu en este tiempo, porque las alabanzas que hace a dios son suavísimo amor, sabrosísimas para sí y preciosísimas para Dios.

21s. La quinta es que no es de algún determinado color; y así es el espíritu perfecto, que no solo en este exceso no tiene algún color de afecto sensual y amor propio, mas si aun particular consideración en lo superior ni inferior, ni podrá decir de ello modo ni manera.

21t. Es abismo de noticia de Dios la que posee.

 

Llama de amor viva. Canción 2. 10-12. Abandonada el alma en un mar de amor.

  10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite...