8a. En tanto que de rosas
hacemos una piña.
8b. A esta sazón[1]
que el alma está gozando la flor de esta viña y deleitándose en el pecho de su Amado.
8c. Acaece así que las virtudes del ama se
ponen todas en pronto[2]
y claro[3]
y en su punto[4].
8d. Mostrándose al alma y dándole de sí gran
suavidad y deleite.
8e. Las cuales siente el alma estar en sí
misma y en Dios.
8g. De manera que le parecen ser una viña muy
florida y agradable de ella y de él, en que ambos se apacientan y deleitan.
8h. Entonces el alma junta todas estas
virtudes, haciendo actos muy sabrosos de amor en cada una de ellas y en todas
juntas.
8i. Así juntas las ofrece ella al Amado con gran
ternura de amor y suavidad.
8j. A lo cual le ayuda el mismo Amado, porque
sin su favor y ayuda no podría ella hacer esta junta y ofrenda de virtudes a su
Amado.
8k. Por eso dice: Hacemos una piña, es a
saber el Amado y yo.
9a. Llama piña a esta junta de virtudes.
9b. Así como la piña es una pieza fuerte, y
en sí contiene muchas piezas fuertes y fuertemente abrazadas, que son los
piñones.
9c. Así esta piña de virtudes que hace el
alma para su Amado es una sola pieza de perfección del alma.
9d. La cual fuerte y ordenadamente abraza y
contiene en sí muchas perfecciones y virtudes fuertes y dones muy ricos.
9e. Todas las perfecciones y virtudes se
ordenan y contienen en una sola perfección del alma.
9f. La cual, en tanto que está haciéndose por
el ejercicio de las virtudes y ya hecha, se está ofreciendo de parte del alma
al amado en su espíritu de amor que vamos diciendo.
9g. Conviene que se cacen las dichas raposas,
porque no impidan la tal comunicación interior de los dos.
9h. No solo pide esto solo la esposa en esta
canción para poder hacer la piña.
9i. Mas también quiere lo que sigue en el
verso siguiente:
9j. Y no parezca nadie en la montiña[5]

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