28a. La cena que recrea y enamora.
28b. La cena a los amados hace recreación,
hartura y amor.
28c. Estas tres cosas causa el Amado en el
alma en esta suave comunicación.
28d. La llama ella aquí la cena que recrea y
enamora.
28e. En la Escritura divina este nombre cena
se entiende por la visión divina.
28f. Así como la cena es remate del trabajo
del día y principio del descanso de la noche.
28g. Así esta noticia que habemos dicho
sosegada le hace sentir al alma cierto fin de males y posesión de bienes, en
que se enamora de Dios más de lo que de antes estaba.
28h. Por eso le es a ella la cena que recrea,
en serle fin de los males.
28i. Y la enamora, en serle a ella posesión
de todos los bienes.
29a. El mismo Amado Esposo dice en el Apocalipsis:
29b. Apocalipsis 3, 20: Yo estoy a la puerta,
y llamo; si alguno me abriere, entraré yo, cenaré con él, y él conmigo.
29c. En lo cual da a entender que él trae la
cena consigo.
29d. La cual no es otra cosa sino su mismo
sabor y deleites de que él mismo goza.
29e. Los cuales, uniéndose él con el alma, se
los comunica y goza ella también, que eso quiere decir yo cenaré con él, y él
conmigo.
29f. En estas palabras se da a entender el
efecto de la divina unión del alma con Dios.
29g. En la cual los mismos bienes propios de
Dios se hacen comunes también al alma esposa, comunicándoselos él, graciosa y
largamente.
29h. Él mismo es para ella la cena que recrea
y enamora, porque, en serle largo[1],
la recrea, y en serle gracioso[2],
la enamora.

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