miércoles, 10 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 10. No hay contemplación sin purificación, somos un tronco quemado por el fuego para transformarse en fuego.

 


10.Explícase de raíz esta purgación por una comparación.

1a. Esta purgativa y amorosa noticia o luz divina, de la misma manera que se ha en el alma purgándola y disponiéndola para unirla consigo perfectamente, que se ha el fuego en el madero para transformarle en sí.

1b. El fuego material en aplicándose al madero, lo primero que hace es comenzarle a secar, echándole la humedad fuera y haciéndole llorar el agua que en sí tiene.

1c. Luego le va poniendo negro, oscuro y feo, y aun de mal olor, y, yéndole secando poco a poco, le va sacando a luz y echando afuera todos los accidentes feos y oscuros que tiene contrarios al fuego.

1d. Finalmente comenzándole a inflamar por de fuera y calentarle, viene a transformarle en sí y ponerle tan hermoso como el mismo fuego.

1e. En el cual término ya parte del madero ninguna pasión hay ni acción propia.

1f. Está seco, y seca; está caliente, y calienta; está claro y esclarece; está ligero, mucho más que antes, obrando el fuego en él etas propiedades y efectos.

2a. De este mismo modo, pues, habemos de filosofar acerca de este divino fuego de amor de contemplación.

2b. Antes que una y transforme el alma en sí, primero la purga de todos los accidentes contrarios.

2c. Hácela salir afuera sus fealdades y pónela negra y oscura.

2d. Como esta divina purga anda removiendo todos los malos y viciosos humores, que por estar ellos muy arraigados y asentados en el alma, no los echaba ella de ver, y así no entendía que tenía en sí tanto mal, se los pone al ojo y los ve tan claramente alumbrada por esta oscura luz de divina contemplación.

2c. Aunque no es peor que antes, ni en sí ni para con Dios.

3. Podemos entender cómo la misma luz y sabiduría amorosa que se ha de unir y transformar en el alma es la misma que al principio purga y dispone.

4a. Echaremos de ver cómo estas penalidades no las siente el ama de parte de la dicha sabiduría, pues, como dice el Sabio:

4b. Sabiduría 7, 11: Todos los bienes juntos le vienen al alma con ella.

4c. Sino de parte de la flaqueza e imperfección que tiene el alma para no poder recibir sin esta purgación su luz divina, suavidad y deleite.

4d. Lo cual el Eclesiástico aprueba bien diciendo lo que él padeció para venir a unirse con ella y gozarla, diciendo:

4e. Eclesiástico 51, 19-21: Mi ánima agonizó en ella, y mis entrañas se enturbiaron en adquirirla; por eso poseeré buena posesión.

5a. Podemos sacar de aquí de camino la manera de penar de los del purgatorio.

5b. El fuego no tendría en ellos poder, aunque se les aplicase, si ellos no tuviesen imperfecciones en qué padecer, que son la materia en que aquí puede el fuego; la cual acabada, no hay más que arder; como aquí, acabadas las imperfecciones, se acabada el penar del alma y queda el gozar.

6a. Al modo en que se va purgando y purificando se va más inflamando en amor.

6b. Aunque esta inflamación de amor no siempre la siente el alma, sino algunas veces cuando deja de embestir la contemplación tan fuertemente.

6c. Parece que alzan la mano de la obra y sacan al hierro de la hornaza para que parezca en alguna manera la labor que se va haciendo.

6d. Entonces hay lugar para que el alma eche de ver en sí el bien que no veía cuando andaba la obra.

6e. Cuando deja de herir la llama en el madero, se da lugar para que se vea bien cuánto hay inflamándole.

7a. Después de estos alivios vuelve el alma a padecer más intensa y delgadamente que antes.

7b. Después de aquella muestra vuelve el fuego de amor a herir enloque está por consumir y purificar más adentro.

7c. Es más íntimo y sutil y espiritual el padecer del alma, cuanto le va adelgazando las más íntimas y delgadas y espirituales imperfecciones y más arraigadas en lo más adentro.

7d. Cuando el fuego va entrando más adentro, va con más fuerza y furor disponiendo a lo más interior para poseerlo.

8a. La causa por la que le parece al alma que todo bien se le acabó y que está llena de males, así también como el madero, que aire ni otra cosa da en él más que fuego consumidor.

8b. Después que se hagan otras muestras como las primeras, gozará más de adentro, porque ya izo la purificación más adentro.

9a. Aunque el alma se goza muy anchamente de estos intervalos no deja de tener el gozo cumplido, porque parece que está amenazando con volver a embestir, y cuando es así, presto vuelve.

9b. Aquello que está por purgar e ilustrar más adentro, no se puede bien encubrir al alma acerca de lo ya purificado.

9c. Y cuando vuelve a embestir más adentro esta purificación no hay que maravillar que le parezca al alma otra vez que todo el bien se le acabó.

9d. Puesta en pasiones más interiores todo el bien de fuera se le cegó.

9e. Será bueno salir de estas cosas tristes del alma y comenzar ya a tratar del fruto de sus lágrimas y de sus propiedades dichosas, que se comienzan a cantar desde el segundo verso: Con ansias en amores inflamadas.

lunes, 8 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 9. Dolorosa purificación para alcanzar el estado de perfección.

 


Capítulo 9. Cómo, aunque esta noche oscurece al espíritu, es para ilustrarle y darle luz.

1a. Esta dichosa noche, aunque oscurece el espíritu, no lo hace sino por darle luz para todas las cosas.

1b. Aunque lo humilla y pone miserable no es sino para ensalzarle y levantarle.

1c. Aunque le empobrece y vacía de toda posesión y afección natural, no es sino para que divinamente se pueda extender a gozar y gustar de todas las cosas de arriba y de abajo, siendo con libertad de espíritu general en todo.

1d. Así como los elementos, para que se comuniquen en todos los compuestos y entes naturales, conviene que con ninguna particularidad de color, olor ni sabor estén afectados, para poder concurrir con todos los sabores, olores y colores.

1e. Así al espíritu le conviene estar sencillo, puro y desnudo de todas maneras de afecciones, naturales para poder comunicar con libertad con la divina sabiduría, en que por su limpieza gusta los sabores de todas las cosas.

1f. Sin esta purgación en ninguna manera podrá sentir ni gustar la satisfacción de toda esta abundancia de sabores espirituales.

1g. Una afición a que esté el espíritu asido basta para no sentir ni gustar ni comunicar la delicadeza e íntimo sabor del espíritu de amor.

2a. Así como los hijos de Israel, solo porque les había quedado una sola memoria de las carnes y comidas de Egipto no podían gustar del delicado pan de ángeles en el desierto, que era el maná, el cual:

2b. Sabiduría 16, 21: tenía una suavidad de todos los gustos y se convertía al gusto que dada uno quería.

2c. Así no puede llegar a gustar los deleites del espíritu de libertad el espíritu que todavía estuviere afectado con alguna afición o con particulares inteligencias o cualquiera otra aprehensión.

2d. La razón es porque son afecciones, sentimientos y aprensiones del espíritu perfecto son de otra suerte y genero tan diferente de lo natural.

2e. Para poseer unas necesariamente se ha de expeler[1] y aniquilar las otras.

2f. Conviene mucho y es necesario para que el alma de contemplación las aniquile y deshaga primero en sus bajezas, poniéndola a oscura, seca y apretada y vacía.

3a. Conviene que, para que el entendimiento pueda unirse con ella sea primero purgado y aniquilado de su lumbre natural, poniéndole actualmente a oscuras por medio de esta oscura contemplación.

3b. La cual tiniebla conviene que le dure tanto cuanto sea menester para expeler y aniquilar el hábito.

3c. Las tinieblas que aquí padece son profundas y horribles y muy penosas.

3d. Conviene que, para que la voluntad pueda venir a sentir y gustar por unión de amor esta divina afección y deleite sea primero purgada y aniquilada en todas sus afecciones y sentimientos, dejándola en seco y en aprieto.

3e. Para que extenuada y enjunta[2] y bien extricada[3] en el fuego de esta divina contemplación de todo género de demonio, como el corazón del pez de Tobías en las brasas, tenga disposición pura y sencilla y el paladar purgado y sano para sentir los subidos toques de divino amor.

3f. Tobías 6, 19: “Tobías, teniendo en cuenta lo que decía Rafael y que Sara era pariente suya, de la familia de su padre, se enamoró intensamente de ella”.

4a. En la dicha unión ha de estar el alma llena y dotada de cierta magnificencia gloriosa en la comunicación con Dios.

4b. Encierra en sí innumerables bienes de deleites que exceden toda la abundancia que el alma naturalmente pueda poseer.

4c. Isaías 64, 4: Ni ojo lo vio, ni oído lo oyó, ni cayó en corazón humano lo que aparejó.

4d. Conviene que primero sea puesta el alma en vacío y pobreza de espíritu, purgándola de todo arrimo, consuelo y aprensión natural acerca de todo lo de arriba y de abajo.

4e. Vacía, esté bien pobre de espíritu y desnuda del hombre viejo.

5a. Conviénele al espíritu adelgazarse y curtirse acerca del comúni y natural sentir.

5b. Y a la memoria remota de toda amigable y pacífica noticia, con sentido interior y temple de peregrinación y exrtrañez de todas las cosas.

5c. En esto va sacando esta noche de espíritu para traerle a sentido divino, el cual es extraño y ajeno de toda humana manera.

5d. Aquí le parece el alma que anda fuera de sí en penas.

5e. Otras veces piensa si es encantamiento el que tiene o embelesamiento, y anda maravillada de las cosas que ve y oye.

5f. Aniquilada en este, quede informada[4] en lo divino, que es más de la otra vida que de esta.

6a. Todas estas aflictivas purgaciones del espíritu para reengendrarlo en vida de espíritu por medio de esta divina influencia, las padece el alma, y con estos dolores viene a parir el espíritu de salud, porque se cumpla la sentencia de Isaías.

6b. Isaías 26, 17-18: De tu faz, Señor, concebimos, y estuvimos con dolores de parto, y parimos el espíritu de salud.

6c. Por medio de esta noche contemplativa se dispone el alma para venir a la tranquilidad y paz interior que es tal y tan deleitable que:

6d. Filipenses 4, 7: excede todo sentido.

6e. Conviénele al alma que esta paz del sentido del espíritu sea primero purgada en ella y quitada y perturbada de la paz.

6f. Como lo sentía y lloraba Jeremías en la autoridad que de él alegamos para declarar las calamidades de esta noche pasada.

6g. Lamentaciones 3, 17: Quitada y despedida está mi alma de la paz.

7a. Esta es una penosa turbación de muchos recelos, imaginaciones y combates que tiene el alma dentro de sí, en que sospecha que está perdida y acabados sus bienes para siempre.

7b. Trae en el espíritu un dolor y gemido tan profundo que le causa rugidos y bramidos espirituales.

7c. David declara muy bien esto, como quien bien lo experimentó, en un salmo.

7d. Salmo 37, 9: Fui muy afligido y humillado, rugía del gemido de mi corazón.

7e. El cual rugido es cosa de gran dolor.

7f. Algunas veces, con la súbita y aguda memoria de estas miserias en que se ve el alma, tanto se levanta y cerca en el dolor y pena las afecciones del alma, que no sé cómo se podrá dar a entender sino por la semejanza que el profeta Job estando en el mismo trabajo de él, por estas palabras dice:

7g. Job 3, 24: De la manera que son las avenidas de las aguas, así el rugido mío.

7h. Así como algunas veces las aguas hacen tales avenidas que todo lo anegan y llenan, así este rugido y sentimiento del alma algunas veces crece tanto, que, anegándola y traspasándola toda, llena de angustias y dolores espirituales todos sus afectos profundos y fuerzas.

8a. Job 30, 17: En la noche duermen.

8b. La voluntad es traspasada con estos dolores que en desperazar el alma ni cesan ni duermen.

8c. Las dudas y recelos que traspasan el alma así nunca duermen.

9a. Profunda es esta guerra y combate.

9b. La paz que espera ha de ser muy profunda; y el dolor espiritual es íntimo y delgado, porque el amor que ha de poseer ha de ser también muy íntimo y apurado[5].

9c. Cuanto más íntima y esmerada ha de ser y quedar la obra, tanto más íntima, esmerada y pura ha de ser la labor, y tanto más fuerte cuanto el edificio más firme.

9d. Como dice Job, se está marchitando en sí misma el alma e hirviendo sus interiores sin alguna esperanza.

9e. Job 30, 16: Entretanto mi vida se diluye: me amenazan días de aflicción.

9f. Job 30, 27: Me hierven las entrañas sin cesar, enfrentado a días de aflicción.

9g. El alma ha de venir a poseer y gozar en el estado de perfección a innumerables bienes de dones y virtudes, así según la sustancia del alma, como también según las potencias de ella.

9h. Conviene que primero generalmente se vea y sienta ajena y privada de todos ellos y vacía y pobre de ellos, y le parezca que de ellos está tan lejos, que todo bien se le acabó.

9i. Lamentaciones 3, 17: Olvidado estoy de los bienes.

10. Siendo esta luz de contemplación tan suave y amiga del alma es la misma con que se ha de unir el alma y hallar en ella todos los bienes en el estado de perfección que desea, le cause con su embestimiento a estos principios tan penosos y esquivos efectos con que aquí habemos dicho.

11a. A esta duda responde diciendo lo que ya en parte habemos dicho.

11b. La causa de esto es que no hay de parte de la contemplación e infusión divina cosa que de suyo pueda dar pena, antes mucha suavidad y deleite, sino que la causa es la flaqueza e imperfecciones que entonces tiene el alma, y disposiciones que en sí tiene y contrarios para recibirlos.



[1] Expeler: expulsar. www.rae.es

[2] Enjuto: seco o carente de toda humedad.

[3] Extricar: Liberar a una persona atrapada de su confinamiento. www.andinia.com  

[4] Dar forma sustancial a algo. www.rae.es

[5] Apurar: purificar algo separando lo impuro o extraño.

viernes, 5 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 8. Cuanto más vacía está la habitación menos se ven los rayos del sol. Vaciarse para en lo oscuridad ser penetrados por la luz divina en toda su pureza.

 


Capítulo 8. De otras penas que afligen el alma en este estado.

1a. Como está oscura noche la tiene impedidas las potencias y afecciones ni puede levantar afecto ni mente a Dios, ni puede rogar, pareciéndole lo que a Jeremías, que puesto Dios:

1b. Lamentaciones 3, 44: una nube delante porque no pase la oración.

1c. Lamentaciones 3, 44: “te has envuelto en una nube para que no te alcance la oración”.

1d. Lamentaciones 3, 9: Arrancó y cerró mis vías con piedras cuadradas.

1e. Si algunas veces ruega, es tan sin fuerza y sin jugo, que le parece que ni lo oye Dios no hace caso de ello.

1f. Lamentaciones 3, 8: Cuando clamare y rogare, ha excluido de oración.

1g. No es este tiempo de hablar con Dios, sino de:

1h. Lamentaciones 3, 29: poner su boca en el polvo, si por ventura le viniese alguna actual esperanza.

1i. Lamentaciones 3, 29: “ponga su boca en el polvo, quizá haya esperanza”.

1j. Sufriendo con paciencia su purgación.

1k. Dios es el que anda aquí haciendo pasivamente la obra en el alma; por eso ella no puede nada.

1l. Ni rezar ni asistir con advertencias a las cosas divinas puede.

1m. Tiene no solo esto, sino también muchas veces tales enajenameintos y tan profundos olvidos en la memoria, que se le pasan muchos ratos sin saber lo que se hizo ni qué pensó, ni qué es lo que hace ni qué va a hacer, ni puede advertir, aunque quiera, a nada de aquello en que está.

2a. Por cuanto aquí solo se purga el entendimiento de su lumbre[1] y la voluntad de sus afecciones, sino también la memoria de su discursos y noticias, conviene también aniquilarla acerca de todas ellas, para que se cumpla lo que de sí dice David en esta purgación:

2b. Salmo 72, 22: Fui yo aniquilado y no supe.

2c. Se refiere a estas insipiencias y olvidos de la memoria causadas del interior recogimiento en que esta contemplación absorbe al alma.

2d. Para que el alma quede dispuesta y templada a lo divino convenía que primero fuese absorta con todas ellas en esta divina y oscura luz espiritual de contemplación.

2e. Cuando esta divina luz embiste más sencilla y pura en el alma, tanto más la oscurece, vacía y aniquila acerca de las aprensiones y afecciones particulares.

2f. La luz sobrenatural y divina tanto más oscurece al alma cuanto ella tiene más de claridad y pureza.

3a. El rayo del sol que entra pro la ventana, cuanto más limpio y furo es de átomos, tanto menos claramente se ve, y cuanto más de átomos[2] y motas tiene el aire, tanto más claro al ojo.

3b. La causa es porque la luz no es la que por sí misma se ve, sino el medio con el que se ven las demás cosas que embiste y entonces ella, por la reverberación[3] que hace en ellas, también se ve.

3g. Si no diese en ellas, ni ellas ni ella se verían.

3h. De tal manera que si el rayo del sol entrase por la ventana de un aposento y pasase por otra de la otra parte por medio del aposento, como no topase en alguna cosa ni hubiese en el aire átomos en que reverberar, no tendría el aposento más luz que antes, ni el rayo se echaría de ver.

4a. Pues ni más ni menos hace este divino rayo de contemplación en el alma.

4b. No solo la deja oscura, sino también vacía según las potencias y apetitos.

4c. La purga e ilumina con divina luz espiritual, sin pensar el alma que la tiene, sino que está en tinieblas.

4d. Pero esta luz espiritual de que está embestida el alma cuando tiene en qué reverberar, esto es, cuando se ofrece alguna cosa para entender luego lo ve y entiende mucho más claramente que antes que antes que estuviese en estas oscuridades.

4e. Así como cuando el rayo si se ofrece pasar por él una mano luego se ve la mano y se conocen que estaba allí aquella luz del sol.

5a. Por ser esta luz espiritual tan sencilla, pura y general con grande generalidad y facilidad conoce y penetra el alma cualquiera cosa de arriba o de abajo que se ofrece.

5b. 1 Corintios 2, 10: el espiritual todas las cosas penetra, hasta los profundos designios de Dios.

5c. De esta sabiduría general y sencilla se entiende lo que por el Sabio dice el Espíritu Santo:

5d. Sabiduría 7, 24: Que toca hasta doquiera por su pureza.

5e. No se particulariza a ningún particular inteligible ni afección.

5f. Esta es la propiedad del espíritu purgado que en este no gustar nada, morando en su vacío y tiniebla, lo abraza todo con grande disposición para que se verifique en él lo de San Pablo:

5g. 2 Corintios 6, 10: Nihil habentes, et omnia possidentes.

5i. 2 Corintios 6, 10: “Como afligidos, pero siempre alegres, como pobres, pero que enriquecen a muchos, como necesitados, pero o poseyéndolo todo”.

5j. Tal bienaventuranza se debe a tal pobreza de espíritu.



[1] Luz de la razón (conocimiento que el ser humano tiene de las cosas por el natural discurso que lo distingue de los animales irracionales. www.rae.es

[2] Partícula material de pequeñez extremada.

[3] Dicho de la luz: Reflejarse en una superficie bruñida (bruñir: sacar lustre o brillo a un metal, piedra, etc.).

jueves, 4 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 7. No hay dolor más grande que pensar no merecer tanto amor por tantos pecados. Dios permite esta noche para que crezcamos en el amor.

 


Capítulo 7. Prosigue en la misma materia de otras aflicciones y aprietos de la voluntad.

1a. Las aflicciones de la voluntad y aprietos algunas veces traspasan el alma en la súbita memoria de los males en que se ve, con incertidumbre de su remedio.

1b. Añádese a esto la memoria de las prosperidades pasadas.

1c. Estos, ordinariamente, cuando entran en esta noche, han tenido muchos gustos en Dios y héchole muchos servicios, y esto les causa más dolor, ver que están ajenos de aquel bien y que ya no pueden entrar en él.

1d. Esto dice Job también, como lo experimentó, por aquellas palabras:

1d. Job 16, 13-17: Yo, aquel que solía sr opulento y rico, de repente estoy deshecho y contrito; asióme la cerviz, quebrantóme y púsome como señuelo suyo para herir en mí; cercóme con sus lanzas, llagó todos mis lomos, no perdonó, derramó en la tierra mis entrañas, rompióme como llaga sobre llaga; embistió en mí como fuerte gigante; cosí saco sobre mi piel, y cubrí con cenizas mi carne; mi rostro se ha hinchado en llanto y cegádose mis ojos.

2a. Tantas y tan graves son las penas de esta noche, y tantas autoridades hay en la Escritura que a este propósito se podrían alegar, que nos faltaría tiempo y fuerzas escribiendo.

2b.En ella siente Jeremías:

2c. Lamentaciones 3, 1-20: Yo, varón, que veo mi pobreza en la vara de su indignación, hame amenazado, y trájome a las tinieblas, y no a la luz. ¡Tanto ha vuelto y convertido su mano sobre mí todo el día! Hizo vieja mi piel y mi carne, desmenuzó mis huesos; en rededor de mí hizo cerca, y cercóme de hiel y de trabajo; en tenebrosidades me colocó, como muertos sempiternos. Cercó en rededor contra mí porque no salga, agravóme las prisiones. Y también, cuando hubiere clamado y rogado, ha excluido mi oración. Cerrándome ha mis salidas y vías con piedras cuadradas; desbaratóme mis pasos. Oso acechador en hecho para mí, león en escondrijos. Mis pisadas trastornó y desmenuzóme, púsome desamparado, extendió su arco, y púsome a mí como señuelo a su saeta. Arrojó a mis entrañas las hijas de su aljaba. Hecho soy para escarnio de todo el pueblo, y para risa y mofa de ellos todo el día. Llenándome ha de amargura, embriagóme con absintio[1]. Por número me quebrantó mis dientes, apracentóme con ceniza. Arrojada está mi alma de la paz, olvidado estoy de los bienes. Y dije: frustrado y acabado está mi fin y pretensión y mi esperanza del Señor. Acuérdate de mi pobreza y de mi exceso, del absintio y de la hiel. Acordárme he con memoria, y mi alma en mí se deshará de penas.

3a.Todos estos llantos hace Jeremías sobre este trabajo, en que pinta muy vivo las pasiones del alma en esta purgación y noche espiritual.

3b. De donde grande compasión conviene tener al alma que Dios pone en esta tempestuosa y horrenda noche.

3c. Aunque le corre[2] muy buena dicha por los grandes bienes que de ella le han de nacer cuando, como dice Job:

3d. Job 12, 22: Levantaré Dios en el alma de las tinieblas profundos bienes y produzca en luz la sombra de muerte.

3e. De manera que, como dice David:

3f. Salmo 138, 12: venga a ser su luz como fueron sus tinieblas.

3g. Con todo eso, con la inmensa pena con que anda penando, y por la grande incertidumbre que tiene de su remedio, pues cree, como aquí dice este profeta, que no ha de acabarse su mal, pareciéndole, como también dice David que:

3h. Salmo 142, 3: la colocó Dios en las oscuridades, como los muertos del siglo, angustiándose por esto en ella su espíritu, y turbándose en ella su corazón.

3i. Es de haberle gran dolor y lástima.

3j. Se añade a esto, a causa de la soledad y desamparo que esta oscura noche le causa, no hallar consuelo ni arrimo en ninguna doctrina ni maestro espiritual.

3k. Como ella está tan embestida e inmersa en aquel sentimiento de males en que ve claramente sus miserias, parécele que, como ellos no ven lo que ella ve y siente, en vez de consuelo, antes recibe nuevo dolor.

3l. Porque hasta que el Señor acabe de purgarla ningún medio ni remedio le sirve ni aprovecha para este dolor.

3m. Le tienen aprisionado en una oscura mazmorra atado de pies y manos, sin poderse mover ni ver, ni sentir algún favor de arriba ni de abajo, hasta que aquí se humille, ablande y purifique el espíritu y se ponga tan sutil y sencillo y delgado, que peuda hacerse uno con el espíritu de Dios.

3n. Según el grado que su misericordia quisiere concederle de unión de amor.

4a. Si ha de ser algo de veras dura algunos años.

4b. En estos medios hay interpolaciones de alivios en que, por dispensación de Dios,  dejando esta contemplación oscura embiste iluminativa y amorosamente.

4c. El alma siente y gusta gran suavidad de paz y amigabilidad amorosa con Dios con abundancia fácil de comunicación espiritual.

4d. Es al alma inicio de salud y preanuncio de la abundancia que espera.

4e. Esto es tanto a veces que le parece al alma que son acabados ya sus trabajos.

4f. Salmo 29, 7: Yo dije en mi abundancia: no me moveré para siempre.

5a. Como quiera que el espíritu aún no está aquí bien purgado y limpio de las afecciones que de la parte inferior tiene contraída se podrá mudar en pena, como vemos después se mudó David, sintiendo muchos males y penas.

5b. Así el alma no echando de ver la raíz de imperfecciones e impurezas que todavía le queda, piensa que se acabaron sus trabajos.

6a. Mas este pensamiento las menos veces acaece porque muy raras veces suele la comunicación suave tan abundante que le cubra la raíz que le queda.

6b. No le deja cumplidamente gozar de aquel alivio, sintiendo ella dentro como un enemigo suyo, que, aunque está como sosegado y dormido, se recela que volverá a revivir y hacer de las suyas.

6c. Cuando más segura está y menos se cata, vuelve a tragar y absorber el alma en otro grado peor y más duro, oscuro y lastimero que el pasado, el cual dura otra temporada, por ventura más larga que la primera.

6d. Aquí otra vez viene a creer que todos los bienes están acabados para siempre, que no le basta la experiencia que tuvo el bien pasado, que también pensaba que ya no había más que penar.

7a. Esta es la causa por qué los que yacen en el purgatorio padecen grandes dudas de que han de salir de allí jamás y que se han de acabar sus penas.

7b. Aunque tienen las tres virtudes teologales, que son fe, esperanza y caridad, la actualidad que tienen del sentimiento de las penas y privación de Dios, no les deja gozar del bien actual y consuelo de estas virtudes, que son fe, esperanza y caridad, la actualidad que tienen del sentimiento de las penas y privación de Dios, no les deja gozar del bien actual y consuelo de estas virtudes.

7c. Les parece que no les quiere Dios a ellos ni que de tal cosa son dignos.

7d. Privados de él, puestos en sus miserias, paréceles que tienen muy bien en sí por qué ser aborrecidos y desechados de Dios con mucha razón para siempre.

7e. El alma, en esta purgación, aunque ella ve que quiere bien a Dios y que daría mil vidas por él, con todo no le es alivio esto, aunque le causa más pena.

7f. Queriéndole ella tanto como se ve tan mísera, no pudiendo creer que Dios la quiere a ella, duélese de ver en sí causas por que merezca ser desechada de quien ella tanto quiere y desea.



[1] Absintio: ajenjo. Bebida amarga elaborada con ajenjo. www.rae.es

[2] Correr: corresponder, imbuir, tocar.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 6. La purificación del espíritu, descender al infierno, ser oro en el crisol.

 

Capítulo 6. De otras maneras de pena que el alma padece en esta noche.

1a. La tercera manera de pasión y pena que el alma aquí padece es a causa de otros dos extremos, divino y humano, que aquí se juntan.

1b. El divino es esta contemplación purgativa y el humano el sujeto del alma.

1c. Como el divino embiste a fin de renovarla para hacerla divina, desnudándola de las afecciones habituales y propiedades del hombre viejo.

1d. De tal manera la destrica[1] y decuece la sustancia espiritual, absorbiéndola en una profunda y honda tiniebla.

1e. El alma se siente estar deshaciendo y derritiendo en la haz y vista de sus miserias con muerte de espíritu cruel.

1f. como si tragada de una bestia, en su vientre tenebroso se sintiese estar digiriendo, padeciendo estas angustias como Jonás en el vientre de aquella marina bestia.

1g. Jonás 2, 1: “El Señor envió un gran pez para que se tragase a Jonás, y allí estuvo Jonás, en el vientre del pez, durante tres días con sus noches”.

1h. En este sepulcro de oscura muerte la conviene estar para la espiritual resurrección que espera.

2a. La manera de esta pasión y pena descríbela David.

2b. Salmo 7, 5-7: Cercáronme los gemidos de la muerte, los dolores del infierno me rodearon, en mi tribulación clamé.

2c. Lo que esta doliente alma aquí más siente es parecerla claro que Dios la ha desechado y, aborreciéndola, arrojado en las tinieblas.

2d. Para ella es grave y lastimera pena creer que la ha dejado Dios.

2e. Salmo 87, 6-8: De la manera que los llagados, están muertos en los sepulcros, dejados ya de tu mano, de que no te acuerdas más, así me pusieron a mí en el lago más hondo e inferior en tenebrosidades y sombra de muerte, y está sobre mí confirmado tu furor, y todas tus olas descargaste sobre mí.

2f. Cuando esta contemplación purgativa aprieta, sombra de muerte y gemidos de muerte y dolores de infierno siente el alma muy a lo vivo, que consiste en sentirse sin Dios y castigada y arrojada e indigna de él, y que está enojado, que todo se siente aquí; y más, que le parece que ya es para siempre.

3a. El mismo desamparo siente de todas las criaturas y desprecio acerca de ellas, particularmente de los amigos.

3b. Salmo 87, 9: Alejaste de mí mis amigos y conocidos; tuviéronme por abominación.

3c. Jonás 2, 4-7: Arrojásteme al profundo en el corazón de la mar, y la corriente me cercó; todos sus golfos y olas pasaron sobre mí y dije: arrojado estoy de la presencia de tus ojos; pero otra vez veré tu santo templo, cercáronme las aguas hasta el mar, el abismo me ciñó, el piélago me cubrió mi cabeza, a los extremos de los montes descendí; los cerrojos de las tierra me encerraron para siempre.

3d. Aquí purifica Dios al alma para verlo.

3e. Los cuales cerrojos se entienden aquí a este propósito por las imperfecciones del alma, que la tienen impedida que no goce esta sabrosa contemplación.

4a. La cuarta manera de pena causa en el alma otra excelencia de esta oscura contemplación, que es la majestad y grandeza de ella, la cual hace sentir en el alma otro extremo que hay en ella de íntima pobreza y miseria.

4b. Es de las principales penas que padecen en esta purgación.

4c. Siente en sí un profundo vacío y pobreza de tres maneras de bienes, que son temporal, natural y espiritual.

4d. Viéndose puesta en los males contrarios, conviene a saber.

4e. Miserias de imperfecciones, sequedades y vacíos de las aprensiones de las potencias[2] y desamparo del espíritu en tiniebla.

4f. Por cuanto aquí purga Dios al alma según la sustancia sensitiva y espiritual y según las potencias interiores y exteriores, conviene que el alma sea puesta en vacío y pobreza y desamparo de todas estas partes, dejándola seca, vacía y en tinieblas.

4g. La parte sensitiva se purifica en sequedad, y las potencias en su vacío de sus aprensiones y el espíritu en tiniebla oscura.

5a. Todo lo cual hace Dios por medio de esta oscura contemplación.

5b. No solo padece el alma el vacío y suspensión de estos arrimos naturales y aprensiones, que es un padecer muy congojoso.

5c. De manera que si a uno suspendiesen o detuviesen en el aire, que no respirase, aniquilando y vaciando o consumiendo en ella.

5d. Así como hace el fuego al orín y moho del metal, todas las afecciones y hábitos imperfectos que han contraído toda la vida.

5e. Sobrepadece grave deshacimiento y tormento interior, demás de la dicha pobreza y vacío natural y espiritual, para que se verifique aquí la autoridad de Ezequiel.

5f. Ezequiel 24, 10: Juntaré los huesos, y encenderlos he en fuego, consumirse han las carnes y cocerse ha toda la composición, y deshacerse han los huesos.

5g. En lo cual se entiende la pena que padece este vacío y pobreza de la sustancia del alma sensitiva y espiritual.

5h. Ezequiel 24, 11: Ponedla también así vacía sobre las ascuas, para que se caliente y se derrita su metal, y se deshaga en medio de ella su inmundicia y sea consumido su moho.

5i. Se da a entender la grave pasión que el alma aquí padece en la purgación del fuego de esta contemplación.

5j. Dice el profeta que para que se purifique y deshaga el orín[3] de las afecciones que están en medio del alma, es menester en cierta manera que ella misma se aniquile y deshaga.

6a. Porque en esta fragua se purifica el alma como el oro en crisol.

6b. Sabiduría 3, 6: “[La vida de los justos] los probó como oro en crisol y los aceptó como sacrificio de holocausto”.

6c. Siente este grande deshacimiento en la misma substancia del alma, con extremada pobreza.

6d. Salmo 68, 2-4: Sálvame, Señor, porque han entrado las aguas hasta el alma mía; fijado estoy en el limo del profundo, y no hay donde me sustente; viene hasta el profundo del mar, y la tempestad me anegó; trabajé clamando, enronqueciéronseme[4] mis gargantas, desfallecieron mis ojos en tanto que espero en mi Dios.

6e. En esto humilla Dios mucho al alma para ensalzarla mucho después.

6f. Si él no ordenase que estos sentimientos se adormeciesen presto moriría muy en breves días.

6g. Son interpolados[5] los ratos en que se siente su íntima viveza.

6h.Lo cual algunas veces se siente tan a lo vivo, que le parece al alma que ve abierto el infierno y la perdición.

6i. De estos son los que de veras descienden al infierno viviendo, pues aquí se purgan a la manera de allí.

6j. Salmo 54, 16: “¡Qué los sorprenda la muerte, / desciendan vivos al abismo, / pues la maldad habita en ellos!”.

6k. Esta purgación es la que allí se había de hacer.

6l. Así el alma que por aquí pasa, o no entra en aquel lugar, o se detiene allí muy poco, porque aprovecha más una hora aquí que muchas allí.



[1] Destrincar: Desarramar algo o deshacer la trinca (conjunto de tres cosas de una misma clase; cabo o cuerda que sirve para trincar, asegurar) que se le tenía dada. www.rae.es

[2] Potencia: cada una de las tres facultades del alma, es decir, entendimiento (potencia del alma en virtud de la cual concibe las cosas, las compara, las juzga, e induce y deduce otras de las que ya conoce), voluntad (acto con que la potencia volitiva admite o rehúye una cosa, queriéndola, aborreciéndola o repugnándola) y memoria (facultad psíquica con la cual se retiene o recuerda el pasado).

[3] Óxido rojizo que se forma en la superficie del hierro por la acción del aire húmedo.

[4] Enronquecer: poner ronco (que tiene o padece ronquera) a alguien.

[5] Interpolar: interrumpir o hacer una breve intermisión (interrupción o cesación de una labor o cualquier otra cosa por algún tiempo) en la continuación de algo, y volver luego a proseguirlo.

martes, 2 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 5. El amor crece con las crisis. La fe se purifica mediante las crisis.

 


Capítulo 5. Comienza a declarar cómo esta contemplación oscura no sólo es noche para el alma, sino también pena y tormento.

1a. Esta noche oscura es una influencia de Dios en el alma, que la purga de sus ignorancias e imperfecciones habituales, naturales y espirituales.

1b. Que llaman los contemplativos contemplación infusa o mística teología.

1d. En que de secreto enseña Dios al alma y la instruye en perfección de amor, sin ella hacer nada ni entender cómo.

1e. Por cuanto es sabiduría de Dios amorosa, hace dos principales efectos en el alma.

1f. La dispone purgándola e iluminándola para la unión de amor de Dios.

1g. La sabiduría amorosa es la que aquí purga al alma y la ilumina.

2a. ¿Por qué, pues es lumbre divina, la llama aquí el alma noche oscura?

2b. Por dos cosas es no solo noche y tiniebla para el alma, también pena y tormento.

2c. La primera es por la alteza de la Sabiduría divina, que excede al talento del alma, y en esta manera le es tiniebla.

2d. La segunda, por la bajeza e impureza de ella, y es de esta manera le es penosa y aflictiva y oscura.

3a. Para probar la primera conviene suponer cierta doctrina del Filósofo, que dice que cuando las cosas divinas son en sí más claras y manifiestas, tanto más son al alma oscuras y ocultas naturalmente.

3b. Así como la luz, cuanto más clara es, tanto más ciega y oscurece la pupila de la lechuza, y cuanto el sol se mira más de lleno, más tinieblas causa a la potencia visiva y la priva, excediéndola por su flaqueza.

3c. Cuando esta divina luz de contemplación embiste en el alma, y aún no está ilustrada totalmente, le hace tinieblas espirituales.

3d. No solo la excede, también la priva y oscurece el acto de su inteligencia natural.

3e. Por esta causa san Dionisio y otros místicos teólogos llaman a esta contemplación infusa rayo de tiniebla.

3f. De su gran luz sobrenatural es vencida la fuerza natural intelectiva y privada.

3g. Salmo 96, 2: Cerca de Dios y en rededor de él oscuridad y nube.

3h. En tan inmensa luz se oscurecen y quedan ofuscados [nuestros entendimientos flacos], no alcanzado.

3i. Salmo 17, 13: Por el gran resplandor de su presencia se atravesaron nubes.

3j. Es a saber, entre Dios y nuestro entendimiento.

3k. Esta es la causa porque, en derivando de sí Dios al alma, este clarecido rayo de su sabiduría secreta, le hace tinieblas oscuras en el entendimiento.

4a. Como esta divina contemplación infusa tiene muchas exigencias en extremo buenas y el alma que las recibe, por no estar purgada, tiene muchas miseria, no pudiendo caber dos contrarios en el sujeto del alma, de necesidad haya de penar y padecer.

4b. Siendo ella el sujeto en que contra sí se ejercitan estos dos contrarios.

5a. La luz y la sabiduría de esta contemplación es muy clara y pura y el alma en que ella embiste está oscura e impura.

5b. Como cuando los ojos están de mal humor[1] impuros y enfermos, del embestimiento de la clara luz reciben pena.

5c. Esta pena en el alma, a causa de su impureza, es inmensa cuando de veras es embestida de esta divina luz.

5d. Siéntese el alma tan impura y miserable que le parece estar Dios contra ella y que ella está hecha contraria a Dios.

5e. Es tanto sentimiento y pena para el alma, porque le parece aquí que la ha Dios arrojado a uno de los mayores trabajos que sentía Job cuando Dios le tenía en este ejercicio, era este:

5f. Job 7, 20: ¿Por qué me has puesto contrario a ti, y soy grave y pesado para mí mismo? [2]

5g. Viendo el alma claramente aquí por medio de esta pura luz, aunque a oscuras, su impureza, conoce claro que no es digna de Dios ni de criatura alguna y piensa que nunca lo será y que ya se le acabaron sus bienes.

5h. Esto le causa la profunda inmersión que tiene de la mente en el conocimiento y sentimiento de sus males y miserias.

5i. Aquí se las muestra todas al ojo esta divina y oscura luz.

5j. Salmo 38, 12: Por la iniquidad corregiste al hombre, e hiciste deshacer y contabescer[3] su alma; como la araña se desentraña.

6a. La segunda manera con que pena el alma es a causa de su flaqueza natural, moral y espiritual.

6b. Como esta divina contemplación embiste en el alma con alguna fuerza, a fin de la ir fortaleciendo y domando, de tal manera peca en su flaqueza, que poco menos que desfallece.

6c. Job 23, 6: No quiero que trate conmigo con mucha fortaleza, porque no me oprima con el peso de su grandeza.

7a. Se siente el alma tan ajena de ser favorecida que le parece que aun en lo que solía hallar algún arrimo se acabó con lo demás, y no hay quien se compadezca de ella.

7b. Job 19, 21: Compadeceos de mí, a lo menos vosotros mis amigos, porque me ha tocado la mano del Señor.

7c. ¡Cosa de grande maravilla y lastima que sea aquí tanta la flaqueza e impureza del alma, que, siendo la mano de Dios de suyo tan blanda y suave, la sienta el alma aquí tan grave y contraria solamente tocando, y eso misericordiosamente, pues lo hace a fin de hacer mercedes al alma y no castigarla!



[1] Humor: cada uno de los líquidos de un organismo vivo. www.rae.es

[2] ¿Por qué me has tomado como blanco y me he convertido en una carga? Traducción Biblia CEE.

[3] “Pues bien, de igual forma que la araña parece que se deshace, que se destruye a sí misma, Dios hizo que el alma del hombre se deshiciera y contabesciera, con lo cual introduce nuestro místico un nuevo cultismo contabescer que él sí conocía con claridad y que Gaffiot traduce como 'se fondre entiérement' y en forma figurada 'se dessécher, se consumer, dépérir'. El alma también, aunque en sentido metafórico, se disuelve, se deshace, se consume por el sufrimiento de sentirse impura”. DOMINGUEZ LÓPEZ, Rosario. Juego o recreación lexico-semántica en la prosa sanjuanista. https://cvc.cervantes.es/literatura/aiso/pdf/02/aiso_2_1_029.pdf

lunes, 1 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 4. Los efectos de la purgación: amor que va más allá del amor humano, fundido en el amor divino, total, eterno y libre.

 Capítulo 4. Pónese la primera canción y su declaración.

En una noche oscura,

con ansia de amores inflamada

¡oh dichosa ventura!

salí sir ser notada

estando ya mi casa sosegada.

Declaración.

1a. Entendiendo ahora esta canción a propósito de la purgación contemplativa, o desnudez y pobreza de espíritu, podemos declarar de esta manera, y que dice el alma así:

1b. En pobreza, desamparo y desarrimo de todas las aprehensiones de mi alma, esto es, en oscuridad de mi entendimiento y aprieto de mi voluntad, en aflicción y angustia acerca de la memoria.

1c. Dejándome a oscuras en pura fe, (la cual es noche oscura para las dichas potencias naturales), sólo la voluntad tocada de dolor y aflicciones y ansias de amor de Dios.

1d. Salí de mí misma, esto es, de mi bajo modo de entender, y de mi flaca suerte de amar, y de mi pobre y escasa manera de gustar de Dios, sin que la sensualidad ni el demonio me estorben.

2a. Lo cual fue grande dicha y buena ventura para mí.

2b. En acabándose de aniquilarse y sosegarse las potencias, pasiones, apetitos y afecciones de mi alma, con que bajamente sentía y gustaba de Dios, salí del trato y operación humana mía a operación y trato de Dios.

2c. Mi entendimiento salió de sí, volviéndose de humano y natural en divino, porque uniéndose por medio de esta purgación con Dios, ya no entiende por su vigor y luz natural, sino por la Sabiduría con que se unió.

2d. Mi voluntad salió de sí, haciéndose divina, porque, unida con el divino amor, ya no ama bajamente con su fuerza natural, sino con fuerza y pureza del espíritu santo; y así la voluntad acerca de Dios no obra humanamente.

2e. Y, ni más ni menos, la memoria se ha trocado en aprensiones eternas de gloria.

2f. Finalmente todas las fuerzas y afectos del alma, por medio de esta noche y purgación del viejo hombre, todas se renuevan en temples y deleites divinos.

2g. Síguese el verso: En una noche oscura.

Llama de amor viva. Canción 2. 10-12. Abandonada el alma en un mar de amor.

  10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite...