10.Explícase de raíz esta purgación por una comparación.
1a. Esta
purgativa y amorosa noticia o luz divina, de la misma manera que se ha en el
alma purgándola y disponiéndola para unirla consigo perfectamente, que se ha el
fuego en el madero para transformarle en sí.
1b. El
fuego material en aplicándose al madero, lo primero que hace es comenzarle a
secar, echándole la humedad fuera y haciéndole llorar el agua que en sí tiene.
1c.
Luego le va poniendo negro, oscuro y feo, y aun de mal olor, y, yéndole secando
poco a poco, le va sacando a luz y echando afuera todos los accidentes feos y
oscuros que tiene contrarios al fuego.
1d.
Finalmente comenzándole a inflamar por de fuera y calentarle, viene a
transformarle en sí y ponerle tan hermoso como el mismo fuego.
1e. En
el cual término ya parte del madero ninguna pasión hay ni acción propia.
1f.
Está seco, y seca; está caliente, y calienta; está claro y esclarece; está
ligero, mucho más que antes, obrando el fuego en él etas propiedades y efectos.
2a. De
este mismo modo, pues, habemos de filosofar acerca de este divino fuego de amor
de contemplación.
2b.
Antes que una y transforme el alma en sí, primero la purga de todos los
accidentes contrarios.
2c. Hácela
salir afuera sus fealdades y pónela negra y oscura.
2d.
Como esta divina purga anda removiendo todos los malos y viciosos humores, que por
estar ellos muy arraigados y asentados en el alma, no los echaba ella de ver, y
así no entendía que tenía en sí tanto mal, se los pone al ojo y los ve tan
claramente alumbrada por esta oscura luz de divina contemplación.
2c.
Aunque no es peor que antes, ni en sí ni para con Dios.
3. Podemos
entender cómo la misma luz y sabiduría amorosa que se ha de unir y transformar
en el alma es la misma que al principio purga y dispone.
4a.
Echaremos de ver cómo estas penalidades no las siente el ama de parte de la
dicha sabiduría, pues, como dice el Sabio:
4b. Sabiduría
7, 11: Todos los bienes juntos le vienen al alma con ella.
4c.
Sino de parte de la flaqueza e imperfección que tiene el alma para no poder
recibir sin esta purgación su luz divina, suavidad y deleite.
4d. Lo
cual el Eclesiástico aprueba bien diciendo lo que él padeció para venir a
unirse con ella y gozarla, diciendo:
4e.
Eclesiástico 51, 19-21: Mi ánima agonizó en ella, y mis entrañas se enturbiaron
en adquirirla; por eso poseeré buena posesión.
5a.
Podemos sacar de aquí de camino la manera de penar de los del purgatorio.
5b. El
fuego no tendría en ellos poder, aunque se les aplicase, si ellos no tuviesen
imperfecciones en qué padecer, que son la materia en que aquí puede el fuego;
la cual acabada, no hay más que arder; como aquí, acabadas las imperfecciones,
se acabada el penar del alma y queda el gozar.
6a. Al
modo en que se va purgando y purificando se va más inflamando en amor.
6b.
Aunque esta inflamación de amor no siempre la siente el alma, sino algunas
veces cuando deja de embestir la contemplación tan fuertemente.
6c.
Parece que alzan la mano de la obra y sacan al hierro de la hornaza para que
parezca en alguna manera la labor que se va haciendo.
6d.
Entonces hay lugar para que el alma eche de ver en sí el bien que no veía
cuando andaba la obra.
6e.
Cuando deja de herir la llama en el madero, se da lugar para que se vea bien
cuánto hay inflamándole.
7a. Después
de estos alivios vuelve el alma a padecer más intensa y delgadamente que antes.
7b.
Después de aquella muestra vuelve el fuego de amor a herir enloque está por
consumir y purificar más adentro.
7c. Es
más íntimo y sutil y espiritual el padecer del alma, cuanto le va adelgazando
las más íntimas y delgadas y espirituales imperfecciones y más arraigadas en lo
más adentro.
7d. Cuando
el fuego va entrando más adentro, va con más fuerza y furor disponiendo a lo
más interior para poseerlo.
8a. La
causa por la que le parece al alma que todo bien se le acabó y que está llena
de males, así también como el madero, que aire ni otra cosa da en él más que
fuego consumidor.
8b.
Después que se hagan otras muestras como las primeras, gozará más de adentro,
porque ya izo la purificación más adentro.
9a.
Aunque el alma se goza muy anchamente de estos intervalos no deja de tener el
gozo cumplido, porque parece que está amenazando con volver a embestir, y
cuando es así, presto vuelve.
9b.
Aquello que está por purgar e ilustrar más adentro, no se puede bien encubrir
al alma acerca de lo ya purificado.
9c. Y
cuando vuelve a embestir más adentro esta purificación no hay que maravillar
que le parezca al alma otra vez que todo el bien se le acabó.
9d.
Puesta en pasiones más interiores todo el bien de fuera se le cegó.
9e.
Será bueno salir de estas cosas tristes del alma y comenzar ya a tratar del
fruto de sus lágrimas y de sus propiedades dichosas, que se comienzan a cantar
desde el segundo verso: Con ansias en amores inflamadas.

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