jueves, 4 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 7. No hay dolor más grande que pensar no merecer tanto amor por tantos pecados. Dios permite esta noche para que crezcamos en el amor.

 


Capítulo 7. Prosigue en la misma materia de otras aflicciones y aprietos de la voluntad.

1a. Las aflicciones de la voluntad y aprietos algunas veces traspasan el alma en la súbita memoria de los males en que se ve, con incertidumbre de su remedio.

1b. Añádese a esto la memoria de las prosperidades pasadas.

1c. Estos, ordinariamente, cuando entran en esta noche, han tenido muchos gustos en Dios y héchole muchos servicios, y esto les causa más dolor, ver que están ajenos de aquel bien y que ya no pueden entrar en él.

1d. Esto dice Job también, como lo experimentó, por aquellas palabras:

1d. Job 16, 13-17: Yo, aquel que solía sr opulento y rico, de repente estoy deshecho y contrito; asióme la cerviz, quebrantóme y púsome como señuelo suyo para herir en mí; cercóme con sus lanzas, llagó todos mis lomos, no perdonó, derramó en la tierra mis entrañas, rompióme como llaga sobre llaga; embistió en mí como fuerte gigante; cosí saco sobre mi piel, y cubrí con cenizas mi carne; mi rostro se ha hinchado en llanto y cegádose mis ojos.

2a. Tantas y tan graves son las penas de esta noche, y tantas autoridades hay en la Escritura que a este propósito se podrían alegar, que nos faltaría tiempo y fuerzas escribiendo.

2b.En ella siente Jeremías:

2c. Lamentaciones 3, 1-20: Yo, varón, que veo mi pobreza en la vara de su indignación, hame amenazado, y trájome a las tinieblas, y no a la luz. ¡Tanto ha vuelto y convertido su mano sobre mí todo el día! Hizo vieja mi piel y mi carne, desmenuzó mis huesos; en rededor de mí hizo cerca, y cercóme de hiel y de trabajo; en tenebrosidades me colocó, como muertos sempiternos. Cercó en rededor contra mí porque no salga, agravóme las prisiones. Y también, cuando hubiere clamado y rogado, ha excluido mi oración. Cerrándome ha mis salidas y vías con piedras cuadradas; desbaratóme mis pasos. Oso acechador en hecho para mí, león en escondrijos. Mis pisadas trastornó y desmenuzóme, púsome desamparado, extendió su arco, y púsome a mí como señuelo a su saeta. Arrojó a mis entrañas las hijas de su aljaba. Hecho soy para escarnio de todo el pueblo, y para risa y mofa de ellos todo el día. Llenándome ha de amargura, embriagóme con absintio[1]. Por número me quebrantó mis dientes, apracentóme con ceniza. Arrojada está mi alma de la paz, olvidado estoy de los bienes. Y dije: frustrado y acabado está mi fin y pretensión y mi esperanza del Señor. Acuérdate de mi pobreza y de mi exceso, del absintio y de la hiel. Acordárme he con memoria, y mi alma en mí se deshará de penas.

3a.Todos estos llantos hace Jeremías sobre este trabajo, en que pinta muy vivo las pasiones del alma en esta purgación y noche espiritual.

3b. De donde grande compasión conviene tener al alma que Dios pone en esta tempestuosa y horrenda noche.

3c. Aunque le corre[2] muy buena dicha por los grandes bienes que de ella le han de nacer cuando, como dice Job:

3d. Job 12, 22: Levantaré Dios en el alma de las tinieblas profundos bienes y produzca en luz la sombra de muerte.

3e. De manera que, como dice David:

3f. Salmo 138, 12: venga a ser su luz como fueron sus tinieblas.

3g. Con todo eso, con la inmensa pena con que anda penando, y por la grande incertidumbre que tiene de su remedio, pues cree, como aquí dice este profeta, que no ha de acabarse su mal, pareciéndole, como también dice David que:

3h. Salmo 142, 3: la colocó Dios en las oscuridades, como los muertos del siglo, angustiándose por esto en ella su espíritu, y turbándose en ella su corazón.

3i. Es de haberle gran dolor y lástima.

3j. Se añade a esto, a causa de la soledad y desamparo que esta oscura noche le causa, no hallar consuelo ni arrimo en ninguna doctrina ni maestro espiritual.

3k. Como ella está tan embestida e inmersa en aquel sentimiento de males en que ve claramente sus miserias, parécele que, como ellos no ven lo que ella ve y siente, en vez de consuelo, antes recibe nuevo dolor.

3l. Porque hasta que el Señor acabe de purgarla ningún medio ni remedio le sirve ni aprovecha para este dolor.

3m. Le tienen aprisionado en una oscura mazmorra atado de pies y manos, sin poderse mover ni ver, ni sentir algún favor de arriba ni de abajo, hasta que aquí se humille, ablande y purifique el espíritu y se ponga tan sutil y sencillo y delgado, que peuda hacerse uno con el espíritu de Dios.

3n. Según el grado que su misericordia quisiere concederle de unión de amor.

4a. Si ha de ser algo de veras dura algunos años.

4b. En estos medios hay interpolaciones de alivios en que, por dispensación de Dios,  dejando esta contemplación oscura embiste iluminativa y amorosamente.

4c. El alma siente y gusta gran suavidad de paz y amigabilidad amorosa con Dios con abundancia fácil de comunicación espiritual.

4d. Es al alma inicio de salud y preanuncio de la abundancia que espera.

4e. Esto es tanto a veces que le parece al alma que son acabados ya sus trabajos.

4f. Salmo 29, 7: Yo dije en mi abundancia: no me moveré para siempre.

5a. Como quiera que el espíritu aún no está aquí bien purgado y limpio de las afecciones que de la parte inferior tiene contraída se podrá mudar en pena, como vemos después se mudó David, sintiendo muchos males y penas.

5b. Así el alma no echando de ver la raíz de imperfecciones e impurezas que todavía le queda, piensa que se acabaron sus trabajos.

6a. Mas este pensamiento las menos veces acaece porque muy raras veces suele la comunicación suave tan abundante que le cubra la raíz que le queda.

6b. No le deja cumplidamente gozar de aquel alivio, sintiendo ella dentro como un enemigo suyo, que, aunque está como sosegado y dormido, se recela que volverá a revivir y hacer de las suyas.

6c. Cuando más segura está y menos se cata, vuelve a tragar y absorber el alma en otro grado peor y más duro, oscuro y lastimero que el pasado, el cual dura otra temporada, por ventura más larga que la primera.

6d. Aquí otra vez viene a creer que todos los bienes están acabados para siempre, que no le basta la experiencia que tuvo el bien pasado, que también pensaba que ya no había más que penar.

7a. Esta es la causa por qué los que yacen en el purgatorio padecen grandes dudas de que han de salir de allí jamás y que se han de acabar sus penas.

7b. Aunque tienen las tres virtudes teologales, que son fe, esperanza y caridad, la actualidad que tienen del sentimiento de las penas y privación de Dios, no les deja gozar del bien actual y consuelo de estas virtudes, que son fe, esperanza y caridad, la actualidad que tienen del sentimiento de las penas y privación de Dios, no les deja gozar del bien actual y consuelo de estas virtudes.

7c. Les parece que no les quiere Dios a ellos ni que de tal cosa son dignos.

7d. Privados de él, puestos en sus miserias, paréceles que tienen muy bien en sí por qué ser aborrecidos y desechados de Dios con mucha razón para siempre.

7e. El alma, en esta purgación, aunque ella ve que quiere bien a Dios y que daría mil vidas por él, con todo no le es alivio esto, aunque le causa más pena.

7f. Queriéndole ella tanto como se ve tan mísera, no pudiendo creer que Dios la quiere a ella, duélese de ver en sí causas por que merezca ser desechada de quien ella tanto quiere y desea.



[1] Absintio: ajenjo. Bebida amarga elaborada con ajenjo. www.rae.es

[2] Correr: corresponder, imbuir, tocar.

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