miércoles, 3 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 6. La purificación del espíritu, descender al infierno, ser oro en el crisol.

 

Capítulo 6. De otras maneras de pena que el alma padece en esta noche.

1a. La tercera manera de pasión y pena que el alma aquí padece es a causa de otros dos extremos, divino y humano, que aquí se juntan.

1b. El divino es esta contemplación purgativa y el humano el sujeto del alma.

1c. Como el divino embiste a fin de renovarla para hacerla divina, desnudándola de las afecciones habituales y propiedades del hombre viejo.

1d. De tal manera la destrica[1] y decuece la sustancia espiritual, absorbiéndola en una profunda y honda tiniebla.

1e. El alma se siente estar deshaciendo y derritiendo en la haz y vista de sus miserias con muerte de espíritu cruel.

1f. como si tragada de una bestia, en su vientre tenebroso se sintiese estar digiriendo, padeciendo estas angustias como Jonás en el vientre de aquella marina bestia.

1g. Jonás 2, 1: “El Señor envió un gran pez para que se tragase a Jonás, y allí estuvo Jonás, en el vientre del pez, durante tres días con sus noches”.

1h. En este sepulcro de oscura muerte la conviene estar para la espiritual resurrección que espera.

2a. La manera de esta pasión y pena descríbela David.

2b. Salmo 7, 5-7: Cercáronme los gemidos de la muerte, los dolores del infierno me rodearon, en mi tribulación clamé.

2c. Lo que esta doliente alma aquí más siente es parecerla claro que Dios la ha desechado y, aborreciéndola, arrojado en las tinieblas.

2d. Para ella es grave y lastimera pena creer que la ha dejado Dios.

2e. Salmo 87, 6-8: De la manera que los llagados, están muertos en los sepulcros, dejados ya de tu mano, de que no te acuerdas más, así me pusieron a mí en el lago más hondo e inferior en tenebrosidades y sombra de muerte, y está sobre mí confirmado tu furor, y todas tus olas descargaste sobre mí.

2f. Cuando esta contemplación purgativa aprieta, sombra de muerte y gemidos de muerte y dolores de infierno siente el alma muy a lo vivo, que consiste en sentirse sin Dios y castigada y arrojada e indigna de él, y que está enojado, que todo se siente aquí; y más, que le parece que ya es para siempre.

3a. El mismo desamparo siente de todas las criaturas y desprecio acerca de ellas, particularmente de los amigos.

3b. Salmo 87, 9: Alejaste de mí mis amigos y conocidos; tuviéronme por abominación.

3c. Jonás 2, 4-7: Arrojásteme al profundo en el corazón de la mar, y la corriente me cercó; todos sus golfos y olas pasaron sobre mí y dije: arrojado estoy de la presencia de tus ojos; pero otra vez veré tu santo templo, cercáronme las aguas hasta el mar, el abismo me ciñó, el piélago me cubrió mi cabeza, a los extremos de los montes descendí; los cerrojos de las tierra me encerraron para siempre.

3d. Aquí purifica Dios al alma para verlo.

3e. Los cuales cerrojos se entienden aquí a este propósito por las imperfecciones del alma, que la tienen impedida que no goce esta sabrosa contemplación.

4a. La cuarta manera de pena causa en el alma otra excelencia de esta oscura contemplación, que es la majestad y grandeza de ella, la cual hace sentir en el alma otro extremo que hay en ella de íntima pobreza y miseria.

4b. Es de las principales penas que padecen en esta purgación.

4c. Siente en sí un profundo vacío y pobreza de tres maneras de bienes, que son temporal, natural y espiritual.

4d. Viéndose puesta en los males contrarios, conviene a saber.

4e. Miserias de imperfecciones, sequedades y vacíos de las aprensiones de las potencias[2] y desamparo del espíritu en tiniebla.

4f. Por cuanto aquí purga Dios al alma según la sustancia sensitiva y espiritual y según las potencias interiores y exteriores, conviene que el alma sea puesta en vacío y pobreza y desamparo de todas estas partes, dejándola seca, vacía y en tinieblas.

4g. La parte sensitiva se purifica en sequedad, y las potencias en su vacío de sus aprensiones y el espíritu en tiniebla oscura.

5a. Todo lo cual hace Dios por medio de esta oscura contemplación.

5b. No solo padece el alma el vacío y suspensión de estos arrimos naturales y aprensiones, que es un padecer muy congojoso.

5c. De manera que si a uno suspendiesen o detuviesen en el aire, que no respirase, aniquilando y vaciando o consumiendo en ella.

5d. Así como hace el fuego al orín y moho del metal, todas las afecciones y hábitos imperfectos que han contraído toda la vida.

5e. Sobrepadece grave deshacimiento y tormento interior, demás de la dicha pobreza y vacío natural y espiritual, para que se verifique aquí la autoridad de Ezequiel.

5f. Ezequiel 24, 10: Juntaré los huesos, y encenderlos he en fuego, consumirse han las carnes y cocerse ha toda la composición, y deshacerse han los huesos.

5g. En lo cual se entiende la pena que padece este vacío y pobreza de la sustancia del alma sensitiva y espiritual.

5h. Ezequiel 24, 11: Ponedla también así vacía sobre las ascuas, para que se caliente y se derrita su metal, y se deshaga en medio de ella su inmundicia y sea consumido su moho.

5i. Se da a entender la grave pasión que el alma aquí padece en la purgación del fuego de esta contemplación.

5j. Dice el profeta que para que se purifique y deshaga el orín[3] de las afecciones que están en medio del alma, es menester en cierta manera que ella misma se aniquile y deshaga.

6a. Porque en esta fragua se purifica el alma como el oro en crisol.

6b. Sabiduría 3, 6: “[La vida de los justos] los probó como oro en crisol y los aceptó como sacrificio de holocausto”.

6c. Siente este grande deshacimiento en la misma substancia del alma, con extremada pobreza.

6d. Salmo 68, 2-4: Sálvame, Señor, porque han entrado las aguas hasta el alma mía; fijado estoy en el limo del profundo, y no hay donde me sustente; viene hasta el profundo del mar, y la tempestad me anegó; trabajé clamando, enronqueciéronseme[4] mis gargantas, desfallecieron mis ojos en tanto que espero en mi Dios.

6e. En esto humilla Dios mucho al alma para ensalzarla mucho después.

6f. Si él no ordenase que estos sentimientos se adormeciesen presto moriría muy en breves días.

6g. Son interpolados[5] los ratos en que se siente su íntima viveza.

6h.Lo cual algunas veces se siente tan a lo vivo, que le parece al alma que ve abierto el infierno y la perdición.

6i. De estos son los que de veras descienden al infierno viviendo, pues aquí se purgan a la manera de allí.

6j. Salmo 54, 16: “¡Qué los sorprenda la muerte, / desciendan vivos al abismo, / pues la maldad habita en ellos!”.

6k. Esta purgación es la que allí se había de hacer.

6l. Así el alma que por aquí pasa, o no entra en aquel lugar, o se detiene allí muy poco, porque aprovecha más una hora aquí que muchas allí.



[1] Destrincar: Desarramar algo o deshacer la trinca (conjunto de tres cosas de una misma clase; cabo o cuerda que sirve para trincar, asegurar) que se le tenía dada. www.rae.es

[2] Potencia: cada una de las tres facultades del alma, es decir, entendimiento (potencia del alma en virtud de la cual concibe las cosas, las compara, las juzga, e induce y deduce otras de las que ya conoce), voluntad (acto con que la potencia volitiva admite o rehúye una cosa, queriéndola, aborreciéndola o repugnándola) y memoria (facultad psíquica con la cual se retiene o recuerda el pasado).

[3] Óxido rojizo que se forma en la superficie del hierro por la acción del aire húmedo.

[4] Enronquecer: poner ronco (que tiene o padece ronquera) a alguien.

[5] Interpolar: interrumpir o hacer una breve intermisión (interrupción o cesación de una labor o cualquier otra cosa por algún tiempo) en la continuación de algo, y volver luego a proseguirlo.

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