martes, 22 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 36. No es la imagen la que conduce a Dios a obrar sino la fe y oración con que se ora ante ella.

 

Capítulo 36. En que prosigue de las imágenes, y dice de la ignorancia que acerca de ellas tienen algunas personas.

1a. Mucho había de decir de la rudeza que muchas personas tienen acerca de las imágenes; porque llega la bobería a tanto, que algunas ponen más confianza en unas imágenes que en otras, entendiendo que les oirá Dios más por ésta que por aquella.

1b. Representando ambas una misma cosa, como dos de Cristo o dos de nuestra Señora.

1c. Esto es porque tiene más afición a la una hechura que a la otra, en lo cual va envuelta gran rudeza acerca del trato con Dios y culto y honra que se le debe, el cual sólo mira la fe y pureza de corazón del que ora.

1d. Porque el hacer Dios a veces más mercedes por medio de una imagen que de otra no es porque haya más en una que en otra, sino porque las personas despiertan más su devoción por medio de una que de otra.

1e. Si la misma devoción tuviesen por la una que por la otra, y aun sin la una y sin la otra, las mismas mercedes recibirían de Dios.

2a. La causa por qué Dios despierta milagros y hace mercedes por medio de algunas imágenes más que por otras, no es para que estimen más aquellas que las otras, sino que para que con aquella novedad se despierte más la devoción dormida y afecto de los fieles a la oración.

2b. De aquí es que, como entonces y por medio de aquella imagen se enciende la devoción y se continua la oración, entonces, y por medio de aquella imagen, por la oración y afecto continúe Dios las mercedes y milagros en aquella imagen.

2c. No los hace Dios por la imagen, pues en sí no es más que pintura, sino por la devoción y fe que se tiene con el santo que representan.

2d. Si la misma devoción tuvieses tú y fe en nuestra Señora delante de esta su imagen que delante de aquella las mismas mercedes recibirías.

2e. Por experiencia se ve que, si Dios hace algunas mercedes y obra milagros, ordinariamente los hace por medio de algunas imágenes no muy bien talladas ni curiosamente pintadas o figuradas, porque los fieles no atribuyan algo de esto a la figura o pintura.

3a. Muchas veces suele nuestro Señor obrar estas mercedes por medio de aquellas imágenes que están más apartadas y solitarias.

3b. Porque con aquel movimiento de ir a ellas crezca más el afecto y sea más intenso el acto.

3c. Porque se aparten del ruido y gente a orar, como hacía el Señor.

3d. Mateo 14, 23: “Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo”.

3e. Lucas 6, 12: En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.

3f. El que hace la romería, hace bien en hacerla cuando no va otra gente, aunque sea tiempo extraordinario.

3g. Cuando va mucha turba, nunca yo se lo aconsejaría, porque, ordinariamente, vuelven más distraídos que fueron.

3h. Muchos las toman y hacen más por recreación que por devoción.

3i. Como haya devoción y fe cualquiera imagen bastara.

3j. Mas si no la hay, ninguna bastará.

3k. Que harta viva imagen era nuestro Salvador en el mundo y, con todo, los que no tenían fe, aunque andaban con él y veían sus obras maravillosas, no se aprovechaban.

3l. Esa es la causa por qué en su tierra no hacía muchas virtudes.

3m. Mateo 13, 58: ¡Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: “Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta”. Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.

4a. Algunos efectos sobrenaturales que causan a veces algunas imágenes en personas particulares.

4b. A algunas imágenes da Dios espíritu particular en ellas, de manera que queda fijada en la mente la figura de la imagen y devoción que causó, trayéndola como presente.

4c. Cuando de repente de ella se acuerda, le hace el mismo espíritu que cuando lo vio.

4d. Y en otra imagen, aunque sea de más perfecta hechura, no hallará aquel espíritu.

5a. Muchas personas tienen devoción más en una hechura que en otra, y en algunas no será más que afición y gusto natural, así como a uno contentará más un rostro de una persona que de otra, y se aficionará más a ella naturalmente.

5b. Y la traerá más presente en su imaginación, aunque no sea tan hermosa como la otra, porque se inclina su natural a aquella manera de forma y figura.

5c. Así pensarán algunas personas que la afición que tienen a tal o tal imagen es devoción, y no será quizá más que afición y gusto natural.

5d. Otras veces acaece que, mirando una imagen, lka vea moverse, o hacer semblantes y muestras, y dar a entender cosas, o hablar.

5e. Esta manera y la de los afectos sobrenaturales que aquí decimos de las imágenes, aunque es verdad que muchas veces son verdaderos afectos y buenos, causando Dios aquello, o para aumentar la devoción, o para que el alma tenga algún arrimo a que ande asida por ser algo flaca y no se distraiga, muchas veces lo hace el demonio para engañar y dañar.

lunes, 21 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 35. Sobriedad en las imágenes, medios, no fines, para el encuentro con Dios.

 


Capítulo 35. De los bienes espirituales sabrosos que distintamente pueden caer en la voluntad. Dice de cuantas maneras sean.

1a. A cuatro géneros de bienes podemos reducir todos los que distintamente pueden dar gozo a la voluntad.

1b. A saber: motivos, provocativos, directivos y perfectivos.

1c. De los motivos son: imágenes y retratos de santos, oratorios y ceremonias.

2a. Cuanto toca a las imágenes y retratos, puede haber mucha vanidad y gozo vano.

2b. Siendo ellas tan importantes para el culto divino y tan necesarias para mover la voluntad a devoción, como la aprobación y uso que tiene de ellas nuestra madre la Iglesia nuestra.

2c. Conviene que nos aprovechemos de ellas para despertar nuestra tibieza.

2d. Hay muchas personas que ponen su gozo más en la pintura y ornato de ellas que no en lo que representan.

3a. El uso de las imágenes para dos principales fines les ordenó la Iglesia.

3b. Para reverenciar a los santos en ellas.

3c. Para mover la voluntad y despertar la devoción por ellas a ellos.

3d. Y cuanto sirven de esto son provechosas y el uso de ellas necesario.

3e. Las que más mueven la voluntad a devoción se han de escoger, poniendo los ojos en esto más que en el valor y curiosidad de la hechura y ornato.

3f. Hay algunas personas que miran más en la curiosidad de la imagen y valor de ellas que en lo que representa.

3g. La devoción interior, que espiritualmente han de enderezar al santo invisible, la emplean en el ornato y curiosidad exterior.

3h. Lo cual totalmente impide el verdadero espíritu, que requiere aniquilación del afecto en todas las cosas particulares.

4a. Esto se verá bien por el uso abominable que en nuestros tiempos usan algunas personas que, no teniendo ellas aborrecido el traje vano del mundo, adornan a las imágenes con el traje que la gente vana por tiempo va inventando para cumplimiento de sus pasatiempos y vanidades.

4b. Del traje que en ellas es reprehendido visten las imágenes, cosa que a ellas fue tan aborrecible, y lo es.

4c. Procurando en esto el demonio y ellos en él canonizar sus vanidades, poniéndolas en los santos, no sin agraviarles mucho.

4d. De esta manera la honesta y grave devoción del alma ya se les queda en poco más que en ornato de muñecas, no sirviéndose algunos de las imágenes más que de unos ídolos en que tienen puesto su gozo.

4e. Veréis algunas personas que no se hartan de añadir imagen a imagen de suerte que deleite al sentido; y la devoción del corazón es muy poca.

4f. Como Mica en sus ídolos o como Labán, que el uno salió de su casa dando voces porque se los llevaban.

4g. Jueces 18, 24: “Respondió: Me habéis quitado los dioses que me había hecho y al sacerdote y os marcháis. ¿Qué me queda? ¿Cómo podéis decirme qué te pasa?”

4h. Y el otro, habiendo ido mucho camino y muy enojado por ellos, trastornó todas las alhajas de Jacob, buscándoles.

4i. Génesis 31, 34: “Entretanto Raquel había tomado los amuletos, los había colocado en la silla del camello y se había sentado encima. Labán registró toda la tienda, sin encontrar nada.

5a. La persona devota de veras en lo invisible principalmente pone su devoción, y pocas imágenes ha menester y de pocas usa, y de aquellas que más se conforman con lo divino que con lo humano, conformándolos a ellas y en sí en ellas con el traje del otro siglo y su condición, y no con este.

5b. No solamente no le mueve el apetito la figura de este siglo, pero aun no se acuerda por ella de él, teniendo delante los ojos cosa que a él se parezca.

5c. Ni en esas de que se usa tiene asido el corazón, porque, si se las quitan, se pena muy poco, porque la viva imagen busca dentro de sí, que es Cristo crucificado.

5d. En el cual antes gusta de que todo se lo quiten y que todo le falte.

5e. Hasta los motivos y medios que llegan más a Dios, quitándoselos, queda quieto.

5f. Mayor perfección del alma es estar con tranquilidad y gozo en la privación de estos motivos que en la posesión con apetito y asimiento de ellos.

5g. Aunque es bueno gustar de tener aquellas imágenes que ayuden al alma a más devoción, pero no es perfección estar tan asida a ellas, de manera que, si se las quitaren, se entristezca.

6a. Cuanto más asida con propiedad estuviere a la imagen o motivo, tanto menos subirá a Dios su devoción y oración.

7a. Ya que en esto de las imágenes tengas alguna réplica a lo menos no la podrás tener en la imperfección que comúnmente tienen en los rosarios; pues apenas hallarás quien no tenga alguna flaqueza en ellos, queriendo que sea de esta hechura más que de aquella, o de este color y metal más que aquel, o de este ornato o de estotro.

7b. No importando más el uno que el otro para que Dios oiga mejor lo que se reza por éste que por aquél.

7c. No antes aquella oración que va con sencillo y verdadero corazón, no mirando más que agradar a Dios.

7d. No dándose nada más por este rosario que por aquel, si no fuese de indulgencias.

8a. Es nuestra vana codicia de suerte y condición, que en todas las cosas quiere hacer asiento; y es como la carcoma, que roe lo sano y en las cosas buenas y malas hace su oficio.

8b. ¿Qué otra cosa es gustar tú de traer el rosario curioso y querer qué sea antes de esta manera que de aquella, sino tener puesto tu gozo en el instrumento y querer escoger antes esta imagen que la otra, no mirando si te despertará más amor, sino en si es más preciosa y curiosa?

8c. Si tú empleases el apetito y gozo solo en amar a Dios, no se te daría nada por eso ni por esotro.

8d. Es lástima ver algunas personas espirituales tan asidas al modo y hechura de estos instrumentos, teniendo en ellos el asimiento y propiedad que en otras alhajas temporales.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 34. Vacío de sí mismo.

 


Capítulo 34. De los bienes espirituales que distintamente pueden caer en el entendimiento y memoria. Dice cómo se ha de haber la voluntad acerca del gozo de ellos.

1a. Allí [segundo y tercer libro] se dijo de la manera que aquellas dos potencias les convenía haberse acerca de ellas para encaminarse a la divina unión y de la misma manera le conviene a la voluntad haberse en el gozo acerca de ellas, no es necesario referirlas aquí.

1b. Donde quiera que aquellas potencias se vacíen de tales y tales aprehensiones, se entienda también que la voluntad se ha de vacíar del gozo de ellas.

1c. El entendimiento y las demás potencias no pueden admitir ni negar nada sin que venga en ello la voluntad.

1d. La misma doctrina que sirve para lo uno servirá también para el lo otro.

2. En todos aquellos daños caerá si no se sabe enderezar a Dios.

martes, 15 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 33. La oración es el camino ascendente por el angosto estipes (palo vertical) para alcanzar el patíbulum (travesaño horizontal), abrazados al Amor alcanzar compartir con Él el Reino, la eternidad.

 


Capítulo 33. En que se comienza a tratar del sexto género de bienes de que se puede gozar la voluntad. Dice cuáles sean y hace la primera división de ellos.

1a. Encaminar el espíritu por los bienes espirituales hasta la divina unión del alma con Dios.

1b. Este sexto género son los que más sirven para este negocio.

1c. Convendría que, así yo como el lector, pongamos aquí con particular advertencia nuestra consideración.

1d. Es cosa tan cierta y ordinaria, por el poco saber de algunos, servirse de las cosas espirituales solo para el sentido, dejando el espíritu vacío.

1e. Apenas habrá a quien el jugo sensual no estrague[1] buena parte del espíritu, bebiéndose el agua antes que llegue el espíritu, dejándole seco y vacío.

2. Por vienes espirituales entiendo todos aquellos que mueven y ayudan para las cosas divinas y el trato del alma con Dios, y las comunicaciones de Dios con el alma.

3a. Los bienes espirituales son en dos maneras: unos, sabrosos y otros penosos. Y cada uno de estos géneros es también en dos maneras.

3b. Los sabrosos, unos son de cosas claras que distintamente se entienden, y otros, de cosas que no se entienden clara ni distintamente.

3c. Los penosos, también algunos son de cosas claras y distintas, y otros de cosas confusas y oscuras.

4a. Todos estos podemos distinguir según las potencias del alma.

4b. Unos, por cuanto son inteligencias, pertenecen al entendimiento.

4c. Otros, por cuanto son afecciones pertenecen a la voluntad.

4d. Otros, por cuanto son imaginarios, pertenecen a la memoria.

5a. Los bienes penosos pertenecen a la noche pasiva.

5b. Los sabrosos que decimos ser de cosas confusas y no distintas para tratar a la postre[2], por cuanto pertenecen a la noticia general, confusa, amorosa, en que se hace la unión del alma con Dios, la cual dejamos en el libro segundo, difiriéndolo para tratar a la postre.



[1] Del latín vulgar “stragare”, asolar, devastar. Viciar (dañar física o moralmente). www.rae.es

[2] Lo mismo que postrero. Postrero: lo que es último en el orden. Diccionario de Autoridades. Tomo V (1737). www.rae.es

lunes, 14 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 32. Solo Dios , despojados de todo gozo interior. Orar es estar.

 


Capítulo 32. De dos provechos que se sacan en la negación del gozo acerca de las gracias sobrenaturales.

1a. El primero es engrandecer y ensalzar a Dios.

1b. El segundo es ensalzarse el alma a sí misma.

1c. De dos maneras es Dios ensalzado en el alma.

1d. La primera es apartando el corazón y gozo de la voluntad de todo lo que no es Dios, para ponerlo en él solamente.

1e. Salmo 67, 7: Allegarse ha el hombre al corazón alto, y será Dios ensalzado.

1f. Levantando el corazón sobre todas las cosas, se ensalza en el alma sobre todas ellas.

2a. De esta manera le pone en Dios solamente, se ensalza y engrandece Dios.

2b. En este levantamiento de gozo en él le da Dios testimonio de quien él es.

2c. Lo cual no se hace sin vaciar el gozo y consuelo de la voluntad acerca de todas las cosas.

2d. Salmo 45, 11: Vacad, y ved que yo soy Dios.

2e. Salmo 45, 11: “Rendíos, reconoced que yo soy Dios / más alto que los pueblos, / más alto que la tierra”.

2f. Salmo 62, 3: En tierra desierta, seca y sin camino, parecí delante de ti, para ver la virtud.

2g. Se ensalza Dios poniendo el gozo en él, apartado de todas las cosas, mucho más se ensalza apartándole de estas más maravillosas para ponerle solo en él.

2h. Dejándolas atrás por poner el gozo solo en Dios, es atribuir mayor gloria y excelencia a Dios que a ellas.

2i. Cuanto uno más y mayores cosas desprecia por otro, tanto más le estima y engrandece.

3a. Cuanto Dios es más creído y servido sin testimonios y señales, tanto más es del alma ensalzado.

3b. Pues cree de Dios más que las señales y milagros le pueden dar a entender.

4a. El segundo provecho es porque apartando la voluntad de todos los testimonios y señales aparentes, se ensalza en fe muy pura.

4b. La cual le infunde y aumenta Dios con mucha más intensión[1].

4c. Juntamente le aumenta las otras dos virtudes teologales, que son caridad y esperanza.

4d. Goza de divinas y altísimas noticias por medio del oscuro y desnudo hábito de la fe.

4e. De grande deleite por medio de la caridad, con que no se goza en otra cosa que en Dios vivo.

4f. De satisfacción en la memoria por medio de la esperanza.

4g. Todo lo cual es un admirable provecho que esencial y derechamente importa para la unión perfecta del alma con Dios.



[1] Intensidad. www.rae.es

lunes, 7 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 31. Sobre los milagros.

 

Capítulo 31. De los daños que se siguen al alma de poner el gozo de la voluntad en este género de bienes.

1. Tres daños principales me parece que se pueden seguir al alma de poner el gozo en los bienes sobrenaturales: engañar y ser engañada, detrimento en el alma acerca de la fe, vanagloria o alguna vanidad.

2a. A lo primero, es cosa muy fácil engañar a los demás y engañarse a sí mismo gozándose de esta manera de obras.

2b. Para conocer estas obras, cuáles sean falsas y cuáles verdaderas, y cómo y a qué tiempo se han de ejercitar, es menester mucho aviso y mucha luz de Dios.

2c. Lo uno y lo otro impide mucho el gozo y la estimación de estas obras.

2c. El gozo embota y oscurece el juicio.

2d. Con el gozo de aquello no solo se codicia el hombre a creerlo más presto, más aún es más empujado a que se obre sin tiempo.

2e. Dado caso que las virtudes y obras ejercitadas sean verdaderas, bastan estos dos defectos para engañarse muchas veces en ellas.

2f. O no entendiéndolas como se han de entender o no aprovechándose de ellas y usándolas como y cuando es más conveniente.

2g. Como se lee que quería hacer Balaán cuando, contra la voluntad de Dios, se determinó de ir a maldecir al pueblo de Israel; por lo cual, enojándose Dios, le quería matar.

2h. Números 22, 22-23: “Cuando iba, se encendió la ira de Dios y el ángel del Señor se plantó en el camino cerrándole el paso. Él iba montado en la burra y sus dos muchachos lo acompañaban. La burra vio al ángel del Señor plantado en el camino, la espada desenvainada en la mano, y se apartó del camino y se fue a campo traviesa. Balán pegó a la burra para que volviera al camino”.

2i. Y Santiago y san Juan querían hacer bajar el fuego sobre los samaritanos, porque no daban posada a nuestro Salvador; a los cuales él reprehendió por ello.

2j. Lucas 9, 54-55: “Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y que acabe con ellos? Él se volvió y los regañó.

3a. Se ve claro cómo a estos les hacía determinar y hacer obras alguna pasión de imperfección, envuelta en gozo y estimación de ellas, cuando no convenía.

3b. Por eso se quejaba Dios de ciertos profetas por Jeremías, diciendo:

3c. Jeremías 23, 21: No enviaba yo a los profetas, y ellos corrían; no los hablaba yo, y ellos profetizaban.

3d. Jeremías 23, 21: “Yo no envié a esos profetas, / pero ellos corrían; / no les comuniqué mi palabra, / pero ellos profetizaban”.

3e. Jeremías 23, 32: Engañaron a mi pueblo con mentira y con sus milagros, como yo no se lo hubiese mandado, ni enviándolos.

3f. Jeremías 23, 32: “Aquí estoy yo contra los profetas que tienen falsos sueños y los cuentan – oráculo del Señor –, extraviando así a mi pueblo con sus mentiras y pretensiones. Y resulta que no los envié ni les di orden alguna. Por eso, no pueden servir de provechos a este pueblo – oráculo del Señor –.

3g. Jeremías 23, 26: Ven visiones de su corazón y que esas dicen.

3h. Jeremías 23, 26: “¿Hasta cuando durará esto? La mente de los profetas está repleta de falsedades, todo producto de su fantasía.

3i. Lo cual no pasará así si ellos no tuvieran esta abominable propiedad en estas obras.

4a. El daño de este gozo no solamente llega a usar inicua y perversamente de estas gracias que da Dios, como Balaán y los que aquí dice que hacían milagros con que engañaban al pueblo.

4b. Hasta usarlas sin habérselas Dios dado; como estos que profetizaban sus antojos y publicaban las visiones que ellos componían o las que el demonio les representaba.

4c. Como el demonio los ve aficionados a estas cosas, dales en esto largo campo y muchas materias, entrometiéndose de muchas maneras, y con esto tienden ellos las velas y cobran desvergonzada osadía, alargándose en estas prodigiosas obras.

5a. A tanto hace llegar el gozo de estas obras la codicia de ellas, que hace que, si los tales tenían antes pacto oculto con el demonio porque mu9chos de estos por este oculto pacto obran estas cosas, ya vengan a atreverse a hacer con él pacto expreso y manifiesto, sujetándose, por concierto, por discípulos al demonio y allegados suyos.

5b. De aquí salen los hechiceros, los encantadores, los mágicos, aríolos[1] y brujos.

5c. Tanto mal llega el gozo de estos sobre estas obras, que no solo llega a querer comprar los dones y gracias por dinero, como quería Simón Mago, para servir al demonio.

5d. Hechos 8, 18: “Al ver Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se confería el Espíritu, les ofreció dinero”.

5e. Procuran haber las cosas sagradas y aun lo que no se puede decir sin temblar, las divinas, como ya se ha visto haber sido usurpado el tremendo cuerpo de nuestro Señor Jesucristo para uso de sus maldades y abominaciones.

5f. ¡Alargue y muestre Dios aquí su misericordia grande!

6a. Cuan perniciosos sean estos para sí y perjudiciales para la Cristiandad, cada uno bien claramente podrá entenderlo.

6b. Todos aquellos magos y aríolos que había entre los hijos de Israel, a los cuales Saúl destruyó de la tierra por querer imitar a los verdaderos profetas de Dios, habían dado en tantas abominaciones y engaños.

6c. 1 Samuel 28, 3: “Samuel había muerto, todo Israel había hecho duelo por él y le habían enterrado en su ciudad de Ramá. Saúl había expulsado del país a los nigromantes[2] y a los adivinos”.

7a. Debe, el que tuviere la gracia y don sobrenatural, apartar la codicia y gozo del ejercicio de él, descuidando en obrarle[3].

7b. Dios, que se le da sobrenaturalmente para utilidad de su Iglesia y de sus miembros, le moverá también sobrenaturalmente cómo y cuándo le deba ejercitar.

7c. Pues mandaba a sus fieles que no tuviesen cuidado de lo que habían de hablar, ni cómo lo habían de hablar también querrá que se aguarde el hombre a que Dios sea el obrero, moviendo el corazón.

7d. Mateo 10, 19: “Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir”.

7e. En su virtud se ha de obrar toda virtud.

7f. Salmo 59, 15: “Vuelven al atardecer / ladrando como perros, / merodean por la ciudad.

7g. Por eso los discípulos en los Actos de los apóstoles, aunque les habían infundido estas gracias y dones, hicieron oración a Dios, rogándoles que fuese servido de extender su mano en hacer tales señales y obras y sanidades por ellos, para introducir en los corazones la fe de nuestro Señor Jesucristo.

7h. Hechos de los Apóstoles 4, 29-30: “Ahora Señor fíjate en sus amenazas y concede a tus siervos predicar tu palabra con toda valentía; extiende tu mano para que se realicen curaciones, signos y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús”.

8a. El segundo daño es detrimento acerca de la fe. El cual puede ser de dos maneras:

8b. La primera, acerca de los otros. Poniéndose ha hacer la maravilla o virtud sin tiempo y necesidad, demás que es tentar a Dios, que es gran pecado, podrá ser no salir con ella y engendra en los corazones menos crédito y desprecio de la fe.

8c. Aunque algunas veces salgan con ello, como la hechicera de Saúl, no dejan de errar ellos y ser culpables por usar de estas gracias cuando no conviene.

8d. 1 Samuel 28, 12: “Cuando la mujer vio a Samuel, lanzó un grito. Y dijo a Saúl: - ¿por qué me has engañado? Tú eres Saúl.

8e. La segunda manera puede recibir detrimento[4] acerca del mérito de la fe.

8f. Haciendo él mucho caso de estos milagros se desarrima mucho del hábito sustancial de la fe, la cual es hábito oscuro.

8g. Donde más señales y testimonios concurren, menos merecimiento hay en creer.

8h. San Gregorio dice que no tiene merecimiento cuando la razón humana la experimenta.

8i. Estas maravillas nunca Dios las obra, sino cuando meramente son necesarias para creer.

8j. Porque sus discípulos no careciesen del mérito si tomara experiéncia de su resurrección, antes que se les mostrase, hizo muchas cosas para que sin verle le creyesen.

8k. A María Magdalena (Mateo 28, 1-8) primero le mostró vacío el sepulcro y después que se lo dijesen los ángeles.

8l. La fe es por el oído y oyéndolo, lo creyese primero que lo viese.

8m. Romanos 10, 17: “Así pues la fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo”.

8n. Aunque le vio fue como hombre común para acabarla de instruir en la creencia que le faltaba con el calor de su presencia (Juan 20, 11-18).

8ñ. A los discípulos primero se leo envió a decir con las mujeres, después fueron a ver el sepulcro (Jn 20, 1-10).

8o. Los que iban a Emaús primero les inflamó el corazón en fe que le viesen, yendo disimulado con ellos.

8p. Lucas 24, 15: “Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos”.

8q. Finalmente, después los reprendió a todos porque no habían creído a los que les habían dicho su resurrección.

8r. A santo Tomás porque quiso tomar experiencia en sus llagas, cuando le dijo que eran bienaventurados los que no viéndole le creían.

8s. Juan 20, 20: “Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor”.

9a. No es condición de Dios que se hagan milagros.

9b. Cuando los hace, a más no poder los hace.

9c. Por eso reprendía a los fariseos porque no daban crédito a sus señales, diciendo:

9d. Juan 4, 48: Si no viéredes prodigios y señales, no creéis.

9e. Pierden mucho acerca de la fe los que aman gozarse en estas obras sobrenaturales.

10a. El tercer daño es que comúnmente por el gozo de estas obras caen en vanagloria o en alguna vanidad.

10b. Aun el mismo gozo de estas maravillas en Dios y para Dios es vanidad.

10c. Lo cual se ve en haber reprendido nuestro Señor a los discípulos por haberse gozado de que se les sujetaban los demonios, el cual gozo, si no fuera vano, no los reprendería.

10d. Lucas 10, 20: “Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo”.



[1] Vidente, chaman, brujo. www.definiciona.com

[2] Nigromancia: adivinación mediante la invocación de los muertos. www.rae.es

[3] Obrar: ejecutar o practicar algo no material. www.rae.es

[4] Detrimento: deterioro, daño o perjuicio. www.rae.es

martes, 1 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 30. La caridad es superior a obrar milagros. Estos tienen tres causas: la naturaleza, el demionio o Dios.

 

Capítulo 30. En que comienza a tratar del quinto género de bienes en que se puede gozar la voluntad, que son sobrenaturales. Dice cuáles sean, y cómo se distinguen de los espirituales, y cómo se ha de enderezar el gozo de ellos a Dios.

1a. El quinto género de bienes en que el alma puiede gozarse, que son sobrenaturales.

1b. Todos los dones y gracias dados de Dios, que exceden la facultad y virtud natural, que se llaman gratis datas.

1c. Los dones de sabiduría y ciencia que dio a Salomón.

1d. Las gracias que dice san Pablo: fe, gracia de sanidades, operación de milagros, profecía, conocimiento y discreción de espíritus, declaración de las palabras y también don de lenguas.

1e. 1 Cor 12, 9-10: “Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A este se le ha concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlos.

2a. Aunque es verdad que también son espirituales todavía, porque hay mucha diferencia entre ellos, he querido hacer de ellos distinción.

2b. El ejercicio de estos tiene inmediato respeto[1] al provecho de los hombres y para ese provecho y fin los da Dios.

2c. 1 Corintios 2, 7: a ninguno se da espíritu sino para provecho de los demás.

2d. Lo cual se entiende de estas gracias; más los espirituales, su ejercicio y trato es solo del alma y de Dios al alma, en comunicación de entendimiento y voluntad.

2e. Hay diferencia en el objeto, pues que de los espirituales solo es el Criador y el alma.

2f. De los sobrenaturales es la criatura.

2g. También difieren en la sustancia, y por consiguiente en la operación y en la doctrina.

3a. Para purgar el gozo vano de ellas, conviene notar dos provechos: temporal y espiritual.

3b. El temporal es la sanidad de las enfermedades, recibir vista los ciegos, resucitar los muertos, lanzar los demonios, profetizar lo por venir para que miren por sí, y los demás a este talle[2].

3c. El espiritual provecho y eterno es ser Dios conocido y servido por estas obras, por el que las obra o por los en quien y delante de quien se obran.

4a. El primer provecho, que es temporal, las obras y milagros sobrenaturales poco o ningún gozo del alma merecen; porque excluido el segundo provecho, poco o nada le importan al hombre, pues de suyo no son medio para unir el alma con Dios, si no es la caridad.

4b. Estas obras y gracias sobrenaturales sin estar en gracia y caridad se pueden ejercitar, ahora dando Dios los dones y gracias verdaderamente, como hizo al inicuo[3] profeta Balaán y a Salomón.

4c. Ahora obrándolas falsamente por vía del demonio, como Simón Mago, o por otros secretos de la naturaleza.

4d. Si algunas habían de ser de algún provecho eran las verdaderas, que son dadas de Dios.

4e. El segundo provecho ya enseña san Pablo lo que valen.

4f. 1 Corintios 13, 1-2: Si hablare con lenguas de hombres y de ángeles y no tuviesen caridad, hecho soy como el metal o la campana que suena. Y si tuviere profecía y conociere todos los misterios y toda ciencia, y si tuviere toda la fe, tanto que traspase los montes, y no tuviere caridad, nada soy, etc.

4g. Cristo dirá a muchos que habrán estimado sus obras en esta manera, cuando por ellas le pidieren la gloria, diciendo:

4h. Mateo 7, 22-23: Señor, ¿No profetizamos en tu nombre e hicimos muchos milagros? – Apartaos de mí, obradores de maldad.

5a. Debe el hombre gozarse, no en si tiene las tales gracias y las ejercita, sino si el segundo fruto espiritual saca de ellas, es a saber:

5b. Sirviendo a Dios en ellas con verdadera caridad, en que está el fruto de la vida eterna.

5c. Es lo que reprendió nuestro Salvador a los discípulos que se venían gozando porque lanzaban los demonios.

5d. Lucas 10, 20: En esto no os queráis gozar porque los demonios se os sujetan, sino porque vuestros nombres están escritos en el libro de la vida.

5f. Que en buena teología es como decir: “Gozaos si están escritos vuestros nombres en el libro de la vida”.

5g. No se debe el hombre gozar sino en ir camino de ella, que es hacer las obras en caridad.

5h. ¿Qué aprovecha y qué vale delante de Dios lo que no es amor de Dios?

5i. El cual no es perfecto si no es fuerte y discreto en purgar el gozo de todas las cosas, poniéndole solo en hacer la voluntad de Dios.

5j. De esta manera se une la voluntad con Dios por estos bienes sobrenaturales.



[1] Miramiento, consideración, deferencia.

[2] Traza, disposición o apariencia.

[3] Malvado, injusto.

Llama de amor viva. Canción 2. 10-12. Abandonada el alma en un mar de amor.

  10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite...