Capítulo 30. En que comienza a tratar del quinto género de bienes en que se puede gozar la voluntad, que son sobrenaturales. Dice cuáles sean, y cómo se distinguen de los espirituales, y cómo se ha de enderezar el gozo de ellos a Dios.
1a. El
quinto género de bienes en que el alma puiede gozarse, que son sobrenaturales.
1b. Todos
los dones y gracias dados de Dios, que exceden la facultad y virtud natural,
que se llaman gratis datas.
1c. Los
dones de sabiduría y ciencia que dio a Salomón.
1d. Las
gracias que dice san Pablo: fe, gracia de sanidades, operación de milagros,
profecía, conocimiento y discreción de espíritus, declaración de las palabras y
también don de lenguas.
1e. 1
Cor 12, 9-10: “Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y
otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A este se le ha concedido hacer milagros;
a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la
diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlos.
2a. Aunque
es verdad que también son espirituales todavía, porque hay mucha diferencia
entre ellos, he querido hacer de ellos distinción.
2b. El
ejercicio de estos tiene inmediato respeto[1]
al provecho de los hombres y para ese provecho y fin los da Dios.
2c. 1
Corintios 2, 7: a ninguno se da espíritu sino para provecho de los demás.
2d. Lo
cual se entiende de estas gracias; más los espirituales, su ejercicio y trato
es solo del alma y de Dios al alma, en comunicación de entendimiento y voluntad.
2e. Hay
diferencia en el objeto, pues que de los espirituales solo es el Criador y el
alma.
2f. De
los sobrenaturales es la criatura.
2g.
También difieren en la sustancia, y por consiguiente en la operación y en la
doctrina.
3a.
Para purgar el gozo vano de ellas, conviene notar dos provechos: temporal y
espiritual.
3b. El
temporal es la sanidad de las enfermedades, recibir vista los ciegos, resucitar
los muertos, lanzar los demonios, profetizar lo por venir para que miren por
sí, y los demás a este talle[2].
3c. El
espiritual provecho y eterno es ser Dios conocido y servido por estas obras,
por el que las obra o por los en quien y delante de quien se obran.
4a. El
primer provecho, que es temporal, las obras y milagros sobrenaturales poco o
ningún gozo del alma merecen; porque excluido el segundo provecho, poco o nada
le importan al hombre, pues de suyo no son medio para unir el alma con Dios, si
no es la caridad.
4b.
Estas obras y gracias sobrenaturales sin estar en gracia y caridad se pueden
ejercitar, ahora dando Dios los dones y gracias verdaderamente, como hizo al
inicuo[3]
profeta Balaán y a Salomón.
4c.
Ahora obrándolas falsamente por vía del demonio, como Simón Mago, o por otros
secretos de la naturaleza.
4d. Si
algunas habían de ser de algún provecho eran las verdaderas, que son dadas de
Dios.
4e. El
segundo provecho ya enseña san Pablo lo que valen.
4f. 1
Corintios 13, 1-2: Si hablare con lenguas de hombres y de ángeles y no tuviesen
caridad, hecho soy como el metal o la campana que suena. Y si tuviere profecía
y conociere todos los misterios y toda ciencia, y si tuviere toda la fe, tanto
que traspase los montes, y no tuviere caridad, nada soy, etc.
4g.
Cristo dirá a muchos que habrán estimado sus obras en esta manera, cuando por
ellas le pidieren la gloria, diciendo:
4h. Mateo
7, 22-23: Señor, ¿No profetizamos en tu nombre e hicimos muchos milagros? –
Apartaos de mí, obradores de maldad.
5a. Debe
el hombre gozarse, no en si tiene las tales gracias y las ejercita, sino si el
segundo fruto espiritual saca de ellas, es a saber:
5b. Sirviendo
a Dios en ellas con verdadera caridad, en que está el fruto de la vida eterna.
5c. Es
lo que reprendió nuestro Salvador a los discípulos que se venían gozando porque
lanzaban los demonios.
5d.
Lucas 10, 20: En esto no os queráis gozar porque los demonios se os sujetan,
sino porque vuestros nombres están escritos en el libro de la vida.
5f. Que
en buena teología es como decir: “Gozaos si están escritos vuestros nombres en
el libro de la vida”.
5g. No
se debe el hombre gozar sino en ir camino de ella, que es hacer las obras en
caridad.
5h. ¿Qué
aprovecha y qué vale delante de Dios lo que no es amor de Dios?
5i. El
cual no es perfecto si no es fuerte y discreto en purgar el gozo de todas las
cosas, poniéndole solo en hacer la voluntad de Dios.
5j. De
esta manera se une la voluntad con Dios por estos bienes sobrenaturales.

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