martes, 22 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 36. No es la imagen la que conduce a Dios a obrar sino la fe y oración con que se ora ante ella.

 

Capítulo 36. En que prosigue de las imágenes, y dice de la ignorancia que acerca de ellas tienen algunas personas.

1a. Mucho había de decir de la rudeza que muchas personas tienen acerca de las imágenes; porque llega la bobería a tanto, que algunas ponen más confianza en unas imágenes que en otras, entendiendo que les oirá Dios más por ésta que por aquella.

1b. Representando ambas una misma cosa, como dos de Cristo o dos de nuestra Señora.

1c. Esto es porque tiene más afición a la una hechura que a la otra, en lo cual va envuelta gran rudeza acerca del trato con Dios y culto y honra que se le debe, el cual sólo mira la fe y pureza de corazón del que ora.

1d. Porque el hacer Dios a veces más mercedes por medio de una imagen que de otra no es porque haya más en una que en otra, sino porque las personas despiertan más su devoción por medio de una que de otra.

1e. Si la misma devoción tuviesen por la una que por la otra, y aun sin la una y sin la otra, las mismas mercedes recibirían de Dios.

2a. La causa por qué Dios despierta milagros y hace mercedes por medio de algunas imágenes más que por otras, no es para que estimen más aquellas que las otras, sino que para que con aquella novedad se despierte más la devoción dormida y afecto de los fieles a la oración.

2b. De aquí es que, como entonces y por medio de aquella imagen se enciende la devoción y se continua la oración, entonces, y por medio de aquella imagen, por la oración y afecto continúe Dios las mercedes y milagros en aquella imagen.

2c. No los hace Dios por la imagen, pues en sí no es más que pintura, sino por la devoción y fe que se tiene con el santo que representan.

2d. Si la misma devoción tuvieses tú y fe en nuestra Señora delante de esta su imagen que delante de aquella las mismas mercedes recibirías.

2e. Por experiencia se ve que, si Dios hace algunas mercedes y obra milagros, ordinariamente los hace por medio de algunas imágenes no muy bien talladas ni curiosamente pintadas o figuradas, porque los fieles no atribuyan algo de esto a la figura o pintura.

3a. Muchas veces suele nuestro Señor obrar estas mercedes por medio de aquellas imágenes que están más apartadas y solitarias.

3b. Porque con aquel movimiento de ir a ellas crezca más el afecto y sea más intenso el acto.

3c. Porque se aparten del ruido y gente a orar, como hacía el Señor.

3d. Mateo 14, 23: “Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo”.

3e. Lucas 6, 12: En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.

3f. El que hace la romería, hace bien en hacerla cuando no va otra gente, aunque sea tiempo extraordinario.

3g. Cuando va mucha turba, nunca yo se lo aconsejaría, porque, ordinariamente, vuelven más distraídos que fueron.

3h. Muchos las toman y hacen más por recreación que por devoción.

3i. Como haya devoción y fe cualquiera imagen bastara.

3j. Mas si no la hay, ninguna bastará.

3k. Que harta viva imagen era nuestro Salvador en el mundo y, con todo, los que no tenían fe, aunque andaban con él y veían sus obras maravillosas, no se aprovechaban.

3l. Esa es la causa por qué en su tierra no hacía muchas virtudes.

3m. Mateo 13, 58: ¡Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: “Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta”. Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.

4a. Algunos efectos sobrenaturales que causan a veces algunas imágenes en personas particulares.

4b. A algunas imágenes da Dios espíritu particular en ellas, de manera que queda fijada en la mente la figura de la imagen y devoción que causó, trayéndola como presente.

4c. Cuando de repente de ella se acuerda, le hace el mismo espíritu que cuando lo vio.

4d. Y en otra imagen, aunque sea de más perfecta hechura, no hallará aquel espíritu.

5a. Muchas personas tienen devoción más en una hechura que en otra, y en algunas no será más que afición y gusto natural, así como a uno contentará más un rostro de una persona que de otra, y se aficionará más a ella naturalmente.

5b. Y la traerá más presente en su imaginación, aunque no sea tan hermosa como la otra, porque se inclina su natural a aquella manera de forma y figura.

5c. Así pensarán algunas personas que la afición que tienen a tal o tal imagen es devoción, y no será quizá más que afición y gusto natural.

5d. Otras veces acaece que, mirando una imagen, lka vea moverse, o hacer semblantes y muestras, y dar a entender cosas, o hablar.

5e. Esta manera y la de los afectos sobrenaturales que aquí decimos de las imágenes, aunque es verdad que muchas veces son verdaderos afectos y buenos, causando Dios aquello, o para aumentar la devoción, o para que el alma tenga algún arrimo a que ande asida por ser algo flaca y no se distraiga, muchas veces lo hace el demonio para engañar y dañar.

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