lunes, 7 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 31. Sobre los milagros.

 

Capítulo 31. De los daños que se siguen al alma de poner el gozo de la voluntad en este género de bienes.

1. Tres daños principales me parece que se pueden seguir al alma de poner el gozo en los bienes sobrenaturales: engañar y ser engañada, detrimento en el alma acerca de la fe, vanagloria o alguna vanidad.

2a. A lo primero, es cosa muy fácil engañar a los demás y engañarse a sí mismo gozándose de esta manera de obras.

2b. Para conocer estas obras, cuáles sean falsas y cuáles verdaderas, y cómo y a qué tiempo se han de ejercitar, es menester mucho aviso y mucha luz de Dios.

2c. Lo uno y lo otro impide mucho el gozo y la estimación de estas obras.

2c. El gozo embota y oscurece el juicio.

2d. Con el gozo de aquello no solo se codicia el hombre a creerlo más presto, más aún es más empujado a que se obre sin tiempo.

2e. Dado caso que las virtudes y obras ejercitadas sean verdaderas, bastan estos dos defectos para engañarse muchas veces en ellas.

2f. O no entendiéndolas como se han de entender o no aprovechándose de ellas y usándolas como y cuando es más conveniente.

2g. Como se lee que quería hacer Balaán cuando, contra la voluntad de Dios, se determinó de ir a maldecir al pueblo de Israel; por lo cual, enojándose Dios, le quería matar.

2h. Números 22, 22-23: “Cuando iba, se encendió la ira de Dios y el ángel del Señor se plantó en el camino cerrándole el paso. Él iba montado en la burra y sus dos muchachos lo acompañaban. La burra vio al ángel del Señor plantado en el camino, la espada desenvainada en la mano, y se apartó del camino y se fue a campo traviesa. Balán pegó a la burra para que volviera al camino”.

2i. Y Santiago y san Juan querían hacer bajar el fuego sobre los samaritanos, porque no daban posada a nuestro Salvador; a los cuales él reprehendió por ello.

2j. Lucas 9, 54-55: “Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y que acabe con ellos? Él se volvió y los regañó.

3a. Se ve claro cómo a estos les hacía determinar y hacer obras alguna pasión de imperfección, envuelta en gozo y estimación de ellas, cuando no convenía.

3b. Por eso se quejaba Dios de ciertos profetas por Jeremías, diciendo:

3c. Jeremías 23, 21: No enviaba yo a los profetas, y ellos corrían; no los hablaba yo, y ellos profetizaban.

3d. Jeremías 23, 21: “Yo no envié a esos profetas, / pero ellos corrían; / no les comuniqué mi palabra, / pero ellos profetizaban”.

3e. Jeremías 23, 32: Engañaron a mi pueblo con mentira y con sus milagros, como yo no se lo hubiese mandado, ni enviándolos.

3f. Jeremías 23, 32: “Aquí estoy yo contra los profetas que tienen falsos sueños y los cuentan – oráculo del Señor –, extraviando así a mi pueblo con sus mentiras y pretensiones. Y resulta que no los envié ni les di orden alguna. Por eso, no pueden servir de provechos a este pueblo – oráculo del Señor –.

3g. Jeremías 23, 26: Ven visiones de su corazón y que esas dicen.

3h. Jeremías 23, 26: “¿Hasta cuando durará esto? La mente de los profetas está repleta de falsedades, todo producto de su fantasía.

3i. Lo cual no pasará así si ellos no tuvieran esta abominable propiedad en estas obras.

4a. El daño de este gozo no solamente llega a usar inicua y perversamente de estas gracias que da Dios, como Balaán y los que aquí dice que hacían milagros con que engañaban al pueblo.

4b. Hasta usarlas sin habérselas Dios dado; como estos que profetizaban sus antojos y publicaban las visiones que ellos componían o las que el demonio les representaba.

4c. Como el demonio los ve aficionados a estas cosas, dales en esto largo campo y muchas materias, entrometiéndose de muchas maneras, y con esto tienden ellos las velas y cobran desvergonzada osadía, alargándose en estas prodigiosas obras.

5a. A tanto hace llegar el gozo de estas obras la codicia de ellas, que hace que, si los tales tenían antes pacto oculto con el demonio porque mu9chos de estos por este oculto pacto obran estas cosas, ya vengan a atreverse a hacer con él pacto expreso y manifiesto, sujetándose, por concierto, por discípulos al demonio y allegados suyos.

5b. De aquí salen los hechiceros, los encantadores, los mágicos, aríolos[1] y brujos.

5c. Tanto mal llega el gozo de estos sobre estas obras, que no solo llega a querer comprar los dones y gracias por dinero, como quería Simón Mago, para servir al demonio.

5d. Hechos 8, 18: “Al ver Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se confería el Espíritu, les ofreció dinero”.

5e. Procuran haber las cosas sagradas y aun lo que no se puede decir sin temblar, las divinas, como ya se ha visto haber sido usurpado el tremendo cuerpo de nuestro Señor Jesucristo para uso de sus maldades y abominaciones.

5f. ¡Alargue y muestre Dios aquí su misericordia grande!

6a. Cuan perniciosos sean estos para sí y perjudiciales para la Cristiandad, cada uno bien claramente podrá entenderlo.

6b. Todos aquellos magos y aríolos que había entre los hijos de Israel, a los cuales Saúl destruyó de la tierra por querer imitar a los verdaderos profetas de Dios, habían dado en tantas abominaciones y engaños.

6c. 1 Samuel 28, 3: “Samuel había muerto, todo Israel había hecho duelo por él y le habían enterrado en su ciudad de Ramá. Saúl había expulsado del país a los nigromantes[2] y a los adivinos”.

7a. Debe, el que tuviere la gracia y don sobrenatural, apartar la codicia y gozo del ejercicio de él, descuidando en obrarle[3].

7b. Dios, que se le da sobrenaturalmente para utilidad de su Iglesia y de sus miembros, le moverá también sobrenaturalmente cómo y cuándo le deba ejercitar.

7c. Pues mandaba a sus fieles que no tuviesen cuidado de lo que habían de hablar, ni cómo lo habían de hablar también querrá que se aguarde el hombre a que Dios sea el obrero, moviendo el corazón.

7d. Mateo 10, 19: “Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir”.

7e. En su virtud se ha de obrar toda virtud.

7f. Salmo 59, 15: “Vuelven al atardecer / ladrando como perros, / merodean por la ciudad.

7g. Por eso los discípulos en los Actos de los apóstoles, aunque les habían infundido estas gracias y dones, hicieron oración a Dios, rogándoles que fuese servido de extender su mano en hacer tales señales y obras y sanidades por ellos, para introducir en los corazones la fe de nuestro Señor Jesucristo.

7h. Hechos de los Apóstoles 4, 29-30: “Ahora Señor fíjate en sus amenazas y concede a tus siervos predicar tu palabra con toda valentía; extiende tu mano para que se realicen curaciones, signos y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús”.

8a. El segundo daño es detrimento acerca de la fe. El cual puede ser de dos maneras:

8b. La primera, acerca de los otros. Poniéndose ha hacer la maravilla o virtud sin tiempo y necesidad, demás que es tentar a Dios, que es gran pecado, podrá ser no salir con ella y engendra en los corazones menos crédito y desprecio de la fe.

8c. Aunque algunas veces salgan con ello, como la hechicera de Saúl, no dejan de errar ellos y ser culpables por usar de estas gracias cuando no conviene.

8d. 1 Samuel 28, 12: “Cuando la mujer vio a Samuel, lanzó un grito. Y dijo a Saúl: - ¿por qué me has engañado? Tú eres Saúl.

8e. La segunda manera puede recibir detrimento[4] acerca del mérito de la fe.

8f. Haciendo él mucho caso de estos milagros se desarrima mucho del hábito sustancial de la fe, la cual es hábito oscuro.

8g. Donde más señales y testimonios concurren, menos merecimiento hay en creer.

8h. San Gregorio dice que no tiene merecimiento cuando la razón humana la experimenta.

8i. Estas maravillas nunca Dios las obra, sino cuando meramente son necesarias para creer.

8j. Porque sus discípulos no careciesen del mérito si tomara experiéncia de su resurrección, antes que se les mostrase, hizo muchas cosas para que sin verle le creyesen.

8k. A María Magdalena (Mateo 28, 1-8) primero le mostró vacío el sepulcro y después que se lo dijesen los ángeles.

8l. La fe es por el oído y oyéndolo, lo creyese primero que lo viese.

8m. Romanos 10, 17: “Así pues la fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo”.

8n. Aunque le vio fue como hombre común para acabarla de instruir en la creencia que le faltaba con el calor de su presencia (Juan 20, 11-18).

8ñ. A los discípulos primero se leo envió a decir con las mujeres, después fueron a ver el sepulcro (Jn 20, 1-10).

8o. Los que iban a Emaús primero les inflamó el corazón en fe que le viesen, yendo disimulado con ellos.

8p. Lucas 24, 15: “Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos”.

8q. Finalmente, después los reprendió a todos porque no habían creído a los que les habían dicho su resurrección.

8r. A santo Tomás porque quiso tomar experiencia en sus llagas, cuando le dijo que eran bienaventurados los que no viéndole le creían.

8s. Juan 20, 20: “Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor”.

9a. No es condición de Dios que se hagan milagros.

9b. Cuando los hace, a más no poder los hace.

9c. Por eso reprendía a los fariseos porque no daban crédito a sus señales, diciendo:

9d. Juan 4, 48: Si no viéredes prodigios y señales, no creéis.

9e. Pierden mucho acerca de la fe los que aman gozarse en estas obras sobrenaturales.

10a. El tercer daño es que comúnmente por el gozo de estas obras caen en vanagloria o en alguna vanidad.

10b. Aun el mismo gozo de estas maravillas en Dios y para Dios es vanidad.

10c. Lo cual se ve en haber reprendido nuestro Señor a los discípulos por haberse gozado de que se les sujetaban los demonios, el cual gozo, si no fuera vano, no los reprendería.

10d. Lucas 10, 20: “Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo”.



[1] Vidente, chaman, brujo. www.definiciona.com

[2] Nigromancia: adivinación mediante la invocación de los muertos. www.rae.es

[3] Obrar: ejecutar o practicar algo no material. www.rae.es

[4] Detrimento: deterioro, daño o perjuicio. www.rae.es

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