miércoles, 11 de agosto de 2021

Cántico espiritual. Canción 26, 3-4. Recorrer los grados de amor, como quien entra en una bodega, hasta alcanzar la unión con Dios.

 


3a. En la interior bodega.

3b. Para decir algo de esta bodega era menester que el Espíritu Santo tomase la mano y moviese la pluma.

3c. Esta bodega es el último y más estrecho grado de amor en que el alma puede situarse en esta vida, que por eso la llama interior bodega, es a saber, la más interior.

3d. Hay otras no tan interiores, que son los grados de amor por do se sube hasta este último.

3e. Estos grados o bodegas de amor son siete.

3f. Los cuales se vienen a tener todos cuando se tienen los siete dones del Espíritu Santo en perfección, en la manera que es capaz de recibirlos el alma.

3g. Cuando el alma llega a tener en perfección el espíritu de temor, tiene ya en perfección el espíritu del amor.

3h. Por cuanto aquel temor, que es el último de los siete dones, es filial.

3i. El temor perfecto de hijo sale del amor perfecto de Padre.

3j. Cuando la Escritura divina quiere llamar a uno perfecto en caridad le llama temeroso de Dios.

3k. De donde profetizando Isaías la perfección de Cristo dijo:

3l. Isaías 11, 3: Henchirle ha el espíritu del temor de Dios.

3m. También san Lucas al Santo Simeón llamó timorato, diciendo:

3n. Lucas 2, 25: “Había, entonces en Jerusalén un hombree llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel y el Espíritu Santo estaba con él”.

3ñ. Y así de otros muchos.

4a. Muchas almas llegan y entran en las primeras bodegas, cada una según la perfección de amor que tiene.

4b. Mas a esta última y más interior pocas llegan en esa vida, porque en ella es ya hecha la unión perfecta con Dios, que llaman matrimonio espiritual, del cual habla ya el alma en este lugar.

4c. Lo que Dios comunica al alma en esta estrecha junta, totalmente es indecible y no se puede decir nada.

4d. Así como del mismo Dios no se puede decir algo que sea como él.

4e. El mismo Dios es el que se le comunica con admirable gloria de transformación de ella en él, estando ambos en uno.

4f. Como si dijéramos ahora la vidriera con el rayo del sol o el carbón con el fuego, o la luz de las estrellas con las del sol.

4g. No empero[1] tan esencial y acabadamente como en la otra vida.

4h. Para dar a entender el alma lo que en aquella bodega de unión recibe de Dios, no dice otra cosa, ni entiendo la podrá decir, más propia para decir algo de ello, que decir el verso siguiente:

4i. De mi Amado bebí.



[1] Empero: 1. Sin embargo.

martes, 10 de agosto de 2021

Cántico espiritual. Canción 26. El Espíritu Santo, torrente de deleite.

 


Anotaciones para la canción siguiente:

1a. ¡Cuál, pues, entenderemos que estará la dichosa alma en este florido lecho, donde todas estas dichas cosas y muchas más pasan, en el cual por reclinatorio tiene al Esposo Hijo de Dios y por cubierta y tendido la caridad y el amor del mismo Esposo!

1b. De manera que de cierto puede decir las palabras de la Esposa, que dice:

1c. Cantar de los cantares 2, 6: Su siniestra debajo de mi cabeza.

1d. Con verdad se podrá decir que esta alma está aquí vestida de Dios y bañada en divinidad.

1e. No por la cima, sino que en los interiores de su espíritu.

1f. Estando revertida[1] en deleites divinos, con hartura de aguas espirituales de vida, experimenta lo que David dice de los que están allegados a Dios, es a saber:

1g. Salmo 35, 9-10: Embriagarse han de la grosura de tu casa, y con el torrente de tu deleite darles has a beber; porque cerca de ti está la fuente de vida.

1h. ¡Qué hartura será, pues, esta del alma en su ser, pues bebida que le dan no es menos que un torrente de deleite!

1i. El cual torrente es el Espíritu santo, porque, como dice san Juan:

1j. Apocalipsis 22, 1: Él es el río resplandeciente de agua viva que nace de la silla de Dios y del Cordero.

1k. Apocalipsis 22, 1: “Y me mostró un río de agua de vida, reluciente como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero”.

1l. Cuyas aguas, por ser ellas amor íntimo de Dios, íntimamente infunden al alma y le dan a beber este torrente de amor..

1m. Que es el Espíritu de su Esposo que le infunde en esta unión.

1n. Y por ello con grande abundancia de amor, canta esta canción.

1ñ. Canción 26:

En la interior bodega

de mi Amado bebí, y, cuando salía

por toda aquesta vega

ya cosa no sabía;

y el ganado perdí que antes seguí.

 

Declaración.

2a. Cuenta el alma en esta canción de la soberana merced que Dios le hizo en recogerla en lo íntimo de su amor.

2b. Que es la unión o transformación de amor en Dios.

2c. Dice dos efectos que de allí sacó, que son: olvido y enajenación de todas las cosas del mundo y mortificación de todos sus apetitos y gustos.



[1] Revertir: 2. Dicho de una cosa: venir a parar en otra.

lunes, 9 de agosto de 2021

Cántico espiritual. Canción 25, 9-11. De la fe emoción a la fe caridad, amar a Dios sin esperar nada.

 


9a. Porque habemos hablado del vino cocido, será bueno aquí notar brevemente la diferencia que hay del vino cocido, que llaman añejo, y entre el vino nuevo.

9b. Será la misma que hay entre los viejos y nuevos amadores.

9c. Servirá para dar un poco de doctrina para los espirituales.

9d. El vino nuevo no tiene digerida la hez[1] ni asentada, y así hierve por de fuera.

9e. No se puede saber la bondad y valor de él hasta que haya digerido bien la hez y furia de ella.

9f. Hasta entonces está en mucha contingencia de malear[2]          .

9g. Tiene el sabor grueso[3] y áspero.

9h. Beber mucho de ello estraga[4] al sujeto.

9i. Tiene la fuerza muy en la hez.

9j. El vino añejo[5] tiene ya digerida la hez y asentada.

9k. Ya no tiene aquellos hervores de nuevo por de fuera.

9l. Échase ya de ver la bondad del vino.

9m. Está yo muy seguro[6] de malear, porque se le acabaron aquellos hervores y furias que le podían estragar.

9n. El vino bien cocido por maravilla malea y se pierde.

9ñ. Tiene el sabor suave y la fuerza en la sustancia del vino, ya no en el gusto.

9o. La bebida de él hace buena disposición y da fuerza al sujeto.

10a. Los nuevos amadores son comparados al vino nuevo.

10b. Estos son los que comienzan a servir a Dios.

10c. Traen los fervores del vino del amor muy por de fuera, en el sentido, porque aún no han digerido la hez del sentido flaco[7] e imperfecto.

10d. Tiene la fuerza del amor en el sabor de él.

10f. A estos ordinariamente les da fuerza para obrar el sabor sensitivo, y por él se mueven.

10g. No hay que fiar de este amor hasta que se acaben aquellos fervores y gustos gruesos del sentido.

10h. Con estos fervores y calor de sentido lo pueden inclinar a bueno y perfecto amor.

10i. Servirle de buen medio para él, dirigiéndose bien la hez de su imperfección.

10j. También es muy fácil en estos principios y novedad de gustos faltar el vino del amor y perderse el fervor y sabor nuevo.

10k. Estos nuevos amadores siempre traen ansias y fatigas de amor sensitivas, a los cuales conviene templar la bebida.

10l. Si obran mucho según la furia del vino, estragarse ha el natural.

10m. Estas ansias y fatigas de amor es el sabor del vino nuevo, que decíamos ser muy áspero y grueso y no suavizado aún en la acabada cocción, cuando se acaban esas ansias de amor.

11a. Esta misma comparación pone el Sabio en el Eclesiástico, diciendo:

11b. Eclesiástico 9, 15: El amigo nuevo es como el vino nuevo: añejarse ha, y beberáslo con suavidad.

11c. Los viejos amadores, que soy ya los ejercitados y probados en el servicio del Esposo, son como el vino añejo.

11d. Tiene ya cocida la hez y no tiene aquellos hervores sensitivos ni aquellas furias y fuegos hervorosas de fuera.

11e. Mas gustan la suavidad del vino de amor ya bien cocido en sustancia.

11f. Estando ya él, no ya en aquel sabor del sentido, como el amor de los nuevos, sino asentado allá dentro en el alma en sustancia y sabor de espíritu y verdad de obra.

11g. No se quieren los tales asir a esos sabores y hervores sensitivos, ni los quieren gustar, por no tener sinsabores y fatigas.

11h. El que da rienda al apetito para algún gusto de sentido, también de necesidad ha de tener penas y disgustos en el sentido y en el espíritu.

11i. Por cuanto estos amantes viejos carecen ya de la suavidad espiritual que tiene su raíz en el sentido, no traen ya ansias ni penas de amor en el sentido y espíritu.

11j. Estos amigos viejos por maravilla faltan a Dios.

11k. Están ya sobre lo que les había de hacer faltar, esto es, sobre la sensualidad.

11l. Tienen el vino de amor no solo ya cocido y purgado de hez, mas aun adobado, como se dice en el verso, con las especias que decíamos de virtudes perfectas, que no le dejan malear como al nuevo.

11m. Por eso el amigo viejo delante de Dios es de gran estimación, y así de él dice el Eclesiástico:

11n. Eclesiástico 9, 14: No desampares al amigo antiguo, porque el nuevo no será semejante a él.

11ñ. En este vino de amor ya probado y adobado en el alma, hace el divino Amado la embriaguez divina con cuya fuerza envía el alma a Dios las dulces y sabrosas emisiones.

11o. El sentido de los dichos tres versillos es el siguiente:

11p. Al toque de centella con que recuerdas mi alma, y al adobado vino con que amorosamente la embriagas, ella te envía las emisiones de movimientos y actos de amor que en ella causas.



[1] Hez:1. En las preparaciones líquidas, parte de desperdicio que se deposita en el fondo de las cubas o vasijas.

[2] Malear: 1. Dañar, echar a perder algo.

[3] Grueso: 4. Fuerte, duro y pesado.

[4] Estragar: 1. Viciar (// dañar física y moralmente).

[5] Añejo: 1. Dicho de una cosa. Que tiene uno o más años.

[6] Seguro: 1. Libre y exento de riesgo.

[7] Flaco: 3. Dicho del espíritu: Falto de vigor y resistencia, fácil de ser movido a cualquier opinión.

sábado, 7 de agosto de 2021

Cántico espiritual. Canción 25, 7-8. Beber la copa del vino adobado que mana de Cristo crucificado.

 


7a. Al adobado[1] vino.

7b. Este adobado vino es otra merced muy mayor que Dios algunas veces hace a las almas aprovechadas.

7c. En las que embriaga en el Espíritu santo con un vino de amor suave, sabroso y esforzoso[2], por lo cual le llama adobado.

7d. Así como el vino adobado y cocido con muchas y diversas especias olorosas y esforzosas, así este amor, que es el que Dios da a los ya perfectos, está ya cocido y asentado en sus almas y adobado con las virtudes que ya el alma tiene ganadas.

7e. El cual, con estas preciosas especias adobado, tal esfuerzo y abundancia de suave embriaguez pone en el alma en las visitas que Dios le hace.

7f. Con grande eficacia y fuerza le hace enviar a Dios aquellas emisiones o enviamientos de alabar, amar y reverenciar, etc., que aquí decimos, y esto con admirables deseos de hacer y padecer por él.

8a. Esta merced de la suave embriaguez no pasa tan presto[3] como la centella, porque es más de asiento.

8b. La centella toca y pasa, mas dura algo su efecto y algunas veces arto.

8c. El vino adobado suele durar ello y su efecto harto[4] tiempo.

8d. Lo cual es suave amor en el alma, y algunas veces un día o dos días; otras, hartos días, aunque no siempre en su grado de intension.

8e. Porque afloja y crece, sin estar en mano del alma.

8f. Algunas veces, sin hacer nada de su parte, siente el alma en la íntima sustancia irse suavemente embriagando su espíritu e inflamando de este vino, según aquello que dice David diciendo:

8g. Salmo 38, 4: Mi corazón se calentó dentro de mí y en mi meditación se encenderá fuego.

8h. Las emisiones de esta embriaguez de amor duran todo el tiempo que ella dura algunas veces.

8i. Otras, aunque la hay en el alma, es sin las dichas emisiones, y son más o menos intensas, cuando las hay, cuanto es más o menos intensa la embriaguez.

8j. Mas las emisiones o efectos de la centella ordinariamente duran más que ella, antes ella los deja en el alma, y son más encendidos que los de la embriaguez.

8k. A veces esta divina centella deja al alma abrasándose y quemándose en amor.



[1] Adobar: 2. Guisar (// preparar los alimentos en el fuego).

[2] Esforzar. 1. Dar o comunicar fuerza o vigor.

[3] Presto: 3. Al instante, con prontitud y brevedad.

[4] Harto: 3. Mucho o abundante.

jueves, 5 de agosto de 2021

Cántico espiritual. Canción 25, 5-6. El toque de Dios conmueve el alma a amar, desear, alabar, agradecer, reverenciar, estimar y rogar a Dios con sbor de amor.

 


5a. Al toque de centella,

al adobado vino,

emisiones de bálsamo divino.

5b. En los dos versillos primeros habemos declarado que las almas, a zaga[1] de la huella, discurren al camino con ejercicios y obras exteriores.

5c. En estos tres versillos da a entender el alma el ejercicio que interiormente estas almas hacen con la voluntad.

5d. Movidas por otras dos mercedes y visitas interiores que el Amado les hace.

5e. A las cuales llama aquí toque de centella y adobado vino.

5f. Al ejercicio interior de la voluntad que resulta y se causa de estas dos visitas llama emisiones de bálsamo divino.

5g. Cuanto a lo primero, es de saber que este toque de centella que aquí dice es un toque sutilísimo que el Amado hace al alma a veces, aun cuando ella etá más descuidada.

5h. Le enciende el corazón en fuego de amor.

5i. No parece sino una centella de fuego que saltó y abrasó.

5j. Entonces con grande presteza, como quien de súbito recuerda, enciéndese la voluntad en amar, y desear, y alabar, y agradecer, y reverenciar, y estimar, y rogar a Dios con sabor de amor.

5k. A las cuales cosas llama entonces emisiones de bálsamo divino.

5l. No responden al toque de centellas salidas del divino amor que pegó la centella, que es bálsamo divino que conforta y sana el alma en olor y sustancia.

6a. De este divino toque dice la esposa en los Cantares de esta manera:

6b. Cantar de los cantares 5, 4: Mi Amado puso su mano por la manera, y mi vientre se estremeció a su tocamiento.

6c. El tocamiento del Amado es toque de amor que aquí decimos al alma.

6d. La mano es la merced que en ello le hace.

6e. La manera por donde entró esta mano, es la manera y modo y agrado de perfección que tiene el alma.

6f. Al modo de eso suele ser el toque en más o menos y en una manera o en otra de calidad espiritual del alma.

6g. El vientre suyo, que dice se estremeció, es la voluntad en que se hace el dicho toque.

6h. El estremecerse es levantarse en ella los apetitos y afectos a Dios de desear, amar , y alabar y lo demás que habemos dicho, que son las emisiones de bálsamo que de este toque redundan.



[1] Zaga: 6. Detrás.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Cántico espiritual. Canción 25, 4. La huella de Dios en el alma y las criaturas lanza el alma en su búsqueda.

 


4a. Las jóvenes discurren al camino.

4b. Las almas devotas, con fuerzas de juventud recibidas de la suavidad de tu huella, discurren, esto es, corren por muchas partes y muchas maneras.

4c. Cada una por la parte y suerte que Dios le da de espíritu y estado, con muchas diferencias de ejercicios y obras espirituales, al camino de la vida eterna.

4d. Que es la perfección evangélica.

4e. Por la cual se encuentran con el Amado en unión de amor después de la desnudez de espíritu acerca de todas las cosas.

4f. Esta suavidad y rastro que Dios deja de sí en el alma grandemente la aligera y hace correr tras de él.

4g. Porque entonces el alma muy poco o nada es lo que trabaja de su parte para andar este camino.

4h. Antes es movida y atraída de esta divina huella de Dios, no solo a que salga, sino a que corra de muchas maneras al camino.

4i. Por eso la esposa en los Cantares pidió al Esposo esta divina atracción diciendo: Trahe me; post te curremus in odorem unguentorum tuorum.

4j. Cantar de los cantares 1, 3: Atráeme tras de ti, y correremos al olor de tus ungüentos.

4k. Después que le dio este divino olor dice: In odorem unguentorum tuorum currimus; adolescentulae dilexerunt te nimis.

4l. Cantar de los cantares 1, 3: Al olor de tus ungüentos correremos; las jóvenes te amaron mucho.

4m. Y David dice:

4n: Salmo 118, 32: el camino de tus mandamientos corrí cuando dilataste mi corazón.

lunes, 2 de agosto de 2021

Cántico espiritual. Canción 25. La huella del Amado en el alma y en las almas.

 


Anotación para la siguiente canción.

1a. Mas no se contenta el alma que llega a este puesto de perfección de engrandecer y loar las excelencias de su Amado el Hijo de Dios.

1b. Ni de cantar y agradecer las mercedes que de él recibe y deleites que de él goza.

1c. También refiere las que hace a las demás almas.

1d. Lo uno y lo otro echa de ver el alma en esta bienaventurada unión de amor.

1e. Alabándole ella y agradeciéndole las dichas mercedes que hace a las demás almas, dice esta canción.

1f. A zaga de tu huella

las jóvenes discurren al camino,

al toque de centella,

el adobado vino,

emisiones de bálsamo divino.

Declaración.

2a. En esta canción alaba la esposa al Amado de tres mercedes que de él reciben las almas devotas, las cuales se animan más y levantan en amor de Dios.

2b. Las cuales por experimentarlas ella en este estado hace aquí de ellas mención.

2c. La primera es suavidad que de sí les da, la cual es tan eficaz que las hace caminar muy apriesa al camino de perfección.

2d. La segunda es una visita de amor con que súbitamente la inflama en amor.

2e. La tercera es abundancia de caridad que en ellas infunde.

2f. De tal manera las embriaga, que las hace levantar el espíritu, así con esta embriaguez como con la visita de amor, a enviar alabanzas a Dios y afectos sabrosos de amor.

3a. A zaga de tu huella.

3b. La huella es el rastro de aquel cuya es la huella, por la cual se va rastreando y buscando quien la hizo.

3c. La suavidad y noticia que de Dios de sí al alma que le busca, es rastro y huella por donde se va conociendo y buscando Dios.

3d. Dice aquí el alma al Verbo su Esposo: A zaga de tu huella, esto es, tras el rastro de suavidad que de ti les imprimes e infundes y olor de ti derramas.

Llama de amor viva. Canción 2. 10-12. Abandonada el alma en un mar de amor.

  10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite...