3a. En la interior bodega.
3b. Para decir algo de esta bodega era
menester que el Espíritu Santo tomase la mano y moviese la pluma.
3c. Esta bodega es el último y más estrecho
grado de amor en que el alma puede situarse en esta vida, que por eso la llama
interior bodega, es a saber, la más interior.
3d. Hay otras no tan interiores, que son los
grados de amor por do se sube hasta este último.
3e. Estos grados o bodegas de amor son siete.
3f. Los cuales se vienen a tener todos cuando
se tienen los siete dones del Espíritu Santo en perfección, en la manera que es
capaz de recibirlos el alma.
3g. Cuando el alma llega a tener en
perfección el espíritu de temor, tiene ya en perfección el espíritu del amor.
3h. Por cuanto aquel temor, que es el último
de los siete dones, es filial.
3i. El temor perfecto de hijo sale del amor
perfecto de Padre.
3j. Cuando la Escritura divina quiere llamar
a uno perfecto en caridad le llama temeroso de Dios.
3k. De donde profetizando Isaías la
perfección de Cristo dijo:
3l. Isaías 11, 3: Henchirle ha el espíritu
del temor de Dios.
3m. También san Lucas al Santo Simeón llamó
timorato, diciendo:
3n. Lucas 2, 25: “Había, entonces en
Jerusalén un hombree llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el
consuelo de Israel y el Espíritu Santo estaba con él”.
3ñ. Y así de otros muchos.
4a. Muchas almas llegan y entran en las
primeras bodegas, cada una según la perfección de amor que tiene.
4b. Mas a esta última y más interior pocas
llegan en esa vida, porque en ella es ya hecha la unión perfecta con Dios, que
llaman matrimonio espiritual, del cual habla ya el alma en este lugar.
4c. Lo que Dios comunica al alma en esta
estrecha junta, totalmente es indecible y no se puede decir nada.
4d. Así como del mismo Dios no se puede decir
algo que sea como él.
4e. El mismo Dios es el que se le comunica
con admirable gloria de transformación de ella en él, estando ambos en uno.
4f. Como si dijéramos ahora la vidriera con
el rayo del sol o el carbón con el fuego, o la luz de las estrellas con las del
sol.
4g. No empero[1]
tan esencial y acabadamente como en la otra vida.
4h. Para dar a entender el alma lo que en
aquella bodega de unión recibe de Dios, no dice otra cosa, ni entiendo la podrá
decir, más propia para decir algo de ello, que decir el verso siguiente:
4i. De mi Amado bebí.

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