lunes, 9 de agosto de 2021

Cántico espiritual. Canción 25, 9-11. De la fe emoción a la fe caridad, amar a Dios sin esperar nada.

 


9a. Porque habemos hablado del vino cocido, será bueno aquí notar brevemente la diferencia que hay del vino cocido, que llaman añejo, y entre el vino nuevo.

9b. Será la misma que hay entre los viejos y nuevos amadores.

9c. Servirá para dar un poco de doctrina para los espirituales.

9d. El vino nuevo no tiene digerida la hez[1] ni asentada, y así hierve por de fuera.

9e. No se puede saber la bondad y valor de él hasta que haya digerido bien la hez y furia de ella.

9f. Hasta entonces está en mucha contingencia de malear[2]          .

9g. Tiene el sabor grueso[3] y áspero.

9h. Beber mucho de ello estraga[4] al sujeto.

9i. Tiene la fuerza muy en la hez.

9j. El vino añejo[5] tiene ya digerida la hez y asentada.

9k. Ya no tiene aquellos hervores de nuevo por de fuera.

9l. Échase ya de ver la bondad del vino.

9m. Está yo muy seguro[6] de malear, porque se le acabaron aquellos hervores y furias que le podían estragar.

9n. El vino bien cocido por maravilla malea y se pierde.

9ñ. Tiene el sabor suave y la fuerza en la sustancia del vino, ya no en el gusto.

9o. La bebida de él hace buena disposición y da fuerza al sujeto.

10a. Los nuevos amadores son comparados al vino nuevo.

10b. Estos son los que comienzan a servir a Dios.

10c. Traen los fervores del vino del amor muy por de fuera, en el sentido, porque aún no han digerido la hez del sentido flaco[7] e imperfecto.

10d. Tiene la fuerza del amor en el sabor de él.

10f. A estos ordinariamente les da fuerza para obrar el sabor sensitivo, y por él se mueven.

10g. No hay que fiar de este amor hasta que se acaben aquellos fervores y gustos gruesos del sentido.

10h. Con estos fervores y calor de sentido lo pueden inclinar a bueno y perfecto amor.

10i. Servirle de buen medio para él, dirigiéndose bien la hez de su imperfección.

10j. También es muy fácil en estos principios y novedad de gustos faltar el vino del amor y perderse el fervor y sabor nuevo.

10k. Estos nuevos amadores siempre traen ansias y fatigas de amor sensitivas, a los cuales conviene templar la bebida.

10l. Si obran mucho según la furia del vino, estragarse ha el natural.

10m. Estas ansias y fatigas de amor es el sabor del vino nuevo, que decíamos ser muy áspero y grueso y no suavizado aún en la acabada cocción, cuando se acaban esas ansias de amor.

11a. Esta misma comparación pone el Sabio en el Eclesiástico, diciendo:

11b. Eclesiástico 9, 15: El amigo nuevo es como el vino nuevo: añejarse ha, y beberáslo con suavidad.

11c. Los viejos amadores, que soy ya los ejercitados y probados en el servicio del Esposo, son como el vino añejo.

11d. Tiene ya cocida la hez y no tiene aquellos hervores sensitivos ni aquellas furias y fuegos hervorosas de fuera.

11e. Mas gustan la suavidad del vino de amor ya bien cocido en sustancia.

11f. Estando ya él, no ya en aquel sabor del sentido, como el amor de los nuevos, sino asentado allá dentro en el alma en sustancia y sabor de espíritu y verdad de obra.

11g. No se quieren los tales asir a esos sabores y hervores sensitivos, ni los quieren gustar, por no tener sinsabores y fatigas.

11h. El que da rienda al apetito para algún gusto de sentido, también de necesidad ha de tener penas y disgustos en el sentido y en el espíritu.

11i. Por cuanto estos amantes viejos carecen ya de la suavidad espiritual que tiene su raíz en el sentido, no traen ya ansias ni penas de amor en el sentido y espíritu.

11j. Estos amigos viejos por maravilla faltan a Dios.

11k. Están ya sobre lo que les había de hacer faltar, esto es, sobre la sensualidad.

11l. Tienen el vino de amor no solo ya cocido y purgado de hez, mas aun adobado, como se dice en el verso, con las especias que decíamos de virtudes perfectas, que no le dejan malear como al nuevo.

11m. Por eso el amigo viejo delante de Dios es de gran estimación, y así de él dice el Eclesiástico:

11n. Eclesiástico 9, 14: No desampares al amigo antiguo, porque el nuevo no será semejante a él.

11ñ. En este vino de amor ya probado y adobado en el alma, hace el divino Amado la embriaguez divina con cuya fuerza envía el alma a Dios las dulces y sabrosas emisiones.

11o. El sentido de los dichos tres versillos es el siguiente:

11p. Al toque de centella con que recuerdas mi alma, y al adobado vino con que amorosamente la embriagas, ella te envía las emisiones de movimientos y actos de amor que en ella causas.



[1] Hez:1. En las preparaciones líquidas, parte de desperdicio que se deposita en el fondo de las cubas o vasijas.

[2] Malear: 1. Dañar, echar a perder algo.

[3] Grueso: 4. Fuerte, duro y pesado.

[4] Estragar: 1. Viciar (// dañar física y moralmente).

[5] Añejo: 1. Dicho de una cosa. Que tiene uno o más años.

[6] Seguro: 1. Libre y exento de riesgo.

[7] Flaco: 3. Dicho del espíritu: Falto de vigor y resistencia, fácil de ser movido a cualquier opinión.

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