miércoles, 4 de agosto de 2021

Cántico espiritual. Canción 25, 4. La huella de Dios en el alma y las criaturas lanza el alma en su búsqueda.

 


4a. Las jóvenes discurren al camino.

4b. Las almas devotas, con fuerzas de juventud recibidas de la suavidad de tu huella, discurren, esto es, corren por muchas partes y muchas maneras.

4c. Cada una por la parte y suerte que Dios le da de espíritu y estado, con muchas diferencias de ejercicios y obras espirituales, al camino de la vida eterna.

4d. Que es la perfección evangélica.

4e. Por la cual se encuentran con el Amado en unión de amor después de la desnudez de espíritu acerca de todas las cosas.

4f. Esta suavidad y rastro que Dios deja de sí en el alma grandemente la aligera y hace correr tras de él.

4g. Porque entonces el alma muy poco o nada es lo que trabaja de su parte para andar este camino.

4h. Antes es movida y atraída de esta divina huella de Dios, no solo a que salga, sino a que corra de muchas maneras al camino.

4i. Por eso la esposa en los Cantares pidió al Esposo esta divina atracción diciendo: Trahe me; post te curremus in odorem unguentorum tuorum.

4j. Cantar de los cantares 1, 3: Atráeme tras de ti, y correremos al olor de tus ungüentos.

4k. Después que le dio este divino olor dice: In odorem unguentorum tuorum currimus; adolescentulae dilexerunt te nimis.

4l. Cantar de los cantares 1, 3: Al olor de tus ungüentos correremos; las jóvenes te amaron mucho.

4m. Y David dice:

4n: Salmo 118, 32: el camino de tus mandamientos corrí cuando dilataste mi corazón.

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