lunes, 16 de noviembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 21. Los bienes temporales nos esclavizan. Dios es libertad.

 

19. De los daños que se le pueden seguir al alma de poner el gozo en los bienes temporales.

1a. Si los daños que al alma cercan por poner el afecto de la voluntad en los bienes temporales hubiésemos de decir, ni tinta ni papel bastaría, y el tiempo sería corto.

1b. Desde muy poco puede llegar a grandes males y destruir grandes bienes.

1c. Así como de una centella de fuego, si no se apaga, se pueden encender grandes fuegos que abrasen el mundo.

1d. Tienen raíz y origen en un daño privativo principal que hay en este gozo, que es apartarse de Dios.

1e. Allegándose a él el alma por la afección de la voluntad le nacen todos los bienes.

1f. Apartándose de él por esta afección de criatura dan en ella todos los daños y males.

2a. Este daño privativo tiene cuatro grados, uno peor que otro.

2b. Cuando el alma llegare al cuarto habrá llegado a todos los males y daños que se pueden decir en este caso.

2c. Deuteronomio 32, 15: Empáchose el amado y dio trancos hacia atrás. Empáchose, engrosóse y dilatóse. Dejó a Dios, su hacedor, y alejóse de Dios, su salud.

3a. El empacharse el alma que era amada antes que se empachara es engolfarse [meterse mucho en un negocio, dejarse llevar o arrebatar de un pensamiento o afecto, rae.es] en este gozo de criaturas.

3b. El primer grado es volver atrás; lo cual es un embotamiento de la mente acerca de Dios, que le oscurece los bienes de Dios, como la niebla oscurece el aire.

3c. Sabiduría 4, 12: El uso y juntura de la vanidad y burla oscurece los bienes, y la instancia del apetito trastorna y pervierte el sentido y juicio sin malicia.

3d. Aunque no haya malicia concebida en el entendimiento del alma, sólo la concupiscencia y gozo de éstas basta para hacer en ella este primer grado de este daño, que es el embotamiento de la mente y la oscuridad del juicio para entender la verdad y juzgar de cada cosa como es.

4a. No basta santidad y buen juicio que tenga el hombre para que no deje de caer en este daño.

4b. Éxodo 23, 8: No recibas dones, que hasta los prudentes ciegan.

4c. Y esto era hablando con los que habían de ser jueces.

4d. Mandó Dios al mismo Moisés que pusiese por jueces a los que aborreciesen la avaricia, porque no se les embotase con el gusto de las pasiones.

4e.  Éxodo 23, 8: “No aceptes soborno, porque el soborno ciega al perspicaz y falsea la causa del inocente”.

4f. Para defenderse uno perfectamente de la afección del amor, hase de sustentar en aborrecimiento, defendiéndose con el un contrario del otro.

4g. La causa por que el profeta Samuel fue siempre tan recto juez es porque nunca había recibido de alguno alguna dádiva.

4h. 1 Samuel 12, 3: “Aquí estoy. Declarad contra mí ante el Señor y ante su ungido. ¿A quién he tomado el buey o a quien el asno? ¿A quién he oprimido o a quien he hecho mal? ¿De quien he aceptado soborno para hacer la vista gorda a su caso? Yo os lo restituiré”.

5a. El segundo daño sale de este primero.

5b. Empachóse, engrosóse y dilatóse.

5c. Es dilatación de la voluntad ya con más libertad en las cosas temporales; la cual consiste en no se le dar ya tanto ni pensarse, ni temer ya tanto el gozarse y gustar de los bienes criados.

5d. Esto le nació de haber primero dado rienda al gozo.

5e. Esto trae consigo grandes daños: apartarse de las cosas de Dios y santos ejercicios y no gustar de ellos.

6a. Cuando es consumado quita al hombre los continuos ejercicios que tenía, y que toda su mente y codicia ande ya en lo secular.

6b. Los que están en este segundo grado, no solamente tienen oscuro el juicio y el entendimiento para conocer las verdades y la justicia, mas aún tienen ya mucha flojedad y tibieza y descuido en saberlo y obrarlo.

6c. Isaías 1, 23: Todos aman las dádivas y se dejan llevar de las retribuciones, y no juzgan al pupilo, y la causa de la viuda no llega a ellos para que de ella hagan caso.

6d. Se van más apartando de la justicia y virtudes, porque van más extendiendo la voluntad en la afección de las criaturas.

6e. La propiedad es gran tibieza en las cosas espirituales y cumplir muy mal con ellas, ejercitándolas más por cumplimiento o por fuerza, o por el uso que tienen en ellas, que por razón de amor.

7a. El tercer grado es dejar a Dios del todo, dejándose caer enpecados mortales por la codicia.

7b. Deuteronomio 32, 14: Dejó a Dios su hacedor.

7c. En este grado se contienen todos aquellos que de tal manera tienen las potencias del alma engolfadas en las cosas del mundo y riquezas y tratos, que no se dan nada por cumplir con lo que les obliga la ley de Dios; y tienen grande olvido y torpeza acerca de lo que toca a su salvación.

7d. Tanta más viveza y sutileza acerca de las cosas del mundo; tanto que los llama Cristo en el evangelio hijos de este siglo. Y dice de ellos.

7e. Lucas 16,8: Son más prudentes en sus tratos y agudos que los hijos de la luz en los suyos.

7f. Lucas 16, 8: “Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz”.

7g. Estos propiamente son los avarientos.

7h. Su apetito crece tanto más y su sed cuanto ellos están más apartados de la fuente que solamente los podía hartar, que es Dios.

7i. Jeremías 2, 13: Dejáronme a mí, que soy fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas rotas, que no pueden tener aguas.

7j. Porque en las criaturas no halla el avaro con qué apagar su sed, sino con que aumentarla.

7k. Estos son los que caen en mil maneras de pecados por amor de los bienes temporales, y son innumerables sus daños.

7l. Salmo 73 (72), 7: “De las carnes les rezuma la maldad, / el corazón les rebosa de malas ideas”.

8a. El cuarto grado se nota en lo último de nuestra autoridad, que dice: “Y alejóse de Dios, su salud”.

8b. Viene del tercer grado, porque, de no hacer caso de poner su corazón en la ley de Dios por causa de los bienes temporales, viene el alejarse mucho de Dios el alma del avaro, olvidándose de él como si no fuese su Dios.

8c. Ha hecho para sí dios del dinero y bienes temporales.

8d. Colosenses 3, 5: la avaricia es servidumbre de ídolos.

8f. Llega hasta olvidar a Dios y poner el corazón en el dinero, como si no tuviese otro Dios.

9a. De este cuarto grado son aquellos que no dudan de ordenar las cosas sobrenaturales a las temporales como a un Dios, como lo debían hacer al contrario, ordenándolas a ellas a Dios, si le tuvieran por su Dios.

9b. De éstos fue el inicuo Balam, que la gracia que Dios le había dado vendía.

9c. Números 22, 7: “Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián, con la paga del vaticinio en sus manos, y llegaron a donde estaba Balaán y le transmitieron las palabras de Balac”.

9d. Y también Simón Mago, que pensaba estimarse la gracia de Dios por el dinero queriéndola comprar.

9e. Hechos 8, 18-19: “Al ver Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se confería el Espíritu, les ofreció dinero, diciendo: Dadme a mi también ese poder de forma que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos”.

9f. En lo cual estimaba en más el dinero, pues le parecía que había quien lo estimase en más dándole gracia por el dinero.

9g. De este cuarto grado en muchas maneras hay muchos a día de hoy, que allá por sus razones, oscurecidas con la codicia y las cosas espirituales, sirven al dinero y no a Dios, y se mueven por el dinero y no por Dios, poniendo delante el precio y no el divino valor y premio.

9h. Haciendo de muchas maneras el dinero su principal dios y fin, anteponiéndole el último fin, que es Dios.

10a. De este último grado son aquellos miserables que, estando tan enamorados de los bienes, los tienen tan por dios, que no dudan de sacrificarles sus vidas cuando ven que este su dios recibe alguna mengua temporal, desesperándose y dándose ellos la muerte (por miserables fines).

10b. Mostrando ellos mismos por sus manos el desdichado galardón que de tal dios se consigue, que, como no hay que esperar de él, da desesperación y muerte.

10c. A los que persiguen este último daño los hace morir viviend en penas de solicitud y otras muchas miserias.

10d. No dejando entrar alegría en su corazón y que no les luzca bien ninguno en la tierra.

10e. Pagando el tributo de su corazón en tanto que penan por él. 

10f. Eclesiastés: las riquezas están guardadas para el mal de su señor.

11a. Romanos 1, 28: “Y como no juzgaron conveniente prestar reconocimiento a Dios, los entregó Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene”.

1b. Hasta estos daños trae el hombre el gozo cuando se pone en las posesiones últimamente.

11c. Hace volver al alma muy atrás en la vía de Dios.

11d. Salmo 48, 17-18: No temas cuando se enriqueciere el hombre, esto es, no le hayas envidia, pensando que lleva ventaja, porque, cuando acabare, no llevará nada, ni su gloria y gozo bajarán con él.

 

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 18. Libres, libres de todo afán de poseer.

 

Capítulo 18. Que trata del gozo acerca de los bienes temporales. Dice cómo ha de enderezar el gozo en ellos a Dios.

1a. El primer género de bienes son los temporales, riquezas, estados, oficios y otras pretensiones, e hijos, parientes, casamientos, etc.; todas las cuales son cosas de que se puede gozar la voluntad.

1b. Pero cuan vana sea gozarse los hombres de las riquezas, … está claro, porque, si por ser el hombre más rico fuera más siervo de Dios, debiérase gozar de las riquezas.

1c. Antes le son causa que le ofenda, según lo enseña el Sabio.

1d. Eclesiástico 11, 10: Hijo, si fueres rico, no estarás libre de pecado.

1e. Aunque es verdad que los bienes temporales, de suyo, necesariamente no hacen pecar, pero porque ordinariamente con flaqueza de afición se ase el corazón del hombre a ellos y falta a Dios, lo cual es pecado.

1f. Pecado es faltar a Dios.

1g. El Señor las llamó en el Evangelio espinas.

1h. Mateo 13, 22: “Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril”.

1i. Lucas 8, 14: “Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero dejándose llevar por los afanes, riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro”.

1j. Para dar a entender que el que las manoseare con la voluntad quedará herido dde algún pecado.

1k. Y aquella exclamación que hace el evangelio por san Lucas, tan para temer, diciendo:

1l. Lucas 18, 24: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de los cielos los que tienen riquezas!

1m. Es a saber, el gozo en ellas, bien da a entender que no se debe el hombre gozar en las riquezas, pues a tanto peligro le pone.

1n. Para apartarnos de él dijo también David:

1ñ: Sal 61, 11: Si abundaren las riquezas, no pongáis en ellas el corazón.

2a. Salomón, como hombre que habiendo tenido muchas riquezas y sabiendo lo que eran, dijo que todo cuanto había debajo del sol era vanidad de vanidades, aflicción de espíritu y vana solicitud de ánimo.

2b. Eclesiastés 1, 14: “Examiné todas las acciones que se realizan bajo el sol y comprendí que todo es vanidad y caza de viento”.

2c. Eclesiastés 5, 9: Quien ama las riquezas no sacará fruto de ellas.

2d. Eclesiastés 5, 12: Las riquezas se guardan para mal de su señor.

2e. Según se ve en el Evangelio, donde a aquel que se gozaba porque tenía ganados muchos frutos para muchos años se le dijo del cielo:

2f. Lucas 12, 20: Necio, esta noche te pedirán el alma para que venga a cuenta, y lo que allegaste, ¿cuyo será?

2g. Salmo 49 (48), 17-19: No tengamos envidia cuando nuestro vecino se enriqueciere, pues no le aprovechará nada para la otra vida.

2h. Salmo 49 (48), 17-19: “No te preocupes si se enriquece un hombre / y aumenta el fasto de su casa: / su fasto no bajará con él. // Cuando muera, no se llevará nada, / su fasto no bajará con él. // Aunque en vida se felicitaba: / “Pondera lo bien que lo pasas”.

2i. Dando allí a entender que antes le podríamos tener estima.

3a. El hombre ni ha de gozar de las riquezas cuando las tiene él ni cuando las tiene su hermano, sino si con ellas sirven a Dios.

3b. Si por alguna vía se sufre gozarse de ellas es cuando se expenden y emplean al servicio de Dios; pues de otra manera no sacará de ellas provecho.

3c. Es vano gozarse sino en si en ello sirven más a Dios y llevan más seguro el camino para la vida eterna.

3d. Porque claramente no pueden saber si es todo así, que sirve más a Dios, etc., vana cosa sería gozarse determinadamente sobre estas cosas.

3e. No puede ser razonable el tal gozo, pues que, como dice el Señor:

3f. Mateo 16, 26: Aunque gane todo el mundo, puede uno perder su alma.

3g. No hay, pues, de qué se gozar, sino en si sirve más a Dios.

4a. Sobre los hijos tampoco hay de qué gozar, ni por ser muchos, ni ricos, y adornados de dones y gracias naturales y bienes de fortuna, sino en si sirven a Dios.

4b. Pues Absalón, hijo de David, ni su hermosura, ni sus riquezas, ni su linaje le sirvió de nada, pues no sirvió a Dios.

4c. 2 Samuel 14, 25: “No había en todo Israel un hombre tan hermoso como Absalón, digno de tan grandes elogios. De la punta del pie a la coronilla no había en él defecto alguno”.

4d. Vana cosa fuere haberse de gozar de lo tal.

4f. Es vana cosa desear tener hijos, como hacen algunos que hunden y alborotan al mundo con deseos de ellos.

4g. No saben si serán buenos y servirán a Dios, y si el contento que de ellos esperan será dolor, y el descanso y consuelo trabajo y desconsuelo, y la honra deshonra y ofender más a Dios con ellos, como hacen muchos, de los cuales dice cristo.

4h. Mateo 23, 15: Cercan la mar y la tierra para enriquecerlos y hacerlos doblado hijos de perdición que fueron.

4i. Mateo 23, 15: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis digno de la gehenna el doble que vosotros!”

5a. Aunque todas las cosas se le rían al hombre y todas sucedan prósperamente, antes se debe recelar que gozarse.

5b. Porque en aquello ofrece la ocasión y el peligro de olvidar a Dios y ofenderle.

5c. Dice Salomón que se recataba él, diciendo en Eclesiastés:

5d. Eclesiastés 2, 2: A la riza juzgué por error, y al gozo dijo: “¿por qué te engañas en vano”.

5e. Es como si dijera: Cuando se me reían las contuve por engaño y error gozarme en ellas.

5f. Grande error es la del hombre que se goza de lo que se le muestra alegre y risueño, no sabiendo de cierto que de allí se le sigue algún bien eterno.

5g. Eclesiastés 7, 5: El corazón del necio está donde está la alegría; mas el del sabio donde está la tristeza.

5h. La alegría ciega el corazón y no le deja considerar ni ponderar las cosas, y la tristeza hace abrir los ojos y mirar el provecho y daño de ellas.

5i. Eclesiastés 7, 4: Es mejor la ira que la risa.

5j. Eclesiastés 7, 3: Mejor es ir a la casa del llanto que a la del convite, porque en aquella se muestra el fin de todos los hombres.

6a. Gozarse sobre la mujer o sobre el marido, cuando claramente no saben que sirven a Dios mejor en su casamiento, también sería vanidad.

6b. Antes debían tener confusión, por ser el matrimonio causa, como dice san Pablo de que, por tener una puesto el corazón en el otro, no le tengan entero con Dios.

6c. 1 Corintios 7, 27: Si te hallases libre de mujer, no quieras buscar mujer.

6d. Ya que se tenga, conviene que sea con tanta libertad de corazón como si no la tuviese.

6f. 1 Corintios 7, 27: “¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿Estás libre de mujer? No busques mujer.

6g. 1Corintios 7, 29-31: Esto es cierto lo que os digo, hermanos, que el tiempo es breve; lo que resta es que los que tienen mujeres sean como los que no la tienen; y los que lloran, como los que no lloran; y los que se gozan, como los que no se gozan; y los que compran, como los que no poseen; y los que usan de este mundo, como los que no le usan.

6h. No se ha de poner el gozo en otra cosa que en lo que toca a servir a Dios.

6i. Lo demás es vanidad y cosa sin provecho.

6j. El gozo que no es según Dios no le puede aprovechar al alma.

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 17. Solo Dios para liberar la voluntad.

 


Capítulo 17. En que se comienza a tatar de la primera afección de la voluntad. Dícese qué cosa es gozo y hácese distinción de las cosas de que la voluntad puede gozar.

1a. La primera de las pasiones del alma y afecciones de la voluntad es el gozo.

1b. El cual es un contentamiento de la voluntad con estimación de alguna cosa que tiene por conveniente.

1c. Nunca la voluntad se gozo sino cuando la cosa le hace aprecio y da contento.

1d. Esto es cuanto al gozo activo.

1e. Hay otro gozo pasivo en que se puede hallar la voluntad.

1f. Gozando sin entender cosa clara y distinta y a veces entendiéndola, de qué sea el tal gozo, no estando en su mano tenerle o no tenerle.

2a. El gozo puede nacer de seis géneros de cosas y bienes: temporales, naturales, sensuales, morales, sobrenaturales y espirituales.

2b. Acerca de los cuales habemos de ir por su orden poniendo la voluntad en razón, para que, no embarazada con ellos, deje de poner la fuerza de su gozo en Dios.

2c. Para todo ello conviene presuponer un fundamento: la voluntad no debe gozar sino sólo de aquello que es gloria y honor de Dios, y que la mayor honra que le podemos dar es servirle según la perfección evangélica; y lo que es fuera de esto es ningún valor y provecho para el hombre.

sábado, 7 de noviembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 16. Domina el gozo, la esperanza, el dolor y el temor y alcanzarás a Dios, la fuente de la Felididad.

 


Capítulo 16. En que se comienza a tratar de la noche oscura de la voluntad. Pónese la división en las afecciones de la voluntad.

1a. No hubiéramos hecho nada en purgar al entendimiento para fundarle en la virtud de la fe, y a la memoria en la de la esperanza, si no purgásemos también la voluntad acerca de la tercera virtud, que es la caridad.

1b. Por la cual las obras hechas en fe son vivas y tienen gran valor, y sin ella no valen nada.

1c. Santiago 2, 20: Sin obras de caridad, la fe es muerta.

1d. Y para tratar de la noche y desnudez activa de esta potencia no hallé autoridad más conveniente que la que se escribe en el Deuteronomio, donde dice Moisés:

1e. Deuteronomio 6,5: Amarás a tu Señor de todo corazón, y de toda tu ánima, y de toda tu fortaleza.

1f. En la cual se contiene todo lo que el hombre espiritual debe hacer y lo que yo aquí tengo que enseñar para que de veras llegue a Dios por unión de voluntad por medio de la caridad.

1g. En ella se manda al hombre que todas las potencias y apetitos, y operaciones y aficiones de su alma emplee en Dios, de manera que toda la habilidad y fuerza no sirva más que para esto.

1h. Salmo 59 (58), 10: “Fortaleza mía, / que mi alcázar es Dios”.

2a. La fortaleza del alma consiste en sus potencias, pasiones y apetitos, todo lo cual es gobernado por la voluntad.

2b. Cuando estas potencias, pasiones y apetitos endereza en Dios la voluntad y las desvía de todo lo que no es Dios, entonces guarda la fortaleza del alma para Dios, y así viene a amar a Dios de toda su fortaleza.

2c. Para que esto el alma pueda hacer, trataremos aquí de purgar la voluntad de Dios de todas sus afecciones desordenadas.

2d. Las afecciones o pasiones son: gozo, esperanza, dolor y temor.

2e. Las cuales, poniéndolas en obra de razón en orden a Dios, de manera que el alma no se goce sino de lo que es puramente honra y gloria de Dios.

2f. Ni tenga esperanza de otra cosa, ni se duela sino de lo que a esto tocare, ni tema sino solo a Dios.

2g. Cuanto más se gozare el alma en otra cosa que en Dios, tanto menos fuertemente se empleará su gozo en Dios.

2h. Cuanto más esperare otra cosa, tanto menos espera en Dios; y así en las demás.

3a. Todo negocio para venir a unión en Dios está en purgar la voluntad de sus afecciones y apetitos.

3b. Porque así de voluntad humana y baja, venga a ser voluntad divina, hecha en una misma cosa con la voluntad de Dios.

4a. Estas cuatro pasiones tanto más reinan en el alma y la combaten, cuanto la voluntad está menos fuerte en Dios y más pendiente de criaturas.

4b. Entonces con mucha facilidad se goza de cosas que no merecen gozo, y espera lo que no aprovecha, y se duele de lo que se había de gozar y teme donde no hay que temer.

5a. De estas afecciones nacen al alma todos los vicios e imperfecciones que tiene cuando están desenfrenadas y también todas las virtudes cuando están ordenadas y compuestas.

5b. Están tan aunadas y tan hermanadas entre sí estas cuatro pasiones del alma, que donde actualmente va la una, las otras también van virtualmente [virtual: implícito, tácito, rae.es].

5c. La voluntad, con estas cuatro pasiones, es significada por aquella figura que vio Ezequiel de cuatro animales juntos en un cuerpo, que tenía cuatro haces y las alas del uno estaban asidas a las del otro, y cada uno iba delante de su haz [cara o rostro, rae.es], y cuando iban adelante no volvían atrás.

5d. Ezequiel 1, 8-9: “Debajo de las alas tenían manos humanas por los cuatro costados, los cuatro tenían rostros y alas. Sus alas se juntaban una a la otra. No se volvían al caminar; caminaban de frente”.

5f. De tal manera estaban asidas las plumas de cada una de estas afecciones a las de cada una de esotras, que doquiera que actualmente llevaba la una su faz, esto es, su operación, necesariamente las otras han de caminar virtualmente con ella.

6a. Donde quiera que fuere una pasión de estas, irá también toda el alma y la voluntad y las demás potencias, y vivirán cautivas en la tal pasión, y las demás tres pasiones en aquellas estarán vivas para afligir al alma con sus prisiones y no la dejarán volar en libertad y descanso de la dulce contemplación y unión.

6b. Por eso te dijo Boecio que, si querías con luz clara entender la verdad, echases de ti los gozos, y la esperanza, y temor y dolor.

6c. En cuanto estas pasiones reinan, no dejan estar el alma con la tranquilidad y paz que se requiere para la sabiduría que natural y sobrenaturalmente puede recibir.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 15. Abandonar todo pensamiento para que Dios ocupe el pensamiento.

 


Capítulo 15. En que se pone el modo general cómo se ha de gobernar el espíritu acerca de este sentido.

1a. Lo que pretendemos es que el alma se una con Dios según la memoria en esperanza, y que lo que se espera es de lo que no posee más capacidad hay para esperar y consiguientemente más esperanza.

1b. Cuánto más el alma desaposesionare la memoria de formas y cosas memorables que no son Dios, tanto más pondrá la memoria en Dios y más vacía la tendrá para esperar de él el lleno de su memoria.

1c. Lo que ha de hacer es que todas las veces que le ocurrieren noticias, formas e imágenes distintas vuelva luego el alma a Dios en vacío de todo aquello memorable con afecto amoroso.

1d. No ha de dejar el hombre pensar y acordarse de lo que debe hacer y saber no le harán daño.

1e. Aprovechan para esto los versillos del Monte que están en el capítulo 13 del primer libro.

2a. Hase advertir que no por eso convenimos en esta nuestra doctrina con la de aquellos pestíferos hombres que quisieron quitar de delante de los ojos de los fieles el santo y necesario uso e ínclita adoración de las imágenes de Dios y de los santos, antes esta nuestra doctrina es muy diferente de aquella.

2b. Aquí no tratamos que no haya imágenes y que no sean adoradas sino damos a entender la diferencia que hay de ellas a Dios.

2c. De tal manera pasen por lo pintado, que no impidan de ir a lo vivo.

2d. Así como es bueno y necesario el medio para el fin, como lo son las imágenes para acordarnos de Dios y de los santos, así cuando se toma y se repara en el medio más que por solo medio, estorba e impide tanto en su tanto como otra cualquier cosa diferente.

2e. Acerca de la memoria y adoración y estimación de las imágenes que la Iglesia católica nos propone ningún engaño ni peligro puede haber.

2f. Siempre le ayudarán a la unión de Dios cuando Dios le hiciere merced de lo pintado a Dios vivo, en olvido de toda criatura y cosa de criatura.

jueves, 5 de noviembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3º. Capítulo 14. Las noticias espirituales. Recordarlas si el recuerdo aviva el espíritu.

 


Capitulo 14. En que se trata de las noticias espirituales en cuanto pueden caer en la memoria.

1a. Las noticias espirituales pusimos por tercer género de aprehensiones de la memoria, no porque ellas pertenezcan al sentido corporal de la fantasía, pues no tienen imagen y forma corporal, pero porque caen debajo de reminiscencia [acción de representarse u ofrecerse a la memoria el recuerdo de algo que pasó, rae.es] y memoria espiritual.

1b. Después de haber caído en el alma alguna de ellas, se puede, cuando quisiere, acordar de ella.

2a. Cuáles son estas noticias y como se haya de haber en ellas el alma para ir a la unión de Dios suficientemente está dicho en el capítulo 5 del libro segundo, donde las tratamos como aprehensiones del entendimiento.

2b. Cuando le hicieren buen efecto se puede acordar de ellas, no para quererlas retener en sí, sino para a vivir el amor y noticia de Dios.

2c. De las increadas se procure acordar las veces que pudiere, porque le harán grande efecto.

2d. Son toques y sentimientos de unión de Dios, que es donde vamos encaminando al alma.

2e. De este no se acuerda la memoria por alguna forma, imagen o figura que imprimiesen en el alma sino por el efecto que en ella hiciere la luz, amor, deleite y renovación espiritual, etc., de las cuales cada vez que se acuerda se renueva algo de esto.

martes, 3 de noviembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 13. Al corazón de Dios sin detenerse en lo que sentimos o vemos de forma sobrenatural

 


Capítulo 13. De los provechos que saca el alma en apartar de sí las aprehensiones de la imaginativa, y responde a cierta objeción y declara una diferencia que hay entre las aprehensiones imaginarias naturales y sobrenaturales.

1a. Está libre del cuidado de si son buenas o malas y de cómo se haber en las unas y en las otras.

1b. Y del trabajo y tiempo que habreía de gastar en los maestros espirituales queriendo que se las averigüen si son buenas o malas o si de este género o del otro.

1c. Lo cual no ha menester saber, pues de ninguna ha de hacer caso.

1d. El tiempo y caudal del alma lo puede emplear en otro mejor y más provechoso ejercicio.

1e. Que es el de la voluntad para con Dios, y en cuidar de buscar la desnudez y pobreza espiritual y sensitiva, que consiste en querer de veras carecer de todo arrimo consolatorio y aprehensivo, así interior como exterior.

1f. Se ejercita bien queriendo y procurando desarrimarse de estas formas.

1g. Se le seguirá un tan gran provecho, como es allegarse a Dios, que no tiene imagen, ni forma, ni figura, tanto cuanto más se enajenare [desposeerse, privarse de algo, rae.es] de todas figuras imaginarias.

2a. Pues dirás, por ventura, que ¿por qué muchos espirituales dan por consejo que se procuren aprovechar las almas de las comunicaciones y sentimientos de Dios, y que quieran recibir de él, para tener que darle, pues si él no nos da, no le damos nada?

2b. San Pablo dice:

2c. 1 Tesalonicenses 5, 19: No queráis apagar el espíritu.

2d. El esposo a la esposa:

2e. Cantar de los cantares 8, 6: Ponme como señuelo sobre tu corazón, como señuelo sobre tu brazo.

2f. Lo cual ya es alguna aprehensión.

2g. Aunque Dios lo envíe se ha de desechar y desviar.

2h. Claro está que, pues Dios lo da, para bien lo da y buen efecto hará; que no habemos de arrojar las margaritas a mal.

2i. Aun es género de soberbia no querer admitir las cosas de Dios.

3a. Para satisfacción de esta objeción es menester lo que dijimos en el capítulo 15 y 16 del segundo libro.

3b. El bien que redunda en el alma de las aprehensiones sobrenaturales pasivamente se obra en el alma en aquel mismo instante que se representan al sentido, sin que las potencias de suyo hagan alguna operación.

3c. A lo sobrenatural no se mueve ella ni se puede mover, sino muévela Dios y pónela en ella.

3f. El alma que quiera obrar de fuerza ha de impedir con su obra activa la pasiva que Dios le está comunicando.

3g. La [obra] de Dios es pasiva y sobrenatural y la del alma, activa y natural.

3h. Y esto sería apagar el espíritu.

4a. Las potencias del alma no pueden de suyo hacer reflexión y operación, sino sobre alguna forma, figura e imagen.

4b. Sería apagar el espíritu que de las dichas aprehensiones imaginarias Dios infunde, si el alma hiciese caudal de ellas.

4c. Habacuc 2, 1: Estaré en pie sobre mi custodia y afirmaré el paso sobre mi munición, y contemplaré lo que se me dijere.

4d. Es como si dijera: levantado estaré sobre toda la guardia de mis potencias, y no daré paso adelante en mis operaciones, y así podré contemplar lo que se me dijere, esto es, entenderé y gustaré lo que se me comunicare sobrenaturalmente.

5a. Se alega del esposo entiéndese aquello del amor que pide a la esposa, que tiene por oficio entre los amados de asimilar el uno al otro en la principal parte de ellas.

5b. Cantar de los Cantares 8, 6: “Grábame como sello en tu corazón, / grábame como sello en tu brazo, / porque es fuerte el amor como la muerte, / es cruel la pasión como el abismo; / sus dardos son dardos de fugo, / llamaradas divinas”.

5c. Cantar 8, 6: le ponga en su corazón por señuelo.

5e. Todas las saetas de amor del ajaba vienen a dar, que son las acciones y motivos de amor, porque todas de en él estando allí por señuelo de ellas, y así todas sean para él.

5f. Se asemeja el alma a él por las acciones y movimientos de amor, hasta transformarse en él.

5g. Le ponga también como señuelo en el brazo, porque en él está el ejercicio de amor, pues en él se sustenta y regala el amado.

6a. De todo lo que el alma ha de procurar en todas las aprehensiones que de arriba le vinieren es no haciendo caso de letra y corteza.

6b. Solo advertir en tener el amor de Dios que interiormente le causan al alma.

6c. De esta manera han de hacer caso de los sentimientos no de sabor, o suavidad, o figuras, sino de los sentimientos de amor que le causan.

6d. Para solo este efecto bien podrá algunas veces acordarse de aquella imagen y aprehensión que le causó el amor, para poner el espíritu en motivo de amor.

6e. Porque cuando se acuerda se renueva el amor y hay levantamiento de mente en Dios.

6f. Mayormente cuando es la recordación de algunas figuras, imágenes o sentimientos sobrenaturales que suelen sellarse e imprimirse en el alma.

6g. Es una grande merced a quien Dios la hace, porque es tener en sí un minero [origen, principio o nacimiento de algo, rae.es] de bienes.

7a. Estas figuras que hacen los tales efectos están asentadas vivamente en el alma.

7b. No ha menester el alma ir a esa potencia por ellas cuando se quiera acordar.

7c. Cuando acaeciere a alguna alma tener en sí las dichas figuras formalmente podrá acordarse de ellas para el efecto de amor porque no le estorbarán para la unión de amor en fe, dejando luego la figura; y así, antes le ayudará.

8a. Dificultosamente se puede conocer cuándo estas imágenes están impresas en el alma y cuándo es la fantasía.

8b. Las de la fantasía suelen ser muy frecuentes.

8c. Algunas personas suelen ordinariamente traer en la imaginación y fantasía visiones imaginarias, ahora porque tienen el órgano muy aprehensivo y, por poco que piensan, luego se les representa y dibuja aquella figura ordinaria en la fantasía.

8d. Ahora porque se las pone el demonio.

8e. Ahora porque se las pone Dios, sin que se impriman en el alma formalmente.

8f. Puédense conocer por los efectos.

8g. Las que son naturales o del demonio ningún efecto hacen bueno ni renovación espiritual en el alma, sino secamente las miran.

8h. Las que son buenas hacen algún efecto bueno en aquel que hizo al alma la primera vez.

8i. Las formales que se imprimen en el alma casi siempre que advierte le hacen algún efecto.

9a. El que hubiere tenido estas conocerá fácilmente las unas y las otras.

9b. Las que se imprimen formalmente en el alma con duración más raras veces acaecen.

9c. Ahora sean estas, ahora aquellas, bueno le es al alma no querer comprehender nada, sino a Dios por fe en esperanza.

9d. Es humildad prudente aprovecharse de ellas en el mejor modo, como queda dicho, y guiarse por lo más seguro.

Llama de amor viva. Canción 2. 10-12. Abandonada el alma en un mar de amor.

  10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite...