martes, 3 de noviembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 13. Al corazón de Dios sin detenerse en lo que sentimos o vemos de forma sobrenatural

 


Capítulo 13. De los provechos que saca el alma en apartar de sí las aprehensiones de la imaginativa, y responde a cierta objeción y declara una diferencia que hay entre las aprehensiones imaginarias naturales y sobrenaturales.

1a. Está libre del cuidado de si son buenas o malas y de cómo se haber en las unas y en las otras.

1b. Y del trabajo y tiempo que habreía de gastar en los maestros espirituales queriendo que se las averigüen si son buenas o malas o si de este género o del otro.

1c. Lo cual no ha menester saber, pues de ninguna ha de hacer caso.

1d. El tiempo y caudal del alma lo puede emplear en otro mejor y más provechoso ejercicio.

1e. Que es el de la voluntad para con Dios, y en cuidar de buscar la desnudez y pobreza espiritual y sensitiva, que consiste en querer de veras carecer de todo arrimo consolatorio y aprehensivo, así interior como exterior.

1f. Se ejercita bien queriendo y procurando desarrimarse de estas formas.

1g. Se le seguirá un tan gran provecho, como es allegarse a Dios, que no tiene imagen, ni forma, ni figura, tanto cuanto más se enajenare [desposeerse, privarse de algo, rae.es] de todas figuras imaginarias.

2a. Pues dirás, por ventura, que ¿por qué muchos espirituales dan por consejo que se procuren aprovechar las almas de las comunicaciones y sentimientos de Dios, y que quieran recibir de él, para tener que darle, pues si él no nos da, no le damos nada?

2b. San Pablo dice:

2c. 1 Tesalonicenses 5, 19: No queráis apagar el espíritu.

2d. El esposo a la esposa:

2e. Cantar de los cantares 8, 6: Ponme como señuelo sobre tu corazón, como señuelo sobre tu brazo.

2f. Lo cual ya es alguna aprehensión.

2g. Aunque Dios lo envíe se ha de desechar y desviar.

2h. Claro está que, pues Dios lo da, para bien lo da y buen efecto hará; que no habemos de arrojar las margaritas a mal.

2i. Aun es género de soberbia no querer admitir las cosas de Dios.

3a. Para satisfacción de esta objeción es menester lo que dijimos en el capítulo 15 y 16 del segundo libro.

3b. El bien que redunda en el alma de las aprehensiones sobrenaturales pasivamente se obra en el alma en aquel mismo instante que se representan al sentido, sin que las potencias de suyo hagan alguna operación.

3c. A lo sobrenatural no se mueve ella ni se puede mover, sino muévela Dios y pónela en ella.

3f. El alma que quiera obrar de fuerza ha de impedir con su obra activa la pasiva que Dios le está comunicando.

3g. La [obra] de Dios es pasiva y sobrenatural y la del alma, activa y natural.

3h. Y esto sería apagar el espíritu.

4a. Las potencias del alma no pueden de suyo hacer reflexión y operación, sino sobre alguna forma, figura e imagen.

4b. Sería apagar el espíritu que de las dichas aprehensiones imaginarias Dios infunde, si el alma hiciese caudal de ellas.

4c. Habacuc 2, 1: Estaré en pie sobre mi custodia y afirmaré el paso sobre mi munición, y contemplaré lo que se me dijere.

4d. Es como si dijera: levantado estaré sobre toda la guardia de mis potencias, y no daré paso adelante en mis operaciones, y así podré contemplar lo que se me dijere, esto es, entenderé y gustaré lo que se me comunicare sobrenaturalmente.

5a. Se alega del esposo entiéndese aquello del amor que pide a la esposa, que tiene por oficio entre los amados de asimilar el uno al otro en la principal parte de ellas.

5b. Cantar de los Cantares 8, 6: “Grábame como sello en tu corazón, / grábame como sello en tu brazo, / porque es fuerte el amor como la muerte, / es cruel la pasión como el abismo; / sus dardos son dardos de fugo, / llamaradas divinas”.

5c. Cantar 8, 6: le ponga en su corazón por señuelo.

5e. Todas las saetas de amor del ajaba vienen a dar, que son las acciones y motivos de amor, porque todas de en él estando allí por señuelo de ellas, y así todas sean para él.

5f. Se asemeja el alma a él por las acciones y movimientos de amor, hasta transformarse en él.

5g. Le ponga también como señuelo en el brazo, porque en él está el ejercicio de amor, pues en él se sustenta y regala el amado.

6a. De todo lo que el alma ha de procurar en todas las aprehensiones que de arriba le vinieren es no haciendo caso de letra y corteza.

6b. Solo advertir en tener el amor de Dios que interiormente le causan al alma.

6c. De esta manera han de hacer caso de los sentimientos no de sabor, o suavidad, o figuras, sino de los sentimientos de amor que le causan.

6d. Para solo este efecto bien podrá algunas veces acordarse de aquella imagen y aprehensión que le causó el amor, para poner el espíritu en motivo de amor.

6e. Porque cuando se acuerda se renueva el amor y hay levantamiento de mente en Dios.

6f. Mayormente cuando es la recordación de algunas figuras, imágenes o sentimientos sobrenaturales que suelen sellarse e imprimirse en el alma.

6g. Es una grande merced a quien Dios la hace, porque es tener en sí un minero [origen, principio o nacimiento de algo, rae.es] de bienes.

7a. Estas figuras que hacen los tales efectos están asentadas vivamente en el alma.

7b. No ha menester el alma ir a esa potencia por ellas cuando se quiera acordar.

7c. Cuando acaeciere a alguna alma tener en sí las dichas figuras formalmente podrá acordarse de ellas para el efecto de amor porque no le estorbarán para la unión de amor en fe, dejando luego la figura; y así, antes le ayudará.

8a. Dificultosamente se puede conocer cuándo estas imágenes están impresas en el alma y cuándo es la fantasía.

8b. Las de la fantasía suelen ser muy frecuentes.

8c. Algunas personas suelen ordinariamente traer en la imaginación y fantasía visiones imaginarias, ahora porque tienen el órgano muy aprehensivo y, por poco que piensan, luego se les representa y dibuja aquella figura ordinaria en la fantasía.

8d. Ahora porque se las pone el demonio.

8e. Ahora porque se las pone Dios, sin que se impriman en el alma formalmente.

8f. Puédense conocer por los efectos.

8g. Las que son naturales o del demonio ningún efecto hacen bueno ni renovación espiritual en el alma, sino secamente las miran.

8h. Las que son buenas hacen algún efecto bueno en aquel que hizo al alma la primera vez.

8i. Las formales que se imprimen en el alma casi siempre que advierte le hacen algún efecto.

9a. El que hubiere tenido estas conocerá fácilmente las unas y las otras.

9b. Las que se imprimen formalmente en el alma con duración más raras veces acaecen.

9c. Ahora sean estas, ahora aquellas, bueno le es al alma no querer comprehender nada, sino a Dios por fe en esperanza.

9d. Es humildad prudente aprovecharse de ellas en el mejor modo, como queda dicho, y guiarse por lo más seguro.

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