Capítulo 15. En que se pone el modo general cómo se ha de gobernar el espíritu acerca de este sentido.
1a. Lo
que pretendemos es que el alma se una con Dios según la memoria en esperanza, y
que lo que se espera es de lo que no posee más capacidad hay para esperar y
consiguientemente más esperanza.
1b. Cuánto
más el alma desaposesionare la memoria de formas y cosas memorables que no son
Dios, tanto más pondrá la memoria en Dios y más vacía la tendrá para esperar de
él el lleno de su memoria.
1c. Lo
que ha de hacer es que todas las veces que le ocurrieren noticias, formas e imágenes
distintas vuelva luego el alma a Dios en vacío de todo aquello memorable con
afecto amoroso.
1d. No ha
de dejar el hombre pensar y acordarse de lo que debe hacer y saber no le harán
daño.
1e.
Aprovechan para esto los versillos del Monte que están en el capítulo 13 del
primer libro.
2a. Hase
advertir que no por eso convenimos en esta nuestra doctrina con la de aquellos
pestíferos hombres que quisieron quitar de delante de los ojos de los fieles el
santo y necesario uso e ínclita adoración de las imágenes de Dios y de los santos,
antes esta nuestra doctrina es muy diferente de aquella.
2b.
Aquí no tratamos que no haya imágenes y que no sean adoradas sino damos a
entender la diferencia que hay de ellas a Dios.
2c. De
tal manera pasen por lo pintado, que no impidan de ir a lo vivo.
2d. Así
como es bueno y necesario el medio para el fin, como lo son las imágenes para
acordarnos de Dios y de los santos, así cuando se toma y se repara en el medio
más que por solo medio, estorba e impide tanto en su tanto como otra cualquier
cosa diferente.
2e.
Acerca de la memoria y adoración y estimación de las imágenes que la Iglesia
católica nos propone ningún engaño ni peligro puede haber.
2f.
Siempre le ayudarán a la unión de Dios cuando Dios le hiciere merced de lo
pintado a Dios vivo, en olvido de toda criatura y cosa de criatura.

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