jueves, 8 de octubre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 2, números 1-8. La experiencia mística, olvido de todo. Todo Dios.

 


Capítulo 2. En que trata de las aprehensiones naturales de la memoria, y se dice cómo se ha de vaciar de ellas para que el alma se pueda unir con Dios según esta potencia.

1a. Necesario le es al lector advertir en cada libro de estos al propósito que vamos hablando, porque, si no, podránle nacer muchas dudas acerca de lo que fuere leyendo, como ahora las podría tener en lo que habemos dicho del entendimiento y8 ahora diremos de la memoria, y después diremos de la voluntad.

1b. Viendo cómo aniquilamos las potencias acerca de sus operaciones, quizá le parecerá que antes destruimos el camino del ejercicio espiritual que lo edificamos.
1c. Lo cual sería verdad si quisiésemos instruir aquí no más que a principiantes, a los cuales conviene disponerse por esas aprehensiones discursivas y aprehensibles.

2a. Porque aquí vamos dando doctrina para pasar adelante en contemplación a unión de Dios para lo cual todos eses medios sensitivos de potencias han de quedar atrás y en silencio.

2b. Para que Dios de suyo obre en el alma la divina unión conviene ir por este estilo desembarazando y vaciando.

2c. Haciendo negar a las potencias su jurisdicción natural y operaciones, para que se dé lugar a que sean infundidas e ilustradas de lo sobrenatural.

3.Siendo verdad, como lo es, que a Dios el alma antes le ha de ir conociendo por lo que no es que por lo que es.

4a. Las noticias naturales en la memoria son todas aquellas que pueden formar de objetos de los cinco sentidos corporales: oír, ver, oler, gustar y palpar.

4b. Estas se ha de desnudar y vaciar y procurar perder la aprehensión imaginaria de de ellas.

4c. De manera que en ella no le quede impresa noticia ni rastro de cosa, sino que se quede calva y rasa, como si no hubiese pasado por ella, olvidada y suspendida de todo.

4d. Mateo 6, 24: “Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero”.

4d. Pues ninguno puede servir a dos señores, como dice Cristo, no puede la memoria estar juntamente unida en Dios y en las formas y noticias distintas.

4e. Dios no tiene forma ni imagen que pueda ser comprehendidos de la memoria.

4f. Cuando está unida a Dios se queda sin forma y sin figura, perdida la imaginación, embebida la memoria en sumo bien, en grande olvido, sin acuerdo de nada.

4g. Aquella unión la vacía la fantasía y barre de todas las formas y noticias, y la sube a lo sobrenatural.

5a. Algunas veces cuando Dios hace estos toques de unión en la memoria, súbitamente le da un vuelco en el cerebro, que es donde ella tiene asiento.

5b. Tan sensible que le parece se desvanece toda la cabeza y que se pierde el juicio y el sentido.

5c. A causa de esta unión se vacía y purga la memoria.

6a. A veces este olvido de la memoria y suspensión de la imaginación se pasa mucho tiempo sin sentido ni saber qué se hizo aquel tiempo.

6b. Aunque entonces le hagan cosas que causen dolor, no lo siente, porque sin imaginación no hay sentimiento.

6c. Para que Dios venga a hacer estos toques de unión conviénele al alma desunir la memoria de todas las noticias aprehensibles.

7. Dirá alguno que bueno parece esto, que Dios no destruye la naturaleza, antes la perfecciona, y aquí necesariamente se sigue su destrucción, pues se olvida de lo moral y razonal para obrarlo, y de lo natural para ejercitarlo.

8a. A lo cual respondo que es así, cuanto más va uniéndose la memoria con Dios, más va perfeccionando las noticias distintas hasta perderlas del todo, que es cuando en perfección llega al estado de unión.

8b. Ya que llega a tener hábito de unión, que es un sumo bien, ya que no tiene esos olvidos en esa manera en lo que es razón moral y natural, tiene mucha mayor perfección.

8c. Habiendo hábito de unión, desfallece del todo la memoria y las demás potencias en sus naturales operaciones y pasan de su término natural al de Dios que es sobrenatural.

8d. Estando la memoria transformada en Dios no se le pueden imprimir formas ni noticias de cosas.

8e. Estas operaciones de la memoria y de las demás potencias en este estado todas son divinas, porque poseyendo ya Dios las potencias él mismo es el que las mueve y manda divinamente.

8f. 1 Corintios 6, 17: el que se une con Dios, un espíritu se hace con él.

8g. Las operaciones del alma unida son del Espíritu divino, y son divinas.

miércoles, 7 de octubre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro Tercero. Capítulo 1. Las otras potencias del alma: memoria y voluntad.

 


LIBRO TERCERO.

En que se trata de la purgación de la noche activa de la memoria y voluntad. Dase doctrina cómo se ha de haber el alma acerca de las aprehensiones de estas dos potencias para venir a unirse con Dios, según las dichas dos potencias, en perfecta esperanza y caridad.

 

Capítulo 1.

1a. Instruida la primera potencia del alma, que es el entendimiento [la razón], por todas sus aprehensiones en la primera virtud teológica que es la fe, para que se pueda unir el alma a Dios por medio de la pureza de fe.

1b. Resta ahora hacer lo mismo acerca de las otras dos potencias del alma, que son memoria y voluntad, purificándolas de sus aprehensiones para que el alma se venga a unir con Dios en perfecta esperanza y caridad.

1c .No es posible que, si el espiritual instruyese bien el entendimiento en fe no instruya también de camino a las otras dos potencias en las otras dos virtudes [esperanza y caridad], pues las operaciones de las unas dependen de las otras.

2a. Objetos de la memoria: naturales, imaginarias y espirituales.

2b. Según los cuales también son en tres maneras las noticias de la memoria, es a saber, naturales y sobrenaturales e imaginarias y espirituales.

3. De las cuales mediante el favor divino, iremos aquí tratando, comenzando de las noticias naturales, que son de objeto más exterior.

3b. Luego se tratará de las afecciones de la voluntad, con las que concluirá este libro tercero de la noche activa espiritual.

martes, 6 de octubre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 2. Capítulo 32. Los sentimientos fruto de los toques libres de Dios.

 

Capítulo 32. En que se trata de las aprehensiones que recibe el entendimiento de los sentimientos interiores que sobrenaturalmente se hacen al alma. Dice la causa de ellos y en qué manera se ha de haber el alma para no impedir el camino de la unión de Dios en ellas.

1a. El cuarto y último género de aprehensiones intelectuales, que decíamos podían caer el entendimiento de parte de los sentimientos espirituales que muchas veces sobrenaturalmente se hacen al alma del espiritual.

2a. Estos pueden caer en dos maneras.

2b. Sentimientos en el afecto de la voluntad y sentimientos en la sustancia del alma,.

2c. Los de la voluntad cuando son de Dios son muy subidos.

2d. Los de la sustancia del alma son altísimos y de gran bien y provecho, los cuales ni el alma ni quien las trata pueden saber la causa de donde proceden.

2e. Estas mercedes dalo Dios a quien quiere y por lo que él quiere.

2f. Acaecerá que una persona se habrá ejercitado en muchas obras y no la dará estos toques; y otras en muchas menos, y se los dará subidísimos y en mucha abundancia.

2g. No es menester que el alma esté ocupada en cosas espirituales, aunque estarlo es mucho mejor para tenerlos.

2h. Dios dé los toques de donde el alma tiene los dichos sentimientos, porque las más veces está harto descuidada de ellos.

3a. Estos sentimientos no pertenecen al entendimiento sino a la voluntad.

3b. Muchas y las más veces de ellos redunda en el entendimiento aprehensión y noticia e inteligencia.

3c. Estas noticias a veces son más subidas y claras, a veces menos y menos claras, según lo son también los toques que Dios hace.

4a. No ha de procurarlas ni tener gana de admitirlas, porque el entendimiento no vaya de suyo formando otras, ni el demonio tenga entrada con otras varias o falsas, lo cual puede él muy bien hacer por medio de los dichos sentimientos o lo que él de suyo puede poner en medio de los dichos sentimientos.

4b. Hágase resignada, humilde y pasivamente en ellas: que, pues pasivamente las recibe de Dios, él se las comunicará cuando él fuere servido, viéndola humilde y desapropiada.

4c. De esta manera no impedirá en sí el provecho que estas noticias hacen para la divina unión.

4d. Todos estos toques son de unión, la cual pasivamente se hace en el alma.

5. Lo dicho basta acerca de esto, porque, cualquiera cosa que al alma acaezca acerca del entendimiento, se hallará cautela y doctrina para ella en las divisiones ya dichas.

lunes, 5 de octubre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 2. Capítulo 30. Cuando Dios imprime su voz en el interior de la persona, la transforma.

 


Capítulo 31. En que trata de las palabras interiores que formalmente se hacen al espíritu por vía sobrenatural. Avisa el daño que pueden hacer y la cautela necesaria para no ser engañados en ellas.

1a. El segundo género de palabras interiores son palabras formales que algunas veces se hacen al espíritu por vía sobrenatural sin medio de algún sentido, ahora estando el espíritu recogido, ahora no.

1b. Formales: formalmente al espíritu se las dice tercera persona, sin poner él nada en ello.

1c. Diferentes a las que acabamos de decir: se hacen sin que el espíritu ponga de su parte algo en ella; y acaécele a veces sin estar recogido, sino muy fuera de aquello que se le dice.

2a. Muchas veces son como conceptos en que se le dice algo.

2b. A veces son una palabra, a veces dos o más, a veces son sucesivas, enseñando o tratando algo con el alma, y todas sin que ponga nada de suyo el espíritu.

2c. Daniel 9, 22: “Al llegar [el arcángel Gabriel], me habló así: Daniel, acabo de salir para que comprendas”.

2d. Dice que hablaba el ángel en él, lo cual era formal y sucesivamente razonando en su espíritu y enseñándole.

3a. Estas palabras, cuando no son más que formales, el efecto que hacen en el alma no es mucho.

3b. Ordinariamente solo para enseñar o dar luz en alguna cosa.

3c. Y este cuando son de Dios, siempre le obran el alma, porque ponen el alma pronta y clara en aquello que le manda o enseña.

3d. Algunas veces no quitan al alma la repugnancia y dificultad, antes se la suelen poner mayor, lo cual hace Dios para mayor enseñanza, humildad y bien del alma.

3e. Así leemos en el Éxodo (3-4) que, cuando mandó Dios a Moisés que fuese al faraón y librase al pueblo, tuvo tanta repugnancia, que fue menester mandárselo tres veces y mostrarle señales, y, con todo eso, no aprovechaba, hasta que Dios le dio por compañero a Aarón, que llevase parte de la hora.

4a. Al contrario acaece cuando las palabras y comunicaciones son del demonio, que en las cosas de más valer pone facilidad y prontitud, y en las bajas, repugnancia.

4b. Aborrece Dios tanto el ver las almas inclinadas a mayorías, que cuando él se lo manda y las pone en ellas no quiere que tenga prontitud y gana de mandar.

5a. De todas estas palabras formales tan poco caso ha de hacer el alma como de las otras sucesivas.

5b. Demás de que ocuparía el espíritu de lo que no es legítimo y próximo para la unión de Dios, que es fe, podría fácilmente ser engañada por el demonio.

5c. No se ha de hacer lo que ellas dijeren, ni hacer caso de ellas, sea de bueno o de mal espíritu.

5d. Se han de manifestar al confesor maduro o persona discreta y sabia, para que dé doctrina y vea lo que conviene en ella y dé su consejo, y se haya en ellas resignada y negativamente.

5e. Y si no fuere hallada la tal persona experta, más vale, no haciendo caso de las tales palabras, no dar parte a nadie, porque fácilmente encontrará con algunas personas que antes le destruyan el alma que la edifique.

5f. Las almas no las ha de tratar cualquiera, pues es cosa de tanta importancia errar o acertar en tan grave negocio.

6a. El alma jamás dé su parecer, ni haga cosa ni la admita, de lo que aquellas palabras dicen sin mucho acuerdo y consejo ajeno.

6b. En esta materia acaecen engaños sutiles y extraños; tanto, que tengo para mí que el alma que no fuere enemiga de tener las tales cosas, no podrá dejar de ser engañada en muchas de ellas, o en poco o en mucho.

7. De estos engaños y peligros y de la cautela para ellos está tratado en el capítulo 17, 18, 19 y 20 de este libro.

7b. Solo digo que la principal doctrina es no hacer caso de ello en nada.

 

Capítulo 31. En que se trata de las palabras sustanciales que interiormente se hacen al espíritu. Dícese las diferencias que hay de ellas a las formales, el provecho que hay en ellas y la resignación y respeto que el alma debe tener en ellas.

1a. El tercer género de palabras interiores decíamos que eran las palabras sustanciales.

1b. Aunque también son formales, por cuanto muy formalmente se imprimen en el alma, difieren en que la palabra sustancial hace efecto vivo y sustancial en el alma y la solamente formal no así.

1c. Imprime sustancialmente en el alma aquello que ella significa.

1d. Tal como si nuestro Señor dijese formalmente al alma: “Sé buena”, luego sustancialmente sería buena; o “Amame”, luego tendría y sentiría en sí sustancia de amor de Dios.

1e. El dicho de Dios y su palabra es llena de potestad.

1f. Eclesiastés 8, 4: “La palabra del rey es poderosa: ¿quién puede decirle ‘qué estás haciendo’?”.

1g. Hace sustancialmente en el alma aquello que dice.

1h. Salmo 67, 34: Cantad, que él dará a su voz, voz de virtud.

1i. Así lo hizo con Abrahán, que, en diciendo le dijo:

1j. Génesis 17, 1: Anda en mi presencia y sé perfecto.

1k. Luego fue perfecto y anduvo siempre acatando a Dios.

1l. Este es el poder de su palabra en el Evangelio, con que sanaba los enfermos, resucitaba a los muertos, etc., solamente con decirlo.

1ll. Son tanto momento y precio, que le son al alma vida y virtud y bien incomparable, porque le hace más bien una palabra de estas que cuanto el alma ha hecho toda su vida.

2a. Acerca de estas, ni tiene el alma qué hacer ni qué querer, ni qué no querer, ni qué desechar, ni qué tener.

2b. No tiene que hacer en obrar lo que ellas dicen, porque nunca se las dice Dios para que ella las ponga por obra, sino para obrarlas en ella.

2c. Ni es menester su querer para que Dios las obra, ni bastan con no querer para que dejen de hacer el dicho efecto; sino háyase con resignación y humildad en ellas.

2d. No tiene que desechar, porque el efecto de ellas queda sustancialmente en el alma y lleno del bien de Dios su acción es menos en todo.

3e. No tiene que temer algún engaño, porque ni el entendimiento ni el demonio puede entrometerse en esto ni llegar a hacer pasivamente efecto sustancial en el alma, de manera que la imprima el deseo y hábitos de su palabra, si no fuese que el alma estuviese dada a él por pacto voluntario.

3f. Jeremías 23, 28: ¿Qué tienen que ver las pajas con el trigo? ¿Por ventura mis palabras no son como fuego y como martillo que quebranta las peñas?

3g. Estas palabras sustanciales sirven mucho para la unión del alma con Dios y cuanto más interiores, más sustanciales son y más aprovechan. ¡Dichosa el alma a quien Dios la hablare!

3h. 1 Samuel 3, 10: Habla, Señor, que tu siervo oye.

sábado, 3 de octubre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 2. Capítulo 30. Si se cree haber escuchado voces sobrenaturales prudencia, no las ha de tratar cualquiera, buscar un confesor maduro o una persona discreta y sabia.

 


Capítulo 30. En que trata de las palabras interiores que formalmente se hacen al espíritu por vía sobrenatural. Avisa el daño que pueden hacer y la cautela necesaria para no ser engañados en ellas.

1a. El segundo género de palabras interiores son palabras formales que algunas veces se hacen al espíritu por vía sobrenatural sin medio de algún sentido, ahora estando el espíritu recogido, ahora no.

1b. Formales: formalmente al espíritu se las dice tercera persona, sin poner él nada en ello.

1c. Diferentes a las que acabamos de decir: se hacen sin que el espíritu ponga de su parte algo en ella; y acaécele a veces sin estar recogido, sino muy fuera de aquello que se le dice.

2a. Muchas veces son como conceptos en que se le dice algo.

2b. A veces son una palabra, a veces dos o más, a veces son sucesivas, enseñando o tratando algo con el alma, y todas sin que ponga nada de suyo el espíritu.

2c. Daniel 9, 22: “Al llegar [el arcángel Gabriel], me habló así: Daniel, acabo de salir para que comprendas”.

2d. Dice que hablaba el ángel en él, lo cual era formal y sucesivamente razonando en su espíritu y enseñándole.

3a. Estas palabras, cuando no son más que formales, el efecto que hacen en el alma no es mucho.

3b. Ordinariamente solo para enseñar o dar luz en alguna cosa.

3c. Y este cuando son de Dios, siempre le obran el alma, porque ponen el alma pronta y clara en aquello que le manda o enseña.

3d. Algunas veces no quitan al alma la repugnancia y dificultad, antes se la suelen poner mayor, lo cual hace Dios para mayor enseñanza, humildad y bien del alma.

3e. Así leemos en el Éxodo (3-4) que, cuando mandó Dios a Moisés que fuese al faraón y librase al pueblo, tuvo tanta repugnancia, que fue menester mandárselo tres veces y mostrarle señales, y, con todo eso, no aprovechaba, hasta que Dios le dio por compañero a Aarón, que llevase parte de la hora.

4a. Al contrario acaece cuando las palabras y comunicaciones son del demonio, que en las cosas de más valer pone facilidad y prontitud, y en las bajas, repugnancia.

4b. Aborrece Dios tanto el ver las almas inclinadas a mayorías, que cuando él se lo manda y las pone en ellas no quiere que tenga prontitud y gana de mandar.

5a. De todas estas palabras formales tan poco caso ha de hacer el alma como de las otras sucesivas.

5b. Demás de que ocuparía el espíritu de lo que no es legítimo y próximo para la unión de Dios, que es fe, podría fácilmente ser engañada por el demonio.

5c. No se ha de hacer lo que ellas dijeren, ni hacer caso de ellas, sea de bueno o de mal espíritu.

5d. Se han de manifestar al confesor maduro o persona discreta y sabia, para que dé doctrina y vea lo que conviene en ella y dé su consejo, y se haya en ellas resignada y negativamente.

5e. Y si no fuere hallada la tal persona experta, más vale, no haciendo caso de las tales palabras, no dar parte a nadie, porque fácilmente encontrará con algunas personas que antes le destruyan el alma que la edifique.

5f. Las almas no las ha de tratar cualquiera, pues es cosa de tanta importancia errar o acertar en tan grave negocio.

6a. El alma jamás dé su parecer, ni haga cosa ni la admita, de lo que aquellas palabras dicen sin mucho acuerdo y consejo ajeno.

6b. En esta materia acaecen engaños sutiles y extraños; tanto, que tengo para mí que el alma que no fuere enemiga de tener las tales cosas, no podrá dejar de ser engañada en muchas de ellas, o en poco o en mucho.

7. De estos engaños y peligros y de la cautela para ellos está tratado en el capítulo 17, 18, 19 y 20 de este libro.

7b. Solo digo que la principal doctrina es no hacer caso de ello en nada.

 

viernes, 2 de octubre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 2. Capítulo 29. 6-12. Para conocer a Dios: saber los miseterios y verdades con sencillez y verdad que nos propone la Iglesia.

 


11a. Estas locuciones sucesivas pueden proceder en el entendimiento de tres causas:

11b. Del Espíritu divino, que mueve y alumbra el entendimiento.

11c. De la lumbre natural del mismo entendimiento.

11d. Del mismo demonio, que le puede hablar por sugestión.

11e. Decir las señales e indicios para conocer cuándo proceden de una causa y cuándo de otra, sería dificultoso dar de ello enteras muestras e indicios; aunque bien se pueden dar algunos generales, y son estos:

11d. Cuando en las palabras y conceptos juntamente el alma va amando y sintiendo amor con humildad y reverencia de Dios, es señal que anda por allí el Espíritu Santo, el cual, siempre que hace algunas mercedes, las hace envueltas en esto.

11e. Cuando precede de la viveza y lumbre del entendimiento:

11f. Después de pasada la meditación queda la voluntad seca.

11g. Del buen espíritu: la voluntad queda ordinariamente aficionada a Dios e inclinada a bien, puesto que algunas veces después acaecerá quedar la voluntad seca, aunque la comunicación haya sido del buen espíritu; y otras veces no sentirá el alma mucho las operaciones o movimientos de aquellas virtudes, y será bueno lo que tuvo.

11h. Es dificultosa de conocer algunas veces la diferencia que hay de unas a otras.

11i. Las que son del demonio, aunque es verdad que ordinariamente dejan la voluntad seca acerca del amor de Dios y el ánimo inclinado a vanidad, todavía pone algunas veces en el ánimo una falsa humildad y afición hervorosa de voluntad fundada en amor propio.

11j. A veces es menester que la persona sea harto espiritual para que lo entienda.

11i. Esto hace el demonio, el cual sabe muy bien algunas veces hacer derramar lágrimas sobre los sentimientos que le pone, para ir poniendo en el alma la afición que el quiere.

11j. Pero siempre les procurará mover la voluntad a que estimen aquellas comunicaciones interiores, y que hagan mucho caso de ellas, porque se den a ellas y ocupen el alma en lo que no es virtud, sino ocasión de perder la que hubiese.

12a. Quedemos, pues, en esta necesaria cautela para no ser engañados ni embarazados con ellas, que no hagamos caudal de nada de ellas, sino solo de saber enderezar la voluntad con fortaleza a Dios, obrando con perfección su ley y santos consejos, que es la sabiduría de los santos, contentándonos de saber los misterios y verdades con la sencillez y verdad que nos propone la Iglesia.

12b. Que basta para inflamar mucho la voluntad, sin meternos en otras profundidades y curiosidades en que por maravilla falta peligro.

12c. Romanos 12, 3: “Por la gracia de Dios que me ha sido dada os digo a todos y cada uno de vosotros: No os estiméis en más de lo que conviene, sino estimaos moderadamente, según la medida de la fe, que Dios otorgó a cada cual”.

13c. Porque a este propósito dice san Pablo: No conviene saber más de lo que conviene saber.

jueves, 1 de octubre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 2. Capítulo 29, 6-10. La imitación de Cristo es el camino de la vida espiritual y no los discursos interiores, a veces autoconsiderados sobrenaturales.


 

6a. Cuanto más pura y esmerada está el alma en fe, más tiene de caridad infusa de Dios; y cuanto más caridad tiene, tanto más la alumbra y comunica los dones del Espíritu Santo.

6b. La caridad es la causa y el medio por donde se les comunica.

6c. En la una manera se le comunica sabiduría de una, o dos, o tres verdades, etc., y en la otra se le comunica toda la sabiduría de Dios, generalmente que es el Hijo de Dios, que se comunica al alma en fe.

7a. Impide mucho si el alma hace caso de ello.

7b. El provecho que aquella comunicación sucesiva ha de hacer no ha de ser poniendo el entendimiento de propósito en ella, porque antes iría desviándola de sí.

7c. Cantar de los Cantares 6, 4: Aparta los ojos de mí, porque ésos me hacen volar.

7d. Es a saber: Volar lejos de ti y ponerme más alta.

8a. Hay algunos entendimientos tan vivos y sutiles que, en estando recogidos en alguna consideración piensan que son de Dios, y no es sino el entendimiento, que con la lumbre natural puede eso y más.

8b. De esto hay muchos, y se engañan muchos pensando que es mucha oración y comunicación de Dios y, por eso, o lo escriben o hacen escribir.

8c. Acaecerá que no será nada ni tenga sustancia de alguna virtud y que no sirva más que para envanecerse con esto.

9. Estos aprendan a no hacer caso en fundar la voluntad en fortaleza de amor humilde, y obrar de veras, y padecer imitando al Hijo de Dios en su vida y mortificaciones, que éste es el camino para venir a todo bien espiritual, y no muchos discursos interiores.

10a. También en este género de palabras interioes sucesivas mete mucho el demonio la mano, mayormente en aquellos que tienen alguna inclinación o afición a ellas.

10b. Al tiempo que ellos se comienzan a recoger suele el demonio ofrecerles harta materia de digresiones, formándole al entendimiento los conceptos o palabras por sugestión, y le va precipitando y engañando sutilísimamente con cosas verosímiles.

10c. Esta es una de las maneras con que se comunica con los que tienen hecho algún pacto con él, tácito o expreso, y como se comunica con algunos herejes, particularmente los heresiarcas [fundador de una herejía, rae.es].

Llama de amor viva. Canción 2. 10-12. Abandonada el alma en un mar de amor.

  10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite...