Capítulo 2. En que trata de las aprehensiones naturales de la memoria, y se dice cómo se ha de vaciar de ellas para que el alma se pueda unir con Dios según esta potencia.
1a. Necesario
le es al lector advertir en cada libro de estos al propósito que vamos
hablando, porque, si no, podránle nacer muchas dudas acerca de lo que fuere
leyendo, como ahora las podría tener en lo que habemos dicho del entendimiento
y8 ahora diremos de la memoria, y después diremos de la voluntad.
1b.
Viendo cómo aniquilamos las potencias acerca de sus operaciones, quizá le
parecerá que antes destruimos el camino del ejercicio espiritual que lo
edificamos.
1c. Lo cual sería verdad si quisiésemos instruir aquí no más que a
principiantes, a los cuales conviene disponerse por esas aprehensiones
discursivas y aprehensibles.
2a.
Porque aquí vamos dando doctrina para pasar adelante en contemplación a unión de
Dios para lo cual todos eses medios sensitivos de potencias han de quedar atrás
y en silencio.
2b. Para
que Dios de suyo obre en el alma la divina unión conviene ir por este estilo
desembarazando y vaciando.
2c.
Haciendo negar a las potencias su jurisdicción natural y operaciones, para que
se dé lugar a que sean infundidas e ilustradas de lo sobrenatural.
3.Siendo
verdad, como lo es, que a Dios el alma antes le ha de ir conociendo por lo que
no es que por lo que es.
4a. Las
noticias naturales en la memoria son todas aquellas que pueden formar de
objetos de los cinco sentidos corporales: oír, ver, oler, gustar y palpar.
4b.
Estas se ha de desnudar y vaciar y procurar perder la aprehensión imaginaria de
de ellas.
4c. De
manera que en ella no le quede impresa noticia ni rastro de cosa, sino que se
quede calva y rasa, como si no hubiese pasado por ella, olvidada y suspendida
de todo.
4d.
Mateo 6, 24: “Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y
amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del
segundo. No podéis servir a Dios y al dinero”.
4d.
Pues ninguno puede servir a dos señores, como dice Cristo, no puede la memoria
estar juntamente unida en Dios y en las formas y noticias distintas.
4e.
Dios no tiene forma ni imagen que pueda ser comprehendidos de la memoria.
4f.
Cuando está unida a Dios se queda sin forma y sin figura, perdida la
imaginación, embebida la memoria en sumo bien, en grande olvido, sin acuerdo de
nada.
4g.
Aquella unión la vacía la fantasía y barre de todas las formas y noticias, y la
sube a lo sobrenatural.
5a. Algunas
veces cuando Dios hace estos toques de unión en la memoria, súbitamente le da
un vuelco en el cerebro, que es donde ella tiene asiento.
5b. Tan
sensible que le parece se desvanece toda la cabeza y que se pierde el juicio y
el sentido.
5c. A
causa de esta unión se vacía y purga la memoria.
6a. A
veces este olvido de la memoria y suspensión de la imaginación se pasa mucho
tiempo sin sentido ni saber qué se hizo aquel tiempo.
6b.
Aunque entonces le hagan cosas que causen dolor, no lo siente, porque sin
imaginación no hay sentimiento.
6c. Para
que Dios venga a hacer estos toques de unión conviénele al alma desunir la memoria
de todas las noticias aprehensibles.
7. Dirá
alguno que bueno parece esto, que Dios no destruye la naturaleza, antes la
perfecciona, y aquí necesariamente se sigue su destrucción, pues se olvida de
lo moral y razonal para obrarlo, y de lo natural para ejercitarlo.
8a. A
lo cual respondo que es así, cuanto más va uniéndose la memoria con Dios, más
va perfeccionando las noticias distintas hasta perderlas del todo, que es
cuando en perfección llega al estado de unión.
8b. Ya
que llega a tener hábito de unión, que es un sumo bien, ya que no tiene esos
olvidos en esa manera en lo que es razón moral y natural, tiene mucha mayor
perfección.
8c.
Habiendo hábito de unión, desfallece del todo la memoria y las demás potencias
en sus naturales operaciones y pasan de su término natural al de Dios que es
sobrenatural.
8d.
Estando la memoria transformada en Dios no se le pueden imprimir formas ni
noticias de cosas.
8e. Estas
operaciones de la memoria y de las demás potencias en este estado todas son
divinas, porque poseyendo ya Dios las potencias él mismo es el que las mueve y
manda divinamente.
8f. 1
Corintios 6, 17: el que se une con Dios, un espíritu se hace con él.
8g. Las
operaciones del alma unida son del Espíritu divino, y son divinas.

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