34a. Esto quiere el alma enamorada, que no
sufre dilaciones de que se espere a que naturalmente se acabe la vida ni a que
en tal o tal tiempo se corte.
34b. La fuerza del amor y la disposición que
en sí ve, la hacen pedir y pedir se rompa luego la vida con algún encuentro e
ímpetu sobrenatural de amor.
34c. Sabe bien aquí el alma que es condición
de Dios llevar antes de tiempo consigo las almas que mucho ama.
34d. Perfeccionando en ellas en breve tiempo
por medio de aquel amor lo que en todo suceso por su ordinario paso pudieran ir
ganando.
34e. Esto es lo que dijo el Sabio: El que
agrada a Dios, es hecho amado; y, viviendo entre los pecadores, fue trasladado;
arrebatado fue porque la malicia no mudara su entendimiento o la aflicción no
engañara su alma. Consumido en breve, cumplió muchos tiempos. Porque era su
alma agradable a Dios, por tanto, se apresuró a sacarle de medio, etc. (Sabiduría
4, 10-14).
34f. Hasta aquí son palabras del Sabio, en
las cuales se verá con cuánta propiedad y razón usa el alma de aquel término
romper.
34g. En ellas usa el Espíritu santo de estos
dos términos: arrebatar y apresurar, que son ajenos de toda dilación.
34h. En el apresurarse Dios se da a entender
la priesa con que hizo perfeccionar en breve el amor del justo.
34i. En el arrebatar se da a entender
llevarle antes de su tiempo natural.
34j. Es grande negocio para el alma ejercitar
en esta vida los actos de amor, porque, consumándose en breve no se detenga
mucho acá o allá sin ver a Dios.
35a. Veamos ahora por qué también a este
embestimiento interior del Espíritu le llama encuentro más que otro nombre
alguno.
35b. Porque sintiendo el alma en Dios infinita
gana de que se acabe la vida.
35c. Como no ha llegado el tiempo de su perfección,
no se hace, echa de ver que, para consumarla y elevarla de la carne, hace él en
ella estos embestimientos divinos y gloriosos a manera de encuentros.
35d. Como son el fin de purificarla y sacarla
de la carne, verdaderamente son encuentros con que siempre penetra, endiosando la
sustancia del alma, haciéndola divina, en la cual absorbe el alma sobre todo
ser a ser de Dios.
35e. La causa es porque la encontró Dios y la
traspasó Dios en el Espíritu Santo vivamente.
35f. Cuyas comunicaciones son impetuosas,
cuando son afervoradas, como lo es este encuentro.
35g. Porque en el alma vivamente gusta de
Dios, llama dulce.
35h. No porque otros toques y encuentros, que
en este estado recibe, dejen de ser dulces, sino por eminencia que tiene sobre
todos los demás.
35i. Le hace Dios a fin de desatarla y
glorificarla presto.
35j. De donde a ella le nacen alas para
decir: Rompe la tela, etc.
36a. La canción es como si dijera: ¡Oh llama
del Espíritu santo que tan íntima y tiernamente traspasas la sustancia de mi
alma y la cauterizas con tu glorioso ardor!
36b. Pues ya estás tan amigable que te
muestras con gana de dárteme en vida eterna.
36c. Si antes mis perfecciones no llegaban a tus
oídos, cuando con ansias y fatigas de amor, en que penaba mi sentido y espíritu
por mucha flaqueza e impureza mía y poca fortaleza de amor que tenía, te rogaba
me desatases y llevases contigo.
36d. Con deseo te deseaba mi alma.
35e. El amor impaciente no me dejaba
conformar tanto con esta condición de vida que tú querías que aún viviese.
35f. Si los pasados ímpetus de amor no eran
bastantes, porque no eran de tanta calidad para alcanzarlo, ahora que estoy tan
fortalecida de amor, que no solo no desfallece mi sentido y espíritu en ti.
36g. Mas antes fortalecidos de ti mi corazón
y mi carne se gozan en Dios vivo (Sal 83, 2).
36h. Con grande conformidad de las
partes, donde puedo, ni me pasa por
pensamiento querer.
36i. Son ya delante de tus ojos más válidas y
estimadas mis peticiones, pues salen de ti y tú me mueves a ellas.
36j. Con sabor y gozo en el Espíritu santo te
lo pido, saliendo ya mi juicio de tu rostro (Sal 16, 2), que es cuando los
ruegos precias y oyes.
36k. Rompe la tela delgada de esta vida y no
la dejes llegar a que edad y años naturalmente la corten.
36l. Para que pueda amar
desde luego con la plenitud y hartura que desea mi alma sin término no fin.