5a.Y luego me darías
allí, tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día.
5b. Lo que aquí dice el alma que le daría luego
es la gloria esencial que consiste en ver el ser de Dios.
5c. Antes que pasemos adelante conviene
desatar aquí una duda:
5d. ¿Por qué, pues la gloria esencial
consiste en ver a Dios y no en amar, dice aquí el alma que su pretensión era
este amor y no lo dice de la gloria esencial, y lo pone al principio de la
canción, y después como cosa de que menos caso hace, pone la petición de lo que
es gloria esencial?
5e. La primera, porque así como el fin de
todo amor, que se sujeta en la voluntad, cuya propiedad es dar y no recibir, y
la propiedad de entendimiento, aquí es sujeto de la gloria esencial, es recibir
y no dar.
5f. Estando el alma aquí embriagada del amor,
no se le pone por delante la gloria que Dios le ha de dar, sino darse ella a él
en entrega de verdadero amor sin algún respeto de su provecho.
5g. La segunda es porque en la primera
pretensión se incluye la segunda, y ya queda propuesta en las precedentes
canciones.
5h. Porque es imposible venir a perfecto amor
de Dios sin perfecta visión de Dios.
5i. La fuerza de esta duda se desata en la
primera razón-
5j. Con el amor paga el alma a Dios lo que le
debe, y con el entendimiento antes recibe de Dios.
6a. Veamos que día es aquel aquello, que en
él le dio Dios, y se le pide para después en la gloria.
6b. Aquel otro día entiende el día de la eternidad
de Dios, que es otro que este día temporal.
6c. En el cual día de la eternidad predestinó
Dios al alma para la gloria.
6d. En eso determinó la gloria que le había
de dar, y se la tuvo dada libremente sin principio antes que la criara.
6e. De tal manera es ya aquello de la tal
alma propio, que ningún caso ni contraste alto ni bajo bastará a quitárselo
para siempre.
6f. Sino que aquello para que Dios la
predestinó sin principio vendrá ella a poseer sin fin.
6g. Esto es aquello que dice le dio el otro
día.
6h. Lo cual desea ella poseer ya manifiestamente
en gloria.
6i. ¿Qué será aquello que allí le dio?
6j. 1 Corintios 2, 9: Ni ojo lo vio, ni oído
lo oyó, ni en corazón de hombre cayó.
6k. Isaías 64, 2: Ojo no vio, Señor, fuera de
ti lo que aparejaste, etc.
6l. Isaías 64, 3: “Jamás se oyó ni se
escuchó, ni ojo vio un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por quien espera de
él”.
6m. Por no tener ello nombre, lo dice aquí el
alma aquello.
6n. Ello es ver a Dios, pero qué le sea al
alma vera Dios, no tiene nombre más que aquello.
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