sábado, 22 de enero de 2022

Cántico espiritual. Canción 38, 4. La oración conduce el alma a la perfección en el amor.

 


4a. Es de notar que no dice aquí el alma que le dará allí su amor, aunque de verdad se lo da.

4b. Porque en esto no daba a entender sino que Dios la amaría a ella.

4c. Sino que allí la mostrará como le ha de amar ella con la perfección que pretende.

4d. Él allí le da su amor en el mismo la muestra a amarle como de él es amada.

4e. Demás de enseñar Dios allí a amar al alma pura y libremente sin intereses, como él nos ama, la hace amar con la fuerza que él la ama transformándola en su amor.

4f. En lo cual le da su misma fuerza con que pueda amarle, que es como ponerle el instrumento en las manos y decirle como lo ha de hacer, haciéndolo juntamente con ella.

4g. Lo cual es mostrarle a amar y darle la habilidad para ello.

4h. Hasta llegar a esto no está el alma contenta, ni en la otra vida lo estaría.

4i. Si como dice santo Tomás in opusculo De Beatitudine, no sintiese que ama a Dios tanto cuanto de él es amada.

4j. En este estado de matrimonio espiritual del que vamos hablando en esta sazón, aunque no haya aquella perfección de amor glorioso, hay, empero, un vivo viso[1] e imagen de aquella perfección que totalmente es inefable.



[1] Viso: 5. Apariencia de las cosas.

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