viernes, 21 de enero de 2022

Cántico espiritual. Canción 38, 3. El Espíritu Santo transforma el alma haciendo posible la igualdad en el amor con Dios.

 


3a.Allí me mostrarás

aquello que mi alma pretendía.

3b. Esta pretensión del alma es la igualdad de amor con Dios, que siempre ella natural y sobrenaturalmente apetece.

3c. El amante no puede estar satisfecho si no siente que ama cuanto es amado.

3d. Como el alma ve que, con la transformación que tiene Dios en esta vida, aunque es inmenso el amor, no puede llegar a igualar con la perfección de amor con que de Dios es amada, desea la clara transformación de gloria en que llegará a igualar con el dicho amor.

3e. Aunque en este alto estado que aquí tiene hay unión verdadera de voluntad, no puede llegar a los quilates y fuerza de amor en que aquella fuerte unión de gloria tendrá.

3f. Así como según dice san Pablo:

3g. 1 Corintios 13, 12: conocerá el alma entonces como es conocida de Dios.

3h. 1 Corintios 13, 12: “Ahora vemos como en un espejo, confusamente, entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios “.

3i. Así entonces le amará también como es amada de Dios.

3j. Así como entonces su entendimiento será entendimiento de Dios, su voluntad será voluntad de Dios, y así su amor será amor de Dios.

3k. Aunque allí no está perdida la voluntad del alma, está tan fuertemente unida con la fortaleza de la voluntad de Dios con que él es amada.

3l. Estando las dos voluntades unidas en una sola voluntad y un solo amor de Dios.

3m. Ama el ama a Dios con voluntad y fuerza del mismo Dios.

3n. Unida con la misma fuerza de amor con que es amada de Dios.

3ñ. La cual fuerza es en el Espíritu Santo, en el cual está el alma allí transformada.

3o. Siendo él dado al alma para la fuerza de este amor, supone y suple en ella, por razón de la tal transformación de gloria, lo que falta en ella.

3p. Lo cual, aun en la transformación perfecta de este estado matrimonial a lo que en esta vida el alma llega, en que está toda revertida en gracia, en alguna manera ama tanto por el Espíritu Santo, que le es dado en esta transformación.

3q. Romanos 5, 5: “Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”.

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