3a.Allí me mostrarás
aquello que mi alma pretendía.
3b. Esta pretensión del alma es la igualdad
de amor con Dios, que siempre ella natural y sobrenaturalmente apetece.
3c. El amante no puede estar satisfecho si no
siente que ama cuanto es amado.
3d. Como el alma ve que, con la
transformación que tiene Dios en esta vida, aunque es inmenso el amor, no puede
llegar a igualar con la perfección de amor con que de Dios es amada, desea la
clara transformación de gloria en que llegará a igualar con el dicho amor.
3e. Aunque en este alto estado que aquí tiene
hay unión verdadera de voluntad, no puede llegar a los quilates y fuerza de
amor en que aquella fuerte unión de gloria tendrá.
3f. Así como según dice san Pablo:
3g. 1 Corintios 13, 12: conocerá el alma
entonces como es conocida de Dios.
3h. 1 Corintios 13, 12: “Ahora vemos como en
un espejo, confusamente, entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora
limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios “.
3i. Así entonces le amará también como es
amada de Dios.
3j. Así como entonces su entendimiento será
entendimiento de Dios, su voluntad será voluntad de Dios, y así su amor será amor
de Dios.
3k. Aunque allí no está perdida la voluntad
del alma, está tan fuertemente unida con la fortaleza de la voluntad de Dios
con que él es amada.
3l. Estando las dos voluntades unidas en una
sola voluntad y un solo amor de Dios.
3m. Ama el ama a Dios con voluntad y fuerza
del mismo Dios.
3n. Unida con la misma fuerza de amor con que
es amada de Dios.
3ñ. La cual fuerza es en el Espíritu Santo,
en el cual está el alma allí transformada.
3o. Siendo él dado al alma para la fuerza de
este amor, supone y suple en ella, por razón de la tal transformación de
gloria, lo que falta en ella.
3p. Lo cual, aun en la transformación perfecta
de este estado matrimonial a lo que en esta vida el alma llega, en que está toda
revertida en gracia, en alguna manera ama tanto por el Espíritu Santo, que le
es dado en esta transformación.
3q. Romanos 5, 5: “Y la esperanza no
defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el
Espíritu Santo que se nos ha dado”.
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