Anotación para la canción siguiente.
1a. En estas dos canciones pasadas ha ido
cantando la esposa los bienes que le ha de dar el Esposo en aquella felicidad
interna.
1b. Conviene a saber: que la ha de
transformar el esposo en la hermosura de su sabiduría creada e increada.
1c. Que allí la transformará también en la
hermosura de la unión del Verbo con la humildad, en que le conocerá ya así por
la haz[1]
como por las espaldas.
1d. En la canción siguiente dice dos cosas.
1e. La primera, dice la manera en que ella ha
de gustar aquel divino mosto de los zafiros o granadas que ha dicho.
1d. La segunda, trae por delante al Esposo la
gloria que le ha de dar de su predestinación.
1e. Conviene aquí notar que, aunque estos bienes del alma los va diciendo por partes sucesivamente, todos ellos se contienen en una gloria esencial del alma.
1f. Dice, pues, así:
Canción 38.
Allí me mostrarás
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí, tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día.
Declaración:
2a. El fin por que el alma deseaba entrar en
aquellas cavernas era por llegar a la consumación de amor de Dios, que ella
siempre había pretendido.
2b. Que es venir a amar a Dios con la pureza
y perfección que ella es amada de él, para pagarle en esto la vez.
2c. Le dice en esta canción al esposo que
allí le mostrará él esto que tanto siempre ha pretendido en todos sus actos y
ejercicios, que es mostrarla a amar al Esposo con la perfección que él se ama.
2d. Dice que allí le dará es la gloria para
que él la predestinó desde el día de su eternidad.
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