miércoles, 19 de enero de 2022

Cántico espiritual. Canción 38, 1-2. La consumación de amor de Dios.

 

Anotación para la canción siguiente.

1a. En estas dos canciones pasadas ha ido cantando la esposa los bienes que le ha de dar el Esposo en aquella felicidad interna.

1b. Conviene a saber: que la ha de transformar el esposo en la hermosura de su sabiduría creada e increada.

1c. Que allí la transformará también en la hermosura de la unión del Verbo con la humildad, en que le conocerá ya así por la haz[1] como por las espaldas.

1d. En la canción siguiente dice dos cosas.

1e. La primera, dice la manera en que ella ha de gustar aquel divino mosto de los zafiros o granadas que ha dicho.

1d. La segunda, trae por delante al Esposo la gloria que le ha de dar de su predestinación.


1e. Conviene aquí notar que, aunque estos bienes del alma los va diciendo por partes sucesivamente, todos ellos se contienen en una gloria esencial del alma.

1f. Dice, pues, así:

Canción 38.

Allí me mostrarás

aquello que mi alma pretendía,

y luego me darías

allí, tú, vida mía,

aquello que me diste el otro día.

 

Declaración:

2a. El fin por que el alma deseaba entrar en aquellas cavernas era por llegar a la consumación de amor de Dios, que ella siempre había pretendido.

2b. Que es venir a amar a Dios con la pureza y perfección que ella es amada de él, para pagarle en esto la vez.

2c. Le dice en esta canción al esposo que allí le mostrará él esto que tanto siempre ha pretendido en todos sus actos y ejercicios, que es mostrarla a amar al Esposo con la perfección que él se ama.

2d. Dice que allí le dará es la gloria para que él la predestinó desde el día de su eternidad.



[1] Haz: cara o rostro.

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