3a. Cuando tú me mirabas.
3b. Con afecto de amor, porque el mirar de
Dios aquí es amar.
4a. Su gracia en mí tus ojos imprimían.
4b. Por los ojos del Esposo entiende aquí su
divinidad misericordiosa.
4c. La cual, inclinándose al alma con misericordia,
imprime e infunde en ella su amor y gracia, con que la hermosea y levanta
tanto, que la hace consorte de la misma divinidad.
4d. 2 Pe 1, 4: “Con las cuales se nos ha
concedido las preciosas y sublimes promesas, para que, por medio de ellas, seáis
partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción que reina en el
mundo por la ambición”.
4e. Y dice el alma, viendo la dignidad y
alteza en que Dios la ha puesto.
5a. Por eso me adamabas.
5b. Adamar es amar mucho, es más que amar
simplemente.
5c. Es como amar duplicadamente, esto es, por
dos títulos o causas.
5d. En este verso da a entender el alma los
motivos y causas del amor que tiene a ella.
5e. Por los cuales no solo la amaba prendado
en su cabello, mas que la adamaba llagado en su ojo.
5f. La causa por qué la adamó de esta manera
tan estrecha era porque él quiso, con mirarla, darle gracia para agradarse de
ella, dándole el amor de su cabello, y formándola con su caridad la fe de su
ojo.
5g. Así, dice: por ese me adamabas.
5h. Poner Dios en el alma su gracia es
hacerla digna y capaz de su amor.
5i. Es tanto como decir: porque habías puesto
en mí tu gracia, que eran prendas dignas de tu amor, por eso me adamabas, esto
es, por eso me dabas más gracia.
5j. Esto es lo que dice san Juan:
5k. Juan 1, 16: Que da gracia por la gracia
que ha dado.
5k. Juan 1, 16: “Pues de su plenitud, todos
hemos recibido, gracia tras gracia”.
5l. Que es dar más gracia; porque sin su
gracia no se puede merecer su gracia.
6a. Es de notar, para inteligencia de esto,
que Dios, así como no ama cosa fuera de sí, así ninguna cosa ama más bajamente que
a sí.
6b. Todo lo ama por sí.
6c. Así el amor tiene la razón del fin.
6d. De donde no ama las cosas por lo que
ellas son en sí.
6e. Amar de Dios al alma es meterla en cierta
manera en sí mismo, igualándola consigo.
6f. Ama al alma en sí consigo con el mismo
amor que él se ama.
6g. Por eso en cada obra, por cuanto la hace
en Dios, merece el alma el amor de Dios.
6h. Puesta en esta gracia y alteza, en cada
obra merece al mismo Dios.
6i. Y, por eso, dice luego:
7a. Y en eso merecían.
7b. Es a saber, en ese favor y gracia que los
ojos misericordiosos me hicieron cuando tú me mirabas, haciéndome agradable a
tus ojos, y digna de ser vista de ti, merecieron.
7c. Los míos adorar lo que en ti vían.
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