miércoles, 17 de noviembre de 2021

Cántico espiritual. Canción 32, 3-7. Dios nos adama, nos ama infinitamente, porque nos ama nos engrandece haciéndonos hijos.

 


3a. Cuando tú me mirabas.

3b. Con afecto de amor, porque el mirar de Dios aquí es amar.

4a. Su gracia en mí tus ojos imprimían.

4b. Por los ojos del Esposo entiende aquí su divinidad misericordiosa.

4c. La cual, inclinándose al alma con misericordia, imprime e infunde en ella su amor y gracia, con que la hermosea y levanta tanto, que la hace consorte de la misma divinidad.

4d. 2 Pe 1, 4: “Con las cuales se nos ha concedido las preciosas y sublimes promesas, para que, por medio de ellas, seáis partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción que reina en el mundo por la ambición”.

4e. Y dice el alma, viendo la dignidad y alteza en que Dios la ha puesto.

5a. Por eso me adamabas.

5b. Adamar es amar mucho, es más que amar simplemente.

5c. Es como amar duplicadamente, esto es, por dos títulos o causas.

5d. En este verso da a entender el alma los motivos y causas del amor que tiene a ella.

5e. Por los cuales no solo la amaba prendado en su cabello, mas que la adamaba llagado en su ojo.

5f. La causa por qué la adamó de esta manera tan estrecha era porque él quiso, con mirarla, darle gracia para agradarse de ella, dándole el amor de su cabello, y formándola con su caridad la fe de su ojo.

5g. Así, dice: por ese me adamabas.

5h. Poner Dios en el alma su gracia es hacerla digna y capaz de su amor.

5i. Es tanto como decir: porque habías puesto en mí tu gracia, que eran prendas dignas de tu amor, por eso me adamabas, esto es, por eso me dabas más gracia.

5j. Esto es lo que dice san Juan:

5k. Juan 1, 16: Que da gracia por la gracia que ha dado.

5k. Juan 1, 16: “Pues de su plenitud, todos hemos recibido, gracia tras gracia”.

5l. Que es dar más gracia; porque sin su gracia no se puede merecer su gracia.

6a. Es de notar, para inteligencia de esto, que Dios, así como no ama cosa fuera de sí, así ninguna cosa ama más bajamente que a sí.

6b. Todo lo ama por sí.

6c. Así el amor tiene la razón del fin.

6d. De donde no ama las cosas por lo que ellas son en sí.

6e. Amar de Dios al alma es meterla en cierta manera en sí mismo, igualándola consigo.

6f. Ama al alma en sí consigo con el mismo amor que él se ama.

6g. Por eso en cada obra, por cuanto la hace en Dios, merece el alma el amor de Dios.

6h. Puesta en esta gracia y alteza, en cada obra merece al mismo Dios.

6i. Y, por eso, dice luego:

7a. Y en eso merecían.

7b. Es a saber, en ese favor y gracia que los ojos misericordiosos me hicieron cuando tú me mirabas, haciéndome agradable a tus ojos, y digna de ser vista de ti, merecieron.

7c. Los míos adorar lo que en ti vían.

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