martes, 16 de noviembre de 2021

Cántico espiritual. Canción 32, 1-2. Dios queda cautivado, adamado, por nuestra belleza interior, la cual es obra de Él mismo.

 


Anotación para la canción siguiente.

1a. Grande es el poder y la porfía[1] del amor, pues al mismo Dios prenda y liga.

1b. Dichosa el alma que ama, pues tiene a Dios por prisionero, rendido a todo lo que ella quisiere.

1c. Tiene tal condición, que, si se le llevan por amor y por bien, le harán hacer cuanto quisieren.

1d. Y si de otra manera, no hay hablarle ni poder con él aunque hagan extremos[2]; pero, por amor, en un cabello le ligan.

1e. Lo cual conociendo el alma, y que muy fuera de sus méritos la ha hecho tan grandes mercedes de levantarla a tan alto amor con tan ricas prendas de dones y virtudes, se lo atribuye todo a él en la siguiente canción.

Canción 32.

Cuando tú me mirabas

su gracia en mí tus ojos imprimían;

por eso me adamabas[3],

y en eso merecían

los míos adorar lo que en ti vían.

Declaración.

2a. Es propiedad del amor perfecto no querer admitir ni tener nada para sí, ni atribuirse a sí nada, sino todo al Amado.

2b. Esto aun en los amor bajos lo hay.

2c. Cuando más en el de Dios, donde tanto obliga la razón.

2d. Porque en las dos canciones pasadas parece que se atribuía a sí alguna cosa la esposa.

2e. Tal como que haría ella con el Esposo las guirnaldas y que se tejerían con el cabello de ella, lo cual es obra no de poco momento y estima.

2f. Después decir y gloriarse que el Esposo se había prendado en su cabello y llagado en su ojo, en lo cual parece también atribuirse a sí misma gran merecimiento.

2g. Quiere ahora en esta presente canción declarar su intención y deshacer el engaño que en esto se puede entender.

2h. Con cuidado y temor no se le atribuya a ella algún valor y merecimiento.

2i. Por eso se atribuya a Dios menos de lo que se le debe y ella desea.

2j. Atribuyéndolo todo a él y regraciándoselo juntamente, le dice:

2k. La causa de prenderse él del cabello de su amor y llagarse el ojo de su fe, fue por haberle hecho la merced de mirarla con amor, en lo cual la hizo graciosa y agradable a sí mismo.

2l. Por esa gracia y valor que de él recibió mereció su amor y tener valor ella en sí para adorar agradablemente a su Amado y hacer obras dignas de su gracia y amor.



[1] Porfiar: importunar repetidamente con el fin de conseguir un propósito. www.rae.es

[2] Extremo: excesivo, sumo, exagerado. www.rae.es

[3] Adamar: 1.Cortejar, requebrar (alagar a alguien, especialmente a una mujer, con piropos o palabras que destaquen sus atractivos); 2. Amar con vehemencia; 3. Enamorarse de alguien o de algo. www.rae.es

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