9a. Y en uno de mis ojos te llagaste.
9b. Entiéndese aquí por el ojo la fe.
9c. Dice uno solo, y que en él llagó, porque
si la fe y fidelidad del alma para con Dios no fuese sola, sino que fuese mezclada
con otro algún respecto o cumplimiento, no llegaría a efecto de llagar a Dios
de amor.
9d. Solo un ojo ha de ser Amado.
9e. Es tan estrecho el amor con que el esposo
se prenda de la esposa en esta fidelidad única, que ve en ella, que si en el cabello
del amor de ella se prendaba.
9f. En el ojo de su fe aprieta con tan
estrecho nudo la prisión, que le hace llaga de amor por la gran ternura del
afecto con que está aficionado[1]
a ella.
9g. Lo cual es entrarla más en amor.
10a. Esto mismo del cabello y del ojo dice el
Esposo en los Cantares, hablando con la esposa, diciendo:
10b. Cantar de los cantares 4, 9: Llagaste mi
corazón, hermana mía, llagaste mi corazón en uno de tus ojos y en un cabello de
tu cuello.
10c. Dos veces repite haberle llagado el
corazón, es a saber en el ojo y en el cabello.
10e. El alma hace relación en la canción del
cabello y del ojo.
10f. En ello denota la unión que tiene con
Dios, según el entendimiento y según la voluntad.
10g. La fe significada por el ojo, se sujeta
en el entendimiento por fe y en la voluntad por amor.
10h. De la cual unión se gloría aquí el alma
y regracia esta merced a su esposo como recibida de su mano, estimando en mucho
haberse querido pagar y prender de su amor.
10i. En lo cual se podría considerar el gozo,
alegría y deleite que el alma tendrá con este tal prisionero, pues tanto tiempo
había que lo era ella de él, andando de él enamorada.
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