Canción 29.
Pues ya si en el ejido[1]
de hoy más no fuere vista ni
hallada,
diréis que me he perdido;
que, andando enamorada,
me hice perdidiza, y fui ganada.
Declaración.
5a. Responde el alma en esta canción a una
tácita reprensión de parte de los del mundo.
5b. Los cuales han de costumbre notar[2]
a los que de veras se dan a Dios, teniéndolos por demasiados en su extrañeza y retraimiento
y en su manera de proceder.
5c. Diciendo también que son inútiles para
las cosas importantes y perdidos en lo que el mundo precia y estima.
5d. A la cual reprensión de muy buena manera
satisface aquí el alma, haciendo rostro[3]
muy osada y atrevidamente a esto y a todo lo demás que el mundo le pueda
imponer.
5e. Porque, habiendo ella llegado a lo vivo
del amor de Dios, todo lo tiene en poco.
5f. Ella misma lo confiesa en eta canción, y
se precia y gloría de haber dado en tales cosas y perdídose al mundo y a sí
misma por su Amado.
5g. Lo que quiere decir en esta canción,
hablando con los del mundo es que si ya no la vieren en las cosas de sus
primeros tratos y otros pasatiempos que solía tener en el mundo que digan y
crean que se ha perdido y ajenado de ellos.
5h. Y que lo tiene por tan bien que ella
misma se quiso perder, andando buscando a su Amado enamorada mucho de él.
5i. Porque vena la ganancia de su pérdida y
no le tengan por insipiencia[4]
o engaño, dice que está pérdida fue su ganancia, y por eso de industria[5]
se hizo perdidiza.
[1]
Ejido: Campo común de un pueblo, lindante con él, que no se labra, y donde
suelen reunirse los ganados o establecerse las eras.
[2]
Notar: 6. Censurar, reprender las acciones de alguien.
[3]
Hacer rostro: 2. Oponerse al dictamen y opinión de alguien.
[4]
Insipiencia: 2. Falta de juicio.
[5]
Industria: 1. Maña, destreza o artificio para hacer algo.

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