lunes, 6 de septiembre de 2021

Cántico espiritual. Canción 29, 1-2. La oración contemplativa, cuando se alcanza, la única tarea. Pero primero la purgación e iluminación, la cruz.

 


Anotación para la canción siguiente.

1a. Esta alma está perdida en todas las cosas, y solo está ganada en amor, no empleando ya el espíritu en otra cosa.

1b. Aun a lo que es vida activa y otros ejercicios exteriores desfallece, por cumplir de veras, con la una cosa sola que dijo el Esposo era necesario.

1c. Lucas 10, 42: “Solo una es necesaria. María, pues ha escogido la parte mejor, y no le será quitada”.

1d. Y es: la asistencia y continuo ejercicio de amor a Dios.

1e. Lo cual él precia y estima en tanto, que así como reprendió a Marta porque quería apartar a María de sus pies por ocuparla en otras cosas activas en el servicio del Señor.

1f. Entendiendo que ella se lo hacía todo y que María no hacía nada, pues se estaba holgando[1] con el Señor.

1g. Siendo ello muy al revés, pues no hay obra mejor ni más necesaria que el amor.

1h. Así también en los Cantares se defiende a la esposa, conjurando a todas las criaturas del mundo, las cuales se entienden allí por las hijas de Jerusalén, que no impidan a la esposa el sueño espiritual de amor, ni la hagan velar, ni abrir los ojos a otra cosa hasta que ella quiera.

1i. Cantar de los cantares 3, 5: “Os conjuro, muchachas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertéis ni desveléis a la amada hasta que ella quiera”.

2a. Donde es de notar que, en tanto que el alma no llega a este estado de unión de amor, le conviene ejercitar el amor así en la vida activa como en la contemplativa.

2b. Pero, cuando ya llegase a él, no le es conveniente ocuparse en otras obras y ejercicios exteriores que le puedan impedir un punto de aquella asistencia de amor en Dios, aunque sean de gran servicio de Dios.

2c. Es más precioso delante de Dios y del alma un poquito de este puro amor y más provecho hace a la Iglesia, aunque parece que no hace nada, que todas estas obras juntas.

2d. Por eso María Magdalena, aunque con su predicación hacía gran provecho y le hiciera muy grande después, por el grande deseo que tenía de agradar a su esposo y aprovechar a la Iglesia, se escondió en el desierto para entregarse de veras a este amor.

2h. Pareciéndole que en todas maneras ganaría mucho más de esta manera por lo mucho que aprovecha e importa a la Iglesia un poquito de este amor.



[1] Holgar: 1. Estar ocioso, no trabajar.

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