viernes, 16 de julio de 2021

Cántico espiritual. Canción 23, 5-6. El alma reposa en el huerto deseado, Cristo. Ya no vive ella, sino Cristo en ella. Gozo de Amor.

 


5a. En el ameno huerto deseado.

5b. Es como si dijera: transformado se ha en su Dios, que es el que aquí llama huerto ameno, por el deleitoso y suave asiento[1] que halla el alma en él.

5c. A este huerto que llena transformación, el cual es ya gozo y deleite y gloria de matrimonio espiritual, no se viene sin pasar primero por el desposorio espiritual y por el amor leal y común de desposados.

5d. Después de haber sido el alma algún tiempo esposa en entero y suave amor con el Hijo de Dios.

5e. Después la llama Dios y la mete en este huerto florido suyo a consumar este estado felicísimo del matrimonio consigo.

5f. En que se hace tal junta de las dos naturalezas y tal comunicación de la divina a la humana, que, no murando alguna de ellas su ser, cada una parece Dios.

5g. Aunque en esta vida no pueda ser perfectamente.

5h. Aunque es sobre todo lo que se puede decir y pensar.

6a. Esto da muy bien a entender el mismo Esposo en los Cantares:

6b. Cantar de los cantares 5, 1: Ven y entra en mi huerto, hermana mía, esposa, que ya he segado mi mirra con mis especias olorosas.

6c. Llámale hermana y esposa, porque ya lo era en el amor y entrega que le había hecho de sí antes que la llamase a este estado de matrimonio espiritual.

6d. Donde dice que tiene ya segada su olorosa mirra y especias aromáticas.

6e. Son los frutos de las flores ya maduros y aparejados para el alma.

6f. Los cuales son los deleites y grandezas que en este estado de sí la comunica, esto es, en sí mismo a ella.

6g. Él es ameno y deseado huerto para ella.

6h. Todo el deseo y fin del alma y de Dios en todas las obras de ella es la consumación y perfección de este estado, por lo cual nunca descansa el alma hasta llegar a él.

6i. Halla en este estado mucha más abundancia y henchimiento de Dios, y más segura y estable paz, y más perfecta suavidad sin comparación que en el desposorio espiritual.

6j. Bien así como ya colocada en los brazos de tal Esposo, con el cual ordinariamente siente el alma tener un estrecho abrazo espiritual, que verdaderamente es abrazo.

6k. Por medio del cual abrazo vive el alma vida de Dios.

6l. De esta alma se verifica aquello que dice san Pablo:

6m. Gálatas 2, 20: Vivo, ya no yo, pero vive en mí Cristo.

6n. Viviendo el alma aquí vida tan feliz y gloriosa, como es vida de Dios, considere cada uno, si pudiere, que vida tan sabrosa como será esta que vive.

6ñ. Así como Dios no puede sentir algún sinsabor, ella tampoco le siente, mas goza y siente deleite de gloria de Dios en la sustancia del alma ya transformada en él.

6o. Por eso se dice en el verso siguiente: Y a su sabor reposa / el cuello reclinado.



[1] Asiento: 16. Estabilidad, permanencia.

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