3a. Entrando se ha la esposa.
3b. Antes que el alma aquí [el estado de
matrimonio espiritual] llegue, primero se ejercita en los trabajos y amarguras
de la mortificación, y en la meditación de las cosas espirituales, que al
principio dijo el alma desde la primera canción hasta aquella que dice: Mil
gracias derramando.
3c. Después entra en la vía contemplativa, en
que pasa por las vías y estrechos de amor que en el suceso de las canciones ha
ido contando, hasta la que dice: Apártalos, Amado, en que se hizo el desposorio
espiritual.
3d. Además va por la vía unitiva, en que
recibe muchas y grandes comunicaciones y vistas y dones del Esposo.
3e. Bien así como desposada, se va enterando
y perfeccionando en el amor de él, como ha cantado desde la dicha canción donde
se hizo el dicho desposorio, que dice: Apártalos, Amado, hasta ahora, que
comienza: Entrando se ha la esposa.
3f. Donde restaba ya hacerse el matrimonio
espiritual entre la dicha alma y el Hijo de Dios.
3g. El cual es mucho más sin comparación que
el desposorio espiritual, porque es una transformación total en el Amado.
3h. En que se entregan ambas las partes por
total posesión de la una a la otra, con cierta consumación de unión de amor.
3i. En que está el alma hecha divina y Dios
por participación, cuanto se puede en esta vida.
3j. Pienso que este estado nunca acaece sin
que esté el alma en él confirmada[1]
en gracia, porque se confirme la fe de ambas partes, confirmándose aquí la de
Dios en el alma.´
3k. Este es el más alto estado a que en esta
vida se puede llegar.
3l. Así como en la consumación del matrimonio
carnal son dos en una carne, como dice la divina Escritura, así también,
consumado este matrimonio espiritual entre Dios y el alma, son dos naturalezas
en un espíritu y amor.
3m. Génesis 2, 24: “Por eso abandonará el
varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola
carne”.
3n. Según dice san Pablo trayendo esta misma
comparación, diciendo:
3ñ. 1 Corintio 6, 7: Él que se junta al
Señor, un espíritu se hace con él.
3o. Así como cuando la luz de la estrella o
de la candela se junta y se une con la del sol, que ya que luce ni es la
estrella ni la candela, sino el sol, teniendo en sí difundidas las otras luces.
4a. En este estado habla en el presente verso
el Esposo, diciendo: Entrando se ha la esposa.
4b. Es a saber, de todo lo temporal y de todo
lo natural.
4c. De todas las afecciones y modos y maneras
espirituales, dejadas aparte y olvidadas todas las tentaciones, turbaciones,
penas, solicitud y cuidados, transformadas en este alto abrazo.
4d. Por lo cual se sigue el verso siguiente,
es a saber: En el ameno huerto deseado.

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