6a. Leones, ciervos, gamos saltadores.
6b. Por los leones entiende las acrimonias[1]
e ímpetus de la potencia irascible[2].
6c. Esta potencia es osada y atrevida en sus
actos como los leones.
6d. Por los ciervos y gamos saltadores
entiende la otra potencia del alma que es concupiscible[3].
6e. Que es la potencia del apetecer.
6f. La cual tiene dos efectos: el uno es de
cobardía y el otro de osadía.
6g. Los efectos de cobardía ejercita cuando
las cosas no las halla para sí convenientes, porque entonces se retira, encoge
y acobarda.
6h. En estos efectos es comparada a los
ciervos.
6i. Porque así como tienen esta potencia concupiscible
más intensa que otros muchos animales, así son muy cobardes y encogidos.
6j. Los efectos de osadía ejercita cuando
halla las cosas convenientes para sí.
6k. Entonces no se encoge y acobarda, sino
atrévese a apetecerlas y admitirlas con los deseos y efectos.
6l. En estos efectos de osadía es comparada esta
potencia a los gamos.
6m. Los cuales tienen tanta concupiscencia en
lo que apetecen, que no solo a ello van corriendo, mas aun saltando, por lo
cual aquí los llama saltadores.
7a. En conjurar los leones, pone riendas a
los ímpetus y excesos de la ira.
7b. En conjurar los ciervos, fortalece la
concupiscencia en las cobardías y pusilanimidades que antes la encogían.
7c. En conjurar los gamos saltadores, la satisface
y apacigua los deseos y apetitos que antes andaban inquietos, saltando como
gamos de uno en otro, para satisfacer a la concupiscencia.
7d. La cual está ya satisfecha por las amenas
liras, de cuya suavidad goza, y por el canto de sirenas, en cuyo deleite se
apacienta.
7e. Es de notar que no conjura el Esposo aquí
a la ira y concupiscencia, porque estas potencias nunca en el alma faltan.
7f. Sino a los molestos y desordenados actos
de ella significados por los leones, ciervos, gamos saltadores.
7g. Estos en este estado es necesario que
falten.

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