12a.Porque he dicho que esta tal alma no recibe novedad en este estado de transformación.
12b. En lo cual parece que le quitan los
gozos accidentarios.
12c. Aun en los glorificados no faltan.
12d. Es a saber que, aunque a esta alma no le
faltan esos gozos y suavidades accidentarias, porque antes las que
ordinariamente son sin cuenta.
12e. No por eso en lo que es sustancial
comunicación de espíritu se le aumenta nada.
12f. Todo lo que de nuevo le puede venir, ya
ella lo tenía.
12g. Es más lo que en sí tiene que lo que de
nuevo le viene.
12h. Todas las veces que a esta alma se le
ofrecen cosas de gozo y alegría, ahora de cosas exteriores, ahora espirituales
e interiores, luego se convierte a gozar las riquezas que ella tiene ya en sí.
12i. Se queda con mucho mayor gozo y deleite
en ellas y en las que de nuevo le vienen.
12j. Tiene en alguna manera la propiedad de
Dios en esto.
12k. El cual, aunque en todas las cosas se
deleita, no se deleita tanto en ellas como en sí mismo.
12l. Tiene él en sí eminente bien sobre todas
ellas.
12m. Todas las novedades que a esta alma
acaecen de gozos y gustos, más le sirven de recuerdos para que se deleite en lo
que ella tiene y siente en sí, que en aquellas novedades, porque es más que
ellas.
13a. Cosa natural es que, cuando una cosa da
gozo y contento al alma, si tiene otra que más estime y más gusto le dé, luego
se acuerda de aquella y asienta su gusto y gozo en ella.
13b. Es tan poco lo accidentario de estas
novedades espirituales y lo que ponen de nuevo en el alma.
13c. En comparación de lo sustancial que ella
ya en sí tiene.
13d. Que lo podemos decir nada.
13e. El alma que ha llegado a este cumplimento
de transformación, en que está toda crecida, no va creciendo con las novedades
espirituales, como las otras que no han llegado.
13f. Es cosa admirable de ver que, con no
recibir esta alma novedades de deleites, siempre le parece que las recibe de
nuevo y también que se las tenía.
13g. La razón es porque siempre las gusta de
nuevo, por ser su bien siempre nuevo.
13h. Así le parece que recibe siempre
novedades, sin haber menester recibirlas.
14a. Si quisiéramos hablar de la iluminación
de gloria en que este ordinario abrazo, que tiene dado al alma, algunas veces
hace en ella.
14b. Es cierta conversión espiritual a ella,
en que la hace ver y gozar de por junto este abismo de deleites y riquezas que
ha puesto en ella.
14c. Nada se podría decir que declarase algo
de ello.
14d. A manera del sol, cuando de lleno
embiste en el mar, esclarece hasta los profundos senos y cavernas que parecen
las perlas y venas riquísimos de oro y otros minerales preciosos, etc.
14e. Así este divino sol del Esposo
convirtiéndose a la esposa, saca de manera a luz las riquezas del alma, que
hasta los ángeles se maravillan de ella.
14f. Digan aquello de los Cantares:
14g. Cantar de los cantares 6, 9: ¿Quién es
esta que procede como la mañana que se levanta, hermosa como la luna, escogida
como el sol, terrible y ordenada como las haces de los ejércitos?
14h. En la cual iluminación, aunque es de tanta
excelencia, no se le acrecienta nada a tal alma, sino solo sacarle a luz a que
goce lo que antes tenía.
15a. Ni los miedos de las noches veladores
llegan a ella.
15b. Estando ya tan clara y tan fuerte y
reposando tan de asiento en Dios, que ni la pueden oscurecer con sus tinieblas
los demonios, ni atemorizar con sus terrores, ni recordar con sus ímpetus.
15c. Ninguna cosa la puede ya llegar ni
molestar, habiéndose ya ella entrado de todas las cosas en su Dios.
15d. De toda paz goza, de toda suavidad gusta
y de todo deleite se delita, según sufre la condición y estado de esta vida.
15e. De esta tal alma se entiende aquello que
dice el Sabio:
15f. Proverbios 15, 15: El alma pacífica y
sosegada es como un convite continuo.
15g. Así como en un convite hay sabor de
todos manjares y suavidad de todas músicas, así el alma, en este convite que ya
tiene en el pecho del Esposo, de todo deleite goza y de toda suavidad gusta.
15h. Es tan poco lo que habemos dicho de lo
que aquí pasa y lo que se puede decir con palabras.
15i. Siempre se dirá lo mismo que en el alma
que a este dichoso estado pasa.
15j. Si el alma atina a dar en la paz de
Dios, que, como dice la Iglesia, sobrepuja todo sentido, quedará todo sentido,
para hablar en ella, corto y mudo.

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