10a. A todas estas cuatro maneras de afecciones de las cuatro pasiones del alma conjura también el Amado.
10b. Haciéndolas cesar y sosegar, por cuanto
él da ya a la esposa caudal en este estado.
10c. Y fuerza y satisfacción en las amenas
liras de su suavidad y canto de sirenas de su deleite.
10d. Para que no solo no reinen en ella, pero
ni aun en algún tanto la puedan dar sinsabor.
10e. Es la grandeza y estabilidad del alma
tan grande en este estado, que, si antes le llegaban al alma las aguas del
dolor de cualquiera cosa, y aun de los pecados suyos o ajenos, que es lo que
más suelen sentir los espirituales, ya aunque los estima, no le hacen dolor ni
sentimiento.
10f. La compasión, esto es, el sentimiento de
ella, no le tiene, aunque tiene las obras y perfección de ella.
10g. Aquí le falta al alma lo que tenía de
flaco en las virtudes, y le queda lo fuerte, constante y perfecto de ellas.
10h. A modo de los ángeles, que perfectamente
estiman las cosas que son de dolor sin sentir dolor.
10i. Y ejercitan las obras de misericordia
sin sentimiento de compasión.
10j. Le acaece al alma en esta transformación
de amor.
10k. Aunque algunas veces y en algunas
sazones dispensa Dios con ella, dándole a sentir cosas y a padecer en ellas,
porque más merezca y se afervore en el amor, o por otros respetos.
10l. Como hizo con la Madre Virgen y con san
Pablo y otros; pero el estado de suyo no lleva.
11a. En los deseos de la esperanza tampoco se
aflige, estando ya satisfecha con esta unión de Dios cuanto en esta vida puede.
11b. Ni acerca del mundo tiene qué esperar ni
acerca de lo espiritual qué desear pues se ve y siente llena de las riquezas de
Dios.
11c. Así, en el vivir y en el morir está
conforme y ajustada con la voluntad de Dios, diciendo según la parte sensitiva
y espiritual sin ímpetu de otra y apetito:
11d. Mateo 6, 10: Fiat voluntas tua.
11e. Mateo 6, 10: “Hágase tu voluntad”.
11f. El deseo que tiene de ver a Dios es sin
pena.
11g. Las afecciones del gozo, que en el alma
solían hacer sentimiento de más o menos, ni en ellas echa de ver mengua ni hace
novedad abundancia.
11h. Es tanta la que ella ordinariamente goza,
que a manera de la mar, ni mengua por los ríos que en ella salen, ni crece por
los que en ella entran.
11i. Esta alma es en la que está hecha esta
fuente de que dice Cristo por san Juan que su agua salta hasta la vida eterna.
11j. Juan 4, 14: “Pero el agua que yo le daré
nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un
surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”.

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