sábado, 10 de julio de 2021

Cántico espiritual. Canción 20-21, 10-11. La unión matrimonial con Dios apaga todo deseo.

 


10a. A todas estas cuatro maneras de afecciones de las cuatro pasiones del alma conjura también el Amado.

10b. Haciéndolas cesar y sosegar, por cuanto él da ya a la esposa caudal en este estado.

10c. Y fuerza y satisfacción en las amenas liras de su suavidad y canto de sirenas de su deleite.

10d. Para que no solo no reinen en ella, pero ni aun en algún tanto la puedan dar sinsabor.

10e. Es la grandeza y estabilidad del alma tan grande en este estado, que, si antes le llegaban al alma las aguas del dolor de cualquiera cosa, y aun de los pecados suyos o ajenos, que es lo que más suelen sentir los espirituales, ya aunque los estima, no le hacen dolor ni sentimiento.

10f. La compasión, esto es, el sentimiento de ella, no le tiene, aunque tiene las obras y perfección de ella.

10g. Aquí le falta al alma lo que tenía de flaco en las virtudes, y le queda lo fuerte, constante y perfecto de ellas.

10h. A modo de los ángeles, que perfectamente estiman las cosas que son de dolor sin sentir dolor.

10i. Y ejercitan las obras de misericordia sin sentimiento de compasión.

10j. Le acaece al alma en esta transformación de amor.

10k. Aunque algunas veces y en algunas sazones dispensa Dios con ella, dándole a sentir cosas y a padecer en ellas, porque más merezca y se afervore en el amor, o por otros respetos.

10l. Como hizo con la Madre Virgen y con san Pablo y otros; pero el estado de suyo no lleva.

11a. En los deseos de la esperanza tampoco se aflige, estando ya satisfecha con esta unión de Dios cuanto en esta vida puede.

11b. Ni acerca del mundo tiene qué esperar ni acerca de lo espiritual qué desear pues se ve y siente llena de las riquezas de Dios.

11c. Así, en el vivir y en el morir está conforme y ajustada con la voluntad de Dios, diciendo según la parte sensitiva y espiritual sin ímpetu de otra y apetito:

11d. Mateo 6, 10: Fiat voluntas tua.

11e. Mateo 6, 10: “Hágase tu voluntad”.

11f. El deseo que tiene de ver a Dios es sin pena.

11g. Las afecciones del gozo, que en el alma solían hacer sentimiento de más o menos, ni en ellas echa de ver mengua ni hace novedad abundancia.

11h. Es tanta la que ella ordinariamente goza, que a manera de la mar, ni mengua por los ríos que en ella salen, ni crece por los que en ella entran.

11i. Esta alma es en la que está hecha esta fuente de que dice Cristo por san Juan que su agua salta hasta la vida eterna.

11j. Juan 4, 14: “Pero el agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”.

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