martes, 29 de junio de 2021

Cántico espiritual. Canción 18, 6-8. La presencia de Cristo en la persona alcanza todas sus dimensiones, si bien el encuentro siempre es amenazado por los apetitos y codicias

 


6a. El ámbar[1] perfumea.

6b. Por el ámbar entiende aquí el divino Espíritu del Esposo que mora en el alma.

6c. Perfumear este divino ámbar en las flores y rosales es derramarse y comunicarse suavísimamente en las potencias y virtudes del alma.

6d. Dando en ella al alma perfume de divina suavidad.

6e. En tanto, pues, que este divino Espíritu está dando suavidad espiritual a mi alma.

7a. Morá en los arrabales.

7b. En los arrabales de Judea, que decimos ser la porción inferior o sensitiva del alma.

7c. Los arrabales de ella son los sentidos sensitivos interiores, como son la memoria, fantasía, imaginativa, en los cuales se colocan y recogen las formas e imágenes y fantasmas de los objetos.

7d. Por medio de las cuales la sensualidad mueve sus apetitos y codicias.

7e.Estas formas son las que aquí llama ninfas.

7f. Las cuales, quietas y sosegadas, duermen también los apetitos.

7g. Estas entran a estos arrabales de los sentidos inferiores por las puertas de los sentidos exteriores, que son: oír, ver, oler, etc.

7h. De manera que las potencias y sentidos, ahora interiores, ahora exteriores, de esta parte sensitiva los podemos llamar arrabales.

7i. Son los barrios que están fuera de los muros de la ciudad.

7j. Lo que se llama ciudad en el alma es allá lo de más adentro, la parte racional, que tiene capacidad para comunicar con Dios, cuyas operaciones son contrarias a las de la sensualidad.

7k. Porque hay natural comunicación de la gente que mora en estos arrabales de la parte sensitiva.

7l. La cual gente es las ninfas que decimos, con la parte superior, que es la ciudad.

7m. De tal manera que lo que se obra en esta parte inferior ordinariamente se siente en la otra interior.

7n. Por consiguiente le hace advertir y desquietar de la obra y asistencia espiritual que tiene en Dios.

7ñ. Por eso les dice que moren en sus arrabales.

7o. Que se quieten en sus sentidos sensitivos interiores y exteriores.

8a. Y no queráis tocar nuestros umbrales.

8b. Ni por primeros movimientos toquéis a la parte superior.

8c. Los primeros movimientos del alma son las entradas y umbrales para entrar en el alma.

8d. Cuando pasan de primeros movimientos, en la razón, ya van pasando los umbrales, mas cuando son primeros movimientos), solo se dice tocar a los umbrales o llamar a la puerta.

8e. Lo cual se hace cuando hay acometimientos a la razón de parte de la sensualidad para algún acto desordenado.

8f. No solamente el alma dice aquí que estos no toquen el alma, pero, aun las advertencias que no hacen a la quietud y bien de que goza, no ha de haber.



[1] Ámbar: 2. Perfume delicado.

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