6a. El ámbar[1] perfumea.
6b. Por el ámbar entiende aquí el divino
Espíritu del Esposo que mora en el alma.
6c. Perfumear este divino ámbar en las flores
y rosales es derramarse y comunicarse suavísimamente en las potencias y
virtudes del alma.
6d. Dando en ella al alma perfume de divina
suavidad.
6e. En tanto, pues, que este divino Espíritu
está dando suavidad espiritual a mi alma.
7a. Morá en los arrabales.
7b. En los arrabales de Judea, que decimos
ser la porción inferior o sensitiva del alma.
7c. Los arrabales de ella son los sentidos
sensitivos interiores, como son la memoria, fantasía, imaginativa, en los
cuales se colocan y recogen las formas e imágenes y fantasmas de los objetos.
7d. Por medio de las cuales la sensualidad
mueve sus apetitos y codicias.
7e.Estas formas son las que aquí llama
ninfas.
7f. Las cuales, quietas y sosegadas, duermen
también los apetitos.
7g. Estas entran a estos arrabales de los
sentidos inferiores por las puertas de los sentidos exteriores, que son: oír,
ver, oler, etc.
7h. De manera que las potencias y sentidos,
ahora interiores, ahora exteriores, de esta parte sensitiva los podemos llamar
arrabales.
7i. Son los barrios que están fuera de los
muros de la ciudad.
7j. Lo que se llama ciudad en el alma es allá
lo de más adentro, la parte racional, que tiene capacidad para comunicar con
Dios, cuyas operaciones son contrarias a las de la sensualidad.
7k. Porque hay natural comunicación de la
gente que mora en estos arrabales de la parte sensitiva.
7l. La cual gente es las ninfas que decimos,
con la parte superior, que es la ciudad.
7m. De tal manera que lo que se obra en esta
parte inferior ordinariamente se siente en la otra interior.
7n. Por consiguiente le hace advertir y
desquietar de la obra y asistencia espiritual que tiene en Dios.
7ñ. Por eso les dice que moren en sus
arrabales.
7o. Que se quieten en sus sentidos sensitivos
interiores y exteriores.
8a. Y no queráis tocar nuestros umbrales.
8b. Ni por primeros movimientos toquéis a la
parte superior.
8c. Los primeros movimientos del alma son las
entradas y umbrales para entrar en el alma.
8d. Cuando pasan de primeros movimientos, en
la razón, ya van pasando los umbrales, mas cuando son primeros movimientos),
solo se dice tocar a los umbrales o llamar a la puerta.
8e. Lo cual se hace cuando hay acometimientos
a la razón de parte de la sensualidad para algún acto desordenado.
8f. No solamente el alma dice aquí que estos no
toquen el alma, pero, aun las advertencias que no hacen a la quietud y bien de
que goza, no ha de haber.

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