3a. Canción 18.
¡Oh ninfas[1]
de Judea!,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar[2]
perfumea,
morá en los arrabales
y no queráis tocar nuestros umbrales.
Declaración.
3b. En esta canción la esposa es la que habla.
3c. Viéndose puesta, según la porción
superior espiritual, en tan ricos y aventajados dones y deleites de parte de su
Amado.
3d. Deseando conservarse en su seguridad y
continua posesión de ellos, en la cual el Esposo la ha puesto en las dos
canciones precedentes.
3e. Viendo que de parte de la porción
inferior, que es la sensualidad, se le podría impedir, y que de hecho impide y
perturba tanto bien.
3f. Pide a las operaciones y movimientos de
esta porción inferior que se sosieguen en las potencias y sentidos de ella.
3g. No pasen los límites de su región, la sensual,
a molestar e inquietar la porción superior y espiritual del alma.
3h. Porque no le impida aun por algún mínimo
movimiento el bien y suavidad de que goza.
3i. Los movimientos de la parte sensitiva y
sus potencias, si obran cuando el espíritu goza, tanto más le molestan e
inquietan cuanto ellos tienen de más obra y viveza.
4j. ¡Oh ninfas de Judea!
4k. Judea llama a la parte inferior del alma,
que es la sensitiva.
4l. Llámala Judea porque es flaca y carnal y
de suyo ciega, como lo es la gente judaica.
4m. Llama ninfas a todas las imaginaciones,
fantasías, y movimientos y afecciones de esta parte inferior.
4n. Así como las ninfas con su afición y
gracia atraen a sí a los amantes, así estas operaciones y movimientos de la
sensualidad sabrosa y porfiadamente[3]
procuran atraer así la voluntad de la parte racional.
4ñ. Para sacarla de lo interior a que quiera
lo exterior que ellos quiere y apetecen.
4o. Moviendo también al entendimiento y
atrayéndole a que se case y junte con ellas en su bajo modo de sentido.
4p. Procurando conformar y aunar la parte
racional con la sensual.
4q. Vosotras, pues, dice, ¡oh sensuales
operaciones y movimientos!
5a. En tanto que en las flores y rosales.
5b. Las flores son las virtudes del alma.
5c. Los rosales son las potencias de la misma
alma: memoria, entendimiento y voluntad.
5d. Las cuales llevan en sí y crían flores de
conceptos divinos y actos de amor y las dichas virtudes.
5e. En tanto, pues, que en estas virtudes y
potencias de mi alma, etc.
[1]
Ninfa: 3. Cada una de las famosas deidades de las aguas, bosques, selvas, etc.,
llamadas por varios nombres como dríade [ninfa de los bosques, cuya vida duraba
tanto como la del árbol a qué se suponía unida], nereida [cada una de las
ninfas que residían en el mar, eran jóvenes hermosas de medio cuerpo arriba, y
peces en lo restante], etc.
[2]
Ámbar: 2. Perfume delicado.
[3]
Porfiadamente: de manera porfiada [dicho de una persona: terca y obstinada en
su dictamen y parecer].

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