Anotación para la canción siguiente.
1a. En este estado de desposorio espiritual
como el alma echa de ver sus excelencias y grandes riquezas, y que no las posee
y goza como querría a causa de la morada que hace en carne.
1b. Muchas veces padece mucho, mayormente
cuando más se le aviva la noticia de esto.
1c. Echa de ver que ella está en el cuerpo
como un gran señor en la cárcel.
1d. Sujeto a mil miserias y que le tienen
confiscados sus reinos, e impedido todo sus señorío y riquezas.
1e. No se le da de su hacienda sino muy por
tasa la comida.
1f. En lo cual lo que podrá sentir, cada uno
lo echará bien de ver, mayormente aun los domésticos[1]
de su casa no le estando bien sujetos.
1g. Sino que a cada ocasión sus siervos y
esclavos sin algún respeto se enderezan contra él, hasta querer cogerle el
bocado del plato.
1h. Cuando Dios hace merced al alma de darle
a gustar algún bocado de los bienes y riquezas que le tienen aparejados, luego
se levanta en la parte sensitiva un mal siervo de apetito.
1i. Ahora un esclavo de desordenado
movimiento, ahora otras rebeliones de esta parte inferior, a impedirle este
bien.
2a. En lo cual se siente el alma estar como
en tierra de enemigos y tiranizada entre sus extraños.
2b. Como muerta entre los muertos, sintiendo
bien lo que da a entender el profeta Baruc, cuando encarece[2]
esta miseria en la cautividad de Jacob, diciendo:
2c. Baruc 3, 10-11: ¿Quién es Israel para que
esté en la tierra de los enemigos? Envejecístete en la tierra ajena,
contamiástete con los muertos y estimáronte con los que descienden al infierno.
2d. Jeremías sintiendo este mísero trato que
el alma padece de parte del cautiverio del cuerpo, hablando con Israel, según
el sentido espiritual dice:
2e. Jeremías 2, 14: ¿Por ventura Israel es
siervo o esclavo, porque así esté preso? Sobre él rugieron los leones.
2f. Entendiendo aquí por los leones los
apetitos y rebeliones que decimos de este tirano rey de la sensualidad.
2g. De lo cual para mostrar el alma la molestia
que recibe y el deseo que tiene de que este reino de la sensualidad, con todos
sus ejercicios y molestias, se acabe ya o se le sujete del todo.
2h. Levantando los ojos al Esposo, como quien
lo ha de hacer todo, hablando contra los dichos movimientos y rebeliones, dice
esta canción:
2i. Canción 18.
¡Oh ninfas de Judea!,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar[3]
perfumea,
morá en los arrabales
y no queráis tocar nuestros umbrales.

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