lunes, 24 de mayo de 2021

Cántico espiritual. Canción 14, 9-11. La presencia de Dios inunda el alma. La voz de Dios en el corazón.

 

9a. Los ríos sonorosos.

9b. Los ríos tienen tres propiedades.

9c. La primera, que todo lo que encuentran embisten y anegan.

9d. La segunda, que hinchen[1] todo los bajos y vacíos que hallan delante.

9e. La tercera, que tienen tal sonido, que todo otro sonido privan y ocupan.

9f. Porque en esta comunicación de Dios que vamos diciendo siente el alma en él estas tres propiedades muy sabrosamente, dice que su amado es los ríos sonorosos.

9g. Cuanto a la primera propiedad que el alma siente, es a saber que de tal manera se ve el alma embestir del torrente del espíritu de Dios y con tanta fuerza apoderarse de ella, que le parece que vienen sobre ella todos los ríos del mundo que la embisten.

9h. Siente ser allí anegadas todas sus acciones y pasiones, en que antes estaba.

9i. No porque es cosa de tanta fuerza, es cosa de tormento.

9j. Porque estos ríos son ríos de paz, según por Isaías da Dios a entender, diciendo de este embestir en el alma:

9k. Ecce ego declinabo super eam quasi fluvium pacis, et quasi torrentem inundantem gloriam.

9l. Que quiere decir: Notad y advertir que yo declinaré y embestiré sobre ella, es a saber, sobre el alma, como un río de paz, y así como un torrente que va redundando gloria.

9m. Isaías 66, 12: “Porque así dice el Señor: Yo haré derivar hacía ella como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones”.

9n. Este embestir divino que hace Dios en el alma, como ríos sonorosos, toda la hinche de paz y gloria.

9ñ. La segunda propiedad que el alma siente es que esta divina agua a este tiempo hinche los bajos de su humildad y llena los vacíos de sus apetitos, según dice san Lucas.

9o. Exaltavit humiles; esurientes implevit bonis.

9p. Lucas 1, 52s.: Ensalzo a los humildes, y a los hambrientes llenó de bienes.

9q. La tercera propiedad que el alma siente en estos sonorosos ríos de su Amado es un ruido y voz espiritual que es sobre todo sonido y voz.

9r. La cual voz priva toda otra voz, y su sonido excede todos los sonidos del mundo.

9s. En declarar cómo esto sea nos habemos de detener algún tanto.

10a. Esta voz o sonoroso sonido de estos ríos que aquí dice el alma, es un henchimiento tan abundante que la hinche de bienes.

10b. Y un poder tan poderoso que la posee, que no solo le parecen sonido de ríos, sino aún fortísimos truenos.

10c. Esta voz es voz espiritual y no trae esos otros sonidos corporales ni la pena y molestia de ellos, sino grandeza, fuerza, poder y deleite y gloria.

10d. Así es como una voz y sonido inmenso interior que viste el alma de poder y fortaleza.

10e. Esta espiritual voz y sonido se hizo en el espíritu de los apóstoles al tiempo que el Espíritu Santo, con vehemente torrente, como se dice en los actos de los Apóstoles (2, 2), descendió sobre ellos.

10f. Para dar a entender la espiritual voz que interiormente les hacía, se oyó aquel sonido de fuera como de aire vehemente, de manera que fuese oído de todos los que estaban dentro de Jerusalén.

10g. Por el cual se denotaba[2] el que dentro recibían los apóstoles, que era henchimiento de poder y fortaleza.

10h. También cuando estaba el Señor Jesús rogando al Padre en el aprieto y angustia que recibía de sus enemigos, según lo dice san Juan, le vino una voz del cielo interior, confortándole según la humanidad, cuyo sonido oyeron de fuera los judíos tan grave y vehemente, que unos decían que se había hecho algún trueno, otros decían que le había hablado un ángel del cielo.

10i. Juan 12, 28-29: “Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado y volveré a glorificarlo. La gente que estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel”.

10j. Era que por aquella voz que se oía de fuera se denotaba y daba a entender la fortaleza y poder que según la humanidad a Cristo se le daba de dentro.

10k. No por eso de ha de entender que deja el alma de recibir el sonido de la voz espiritual en el espíritu.

10l. Es de notar que la voz espiritual es el efecto que ella hace en el alma.

10m. Así como la corporal imprime su sonido en el oído y la inteligencia en el espíritu.

10n. Lo cual quiso dar a entender David cuando dijo:

10ñ. Ecce dabit voci suae vocem virtutis.

10o. Mirad, que Dios dará a su voz voz de virtud.

10p. Salmo 67, 34: “Que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos; que lanza su voz, su voz poderosa”.

10q. La cual virtud es la voz interior.

10r. Decir David dará a su voz de virtud, es decir: a la voz exterior que se siente de fuera, dará voz de virtud que se siente de dentro.

10s. Es de saber que Dios es voz infinita, y comunicándose al alma en la manera dicha, hácele efecto de inmensa voz.

11a. Esta voz oyó san Juan en el Apocalipsis.

11b. Dice que la oz que oyó del cielo erat tamquam vocem aquarum multarum et tamquan vocem tonitrui magnis.

11c. Juan 14, 2: La voz que oyó como voz de muchas aguas y como voz de un grande trueno.

11d. Porque no se entienda que esta voz, por ser tan grande, era penosa y áspera, añade luego, diciendo que esta misma voz era suave, que erat sicut citharoedorum citharizantium in citharis suis.

11e. Juan 14, 2: Era como de muchos tañedores que citarizaban en sus cítaras.

11f. Ezequiel dice que este sonido como de muchas aguas era quasi sonum sublimis dei.

11g. Ezequiel 1, 24: Como sonido del Altísimo Dios.

11h. Esto es, que altísima y suavísimamente se comunicaba en él.

11i. Esta voz es infinita, porque es el mismo Dios que se comunica haciendo voz en el alma, mas cíñese a cada alma.

11j. Dando voz de virtud según le cuadra[3] limitadamente, y hace gran deleite y grandeza al alma.

11k. Por eso dijo la esposa en los Cantares: Sonet vox tua in auribus meis, voz enim tua dulcis.

11l. Cantar de los Cantares 2, 14: Suene tu voz en mis oídos, porque es dulce tu voz.



[1] Hinchar: 1. Hacer que aumente de volumen algún objeto o cuerpo, llenándolo de aire u otra cosa.

[2] Denotar: 1. Indicar, anunciar, significar.

[3] Cuadrar: 10. Dicho de una cosa: conformarse o ajustarse con otra.

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